5 oct 2011

Bernanke exhorta al Congreso de EE.UU. a tomar medidas que ayuden a la economía

Por Luca Di Leo

WASHINGTON (Dow Jones)--El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, dijo el martes a los legisladores estadounidenses que el banco central está listo a adoptar nuevas iniciativas para ayudar a la economía del país, pero agregó que el Congreso y la Casa Blanca también pueden tomar medidas que ayuden a la recuperación.

En comentarios preparados de antemano y pronunciados ante un panel bipartidista del Congreso, Bernanke afirmó que fomentar un saludable crecimiento económico es una "responsabilidad compartida de todos los encargados de las políticas económicas, en estrecha cooperación con el sector privado".

El titular del banco central agregó que, si bien la política fiscal es sumamente importante, existen otras áreas en las cuales el gobierno puede ayudar: "los mercados laborales, la vivienda, el comercio, los impuestos y la regulación, por ejemplo", señaló al Comité Económico Conjunto.

Presidido por el senador Bob Casey, demócrata por Pennsylvania, el Comité está compuesto por 10 demócratas y 10 republicanos del Senado y la Cámara de Representantes.

Lideres republicanos del Congreso, incluso candidatos a la presidencia, han formulados fuertes críticas contra la Fed y afirmado que sus medidas estarían haciendo más mal que bien a la economía. Aunque no abordó las críticas directamente, Bernanke señaló que la Fed está lista para hacer más y dijo a los legisladores que depende del Congreso y la Casa Blanca también hacer algo.

"La política monetaria puede ser una herramienta poderosa, pero no es una panacea para los problemas que la economía estadounidense enfrenta en la actualidad", señaló Bernanke.

Hace poco, la administración del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, envió al Congreso tres proyectos de ley que apuntan a fomentar las relaciones comerciales con Corea del Sur, Colombia y Panamá.

En tanto, el Senado analiza un proyecto que criticaría la política china de mantener su moneda subvaluada. El proyecto podría ser aprobado a principios de la próxima semana.

Bernanke aprovechó sus palabras en el Congreso para explicar a los legisladores las medidas más recientes de la Fed.

El banco central vende US$400.000 millones en títulos del Tesoro que vencen en los próximos tres años y los reemplaza por bonos a más largo plazo. Conocido como "Operación Twist", el programa busca ayudar a la economía a través de la rebaja de tasas de interés a largo plazo.

La Fed también dejará de reducir sus posiciones en valores hipotecarios, en una operación que busca impulsar al alicaído sector vivienda.

Tres de 10 funcionarios de la Fed se opusieron al programa en la votación del 21 de septiembre.

Los tres que disintieron estiman que el abaratamiento del crédito no ayudará a la economía y que, incluso, podría empeorar las cosas al detonar la inflación.

En una decisión que destacó la controvertida naturaleza de la medida, legisladores republicanos enviaron una carta a Bernanke justo antes de la reunión del mes pasado, en que exhortaron a la Fed a no hacer nada.

El funcionario reiteró el mensaje que ha estado dando al Congreso durante más de un año: Si bien la deuda fiscal del país debe ser controlada en un plazo largo, los legisladores deben tener cuidado en no recortar el gasto o subir los impuesto de inmediato porque afectará la frágil recuperación económica.

Bernanke dijo que la recuperación ha sido mucho menos robusta de lo que esperaba la Fed, y añadió que el mercado laboral se mantendría lento en el futuro cercano.

Funcionarios de la Fed ahora vislumbran un crecimiento "algo" más lento de lo que proyectaron en junio y ofrecerán sus nuevas proyecciones económicas cuando se reúnan el 1 y el 2 de noviembre.

Las tensiones en los mercados financieros producto de la crisis europea también afectan la economía, señaló el titular de la Fed. Las dificultades de Grecia han sido una fuente "significativa" de estrés en los mercados, indicó.

Bernanke dijo además que la inflación ha comenzado a moderarse, tras alcanzar un máximo en la primera mitad del año.

Apuntó a una medida de mercado que muestra un descenso en las expectativas de inflación, una señal de que los inversionistas esperan más debilidad económica en el futuro cercano.

4 oct 2011

El inicio de la 'Operación Twist' impulsa los títulos del Tesoro de EE.UU.

