29 dic 2010

Por qué no creo en el repunte bursátil 'navideño'

Por Brett Arends

Ha sido un Repunte Navideño con mayúsculas.

El mercado bursátil ha avanzado alrededor de 10% en este trimestre, su mejor desempeño entre octubre y diciembre desde 2003 y el séptimo mejor en 30 años. Wall Street lo está celebrando. Los comercios tuvieron una buena Navidad. La economía podría estar reanimándose. Los inversionistas se están volviendo a alegrar y los estrategas están prediciendo un feliz año nuevo para los valores.

Tres palabras: bah, cuentos chinos.

No puedo festejar esta alza 'navideña'. Llámenme Scrooge. Pero les daré diez razones por las que no puedo hacerlo y ni siquiera hacen mención a la deprimente economía.

1. Las acciones pueden estar más caras de lo que le están diciendo.

Wall Street dice que el mercado todavía está valuado razonablemente, a alrededor de 14 veces las ganancias pronosticadas. Pero otras dos formas de medir dicen algo diferente. La "relación precio-ganancias cíclicamente ajustada" compara los precios de los papeles con las ganancias promedio de las compañías durante los últimos diez años, no solamente de uno. Y una medida llamada "Tobin's q" compara los precios de las acciones con el costo de sustituir los activos de una compañía. Estas pueden ser formas de medir rebuscadas, pero por más de un siglo han demostrado ser muy buenas guías para los inversionistas de largo plazo. En este preciso momento dicen que el mercado está alrededor de 75% por encima de su valor promedio: no es una burbuja, pero está caro. Esas medidas no quieren decir que el mercado va a estancarse. Pero sugieren que sus retornos a largo plazo a partir de ahora pueden ser modestos.

2. Las ofertas son difíciles de encontrar.

Los inversionistas que buscan valor se están quedando sin aire. ¿ Está buscando acciones por debajo, digamos, 16 veces de las ganancias probables, y con dividendos que rindan más de 3%?. Buena suerte. Una vez que descarta las acciones de compañías con respiración artificial, o aquellas que ofrecen magros intereses, a usted le queda una serie de nombres de empresas con un tamaño decente, mayoritariamente compañías que fabrican medicamentos o de servicios públicos, más un puñado de otras como Chevron y Kraft. En un mercado con valores razonables, usted normalmente encuentra muchas acciones que son muy baratas. No en este mercado.

3. ¿Es esto realmente el precio justo?

El mercado bursátil está hoy donde estaba antes de que Lehman Brothers colapsara. Y si usted excluye las acciones financieras, el valor de mercado de los títulos estadounidenses está ahora en alrededor del 15% del pico alcanzado en octubre de 2007. Creer que las acciones (no financieras) están razonablemente valuadas implica que fuimos muy razonables entonces, en el pico de la burbuja y que, por lo tanto los últimos tres años fueron poco más que un mal sueño. ¿Se lo cree? ¿Me lo creo?

4. El rendimiento de los dividendos es deprimente.

A medida que el mercado ha subido, los rendimientos se han derrumbado. Hoy son del 1,7%, muy por debajo realmente de los estándares históricos. David Rosenberg, de Gluskin Sheff, dice que el promedio de largo plazo ha sido de alrededor de 4,4%. Por supuesto, los dividendos no son la única forma que tienen los inversionistas de ganar dinero: las recompras de acciones y el crecimiento también pueden generar retornos. Pero los dividendos han sido históricamente un impulso clave para las ganancias de las inversiones y el actual nivel es irrisorio.

