22 jul. 2011

La distribución de las regalías petroleras divide a Brasil

Por Jeff Fick y Gerald Jeffris

RÍO DE JANEIRO—Brasil apenas comienza a explotar algunos de los mayores yacimientos petrolíferos descubiertos en los últimos 30 años, pero un creciente debate sobre la forma de distribuir la nueva riqueza amenaza con retrasar el desarrollo de las reservas que podrían transformar al país en uno de los mayores exportadores de crudo del mundo.

La tormenta política desatada enfrenta a los ricos estados productores de petróleo, como Espírito Santo, Rio de Janeiro y São Paulo, contra los estados más pobres, aquellos que no comparten una frontera con las áreas petrolíferas y quieren una parte del botín.

La disputa podría retrasar los planes para desarrollar rápidamente los yacimientos de petróleo en aguas profundas, conocidos como "presal", a la vez que demorarían durante años los ingresos que Brasil afirmó que podrían sacar a millones de la pobreza.

Bajo las leyes actuales, sólo nueve de los 27 estados de Brasil obtienen regalías de petroleras. Tan sólo el estado de Rio de Janeiro recibió cerca de dos tercios de los US$1.900 millones en regalías generadas en 2010, según cifras de la Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles de Brasil (ANP).

Aunque las regalías actuales no representan grandes sumas, se espera que eso cambie en los próximos años. A medida que el país explote los yacimientos recién descubiertos, se espera que la producción de petróleo de Brasil trepe hasta los 5 millones de barriles al día para 2020, de los actuales 2,1 millones de barriles diarios.

Aunque todos los estados brasileños reciben dinero del petróleo de manera indirecta a través del gasto del gobierno federal, los estados que no reciben ingresos por regalías dicen que el sistema enriquece a los ricos a costa de los pobres. Estados como São Paulo y Rio de Janeiro que reciben dinero por regalías ya están en la parte superior de la pirámide de ingresos en Brasil.

"Necesitamos una distribución más justa", dijo Laercio Oliveira, congresista del pequeño estado de Sergipe, en el noreste de Brasil. "No es justo que los recursos se concentren sólo en los lugares que han tenido buena fortuna desde el punto de vista geográfico".

El ex presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva quería cambiar el pago de las regalías de los yacimientos recién descubiertos para asegurarse de que los ingresos fueran divididos en partes iguales entre los 27 estados. Pero el año pasado, los legisladores brasileños aprobaron una enmienda que rescribió las reglas de regalías, no sólo para los nuevos yacimientos presal, sino también para la producción petrolera existente.

Esa medida enfureció a los estados poderosos como Rio de Janeiro, y llevó a Lula a vetar el proyecto de ley, enviándolo de vuelta al Congreso, donde ha languidecido desde entonces.

Alvaro Dias, un senador de la oposición, el Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB), dice que no cree que haya una resolución pronto debido a los muchos intereses en juego. "Brasil es un país con marcadas diferencias regionales", afirma. "La dificultad en distribuir los ingresos de forma justa es enorme".

Los estados productores de petróleo dicen que una reducción en sus pagos por regalías tendría un gran impacto en las economías locales. Macae, una ciudad costera en el estado de Rio de Janeiro, que alberga la base de operaciones en altamar del gigante estatal Petróleo Brasileiro SA, o Petrobras, recibe más de 40% de sus ingresos de las regalías del petróleo, de acuerdo con el director de desarrollo económico, Cliton da Silva Santos.

"Estamos muy preocupados" por el debate, dice Santos. La población de Macae ha aumentado desde la llegada de Petrobras, hace 30 años. Antiguamente un aletargado pueblo de pescadores de unos 40.000 habitantes, Macae tiene ahora una población que asciende a 300.000 personas, atraídas por la posibilidad de encontrar trabajo en la industria petrolera.

Hasta que la disputa sobre las regalías se resuelva, Brasil no será capaz de comenzar la adjudicación de bloques para los derechos de perforación vinculados con el área presal, de acuerdo con Magda Chambriard, directora de ANP. Se suponía que los primeros bloques se substarían a finales de este año o comienzos del próximo.

El Congreso de Brasil ya se enfrenta a una cargada agenda para el segundo semestre de 2011, con debates sobre la reforma tributaria, una nueva ley de minería y una reforma del sistema electoral. Esto aumenta la probabilidad de que los políticos se metan en una puja para forjar acuerdos que beneficien a sus distritos electorales, lo que conduce a nuevos retrasos.

