26 nov. 2010

El rápido avance de los trenes bala de China

Por Norihiko Shirouzu

Qingdao, China

[Trenes]

Cuando las compañías japonesas y europeas pioneras en los trenes de alta velocidad acordaron construir líneas para China, pensaron que iban a ganar acceso a un pujante mercado nuevo, a miles de millones de dólares en contratos y al prestigio que supone crear el más ambicioso sistema ferroviario de alta velocidad de la historia.

Con lo que no contaban era que tendrían que competir con empresas chinas que adoptaron sus tecnologías y las utilizaron contra ellas sólo unos años después.

En la actualidad, compañías ferroviarias chinas que antes eran socias minoritarias de empresas como Kawasaki Heavy Industries Ltd., Siemens AG, Alstom SA y Bombardier Inc. están compitiendo contra estas en el creciente mercado de sistemas de trenes súper rápidos. Desde Estados Unidos a Arabia Saudita, Brasil y la misma China, las compañías del gigante asiático están vendiendo trenes que en su mayoría son más rápidos que los ofrecidos por sus rivales extranjeros. En una reciente visita a China, el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, se mostró interesado en la ayuda china para construir una línea de trenes bala en su estado.

La progresión del negocio ferroviario de China refleja una estrategia económica nacional de impulsar las firmas estatales y obtener tecnología de punta, incluso a costa de socios extranjeros. Es un enfoque que está desafiando el dominio de EE.UU. y otras superpotencias, y provocando un malestar cada vez mayor entre las multinacionales que operan en China.

Industrias como la aeroespacial y la automotriz por mucho tiempo han buscado incursionar en el gran mercado chino, estableciendo empresas conjuntas que les han aportado grandes beneficios. Pero al entregar su tecnología, algunas compañías han abierto la puerta para que sus competidores chinos compitan en el mercado internacional. La cuota de mercado de China en la manufactura de maquinaria avanzada podría subir a 30% de las exportaciones globales en los próximos 10 años, frente a 8% actualmente, dijo hace poco Min Zhu, asesor especial del Fondo Monetario Internacional y ex vicegobernador del Banco Popular de China.

La inquietud relacionada con el tema de la transferencia de tecnología ha llevado recientemente a altos ejecutivos de Siemens y Microsoft Corp., entre otros, a tomar la inusual decisión de criticar públicamente las prácticas del gobierno chino que, en su opinión, ponen en desventaja a las firmas extranjeras.

China reconoce que los trenes que venden actualmente sus propias compañías fueron desarrollados usando tecnología extranjera. Sin embargo, funcionarios del gobierno afirman que empresas locales como China South Locomotive & Rolling Stock Industry (Group) Corp., o CSR, añadieron sus propias innovaciones que hacen que el producto final sea chino. "La industria ferroviaria de China produjo esta nueva generación de trenes bala aprendiendo, recopilando sistemáticamente y reinnovando tecnología de trenes de alta velocidad", afirmó el Ministerio de Ferrocarriles en un fax respondiendo a preguntas. Algunos ejecutivos extranjeros sostienen que esa "reinnovación", si implica la venta de los trenes en otros países, es una violación de los acuerdos firmados con China.

El futuro de la industria china del ferrocarril se está construyendo en un gigantesco complejo manufacturero de CSR en la ciudad portuaria de Qingdao. El tren más moderno, llamado CRH380A, está equipado en su sección de primera clase con asientos que se reclinan de forma completamente horizontal y puede viajar a velocidades de hasta 380 kilómetros por hora. Cuando entre en servicio en 2012 entre Beijing y Shanghai, el tren reducirá la duración del viaje de 10 a cuatro horas, y formará parte de una red que se extenderá unos 15.600 kilómetros para 2020.

CSR obtuvo tecnología japonesa a partir de 2004 como parte de un acuerdo con Kawasaki. Ingenieros y ejecutivos de la compañía china afirman que han adaptado y mejorado esa tecnología para hacer trenes más veloces y de mayor calidad. Los trenes más rápidos que operan actualmente en Europa y Japón van a velocidades máximas de 320 kilómetros por hora.