5. Las deudas de las empresas son mucho más grandes de lo que la gente cree.

Wall Street está vendiendo el cuento de que los balances de las compañías gozan de buena salud y que a las empresas de Estados Unidos simplemente inundadas les sobra el dinero. Es engañoso. Algunas empresas, naturalmente, están bien. Pero en su conjunto, las deudas de las empresas han estado subiendo, no cayendo. Los datos de la Reserva Federal muestran que las empresas no financieras debían US$7.400 millones de millones a fines del tercer trimestre —un incremento de US$250.000 millones en un año, y un nuevo récord—. Tan recientemente como en 2005 la cifra era de apenas US$5,5 billones (millones de millones). La Fed dice que las corporaciones no financieras ahora tienen deudas que equivalen al 58% de su valor neto, en comparación con apenas 41% hace cinco años. Y cuando usted agrega estas deudas al valor de los papeles, el denominado "valor empresarial" de las compañías que cotizan en bolsa es ahora alrededor de 2,2 veces las ventas anuales, de acuerdo con FactSet. Ese es un nivel extremo, mucho más alto que en 2006 o 2007 y solamente superado por la locura de 1999-2000.

6. El apalancamiento sistémico otra vez llega al techo.

Luego de tres años de supuesto "desapalancamiento", los hogares de Estados Unidos se las ingenieron para reducir sus enormes cargas de deudas hipotecarias y de otra índole un total de … 3,5%. Mientras tanto, los gobiernos y las corporaciones se han endeudado mucho más. ¿El resultado neto? Las deudas totales han subido 15% desde la caída de 2007 y han llegado a US$36 billones. Quizás esto esté bien, quizás no. Hay brillantes economistas en cada una de esas posiciones. Pero más apalancamiento significa más riesgo. Esto es economía básica. Sin embargo, aquí estamos, el mercado está en racha, y todo el mundo parece pensar que todo simplemente está muy bien.

7. Los administradores de dinero están demasiado optimistas.

Los gestores de dinero globales están teniendo una visión optimista de las acciones y de la economía y el 40% ya tiene un exceso de acciones en sus portafolios, de acuerdo con la última encuesta de Bank of America/Merrill Lynch. Y esos administradores de dinero no están manteniendo mucho efectivo en reserva: solamente 3,5% del portafolio promedio, un nivel muy bajo. Incluso los gestores de fondos de cobertura, esas almas escépticas que se supone que desinflan cualquier euforia del mercado, están peligrosamente alegres. Los administradores de fondos de cobertura se han vuelto "extremadamente optimistas con respecto a los valores estadounidenses", de acuerdo con el sondeo más reciente de TrimTabs/BarclaysHedge. Caramba. De acuerdo con Bank of America, los fondos de cobertura ya están apostando fuertemente a un alza del mercado, oh, y su apalancamiento está ahora "en el más alto nivel reportado desde marzo de 2008".

8. También lo está el resto.

Un sorprendente 63% de los inversionistas minoristas están ahora optimistas, dice el último sondeo de la Asociación Estadounidense de Inversionistas Individuales. Ese es un nivel extremo. Solamente 16% son pesimistas, la mitad del promedio de largo plazo. Y el sondeo semanal de Investors Intelligence muestra que los asesores están ahora más optimistas que en ningún momento desde el pico de octubre de 2007. Los estrategas consultados por Barron's, nuestra revista hermana, predijeron a comienzos de este mes un enorme avance del 10% de las acciones en este año. Los medios de comunicación son muy optimistas: revisen los artículos que están prediciendo lo que va a pasar en 2011. Perdón, muchachos, pero todo eso marca una tendencia a la baja. El momento de comprar acciones es cuando todo el mundo las odia.

9. Mucha gente en la que confío es cautelosa.

Claro, usted puede escuchar a muchos estrategas de Wall Street hablando bien de las perspectivas del mercado, de la misma forma en que puede escuchar a muchos vendedores de Chrysler hablando a favor de sus autos. Pero puedo recordar a los estrategas de Wall Street diciéndonos que era un gran momento para comprar acciones allá por el 2000, justo antes de la peor década de que se tenga memoria. Las personas que tenían razón durante la última década son en su mayoría todavía pesimistas. Eso incluye a Rosenberg, de Gluskin Sheff, y a Albert Edwards de S.G Securities. Incluye a John Hussman, de Hussman Funds, que califica este momento de terrible para invertir en acciones. Y esto incluye a Jeremy Grantham, de GMO. Aunque todavía le gustan las acciones de empresas de primera línea y de los mercados emergentes, sus análisis más recientes sugieren que las acciones de empresas estadounidenses de alta capitalización es improbable que ofrezcan un rendimiento muy superior a la inflación en los próximos siete años, mientras que las pequeñas podrían de hecho perder valor.

