28 ene. 2011

El salto del déficit de cuenta corriente de Brasil resalta su dependencia de la inversión extranjera

Por Gerald Jeffries y Jeff Fick

RIO DE JANEIRO (Dow Jones)—El déficit de cuenta corriente de Brasil se disparó en 2010 a US$47.500 millones, casi el doble que los US$24.300 millones registrados en 2009.

El aumento del déficit se debió al rápido aumento de las importaciones, lo que pone de manifiesto los temores sobre la posición comercial de Brasil y el rápido fortalecimiento de su moneda.

El déficit correspondió al 2,28% del producto interno bruto en 2010, superior al 1,52% de 2010, informó el martes el banco central.

Las cifras subrayan las preocupaciones de que Brasil se haya vuelto demasiado dependiente de la inversión extranjera directa para financiar su actual brecha de cuenta, un precedente peligroso que podría enviar al país a pique si esos flujos de inversión se secan. La inversión extranjera directa ascendió en diciembre a US$15.360 millones, un incremento respecto de los US$3.730 millones de noviembre, señaló la autoridad monetaria. La inversión extranjera directa sumó un total de US$48.500 millones en todo el año, o cerca de 2,33% del PIB.

"El déficit empeoró en 2010 debido al impacto de los mayores ingresos, servicios y la balanza comercial", dijo el coordinador del departamento económico del banco central, Altamir Lopes.

Según datos del banco central publicados el martes, la ampliación del déficit en 2010 llegó tras un descenso del superávit comercial, mayores transferencias de ganancias al extranjero por parte de compañías con operaciones locales, y más viajes fuera del país de los brasileños.

El superávit comercial de Brasil disminuyó de US$25.290 millones en 2009 a US$20.670 millones en 2010, bajo el peso de una baja en las exportaciones y crecientes importaciones, debido a la apreciación de la moneda local. El real brasileño ha ganado cerca de un 30% ante el dólar desde principios de 2009.

Esto ha sido aprovechado por las empresas que operan en el país, que envían crecientes volúmenes de beneficios locales al extranjero con un ventajoso tipo de cambio.

Las transferencias al extranjero de ganancias y dividendos subieron de US$25.220 millones en 2009 a US$30.370 millones en 2010, informó el banco central.

"Hemos visto más rentabilidad local en las empresas, y con el panorama global, las filiales locales han asistido a sus casas matrices en el extranjero", dijo Lopes.

Sin embargo, hay indicadores de que la inversión extranjera directa tiende a seguir fluyendo de momento, especialmente hacia los commodities y el sector manufacturero, dos áreas que atrajeron una cantidad sustancial de capital extranjero el año pasado. "Refleja el hecho de que el consumo interno es fuerte", dijo Nick Chamie, director a cargo de investigación en mercados emergentes de RBC Capital Markets.

Además, en un país en el que se licenciaron 3,5 millones de autos, camiones y buses, un incremento de 11% frente a 2009 y el consumo de electricidad subió en 7,8%, según estadísticas locales, la infraestructura existente está cada vez más presionada y se cree que la demanda por carreteras, puertos y aeropuertos seguirá siendo un magneto para la inversión extranjera directa.

"El nivel local de inversión es bajo, así que necesitamos inversión extranjera directa para complementar los ahorros internos", dijo Luis Lima, presidente de Sobeet, una organización sin ánimo de lucro con sede en Sao Paulo que se concentra en el comercio internacional de Brasil.

Él calcula que un 10% del total de la formación de capital fijo, un indicador de la inversión en actividades productivas en el país, fue financiado con dinero extranjero en 2010.

Paulo Trevisani contribuyó a este artículo.

27 ene. 2011

Los banqueros dejan de pedir perdón y comienzan a pedir menos regulaciones

Por David Enrich

El año pasado, los banqueros que asistieron al Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, interpretaron el papel de villanos. El presidente francés Nicolas Sarkozy criticó su "comportamiento indecente" y sus paquetes de remuneración "moralmente indefendibles".

Los banqueros probablemente no ganarán ningún concurso de popularidad en la cumbre de este año en el resort suizo. Pero esperan que parte del estigma causado por contribuir a que el mundo entrara en una crisis financiera se haya diluido.

