8 sept. 2010

Los inversionistas no tienen apetito por el riesgo

Por Tom Lauricella

Es un juego para ver quién espera más.

En el primer semestre, los inversionistas fueron sacudidos por la crisis de deuda europea, el abrupto colapso del Promedio Industrial Dow Jones el 6 de mayo y las señales de que el repunte económico estadounidense perdía fuerza. Su reacción fue retirarse de los activos más riesgosos, como las acciones y las materias primas, y acumular efectivo, bonos del Tesoro de EE.UU. y otras inversiones ultra seguras.

Ahora, la pregunta para casi todos los mercados —renta variable, deuda, divisas y commodities— es cuándo regresará el apetito para asumir más riesgo.

"Hace unos meses, el riesgo se manejaba como si fuera una papa caliente", afirma Philip Vasan, que encabeza la división de corretaje prime de Credit Suisse, la cual trabaja con fondos de cobertura. Tres meses más tarde, sostiene, "el apetito por el riesgo sigue siendo débil".

Si el repunte de los mercados la semana pasada fue el comienzo de un ascenso que se prolongará durante los próximos meses o si será seguido de un nuevo descenso depende de una serie de factores. Algunos tiene que ver con la economía y otros están ligados al comportamiento de inversionistas, quienes en estos momentos no miran a las acciones con buenos ojos.

Los inversionistas necesitan una lectura más precisa sobre si la economía estadounidense es lo suficientemente débil como para motivar otra ronda de asistencia de la Reserva Federal, si seguirá con problemas o si se encamina a una recuperación duradera. Aunque parezca ilógico, si la economía fuera lo suficientemente débil como para que la Fed le inyecte más dinero, eso podría ser positivo para activos de mayor riesgo como las acciones.

El informe de empleo del viernes pasado hizo poco para cambiar de forma significativa la dinámica de riesgo, aunque fue suficiente para darle un empujón considerable al mercado bursátil en una sesión de bajo volumen. El Promedio Industrial Dow Jones subió 127,83 puntos el viernes, antes del feriado del día del trabajo, y el martes sumó una nueva alza de 107,24 puntos, 1,03%, para quedar en 10.340,69 unidades.

"Estábamos preparados para una cifra más decepcionante, pero eso... no fue la clase de dato que indicaría una recuperación duradera y liderada por el sector privado", señala Dean Curnutt, presidente de Macro Risk Advisors. El informe "no ayudó mucho" al apetito de riesgo, afirma.

El vibrante crecimiento de China ha sido otro signo de interrogación sobre la disposición de los inversionistas para asumir más riesgo. La confianza en que la economía de China no se está enfriando demasiado rápido tras los pasos que tomó el gobierno para controlar el crecimiento sería algo positivo no sólo para las acciones sino también para los precios de las materias primas.

Las condiciones siguen siendo inestables en el mercado de bonos europeos con retornos en niveles tan altos —o incluso más altos— como durante el momento más álgido de la crisis de la deuda. El resultado es que aún persisten los temores sobre la exposición de los bancos a la deuda soberana europea.

Muchos citan dos potenciales catalizadores para un regreso al riesgo. El primero es una mayor actividad de fusiones y adquisiciones. Ya han surgido algunos indicios promisorios, como la batalla por las compras de la minera canadiense Potash Corp, cortejada por BHP, y de la tecnológica 3PAR Inc., que acabó en manos de Hewlett-Packard. Si se siguen cerrando acuerdos, eso probablemente volvería a atraer a los corredores al mercado, así como a inversionistas que buscan candidatos para comprar.

El segundo catalizador es la presión sobre los gestores de fondos de cobertura que tienen efectivo a su disposición, para que entren a la cancha y comiencen a ganar algo de dinero para sus inversionistas. Los gestores de fondos de cobertura "tienen que ponerse activos", afirma Sylvan Chackman, codirector de corretaje prime de Bank of America Corp.

Entre los clientes de Credit Suisse, los fondos de cobertura tienen una proporción de efectivo de alrededor de 23%, bastante parecido a la que tenían a principios de julio. Eso representa un aumento frente a un mínimo reciente de 19% en abril, pero una baja respecto al 28% del primer semestre de 2009. La aversión al riesgo se ha manifestado de forma más clara en el mercado de bonos del Tesoro de EE.UU., donde los retornos de los papeles a dos años cayeron a 0,517% el viernes desde 0,79% el 1 de julio. Las tasas de interés bajísimas llevaron en agosto a una marea de nueva emisión de deuda corporativa, incluidos US$23.000 millones en bonos de altos retornos, o "basura", un récord para este mes.

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