10. Un mercado al alza navideño' no significa un Feliz Año Nuevo.

El mercado ha subido 10% este trimestre. ¿Y qué? Hizo lo mismo antes de la Navidad de 2001, para desplomarse en 2002. Tuvimos un alza de 8% en la Navidad de 2002, seguida de una caída de 4%. Y después de un avance de 9% en el tercer trimestre de 2004, el mercado cayó 3% en los siguientes tres meses. ¿Son las subidas 'navideñas' habitualmente seguidas de fuertes comienzos de año? No realmente. Revisé los datos de los últimos 30 años y las acciones subieron apenas menos de 2% en el primer trimestre promedio. En las 16 ocasiones cuando se produjo un alza por Navidad de más de 5%, el avance promedio en el primer trimestre fue de solamente algo más de 2%. Como dije: bah, cuentos chinos.

Fuente: WSJ

27 dic 2010

Beijing trata de controlar la inflación sin apretarse demasiado el cinturón

Por Jason Dean

Beijing—El domingo, el primer ministro de China, Wen Jiabao, expresó confianza en que su gobierno podrá contener el alza en los precios, con el objetivo de calmar el temor del público a la inflación, un día después de que el banco central subiera las tasas de interés por segunda vez en 10 semanas.

Dirigiéndose a los oyentes el domingo durante una visita a la sede de la estación de radio estatal, Wen reconoció que las recientes alzas en los precios han "hecho la vida más difícil" para los chinos de medios y bajos ingresos. Sin embargo, refiriéndose a las medidas que se han tomado en los últimos meses, dijo: "Tal como se ve ahora, somos totalmente capaces de controlar el nivel general de precios".

Estos comentarios, en una entrevista en la que se le preguntó repetidamente a Wen acerca de los precios, reflejan lo políticamente sensible que es el tema en China.

La reciente aceleración de la inflación en los últimos meses ha sido alimentada por el encarecimiento de los alimentos y la vivienda, lo que afecta desproporcionadamente a los pobres, a quienes el gobierno ha defendido públicamente.

Los dirigentes chinos está tratando de equilibrar la preocupación por los precios contra el deseo de evitar tener que ajustarse el cinturón hasta el punto de perjudicar el crecimiento en la que se espera que sea la segunda mayor economía del mundo este año, detrás de Estados Unidos. La subida en las tasas de interés anunciada el sábado, en la que el Banco Popular de China elevó la tasa de referencia para los préstamos y depósitos en un cuarto de punto porcentual, a 5,81% y 2,75%, respectivamente, llegó después de medidas adicionales para combatir la inflación, incluyendo controles de precio sobre ciertos commodities y alzas en el nivel de depósitos que deben reservar los bancos. El banco central también anunció un incremento en las tasas de interés el 19 de octubre, la primera vez desde fines de 2007.

El alza de octubre, que también fue de un cuarto de punto porcentual, fue sorpresiva e inquietó a muchos inversionistas globales. Los precios de las acciones, materias primas y divisas de los países emergentes se precipitaron en medio de los temores de que uno de los principales motores económicos del mundo también pudiera desacelerarse.