Los ejecutivos bancarios han viajado a Suiza envalentonados por sus crecientes ganancias y ansiosos de codearse con los políticos y reguladores, con la esperanza de frenar las nuevas restricciones a la forma en la que dirigen sus negocios y pagan a sus empleados. Por primera vez desde la crisis financiera, los banqueros no estarán mordiéndose la lengua.

"Hubo un período de remordimiento y disculpas de los bancos", dijo el presidente ejecutivo de Barclays PLC, Bob Diamond, en su testimonio ante un panel parlamentario en Londres este mes. "Creo que ese período tiene que terminar".

En 2009, en momentos que la crisis financiera global estaba en pleno desarrollo, algunos de los grandes banqueros, incluyendo a los altos ejecutivos de Barclays, Citigroup Inc. y Bank of America Corp., no asistieron a Davos. Muchos se aventuraron a regresar el año pasado, pero mantuvieron un perfil bajo, conscientes del carácter radioactivo de sus reputaciones.

Este año, la mayoría de los grandes bancos estadounidenses y europeos están enviando sus presidentes de junta o presidentes ejecutivos a Davos. Una excepción es Goldman Sachs Group Inc., el cual está enviando al segundo al mando.

Los banqueros y los grupos de presión que les apoyan dicen que llegarán a los Alpes armados con una larga lista de propuestas regulatorias y reglas pendientes que les gustaría diluir o eliminar por completo. La presión probablemente se ejercerá en reuniones privadas, en vez de hacerlo en los paneles a los que asistirán cientos de reporteros de prensa y televisión.

"Espero que los asuntos regulatorios se encuentren en la agenda de este año en Davos, pero quizás no sean el centro de atención", dijo Charles Dallara, director gerente del Instituto de Finanzas Internacionales, el principal grupo de la industria bancaria.

Buena parte de la presión ejercida probablemente girará en torno a un acuerdo internacional que los reguladores bancarios forjaron el año pasado en otra ciudad suiza, Basilea. El llamado acuerdo de Basilea III obligará a los bancos a mantener mayores reservas de capital para protegerse de posibles pérdidas, además de una mayor liquidez para hacer frente a una posible corrida bancaria.

Sin embargo, las reglas no entran completamente en vigor hasta 2018 y aún deben ultimarse varios detalles clave.

En una conferencia de prensa previa a Davos, el presidente ejecutivo del banco francés Société Générale SA, Frédéric Oudéa, dijo que la industria esperaba desalentar a los países a imponer requisitos que sean más estrictos, o que se implementen antes que el acuerdo de Basilea.

Suiza ya ha ordenado a sus bancos que cumplan con requisitos de capital y liquidez mucho más altos que aquellos que deberán seguir otras instituciones, mientras que las autoridades británicas estudian aplicar los llamados "estándares de oro" que excederían las normas internacionales.

Es cierto que es demasiado tarde para que los bancos logren cambiar la decisión de aplicar regulaciones más estrictas. Además del acuerdo de Basilea, EE.UU. aprobó la ley Dodd-Frank el año pasado, la cual reformará y fortalecerá la supervisión de las instituciones financieras. Los legisladores europeos han impuesto restricciones a las bonificaciones que los bancos pueden entregar a sus empleados con mejor desempeño.

"En términos de regulación, el trabajo duro ya se ha hecho", indicó Thomas Huertas, director de regulación del sector bancario de la Autoridad de Servicios Financieros del Reino Unido.

Sin embargo, agregó, la lista de regulaciones por considerar sigue siendo larga y cuenta con varios puntos controversiales que ya se han convertido en campos de batalla con la industria bancaria.

Uno de los principales asuntos en la mira de los bancos es una cláusula de Basilea III que exige que los reguladores impongan mayores requerimientos de capital a las "instituciones financieras sistémicamente importantes".

Los banqueros y reguladores ya comenzaron a forcejear para tratar de definir ese término. La mayoría de los bancos desean que la lista de instituciones que se ajuste a esa definición sea tan pequeña como sea posible. No obstante, la industria también advierte que imponer un "sobrecargo" de capital a un banco grande y no hacerlo con otro podría desequilibrar las condiciones de juego el mercado.