"Las probabilidades de que las negociaciones sobre la reforma tributaria se extienda a las negociaciones por las regalías del petróleo parecen bastante grandes", expresó Eurasia Group, una empresa de análisis de riesgo político, en un informe reciente. Eurasia espera que el debate por las regalías se arrastre hasta la primera mitad de 2012. Ello probablemente llevará al primer concurso de adjudicación de los yacimientos presal bajo nuevos acuerdos de producción compartida al segundo semestre del año próximo, añadió Eurasia.

El presidente del Senado, José Sarney, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), aliado al gobierno, creó un comité especial a fines de junio para estudiar la cuestión de las regalías, con el objetivo de encontrar una solución en 60 días. Si el comité no llegara a un compromiso, Sarney amenazó con anular el veto de la enmienda de las regalías de Lula.

Sin embargo, incluso una anulación exitosa podría desatar desafíos legales a la enmienda, que los estados ricos en petróleo consideran inconstitucional, y provocar más demoras, dicen los analistas.

Fuente: WSJ

21 jul. 2011

Los retos de China en su camino a la supremacía

Por Ian Bremmer

¿Cuándo exactamente dominará China el mundo?

La hora de la verdad parece acercarse con cada minuto que pasa. Para 2050, China se convertirá en la economía más grande del mundo, según el banco británico HSBC. En realidad lo será en 2040, dice Deutsche Bank, o 2030, de acuerdo con el Banco Mundial. Goldman Sachs apunta a 2020 y el Fondo Monetario Internacional afirma que la economía de China superará la de Estados Unidos en 2016.

Pero no nos apuremos. Existe una considerable dosis de caos subyacente al milagro chino. Considere los eventos más recientes:

• En Hunan, los agricultores que fueron obligados a abandonar sus tierras por urbanizadores ambiciosos descubrieron que las autoridades no están de su lado. Un campesino se prendió fuego y las protestas se propagaron rápidamente de pueblo en pueblo.

• Un derrame químico en un río cortó el suministro de agua a Harbin, una ciudad de cuatro millones de habitantes, lo que generó la ira de la población.

• Disturbios en la provincia de Sinkiang se salieron de control y condujeron a un bloqueo de Internet en una zona casi del tamaño de Colombia.

• En la ciudad costera de Xintang, los guardias de seguridad enviados para disolver una protesta de trabajadores migrantes empujaron a una mujer embarazada al piso, desencadenando una agitación popular que sólo fuerzas paramilitares en vehículos blindados pudieron controlar.

Los servicios de seguridad de China son los mejores del mundo en contener manifestaciones de gran escala y estas protestas no representan ninguna forma de oposición coherente al Partido Comunista. La mayoría de las manifestaciones están dirigidas a funcionarios locales y están alimentadas por agravios locales. Además, tres décadas de crecimiento de dos dígitos ha permitido al liderazgo chino acumular vastas reservas de paciencia popular.

Pero este es un país que mide su incidencia anual de protestas de gran escala en decenas de miles. Para 2006, la Academia de Ciencias Sociales de China registró unos 60.000 "incidentes masivos", un eufemismo oficial para referirse a demostraciones de ira popular en las que participan 50 personas o más. En 2007, la cifra creció a 80.000. Aunque esos números ya no se hacen públicos, información filtrada puso la cantidad para 2008 en 127.000. Es casi seguro que la cifra actual sea más alta.

Es cierto que no hay evidencia creíble de que China está al borde de una crisis, pero toda esa ira pública apunta a desafíos enormes hacia el futuro. Potencias emergentes como India, Brasil y Turquía pueden continuar creciendo durante los próximos 10 años con la misma fórmula básica que impulsó el crecimiento de China durante la última década. China, por otro lado, debe adoptar reformas altamente ambiciosas y complejas que le permitan convertirse en una potencia moderna, y los dirigentes del país lo saben.

La crisis financiera dejó claro que la dependencia de China de los consumidores en Estados Unidos, Europa y Japón crea una vulnerabilidad peligrosa. Aquellos que insisten en que es posible delinear la curva exacta del crecimiento chino parecen asumir que los líderes del país pueden cambiar de forma estable el modelo de expansión nacional hacia un mayor consumo interno, al transferir reservas enormes de riqueza de las poderosas compañías estatales a millones de nuevos consumidores.