Desde entonces, el gobierno ha señalado en varias ocasiones que contempla más planes de ajuste, planes que los mercados al menos han digerido en parte, y los economistas anticipaban alzas de tasas adicionales, aunque posiblemente no tan pronto. "Esperábamos un incremento para fines de año, pero el día de Navidad fue un poco sorprendente", asegura Brian Jack son, economista de China en Royal Bank of Canada. Según él, se trata de una medida "prudente" y apuntó que refleja la admisión de que medidas como el aumento de los niveles de reservas requeridos para los bancos no son suficientes.

Él y otros expertos pronostican nuevas subidas, pero por ahora la mayoría de economistas no predice una fuerte caída en el crecimiento. Los economistas de China de J.P. Morgan Chase predijeron en una nota el domingo que China subirá sus tasas de interés tres veces en 2011. También pronosticaron que la economía china crecerá 9% el año que viene, frente al 10% de este año.

Muchos economistas dicen que China podría combatir mejor la inflación si dejara que su moneda se aprecie, una medida que reduce los precios de las importaciones en términos de moneda local. El yuan ha ganado cerca de 3% frente al dólar desde que Beijing lo desvinculó en junio de la moneda estadounidense. Pero pocos analistas creen que China esté dispuesta a aceptar una apreciación más rápida por el temor a que sus exportaciones se vuelvan demasiado caras en dólares.

Los incrementos en las tasas chinas subrayan el ya marcado contraste con la economía de EE.UU., lo que complica las decisiones sobre política de Beijing.

Se supone que intereses más altos en China deben absorber efectivo en su economía al aumentar el incentivo para colocar dinero en depósitos bancarios y desalentar el préstamo. Pero también amplían la brecha entre los retornos sobre el capital aquí y en EE.UU., donde la Reserva Federal está librando una batalla contra la debilidad de su economía, al mantener sus tasas en casi cero e inyectar liquidez en el sistema a través de su programa de relajamiento cuantitativo.

Las autoridades chinas han criticado abiertamente el programa de alivio de la Fed, en parte porque dicen que abruma a las economías emergentes con entradas de capital potencialmente excesivas, lo cual podría alimentar la inflación.

Fuente: WSJ

24 dic 2010

El papel de las firmas de auditoría, en entredicho

Por Michael Rapoport

Hasta esta semana cuando se presentaron cargos por fraude civil contra Ernst & Young LLP por su papel en el colapso de Lehman Brothers Holdings Inc., las firmas de auditoría en gran medida habían evitado ser culpados por la crisis financiera.

Sin embargo los auditores debían emitir fallos sobre algunas de las prácticas que causaron grandes pérdidas que llevaron a rescates del gobierno federal estadounidense. El caso contra Ernst & Young pone de manifiesto los roles que desempeñaron las firmas de contabilidad y hacen surgir preguntas sobre si las reformas puestas en marcha luego de la última crisis financiera tuvieron el alcance suficiente.

Los auditores no estuvieron involucrados en muchas de las causas primarias de la crisis: decisiones equivocadas sobre préstamos e inversiones; una falta de entendimiento del riesgo, y fallas en el sistema de calificación de crédito. No se supone que la auditoría evite que las empresas tomen decisiones de negocios estúpidas, sólo debe asegurarse de que esas decisiones sean reveladas de forma apropiadas.

Las firmas de contabilidad estuvieron en el epicentro de la última crisis financiera, cuando empresas como Enron Corp. y WorldCom Inc. colapsaron en medio de escándalos. Las nuevas reglas de contabilidad se concentraron en los abusos de entonces, pero tocaron algunos de los temas del caso Ernst, incluyendo las relaciones entre las empresas y sus auditores, los procesos que ponen en práctica para prevenir fraude o errores en sus declaraciones financieras, y la forma en que las empresas valoran sus activos.

Ernst negó las acusaciones en la demanda de fraude civil presentada en su contra el martes por el fiscal general de Nueva York Andrew Cuomo. La firma prefirió no hacer más comentarios luego de su declaración difundida el martes, en la que indicó que no había "base legal o factual" para presentar una demanda en su contra.