"Imponer simples sobrecargos de capital no es la forma correcta de mejorar la estabilidad", dijo Oudéa. Él dijo que los reguladores cometen un error al concentrarse únicamente en los grandes bancos.

Ese argumento probablemente no convencerá a muchos de los que forjan las regulaciones. Los rescates de los grandes bancos, no los pequeños, han sido costosos y tremendamente impopulares en muchos países occidentales.

Fuente: WSJ

26 ene. 2011

Las empresas tratan de navegar una recuperación económica asimétrica

Por Jon Hilsenrath y Anjali Cordeiro

A medida que la crisis financiera de 2008 se convierte en cosa del pasado, las empresas de todo el mundo se ven forzadas a navegar una recuperación económica desequilibrada, caracterizada por un crecimiento sobrecargado en el mundo emergente y una expansión dolorosamente lenta en las economías maduras, las más afectadas durante la recesión.

Atraídas por el impresionante ritmo de expansión en China y otros mercados emergentes, multinacionales como YUM! Brands y Manpower Inc., están realizando grandes inversiones en estos países, generando más crecimiento e inflación.

En el mundo desarrollado, estas mismas empresas proceden con cautela, debido a su magro crecimiento y la incertidumbre sobre presupuestos gubernamentales y políticas regulatorias.Este desequilibrio económico mundial será probablemente uno de los principales temas a tratar entre los ejecutivos, funcionarios, académicos y periodistas reunidos en el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, que arranca hoy.

Las evidencias de una recuperación global a dos velocidades son amplias. Este año, YUM! Brands, la cadena de restaurantes de comida rápida, construirá unos 900 establecimientos de KFC, Pizza Hut y Taco Bell, 80% de ellos en mercados emergentes. La filial de China sumará por sí sola entre 500 y 600 restaurantes.

AkzoNobel, fabricante holandés de pinturas, planea abrir dos tiendas al día en China y está invirtiendo dinero en un negocio de celulosa en Brasil. Su presidente ejecutivo, Hans Wijers, afirma que su principal preocupación en esos mercados es si la empresa está creciendo con la suficiente rapidez. En cambio, en EE.UU. y Europa su temor es un exceso de capacidad.

ManpowerInc., una firma estadounidense de contratación de personal, dice que 95% de sus nuevas oficinas este año —entre 100 y 125— se abrirán en mercados emergentes como Polonia, India, China y Vietnam.

En muchos mercados emergentes, es como si la crisis económica no hubiera ocurrido nunca. En China, las compras anuales de autos y camiones se han disparado de cinco millones en 2005 a más de 18 millones en 2010. En EE.UU. y Europa, las ventas aún están por debajo de sus niveles anteriores a la crisis. General Motors vendió más autos en China el año pasado que en EE.UU. La producción industrial real ha subido más de 70% en China desde 2005 y alrededor de 55% en India, pero tan sólo 16% en EE.UU.

El dinero está entrando a raudales en las economías emergentes, creando presiones inflacionarias que a los bancos centrales les cuesta contener. Las reservas de divisas de las principales economías emergentes han subido considerablemente desde la crisis, a más de US$5 billones (millones de millones), seis veces más que su nivel hace diez años, según cálculos de la Reserva Federal de EE.UU. China posee alrededor de la mitad del total, ligeramente por encima de US$2,6 billones.

El Fondo Monetario Internacional estima que los mercados emergentes crecerán a una tasa anual de 6,5% en 2011 y 2012, mientras que las economías avanzadas se expandirán 2,5%. En el mundo desarrollado, "el crecimiento sigue contenido, el desempleo es alto y las renovadas presiones en la periferia de la eurozona están contribuyendo a los riesgos de una recaída", dijo el FMI en un reciente informe.

Una encuesta de PriceWaterhouseCoopers llevada a cabo entre septiembre y diciembre entre 1.200 presidentes ejecutivos documenta el cambio de actitud entre las empresas. Entre los ejecutivos asentados en Norteamérica, 94% pronostica un crecimiento de los ingresos en Asia este año, y 80% en América Latina. Sin embargo, el porcentaje baja a 67% en Norteamérica y 51% en Europa Occidental. Los ejecutivos en Europa tienen opiniones incluso más dispares: 49% predice una expansión en sus mercados locales, pero 86% sitúa el crecimiento en América Latina y 92%, en Asia.