Esa es una presunción bastante optimista. A pesar de los mejores esfuerzos de los estrategas políticos en Beijing, la participación del consumo por hogar en el crecimiento de China, de hecho, se movió en dirección contraria, en parte porque hay políticos poderosos dentro de la élite que han ganando bastante dinero con el viejo modelo como para acoger uno nuevo.

Es más, a medida que la brecha entre ricos y pobres sigue ampliándose, la agitación social seguramente llevará a restricciones más severas a la libertad de expresión y de reunión. Esto podría resultar en una reacción violenta si las expectativas sobre un mayor éxito material no se cumplen. Más peligrosas para el partido en el poder son las facciones dentro del gobierno que pueden no estar de acuerdo con la forma en la que el Estado responde a una agitación organizada súbita.

La demografía china será otro desafío. La fuerza laboral del país se está volviendo más cara a medida que China se urbaniza y sube escalones en la cadena de valor de la manufactura. La población también está envejeciendo, ya que la política del hijo único y otros factores dejan a menos jóvenes disponibles para unirse a la fuerza laboral. A medida que más chinos alcanzan la edad de jubilación, la necesidad de expandir y reforzar una red de seguridad social formal para proveer pensiones y cuidado de salud a cientos de millones de personas sumará costos sin precedentes.

Dado que buena parte del crecimiento de China aún viene de proyectos de infraestructura y otras inversiones dirigidas por el Estado, el impacto en un medio ambiente ya exhausto podría llevar el sistema al límite. La degradación de la tierra, la calidad del aire y la escasez de agua son problemas urgentes y que van en aumento. La capacidad de China para tolerar un ambiente en deterioro es mayor que en la mayoría de los países emergentes (sin mencionar al mundo desarrollado), pero las probabilidades de que un incidente ambiental provoque un evento peligrosamente desestabilizador crecen cada día.

También está la inflación, que alcanzó en mayo su punto máximo en 34 años, según la Oficina Nacional de Estadística de China. Los precios de los alimentos subieron 11,7%. Una política monetaria sobreexpansionista, un alza en los precios del transporte ligados a la urbanización y aumentos de los salarios a gran escala son apenas algunas de las variables que aseguran que el gobierno tendrá mayores dificultades para contener la inflación a futuro.

Finalmente, a medida que la demanda popular juega un papel más importante en la forma en que los estrategas políticos toman decisiones, los ciudadanos descontentos pondrán a prueba la habilidad del Estado para implementar políticas estratégicas. Eso también podría limitar el crecimiento de China a largo plazo.

Incluso si los líderes alcanzan un progreso en la reforma interna, encontrarán que el entorno internacional es menos conductivo a expansiones económicas fáciles. El auge de los precios del petróleo, el gas, los metales y los minerales que el país necesita para alimentar su economía pesarán sobre su crecimiento. Los esfuerzos de otras economías emergentes añadirán presión en los alimentos y precios de otras materias primas, suprimiendo tasas de crecimiento y minando la confianza de los consumidores, que ha sido la fuente primordial de estabilidad política y social en China.

Los desafíos colosales que le esperan ofrecen buenas razones para dudar de las proyecciones a largo plazo sobre la supremacía económica y dominio global de China.

—Bremmer es presidente de Eurasia Group, una firma de consultoría especializada en cálculo de riesgo político.

20 jul. 2011

El plan maestro de China para el yuan se tropieza con obstáculos imprevistos

Por Lingling Wei y Bob Davis

BEIJING—Cuando China anunció un programa pionero para internacionalizar más su moneda a mediados de 2009, mencionó "el creciente llamado" de los socios comerciales chinos a usar el yuan en transacciones transfronterizas. Más de un año después, el Banco Popular de China alabó el programa como un "éxito", mencionando el avance marcado en la cantidad de comercio que se lleva a cabo en la moneda.

No todo salió según lo planeado.

La medida tuvo efectos colaterales importantes y e inesperados, entre ellos el de dar a las compañías e inversionistas una manera de beneficiarse de la diferencia en las tasas de interés entre China y otros países, y abrir una senda para que una avalancha de "dinero especulativo" inunde el país.

También ha aumentado, en vez de haber reducido, la cantidad de reservas de divisas que se acumulan en las arcas de China, lo opuesto de lo que Beijing buscaba cuando abrió el yuan para el comercio extranjero.

Esto, a su vez, podría agravar la ya difícil batalla que libra China para controlar una tasa de inflación de más de 6%, a medida que el banco central necesita imprimir más yuanes para comprar los dólares que inundan el país.