NUEVA YORK (Dow Jones)--La compra inaugural de la Reserva Federal de Estados Unidos, como parte de su Operación Twist, junto a la caída de las acciones, dieron el lunes un impulso a los precios de los títulos del Tesoro mientras que el rendimiento del bono a 30 años retrocedió a su menor nivel del año.

El bono de mayor vencimiento tuvo un desempeño inferior en la sesión, a medida que los inversionistas se vieron influenciados por el nuevo plan de estímulo del banco central, conocido como Operación Twist. La Fed inició el programa esta tarde, al comprar US$2.500 millones en títulos del Tesoro con vencimiento entre 25 y 30 años.

Los precios de los bonos de mayor vencimiento ascendieron con el anunció de la compra y extendieron sus avances tras la operación de la Fed.

A medida que las acciones estadounidenses registraban una liquidación tardía, los precios de los instrumentos del Tesoro, que se mueven de forma inversa a sus rendimientos, cerraron las negociaciones del lunes en máximos de sesión. El bono a 30 años sumó 3 24/32 en términos de precios, mientras que su rendimiento cayó casi 17 puntos base al 2,752% -con lo que se acerca al mínimo de 2011 del 2,738% que alcanzó brevemente el 23 de septiembre. La nota referencial a 10 años aprovecharon parte del impulso de compra, y su precio escaló 1 11/32 con un rendimiento del 1,780%.

La salida a bolsa de Loterías no ofrece ningún premio

Por Andrew Peaple

La compañía pública de loterías española ha dado a Europa otro boleto sin premio.

El Gobierno español anunció a última hora del miércoles la cancelación de la privatización del 30% de Loterías y Apuestas del Estado, citando las desfavorables condiciones del mercado. El que una compañía tan defensiva no pueda cotizar en el mercado es una mala señal para el moribundo mercado de salidas a bolsa en Europa. Para los países europeos que esperan recaudar un dinero muy necesario mediante la venta de activos estatales, es un augurio aún peor.

La combinación de mercados volátiles e intereses políticos ha lastrado la salida a bolsa de Loterías. Desde que se anunció la operación, la bolsa española ha caído un 15%. Eso significaba que la salida a bolsa podría valorar Loterías por debajo del valor en libros de 20.500 millones de euros, según la ministra de Economía española, Elena Salgado. El Gobierno habría sufrido las acusaciones de la oposición de vender con descuento una de las joyas de la corona de España, justo antes de las elecciones del mes que viene.

Cualquier esperanza de que el mercado de salidas a bolsa europeo se reactive ahora parece haberse ido. Con unos ingresos estables, sin deuda y una posición de casi monopolio en España, Loterías parecía un sólido candidato a cotizar en el mercado. Sin embargo, su fracaso significa que se han cancelado o aplazado 19.100 millones de euros en salidas a bolsa en Europa este año, más que en cualquiera de los años desde 2007, según Dealogic. Los volátiles mercados dificultan la labor de los inversionistas de valorar las empresas, mientras que el mediocre comportamiento tras el debut bursátil de compañías como Glencore les hacen ser cautos.

Gobiernos como el de España, mientras, se encuentran inmersos en un círculo vicioso. La volatilidad del mercado se debe en gran parte a la preocupación por las cuentas de los gobiernos europeos; la privatización de activos estatales podría ayudar a restaurar esas finanzas, pero las turbulencias del mercado entorpecen mucho esas operaciones.

El Gobierno español dice que puede seguir adelante sin los entre 5.000 millones de euros y 7.000 millones de euros que habría conseguido con la operación de Loterías. Sin embargo, haber sacado adelante la operación habría sido una señal importante de la capacidad del Gobierno de recaudar fondos en unos mercados difíciles. El Gobierno griego verá con especial pesadumbre la noticia. Su plan de recaudar 50.000 millones de euros en los próximos cinco años mediante un programa de privatizaciones y ventas de activos inmobiliarios es clave para restablecer su salud fiscal.

Comprar un billete de lotería empieza a parecer una manera más segura de conseguir dinero.

Fuente: WSJ

3 oct 2011

Para evitar una tragedia griega, hay que tomar al toro por los cuernos

Por Stephen Fidler

En su influyente libro de 1910, La gran ilusión, el escritor Norman Angell sostenía que los países eran tan interdependientes financiera y económicamente, que la guerra perjudicaría tanto al vencedor como al derrotado. Bajo estas circunstancias, afirmó, ningún país sería lo suficientemente tonto como para comenzar una guerra.