Todas las grandes firmas de auditoría tenían clientes que desaparecieron o necesitaron grandes rescates gubernamentales o se involucraron en prácticas cuestionables antes de la crisis. Por ejemplo, PricewaterhouseCoopers LLP es el auditor de American International Group Inc. y de Goldman Sachs Group Inc. KPMG LLP audita a Citigroup Inc. Deloitte & Touche LLP era el auditor de Bear Sterns Cos. y audita a Fannie Mae.

Actualmente hay varias investigaciones abiertas sobre algunas de estas empresas y sus auditores, aunque no se prevé que ninguna enfrente cargos en el futuro inmediato.

"Debemos interpretar esto como una señal de alarma muy seria de que realmente podría haber algo que cambió en la industria de la auditoría", indicó Lynn Stout, una profesor de ley corporativa y de valores de la Universidad de California, en Los Ángeles.

Eso es así en particular respecto a los métodos de valoración de los activos de las empresas, indicó. "Las empresas dependen de que los auditores aprueben sus métodos de valoración y hay mucha subjetividad", sostuvo Stout. "Hay un problema real si no podemos depender de las valoraciones".

Lynn Turner, una ex contadora jefa de la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU., indicó que los auditores tuvieron un mejor desempeño luego de la ley Sarbanes-Oxley, que entró en vigencia en 2002. Pero alrededor de 2006, frente a una economía que se desaceleraba, "dieron un paso atrás, cambiaron el curso y volvieron a transitar el mismo viejo camino en el que estaban antes de los escándalos corporativos".

Además, una serie de decisiones judiciales en los últimos años hacen más dificil que los auditores sean responsables cuando su trabajo tiene fallas. En 2008, por ejemplo, la Corte Suprema de EE.UU. restringió la capacidad de los accionistas defraudados por una empresa para demandar a terceras partes como los contadores de la empresa.

Otros creen que los auditores han tenido un buen desempeño recientemente. Michael Young, un abogado de Willkie Farr & Gallagher que se especializa en casos que involucran irregularidades contables, indicó que los auditores de hecho han sido bastante severos durante la crisis para obligar a las empresas a justificar sus métodos de valoración, una medida que llevó a que muchos bancos debieran reducir el valor de sus activos.

"En general, los contadores estuvieron a la altura de los acontecimientos", indicó Young.

Michael J. Gallagher, director de la oficina nacional de PricewaterhouseCoopers en EE.UU., afirmó: "Esta fue fundamentalmente una crisis económica, pero todas las partes en la cadena de reporte financiero deberían usar las lecciones aprendidas para continuar mejorando su información financiera de aquí en adelante para servir mejor a los inversionistas y los mercados de capital".

Fuente: WSJ

21 dic 2010

Por qué estoy en contra de la flotación cambiaria

Por Manuel Hinds

Es irónico que el sistema de flotación cambiaria esté basado en una teoría llamada la "Zona Monetaria Óptima" que celebra la libertad de los bancos centrales de imprimir dinero a su discreción. La idea es que la libertad total para crear dinero promovería el progreso y el empleo global, ciclos de negocios sin sobresaltos, y prevendría burbujas y sus crisis asociadas.

La ironía es que el sistema es obviamente subóptimo. Va en contra de los principios de la globalización, el proceso que está definiendo nuestra época económica. Para satisfacer los deseos de los banqueros centrales de controlar sus propias monedas, el sistema de flotación requiere dividir los mercados monetarios mundiales en tantas zonas monetarias como países.

Esto presenta una grave fragmentación en los mercados monetarios internacionales justo cuando todos los demás mercados, incluidos los financieros, se reúnen en un único mercado global. Crea obstáculos para la operación de las cadenas de producción globales emergentes así como para la colocación internacional de recursos. La fragmentación también abre la puerta para las crisis monetarias y financieras, lo que convierte a los flujos de capital, una fuerza naturalmente estabilizadora, en una desestabilizadora a través de la especulación monetaria.