Los tropiezos de China en tratar de conseguir que su moneda tenga mayor aceptación fuera de sus fronteras ponen de relieve una contradicción fundamental en el núcleo de los planes de Beijing: las autoridades chinas quieren mantener un control estricto sobre el valor del yuan para que las exportaciones sigan pujantes, y a la vez alentar a más compañías e inversionistas del extranjero a usar su moneda.

China procura limitar el ascenso del yuan manteniendo su apreciación bajo estricto control, pero el programa de internacionalización pone presión alcista sobre la moneda.

La semana pasada, el Banco Popular de China dijo que las reservas de divisas subieron en US$153.000 millones en el segundo trimestre a US$3,2 billones (millones de millones).

De ese incremento, US$48.000 millones, o alrededor de un tercio, es atribuible a la decisión de China de permitir que el yuan se use en transacciones de comercio extranjero, calcula Zhu Chaoping, director de investigación de ChinaScope Financial, firma de investigación de mercado en Hong Kong.

En los dos trimestres anteriores, el programa de comercio sumó un total de US$83.500 millones a las reservas de China, calcula Zhu.

China esperaba en que permitir que el yuan fuera usado más libremente en el exterior elevaría la demanda de la moneda, también conocida como el renminbi o RMB, y reduciría la cantidad de dólares que entra al país.

A largo plazo, China quiere convertir el yuan en una moneda internacional de reserva que se use para inversiones, comercio y préstamos, como sucede con el dólar y el euro.

Un yuan ampliamente aceptado podría ayudar a las compañías chinas a mitigar los riesgos cambiarios. Los exportadores chinos, en particular, temen que la apreciación continua del yuan contra el dólar —un ascenso que los líderes de China han tratado de restringir— los exponga a pérdidas si solo pueden cobrar en dólares, que constantemente han estado perdiendo valor.

Existe la impresión de que el yuan está subvaluado, por lo cual solo los vendedores extranjeros están interesados en el comercio.

Casi 90% del comercio transfronterizo realizado en yuanes en el primer trimestre —por un total de 360.300 millones de yuanes, o 7% del comercio total de China— consistía en importaciones por China, según datos suministrados por el Banco Popular de China, señal de que la demanda extranjera no ha aumentado mucho.

Li Bo, director de la división de política monetaria del banco central chino, dijo en un discurso en abril que el objetivo del programa de comercio transfronterizo con yuanes era ayudar a compañías chinas a reducir los riesgos cambiarios y facilitar el comercio e inversiones transfronterizos.

Funcionarios del Banco Popular de China se negaron a hacer comentarios para este artículo.

El economista de Harvard Jeffrey Frankel, dijo que China es un caso inusual en su presión por dar a la moneda un mayor papel internacional. Japón y Alemania después de la Segunda Guerra Mundial, y Estados Unidos después de la Primera Guerra Mundial, resistieron tales intentos porque les inquietaba que sus monedas se fortalecieran y ello hiciera que sus exportaciones se vuelvan menos competitivas.

Por ahora, el banco central de China pugna por lidiar con compañías que quieren usar el programa de internacionalización como una vía para el llamado dinero especulativo, el cual puede contribuir a peligrosas burbujas en el mercado inmobiliario y los mercados bursátiles de China, mientras los inversionistas por colocar su dinero en sectores que se considera tienen un alto retorno.

La Administración Cambiaria Estatal, el regulador cambiario del banco central, ha establecido una "campaña especial " contra los flujos de dinero especulativo.

La semana pasada, el regulador multó a Guangzhou Teng Hang Metal Materials Co., de Guangzhou, China, que compra chatarra de acero del extranjero para reciclado, por manipular sus pagos de importaciones.

La compañía difirió inapropiadamente pagos de US$1,3 millones, adujo la Administración Cambiaria Estatal.

El diferimiento de pagos para importaciones es una táctica que han usado las compañías chinas por mucho tiempo para beneficiarse de la apreciación del yuan.

Fuente: WSJ

19 jul. 2011

La euro zona debe decidir cómo participarán los acreedores privados en el rescate de Grecia, dice el FMI

Por Ian Talley

LONDRES (EFE Dow Jones)--La eurozona necesita aclarar urgentemente cómo involucrar a los acreedores privados en el nuevo paquete de rescate a Grecia, dijo el martes el Fondo Monetario Internacional.

"Hay diferentes formas de hacerlo, pero la clave es eliminar la incertidumbre", dijo Luc Everaert, jefe de la división del FMI para el área del euro, en una conferencia.