Si bien están disfrutando de los frutos de su rápido crecimiento, las economías emergentes enfrentan peligros por este período de expansión desequilibrada. Una amenaza es el exceso de confianza, un ingrediente clave en las burbujas de tecnología e inmobiliaria de los últimos años así como en la crisis asiática de los 90.

"La euforia existente en los países emergentes, especialmente China e India, se va a ver atenuada un poco por los temores a un sobrecalientamiento y a las burbujas de activos", afirma Nariman Behravesh, economista jefe de IHS Global Insight. Behravesh se muestra particularmente inquieto por China. El experto calcula que el valor de las viviendas en el país es 3,5 veces mayor que el valor de su producción económica anual, una relación con implicaciones alarmantes porque sugiere que el sector de la vivienda está sobrevalorado. En EE.UU., esta relación fue mucho menor, de 1,8, durante su reciente burbuja inmobiliaria. "Existen razones para preocuparse", apunta Behravesh.

Los responsables de las políticas económicas del mundo emergente están pasando apuros para controlar estos aumentos de los precios de los activos y las presiones inflacionarias. El yuan está ligado al dólar, un vínculo que limita la capacidad de las autoridades monetarias de subir las tasas de interés para controlar la inflación. Otras economías emergentes, como Brasil, han subido las tasas de interés y permitido que sus monedas se aprecien, pero son reacias a ir demasiado lejos por temor a colocar a sus propios exportadores en una posición de desventaja contra los chinos.

Los inversionistas se muestran cada vez más ansiosos ante la posibilidad de que los bancos centrales no hayan actuado con la suficiente rapidez para contener la inflación y suban las tasas de interés más de lo esperado este año.

Las autoridades de países como Brasil y Taiwán están interviniendo directamente en los mercados de divisas para proteger a sus monedas. Sin embargo, no existe un modelo que recomienda la combinación ideal de políticas para no tener que recurrir a los volátiles mercados de capital. "Las consecuencias de estas políticas no son bien entendidas", dice Ramin Toloui, codirector de mercados emergentes del gigante de la inversión PIMCO. "Generan una serie de signos de interrogación y riesgos".

[Economía]
Fuente: WSJ

25 ene. 2011

El BCE insiste en la austeridad como camino al crecimiento

Por Brian Blackstone y Marcus Walker

FRÁNCFORT—El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, defendió su postura de mano dura en la política fiscal y la inflación al decir que la austeridad presupuestaria y la vigilancia de cara al alza en los precios de la energía y las materias primas son el mejor camino hacia la recuperación económica.

En una entrevista con The Wall Street Journal antes de la reunión anual del Foro Económico Mundial que se celebrará esta semana en Davos, Suiza, Trichet advirtió que las presiones inflacionarias en la zona euro deben ser supervisadas de cerca instó a los bancos centrales de todo el mundo a hacer todo lo posible para impedir que el aumento en los precios de la energía y los alimentos se haga sentir en la economía global. Puntualizó, asimismo, que no permitirá que la debilidad de las economías de Grecia, Irlanda y otros países europeos en problemas postergue un alza de tasas en la zona euro si el BCE estima que la estabilidad de precios se ve amenazada.

[Trichet] Heinrich Voelkel/Ostkreuz para The Wall Street Journal

"Todos los bancos centrales, en períodos como este donde hay amenazas inflacionarias provenientes de los commodities, tienen que tener… mucho cuidado para que no se produzcan efectos de segunda ronda" sobre los precios internos, dijo Trichet en su oficina con vista al distrito financiero de Fráncfort del piso 35 de la Eurotower, desde donde opera la sede central del BCE.

El presidente francés de 68 años, cuyo mandato de ocho años del BCE termina en octubre, argumentó que la disciplina presupuestaria ayudará más al crecimiento de Europa que un renovado estímulo, e instó a los 17 países de la zona euro a que intensifiquen la mutua "vigilancia" de sus políticas fiscales.