La impresión monetaria desenfrenada nos llevó al colapso de Bretton Woods a fines de los años 60 y luego a la estanflación de los 70 y comienzos de los 80. Posteriormente, luego de un breve receso que terminó a mediados de los 90 —resultado de la negativa de Paul Volcker a imprimir dinero durante su mandato como presidente de la Reserva Federal— regresamos a la creación monetaria de gatillo fácil.

Como consecuencia, en los últimos 15 años hemos pasado de una burbuja a otra, y de crisis a crisis, al imprimir dinero primero para mantener en marcha la economía; luego para superar el fin de la burbuja punto com, luego para sostener una triple burbuja inmobiliaria, de instrumentos securitizados y de commodities; luego para superar los efectos del estallido de esas burbujas, que está llevando a una segunda burbuja de bienes básicos y a un auge en los mercados emergentes que parece estar esperando para reventar. Es como si creyéramos que al imprimir dinero podemos deshacernos de limitaciones rígidas del presupuesto.

Peor, como sucedió a mediados de los años 30, cuando las monedas también flotaban, los países se embarcan en guerras monetarias que nadie puede llegar a ganar. El objetivo de todos los guerreros es depreciar su moneda más que el resto del mundo. En el proceso, mientras todas las monedas están degradadas, el sistema flotante no logra cumplir con su promesa más elemental: absorber los desequilibrios internacionales. Como en el caso de Estados Unidos y China, la absorción de estos balances dejó de estar basada en procesos económicos automáticos y se ha convertido en tema de confrontaciones políticas.

Este fracaso debería llevarnos de vuelta al tablero de dibujo para rediseñar el sistema monetario internacional, y revertir la tendencia que prevaleció durante el siglo XX. Comenzamos ese siglo con una moneda internacional fundamental, el oro, que mantuvo su valor a lo largo del tiempo y se aceptaba en todo el mundo. Terminamos el siglo con más de 150 monedas que cambian de valor de forma constante y a tasas diferentes entre sí, de forma tal que la mayoría de las monedas no son aceptadas en la mayoría de los países.

En busca de la ilusión de que el dinero puede hacer desaparecer las rígidas limitaciones presupuestarias, pasamos del orden al desorden. Luego de dejar sin valor oficial el oro en los años 70, ahora estamos dejando sin valor oficial el dinero al degradarlo y politizarlo.

Mencionar el patrón oro que prevaleció en todo el mundo durante la Revolución Industrial causa comentarios burlones, algunos de los cuales sugieren que el valor del oro estaba basado en el fetichismo. Esto es un error. El patrón oro era un sistema sumamente racional. Mantuvo los precios constantes a lo largo de siglos y brindó un mecanismo automático para deshacerse de los desequilibrios internacionales, como los que crean las actuales guerras monetarias, sin la ayuda de ninguna burocracia internacional.

El patrón oro logró esto no debido a ninguna propiedad mística del oro mismo sino porque era un sistema impersonal. Los bancos centrales o los gobiernos no podían adulterar la creación monetaria. Esto es lo que necesitamos hoy.

—Hinds es ex ministro de Finanzas de El Salvador y el co-autor de "Dinero, mercados y soberanía", que obtuvo el Premio Hayek 2010 del Manhattan Institute. Este artículo fue adaptado del discurso de Hinds luego de recibir el Premio Hayek.

20 dic 2010

La UE respalda fondo de rescate, pero los desacuerdos persisten

Por Marcus Walker

Los líderes europeos aprobaron planes para crear un fondo para rescatar a los países endeudados de la eurozona, pero dejaron sin resolver los desacuerdos sobre si se necesitan medidas más radicales para disipar la crisis de la deuda que ha sacudido a la periferia de la región durante más de un año.