Los líderes de la eurozona se reunirán el jueves en Bruselas para decidir la cuestión de quién debe pagar por mantener a Grecia a flote mientras reordena sus cuentas públicas. Los ministros de Finanzas acordaron este mes centrarse en reducir la deuda de Grecia a un nivel "sostenible", lenguaje que los analistas interpretan como una reducción del importe total de la deuda viva del país.

Sin embargo, los gobiernos deben aún encontrar la forma de hacerlo sin que las agencias de calificación lo consideren un "impago" o un "impago selectivo", ya que el Banco Central Europeo ha dicho que, en ese caso, dejaría de aceptar la deuda griega como garantía en los préstamos que concede, algo que haría caer el sistema bancario griego en días.

Everaert, junto a Aasim Husain, asesor del FMI, dijo que la Unión Europea probablemente tendrá que aumentar su actual vehículo de rescate, el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, que cuenta con 440.000 millones de euros.

Añadió que el FEEF debería ser más flexible, por ejemplo, mediante la compra de deuda pública en el mercado secundario o el uso de sus fondos para recapitalizar y dar garantías. Los gobiernos de la eurozona se han opuestos a conceder al FEEF estos poderes, al considerar que podría dar señales a los gobiernos y los bancos de que pueden ser rescatados sin condiciones.

Japón va por buen camino

Por otra parte, el FMI señaló que la economía japonesa está mostrando señales de recuperación del tsunami y terremoto de marzo y podría registrar una expansión posteriormente en el año.

El FMI agregó que es probable que la economía registre una contracción del 0,7% en 2011 debido a los daños sufridos en el primer semestre, especialmente en el sector manufacturero. Pero el crecimiento repuntaría el próximo año al 2,9%, indicó el fondo en su análisis económico anual.

"Tras una fuerte contracción en el primer semestre del año, se espera que las condiciones de la oferta se normalicen este verano y que el gasto para la reconstrucción avance sostenidamente", señaló el FMI.

Sin embargo, el fondo advirtió que la incertidumbre que rodea el panorama del país es "inusualmente alta". En particular, aún son posibles retrasos en el restablecimiento de la energía, incluso de las plantas nucleares afectadas por la catástrofe, y el potencial de una demanda débil prolongada.

Dados los riesgos de la recuperación, las autoridades deberían mantener sus medidas de estímulo de corto plazo, según el FMI. La prioridad inmediata es reparar la infraestructura dañada y facilitar una recuperación expedita, indicó la junta del FMI.

El fondo recomendó un incremento en el impuesto al consumo a entre el 7% y 8% en 2012, respecto al 5%.

El FMI mencionó que el yen japonés parece tener una "valuación justa", según los indicadores fundamentales del mercado. El Grupo de Siete, conformado por las naciones más industrializadas, intervino de forma conjunta en el yen poco después del terremoto, cuando la apreciación de la moneda amenazaba con afectar el frágil estado económico del país. Desde entonces, el yen se ha negociado principalmente dentro de una banda de Y80-Y84 ante el dólar.

Al mismo tiempo, Japón debe comenzar a enfrentar su creciente deuda pública, que se espera alcance el 237% del producto interno bruto el próximo año.

18 jul. 2011

¿Qué podría reemplazar a los bonos del Tesoro estadounidense como refugio?

Por Matt Phillips

Los bonos del Tesoro estadounidense han sido desde hace tiempo el confiable colchón bajo el cual los inversionistas inquietos guardan su dinero.

Ahora, a medida que se acerca el plazo del 2 de agosto para incrementar el límite de la deuda de Estados Unidos y las agencias de calificación de riesgo emiten advertencias sobre su crédito, algunos en Wall Street se preguntan a dónde podrán ir los inversionistas si el peor de los escenarios se materializa.

Oro, bonos alemanes, depósitos bancarios. Todos podrían ser candidatos para recibir parte del capital que busca un lugar estable y seguro en medio del caos financiero que se produciría si EE.UU. ve rebajada su calificación o, peor, de hecho dejase de pagar sus obligaciones.

Ninguna de esas alternativas —o incluso todas ellas combinadas— probablemente sea capaz de cubrir el enorme papel de los bonos estadounidenses en los mercados financieros. Con US$9,7 billones (millones de millones) en circulación, el mercado de los títulos estadounidenses es uno de los de mayor liquidez del mundo. La deuda del Tesoro representó 95% del total emitido de valores de renta fija en EE.UU. en 2010 y constituye el grueso de los activos estadounidenses con calificación AAA, según Barclays Capital.