Trichet lleva asistiendo a la cumbre de Davos, donde se reúnen diseñadores de políticas, ejecutivos de empresas y académicos, desde los años 80, cuando encabezaba el Club de París, un organismo dedicado a la reestructuración de deudas internacionales. Su carrera de 40 años incluye puestos destacados en el Tesoro francés, el cargo de gobernador del Banco de Francia y, desde 2003, la presidencia del BCE.

Además de su enfoque inflexible respecto a la inflación, su postura en otros temas económicos candentes de 2011 (como por ejemplo, si los países deben embarcarse en programas adicionales de estímulo para garantizar la recuperación de sus economías o volcarse a la reducción del déficit) es controvertido.

El gobierno de Estados Unidos está adoptando la primera de esas posturas, prolongando el estímulo fiscal este año con el apoyo del presidente de la Reserva Federal (FED), Ben Bernanke. En contraste, los países del bloque del euro aprobarán medidas de austeridad en 2011, tal como ha pedido repetidamente Trichet. "No me corresponde a mí dar lecciones a otras economías avanzadas", aseguró.

En Europa, la disciplina presupuestaria beneficia al crecimiento y la creación de empleo "mejorando la confianza de las familias, las empresas, los inversionistas y los ahorradores", dijo Trichet.

Sus comentarios llegan en un momento delicado para el BCE, en que debe equilibrar una creciente crisis de deuda en el sur de Europa e Irlanda con una robusta recuperación en Alemania y una creciente inflación en todo el bloque del euro.

En diciembre, la inflación saltó inesperadamente de 1,9% a 2,2% en la zona euro, la primera vez en más de dos años que excedió la meta del BCE fijada en un máximo de 2%. Algunos economistas creen que en los próximos dos meses sobrepasará el nivel de 2,5%.

En la entrevista, Trichet reforzó su mano dura con la inflación, descartando los argumentos de algunos economistas que creen que el BCE debería postergar un alza de las tasas de interés porque la inflación subyacente en la zona euro (que excluye los precios de los alimentos y de la energía), todavía es débil en 1,1%. Los cambios en los precios de los alimentos y de la energía son, en gran medida, determinados por los mercados mundiales y, por lo tanto, no son directamente influidos por las tasas de interés de una economía determinada. Por esa razón, los bancos centrales de otras grandes economías, incluyendo la Fed de EE.UU., le dan más importancia a la inflación subyacente que a otras mediciones.

Algunos analistas tienen la esperanza de que el BCE no suba las tasas mientras las causas internas de las alzas de precios, como los salarios, sigan siendo débiles. Trichet no dio garantías en ese sentido.

El BCE podría subir las tasas este año si siente que las empresas y los trabajadores esperan que la inflación general se mantenga por encima de 2% por algún tiempo, incluso si la principal fuente de inflación son los mercados mundiales de commodities.

No se prevé que la Fed suba su tasa de interés de referencia durante algún tiempo para impulsar la recuperación de la economía de EE.UU., a pesar de que hay indicios de que se acelera la inflación general. El Banco de Inglaterra todavía no ha subido las tasas, aunque la inflación en el país roza el 4%.

Aun así, los comentarios de Trichet sugieren que, por ahora, su enfoque apunta a mantener controladas las expectativas de inflación más que a señalar una inminente alza en las tasas. Si los consumidores ven que las alzas de precios generadas por el encarecimiento de la energía y de los alimentos son temporales, es menos probable que cambien su conducta o que presionen por aumentos salariales. Pero si anticipan que la inflación será más alta a largo plazo, posiblemente presionarán para aumentos salarios más rápidos. "En esta etapa, no vemos" esas fuerzas de largo plazo, dijo Trichet, "y todos saben que no permitiríamos que se materializaran esos efectos de segunda ronda".

Los países en dificultades de la zona euro, entre ellos Grecia, Irlanda y Portugal, enfrentan un prolongado período de dolor económico. Deben subir impuestos y recortar gastos para reducir la creciente deuda del gobierno, a la vez que tratan de mantener sus salarios para que sus productos sean más competitivos en el mercado interno y en el global. En el otro extremo, la fórmula alemana de crecimiento rápido, impulsado por las exportaciones y por la caída del desempleo suele poner en altera a los bancos centrales porque a menudo lleva a subidas de salarios y precios. Otros países de la zona euro, como Francia, se encuentran en un punto intermedio. Sus economías se están recuperando, pero el crecimiento sigue desequilibrado debido al alto nivel de desempleo.