Los líderes de la Unión Europea (UE), reunidos en Bruselas para la última cumbre de 2010, acordaron sustituir el fondo de rescates de emergencia, que expira en 2013, con un programa permanente. Sin embargo, el plan, que incluye disposiciones que obligarían a los tenedores de bonos soberanos de la zona euro a aceptar pérdidas en algunos casos, ha hecho poco para tranquilizar a los mercados.

Las presiones quedaron en evidencia el jueves cuando España se vio obligada a ofrecer tasas de interés significativamente más altas que las que había pagado hace un mes. Los mercados de bonos cayeron en Europa y, en una nueva señal de que los problemas de la región podrían persistir, el Banco Central Europeo anunció que casi duplicará su base de capital, aludiendo al "riesgo crediticio" y otros factores como justificación.

Al retrasar la formación de una estructura permanente y abarcadora de administración de crisis, Europa podría estar llevando su situación financiera y de deuda soberana al "borde del precipicio", indicó el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). En una charla organizada por ThomsonReuters Newsmaker en Washington, Dominique Strauss-Kahn dijo que le preocupa que la reacción de los funcionarios europeos sea tardía comparado con la velocidad con la que se mueven los mercados, lo que amenaza con aumentar el riesgo de contagio en la eurozona.

"El riesgo siempre es actuar solamente en el último minuto", dijo el jefe del FMI. "Las instituciones están pensando todavía en términos muy locales cuando están enfrentando problemas globales", advirtió.

Luego de resolver sus diferencias a comienzos de año con respecto al rescate de Grecia y la creación de un fondo provisorio de rescate, los líderes europeos han vuelto a las reyertas públicas que minaron su respuesta inicial a la crisis y pusieron a los inversionistas en alerta.

En los últimos días, el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, y otros líderes han propuesto emitir bonos en euros como forma de aliviar la presión sobre los miembros más débiles del bloque. La idea, sin embargo, se ha topado con la férrea resistencia de Alemania y otros países a los que les preocupa terminar pagando las cuentas de sus vecinos más derrochadores.

La incapacidad del continente para detener la propagación de los problemas es un mal augurio para el próximo año, cuando se espera que los países de la zona euro acudan a los mercados para recaudar US$2 billones (millones de millones). Si los gobiernos europeos no dejan de lado sus disputas, corren el riesgo de que ocurra lo impensable: una implosión del euro.

Los partidarios de larga data de la integración europea están pidiendo acciones políticas audaces para demostrar que Europa hará lo que sea necesario para defender el euro. Un colapso de la moneda común, el mayor símbolo de la unidad europea, podría conducir al colapso de la propia UE, argumentan. "Si la eurozona se destruye, y hay personas que hace dos años decían que era algo impensable y ahora dicen que es posible, la pregunta es qué es entonces la Unión Europea", observa Timothy Garton Ash, profesor de estudios europeos de la Universidad de Oxford.

Estos sentimientos evocan dolorosos recuerdos del sistema monetario europeo, un mecanismo de bandas cambiarias que casi colapsó en 1992 luego de que especuladores obligaran al Reino Unido a retirarse, al apostar contra la libra esterlina. La UE se las ingenió para superar ese revés y lanzar el euro siete años después, pero los escépticos creen que las mismas diferencias económicas que descarrilaron el sistema anterior podrían hacer lo mismo con el euro.

Para proteger el histórico experimento europeo con una moneda única se necesitaría "un tremendo liderazgo y habilidad política, que no veo en este momento", dijo Garton Ash.

El Banco Central Europeo (BCE) alivió parte de presión en las últimas semanas mediante la compra de miles de millones de euros en deuda de los países más expuestos a la crisis. Sin embargo, su presidente, Jean- Claude Trichet, ha dejado claro que depende de los gobiernos europeos diseñar una solución más permanente.

En opinión de muchos observadores, esto solamente significa una unión fiscal. El defecto del diseño de la zona euro es que deja la política monetaria bajo control del bloque, pero cada uno de sus 16 integrantes emite su propia deuda y las reglas de la UE prohíben que un país subsidie a otro.