Su análisis sobre la catástrofe económica de la guerra resultó ser correcto; su conclusión sobre la toma de decisiones en el gobierno estaba trágicamente errada. Cuatro años más tarde, los países de Europa emprenderían un conflicto horrendo.

Las advertencias sobre las consecuencias económicas de una salida griega de la zona euro —que podría seguir a una cesación de pagos de su deuda, pero no es una consecuencia inevitable de tal suceso— sugiere un desenlace que autoridades racionales tratarían de evitar.

Sería "un desastre financiero y económico no sólo para Grecia, sino también para los 16 estados que siguen en la zona euro", sostuvo Willem Buiter, economista jefe de Citigroup, en una nota de investigación este mes. Desataría "corridas bancarias en todos los países considerados remotamente en riesgo de salir de la zona euro". Los inversionistas y prestamistas de estos países, en efecto, se declararían en huelga. El impacto se sentiría en todo el mundo.

Otros economistas estiman que los costos del retiro para una economía débil podrían exceder 25% del Producto Interno Bruto en el primer año. El precio de la salida incluso para economías sólidas también sería enorme.

Pero si salir del euro, al menos durante un momento de pánico financiero, parece sumamente indeseable, ¿es evitable?

Los gobiernos de la zona euro ya se han metido involuntariamente en cada vez peores enredos, que han aumentado los riesgos para la moneda. Se considera que la perspectiva de una cesación de pagos griega aumenta las posibilidades de otras, lo cual se considera que a su vez amenaza a los bancos que poseen miles de millones de dólares en bonos del gobierno. La factura de reconstruir bancos pesa sobre los hombros de gobiernos que ya están endeudados. Si la confianza sigue desvaneciéndose, una corrida sobre un país y sus bancos podría llevar a un país a retirarse de la zona euro.

Los expertos financieros sostienen que aún hay soluciones disponibles para contener ese pánico. Involucran grandes sumas de dinero. Las soluciones más convincentes se centran en dos pilares: la fortaleza financiera de Alemania, por mucho la economía más sólida en la zona euro —más que nunca ahora que Francia y sus grandes bancos han sido afectados por la crisis— y el Banco Central Europeo.

Aquí yace el problema. No hay, con la excepción del BCE, ninguna organización en la zona euro paralela a las instituciones que harían frente a una crisis de este tipo en un país. Tampoco existe un gobierno central que lo haga posible.

La Comisión Europea, el brazo ejecutivo de la Unión Europea, tiene poco poder independiente porque a la mayoría de los grandes estados miembro les gusta que sea así. El Consejo Europeo, la suma de los 27 gobiernos, no puede actuar sin el acuerdo de la mayoría. El Parlamento Europeo es, bueno, el Parlamento Europeo.

Incluso cuando actúan, son lentos. El presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, señaló esta semana que las democracias europeas funcionan colectivamente más despacio que los mercados financieros.

Alemania, una de las claves para resolver la crisis, es un país soberano, cuyo líder encabeza un país donde la gente objeta cada vez más a pagar las cuentas de lo que consideran el despilfarro de otros.

La crisis ha revelado una falta de confianza entre los gobiernos y los habitantes de la zona euro.

La advertencia de La gran ilusión aún puede ser desmentida por hechos. La única institución que según los economistas puede actuar y terminar con el pánico inmediato —aunque no brindar los arreglos a largo plazo esenciales— es el BCE, que puede aportar fondos ilimitados sin condiciones. Pero se siente restringido para hacerlo, debido a temores de que sea visto como servil a los gobiernos, que sea visto como fuente de financiación directa de los países, y por los temores de inflación.

Fuente: WSJ

Los inversionistas no salen de sus refugios y prevén lo peor

Por Tom Lauricella

Luego de un tercer trimestre tumultuoso, muchos inversionistas están concentrados en una sola meta: la seguridad.

"La teoría era vivir para librar otra batalla", afirma Mark Enman, director de corretaje global de la administradora de fondos Man Investments.

La retirada de fondos fue desatada por un período volátil y doloroso que obligó a los operadores a revisar sus calendarios para cerciorarse de que no habían sido transportados en el tiempo de regreso a la crisis de 2008.

El Promedio Industrial Dow Jones terminó el tercer trimestre con una caída de 12% para quedar en 10.913,38 puntos, una pérdida de 1.500,96 unidades. Se trata del mayor descenso porcentual desde el primer trimestre de 2009. El índice Standard & Poor's 500 experimentó una caída incluso más pronunciada, de 14%.