Kawasaki sostiene en un comunicado que tanto ella como otros fabricantes discrepan de la aseveración de China de que ha creado su propia tecnología. La mayoría de los trenes chinos de alta velocidad que operan actualmente, dicen algunos ejecutivos, es prácticamente igual que los de sus socios extranjeros. Los críticos citan unos pocos cambios en la pintura exterior y en los interiores y sistemas de propulsión más potentes para lograr velocidades más altas.

"China afirma que posee los derechos exclusivos de esa propiedad intelectual, pero Kawasaki y otras compañías extranjeras piensan de otra forma", señaló la empresa japonesa, añadiendo que espera resolver el tema mediante negociaciones comerciales. Kawasaki asevera que en esas conversaciones enfatizará que sus contratos de transferencia de tecnología con el Ministerio de Ferrocarriles chino estipulan que la tecnología es para uso exclusivo dentro de China, y que las compañías chinas no pueden usarla en sus productos para exportación.

Otros países también han usado y adaptado tecnología extranjera. El Japón de la posguerra logró su transformación en parte gracias a la ingeniería inversa de tecnologías extranjeras, y con el tiempo creó una serie de compañías tecnológicas, siderúrgicas, astilleros y automotrices, incluyendo Honda y Toyota. Corea del Sur siguió un camino similar.

Lo que convierte a China en un caso único es su gigantesco mercado interno, que lleva a las compañías extranjeras a ceder sus conocimientos tecnológicos a cambio de una parte del pastel.

Las ambiciones ferroviarias chinas ya son globales. China Railway Group Ltd., una compañía de ingeniería civil, está participando en un proyecto de tren rápido en Venezuela. China Railway Construction Corp. está ayudando a construir una línea de alta velocidad en Turquía que unirá Ankara y Estambul. El Ministerio de Ferrocarriles chino ha indicado que compañías chinas están licitando para adjudicarse contratos en Brasil, y que Rusia, Arabia Saudita y Polonia han mostrado interés. El gobierno de EE.UU., que ha destinado US$8.000 millones para construir redes de trenes de alta velocidad, ha indicado estar abierta a ofertas de empresas chinas.

—Kersten Zhang, Sue Feng, Gao Sen y Josh Mitchell contribuyeron a este artículo.

Fuente: WSJ

25 nov. 2010

Las lecciones del relajamiento cuantitativo de Japón

Por Yuka Hayashi

TOKIO—La Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos tomó la decisión de inyectar más dinero a la economía de ese país a través de un controversial programa de compra de bonos del Tesoro conocido como "relajamiento cuantitativo". Pero la experiencia del pionero de esta política, el Banco de Japón, muestra cuán difícil es hacer que un programa de este tipo tenga resultados.

Casi una década después de que el banco central de Japón implementara por primera vez la medida, el país permanece sumido en la deflación: un declive general de salarios y precios que ha anquilosado su economía.

Y justo cuando los políticos de EE.UU. están criticando a la Fed por ir más allá de la política monetaria tradicional y han amenazado con cortar la independencia de la institución, los legisladores en Japón dicen que harán lo mismo con el banco central como castigo por su fracaso para curar el flagelo de la deflación.

La experiencia japonesa ofrece un caso de estudio respecto a las posibilidades y los límites del relajamiento cuantitativo, con el cual un banco central imprime dinero para impulsar la actividad económica.

El Banco de Japón comenzó a hacer esto en 2001. Entonces se hizo evidente que la reducción de las tasas de interés a casi cero por un período prolongado no había dado resultado para lograr que la economía comenzase a moverse. Luego de cinco años de expandir gradualmente las compras de bonos, el banco terminó este esfuerzo en 2006. Al principio, pareció que el programa había tenido éxito en la estabilización de la economía y como freno para la caída de los precios. Pero la deflación regresó con más fuerza en los últimos dos años poniendo al Banco de Japón nuevamente en el centro de atención.

¿Por qué no dio resultado el relajamiento cuantitativo en Japón? Los críticos dicen que el banco central japonés no fue lo suficientemente audaz en el lanzamiento y expansión de su programa de compra de bonos y que lo dejó sin efecto demasiado pronto. En 2006, los precios apenas comenzaban a subir, una señal de que la táctica estaba teniendo un impacto. Pero algunos indicadores ya estaban señalando una desaceleración en la economía.