Los bonos del Tesoro estadounidense son todavía el refugio preferido; el rendimiento de un papel a 10 años es de alrededor de 3%, históricamente un nivel muy bajo y una señal de que hay todavía una alta demanda por estos títulos a pesar de la inquietudes. (Los precios de los bonos y sus rendimientos se mueven en direcciones opuestas). Frecuentemente se los considera "libre de riesgos" por los actores de los mercados financieros, lo que los convierte en un destino favorito cuando el mercado bursátil se debilita.

"En un escenario habitual sin riesgos, los inversionistas habitualmente irían a buscar cobertura en los bonos del Tesoro. En este caso, sin embargo, el estatus de los títulos estadounidenses como 'libres de riesgo' sería cuestionado", dice Bill Eigen, administrador de portafolio de J.P. Morgan Strategic Income Opportunities Fund, que tenía US$14.200 millones en activos el 30 de abril. "En ese caso, los precios de los bonos del Tesoro podrían caer precipitadamente y los inversionistas probablemente irían a buscar resguardo en activos físicos como el oro".

Dado sus limitados usos industriales, el oro ha sido considerado desde hace mucho un activo financiero que ofrece a los inversionistas una cobertura contra la inflación. Los precios del oro generalmente han subido en tiempos de inestabilidad política, económica o en el mercado. Desde que la crisis financiera golpeó en 2008, los precios del metal se han disparado. En 2010, los precios del oro saltaron 30% y en lo que va del año lo han hecho otro 12%. Sin embargo, no todos pueden poseer oro.

Algunos gestores de dinero tienen órdenes que les exigen que tengan bonos de países con excelentes calificaciones crediticias. Para ellos, comprar deuda alemana con calificación triple A podría ser una opción.

Alemania ha tomado mucho dinero prestado. Su deuda total en circulación llegó a US$1,4 billones en 2010, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Eso implica que hay un suministro decente de bonos para comprar, en caso de que los inversionistas o los gestores de dinero tengan la flexibilidad para comprarlos. Al mismo tiempo, Alemania tiene una gran reputación como prestatario.

"La mayoría de la gente ve a Alemania, a largo plazo, como probablemente el emisor grande más financieramente conservador", señala Mike Schumacher, jefe de estrategias de tasas de interés de los países del G-10 en UBS, donde ha recomendado comprar bonos alemanes, en parte debido a sus características como una jugada segura que podría ofrecer protección contra una cesación de pagos de EE.UU.

"No pensamos que vaya a ocurrir (una cesación de pagos). Pero podría pasar, y la probabilidad de ello ha subido muy claramente en las últimas semanas", opina.

Parte de la razón por la que los mercados parecen tan seguros de que no ocurrirá una cesación de pagos de EE.UU. es que las consecuencias de un hecho así probablemente serían muy severas.

Los mercados financieros sugieren que los inversionistas no están preocupados. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a corto plazo siguen cerca de cero. Los inversionistas siguen demandándolos pero su oferta se ha reducido a medida que el gobierno intenta crear cierta flexibilidad financiera y busca demorar que se llegue al techo de deuda. La semana pasada también se vio una robusta demanda en las subastas de los títulos a mayor plazo, en la primera serie de estas ventas desde que la Reserva Federal terminó su programa de compra de bonos.

E incluso si los títulos estadounidenses fueran rebajados por debajo de AAA, algunos inversionistas dicen que es posible que los reguladores de todo el mundo modifiquen las reglas para evitar cualquier venta forzada o grandes incrementos en los requisitos de capital o colateral.

Los inversionistas que buscan seguridad podrían volcarse a los bonos del Tesoro que vencen en menos de un año, afirman algunos. Como quienes los compran no reciben intereses, no hay riesgo de que un pago no sea cumplido. En cambio, estos papeles se venden con un descuento respecto a su valor nominal. Y los inversionistas obtienen ganancias provenientes de la diferencia entre el precio de compra más barato y su valor nominal, que es pagado cuando vencen.

Quienes buscan seguridad posiblemente compren bonos que vencen después de agosto, que es el mes de mayor riesgo para cualquier turbulencia en el mercado de bonos del Tesoro estadounidense.

La apuesta esencial del mercado parece ser que el shock financiero que implicaría cualquier tipo de cesación de pagos obligaría a los políticos de Washington a subir el límite de deuda y a cumplir con cualquier pago que no se hubiese realizado.

Fuente: WSJ