En apenas tres meses, los inversionistas han pasado de esperar un repunte en el segundo semestre a temer una segunda recesión en las economías desarrolladas.

Por si esto fuera poco, se acaba de sumar una nueva complicación: la debilidad de las economías emergentes. La preocupación se centra en China, donde hay temor por la estabilidad del sistema bancario y los indicadores muestran que la economía podría estar perdiendo fuerza.

Las preocupaciones sobre la salud de la economía china causaron estragos en los precios de las materias primas. El cobre, el petróleo y la soya cerraron el tercer trimestre con bajas de 26%, 17% y 9,7%, respectivamente.

Los inversionistas "van a vender petróleo y van a vender otros commodities porque les preocupa una desaceleración global", señaló Paul Simon, director de finanzas de la administradora de fondos Tactical Allocation Group, que gestiona cerca de US$1.600 millones.

En buena medida, la suerte de los mercados financieros está en manos de los gobiernos, en especial los de Europa y EE.UU., lo cual según los inversionistas hace que el desenlace sea más difícil de predecir.

Durante el tercer trimestre, los mercados fueron zarandeados todos los días —o incluso en cuestión de horas— por las últimas noticias provenientes de Washington o las capitales europeas. En agosto y septiembre, el Dow Jones subió o cayó más de 1% en 29 jornadas, y hubo 15 días con cambios finales de más de 2%. La última vez que los mercados experimentaron esta clase de volatilidad fue en marzo y abril de 2009.

El daño fue mucho mayor en Europa, donde las acciones bancarias sufrieron caídas estrepitosas. Los principales índices bursátiles de Francia y Alemania perdieron más de 25%de su valor, sus mayores caídas trimestrales desde 2002. Las bolsas asiáticas soportaron pérdidas de dos dígitos. El índice Hang Seng, de Hong Kong, cayó alrededor de 21%.

Incluso el oro, habitualmente un refugio en épocas convulsionadas, sufrió un colapso espectacular en septiembre luego de alcanzar un récord en agosto. En sólo una semana, el metal dorado cedió 12% debido a que la debilidad económica redujo los temores de inflación y los inversionistas vendieron oro para saldar deudas.

En medio de los sobresaltos, el principal refugio fueron el efectivo y los bonos soberanos, en especial los de EE.UU. y Alemania, a pesar de que los retornos estuvieran por debajo de la inflación.

El retorno del bono del Tesoro de EE.UU. a 10 años cayó a 1,71%, el nivel más bajo desde por lo menos la década del 40. Al tomar en cuenta que la inflación en EE.UU. bordea el 3,6%, eso significa que los inversionistas están efectivamente aceptando una pérdida. Algo parecido ocurre con los bonos del gobierno alemán, cuyos rendimientos también cayeron por debajo de 2%.

En el caso de los papeles del Tesoro de EE.UU., los inversionistas a veces compraron valores que no ofrecen ningún retorno. Esencialmente, guardaban su dinero en el Tesoro de EE.UU., previendo recibir la misma cantidad en tres meses.

Lo único que importa es la certidumbre, sostiene Sara Zervos, directora del equipo de deuda global de OppenheimerFunds. "Uno sabe que le devolverán el dinero".

Los fondos de cobertura, muchos de los cuales habían adoptado una postura defensiva durante el primer semestre, mantuvieron su cautela.

"Muchos administradores están dispuestos a perderse la primera parte de una racha alcista con tal de preservar capital ahora", señala Philip Vasan, director de la operación de corretaje prime de Credit Suisse, que trabaja con fondos de cobertura.

La precaución también se extendió a las firmas de Wall Street, señala Roger Freeman, analista de Barclays Capital. Cuando el destino de los mercados está en gran parte en manos de los procesos políticos en EE.UU. y Europa, se torna muy difícil administrar el riesgo, señala.

De todos modos, algunos sostienen que, en momentos en que tantos inversionistas se preparan para lo peor, cualquier desenlace un poco mejor podría revertir la tendencia del trimestre.

Si bien son pocos los que ven una salida rápida a los problemas de Europa, las sorpresas positivas podrían producirse en la forma de estímulos fiscales a corto plazo mayores a los previstos y un sólido acuerdo entre demócratas y republicanos en EE.UU. que permita una reducción ordenada del déficit fiscal.

Fuente: WSJ