Trichet desecha esas divergencias como algo normal y similar a lo que ocurre entre estados y regiones de EE.UU. Sin embargo, EE.UU. y otras grandes zonas económicas cuentan con grandes presupuestos que pueden transferir fondos de zonas prósperas a otras que están atravesando dificultades. Europa carece de una autoridad fiscal central, lo que coloca al BCE bajo mayor presión para que estabilice un grupo dispar de economías con una única herramienta que es la fijación de intereses.

Trichet desestimó los comentarios de quienes critican el enfoque europeo en la austeridad presupuestaria, incluyendo el Fondo Monetario Internacional y, más recientemente, la Organización de las Naciones Unidas, que advirtieron hace poco que "el impacto de la austeridad fiscal planeada o implementada genera un riesgo de que la recesión económica se reanude" en Europa.

"No me convence el simple argumento que sugiere que adoptar una política fiscal más sólida obstaculizaría el crecimiento", dijo.

24 ene. 2011

La política monetaria china necesita un ajuste

Por Mohammed Hadi
The Wall Street Journal

Para China ha resultado algo difícil enfriar la economía.

El país registró un crecimiento de 9,8% en el cuarto trimestre, un ritmo más rápido que en los tres meses previos y superior a las expectativas de economistas. Un desempeño impresionante, pero el descenso de 2,9% el jueves en la bolsa de Shanghai refleja la preocupación por los esfuerzos que deberán acentuar los encargados de implementar las políticas monetarias para frenar el crecimiento económico y, más importante, la inflación.

Las alzas de precios se desaceleraron levemente en diciembre: el índice de precios al consumidor aumentó 4,6%. Pero esto podría ser temporal, debido a que el ritmo de los aumentos en los precios de los alimentos ha repuntado en las últimas semanas. La inflación que no incluye los precios de los alimentos también está aumentando.

Beijing ha adoptado amplias medidas para desacelerar los precios, como aumentar la cantidad de capital que los bancos deben mantener como reserva y que, por lo tanto, no pueden utilizar en préstamos. Las tasas clave de depósitos y préstamos también fueron elevadas.

En realidad, estas medidas han surtido poco efecto. Si Beijing realmente tiene la intención de tomar medidas drásticas contra la inflación, necesita controlar la expansión de los préstamos.

"La principal herramienta a disposición del gobierno no son las tasas de interés y requisitos de reservas", afirma Alistair Thornton, analista de IHS Global Insight. Considere que el aumento de requisitos de reservas hizo poco para desacelerar los préstamos de los bancos, los que otorgaron el año pasado US$1,2 billones en nuevos créditos. Debido a que las tasas para los depósitos a un año, de 2,75%, permanecen muy por debajo de la tasa de inflación, se necesitarán varios incrementos antes de que las tasas desalienten en forma significativa los gastos y las inversiones.

Cuando se trata de préstamos, las intenciones de Beijing —y su control sobre la situación— son difíciles de entender. Incluso si la meta de Beijing para los préstamos nuevos en 2011 fue reducida en alrededor de 10%, a cerca de US$1 billón, como los economistas ahora piensan, sigue siendo una tasa bastante alta. Desde el 2006 hasta el 2008, antes de que las tasas para los préstamos fueran elevadas significativamente para impulsar el crecimiento económico, la actividad crediticia sólo promediaba poco más de medio billón de dólares al año. El año pasado, el volumen de préstamos superó el límite oficial y los bancos estaban, además, concediendo un monto sustancial de créditos "en la sombra", que son dejados fuera de las hojas de balance.

Seguramente, la adopción de severas medidas en contra de esos préstamos ayudaría. Y la buena noticia para las autoridades es que si tienen que desacelerar el crecimiento para mantener la inflación bajo control, tienen bastante espacio para maniobrar sin caer por debajo de la meta oficial de crecimiento de Beijing, de 8%. Pero por ahora, aún existe mucho de dulce y poco de agraz en la política monetaria de China.