Otros dicen que simplemente Japón esperó demasiado para recurrir a esta política no convencional. Tomoya Masanao, quien supervisa el portafolio japonés para Pimco, el gigante de los fondos de bonos, señala que le llevó al Banco de Japón dos años luego de que los precios al consumidor comenzaran a caer para lanzar su programa de relajamiento cuantitativo. "Lo que es importante es hacerlo rápida y agresivamente antes de que las expectativas de inflación comiencen a disminuir", dice Masanao. "Es muy claro que otros bancos centrales han aprendido esta lección bien", opinó.

La inflación estadounidense se ubica en la actualidad por debajo de la meta informal de la Fed de 2%.

Los funcionarios del Banco de Japón también parecieron poco convencidos cuando lanzaron su política, y no la explicaron suficientemente o no hicieron un planteamiento sólido para obtener respaldo público. La confianza también se erosionó cuando el banco comenzó y luego detuvo varios programas a lo largo de los años. En 2000, por ejemplo, el banco terminó su programa de tasas de interés cero, para retomarlo varios meses después cuando se hizo evidente que lo había dejado sin efecto demasiado pronto.

Tratando de defender sus opciones pasadas, los funcionarios del Banco de Japón han dicho que el relajamiento cuantitativo no era la herramienta adecuada para combatir la deflación en el país asiático, donde las causas eran problemas estructurales tales como un sistema de empleo rígido que obliga a las empresas a reducir salarios para todos los trabajadores en lugar de eliminar empleos que no son necesarios.

El gobernador del Banco de Japón, Masaaki Shirakawa, advirtió que si hay una lección que otros países pueden sacar de la experiencia de Japón es que las "políticas de estímulo a largo plazo" no son la única cura. Mantener la "flexibilidad de la estructura económica" es igual de importante, sostuvo, aunque es difícil hacerlo luego de la explosión de una burbuja.

Fuente: WSJ

24 nov. 2010

El temor de un efecto dominó se propaga por la Unión Europea

Por Tom Lauricella, Stephen Fidler y Mark Gongloff

El nerviosismo de los mercados financieros se acentuó en Europa en medio de una venta generalizada de euros y bonos de algunos de los países más endeudados de la zona euro, desvaneciendo las esperanzas de que un rescate internacional de Irlanda aliviaría la presión sobre otros gobiernos.

Los precios de los bonos españoles y portugueses cayeron significativamente ayer y el rendimiento de los títulos alemanes subió a niveles récord, según datos de la firma Markit. El euro cayó por debajo de US$1,34 por primera vez en dos meses.

"Las personas que están apostando a un contagio probablemente están en lo correcto", dice David Gilmore, estratega de Foreign Exchange Analytics, una firma de divisas. "No hay nada en realidad que detenga el próximo efecto dominó en el mercado", agregó.

La inquietud en Europa, combinado con los eventos en la península de Corea, se sintió en los mercados estadounidenses. El Promedio Industrial Dow Jones cayó 142,21 puntos a 11.036,37, mientras que los precios de los bonos del Tesoro saltaron.

La canciller alemana, Angela Merkel, subrayó la grave situación que enfrenta el euro al calificar la crisis en Irlanda como "muy preocupante" para la región. "Estamos en una situación extraordinariamente seria en lo que concierne al euro", dijo Merkel en un discurso durante una conferencia de empresarios alemanes el martes.

El empeoramiento de la situación en Europa tomó a varios operadores con la guardia baja. La atención en las últimas semanas se había concentrado en el impacto del relajamiento cuantitativo implementado por la Reserva Federal de Estados Unidos. Y a fines de la semana pasada, muchos inversionistas pensaron que la situación de Irlanda estaba a punto de ser resuelta. Pero con la disolución el lunes de la coalición gubernamental en Irlanda, el contagio está nuevamente en la mente de los inversionistas.

El rescate de irlanda por parte de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional siguió a inyecciones masivas de capital del gobierno para salvar a los bancos que sufrieron grandes pérdidas. Esto ha llevado la mirada a bancos en España y Portugal. Entre tanto, Portugal reportó el lunes que su déficit presupuestal en los 10 primeros meses del año se amplió comparado con el mismo lapso de 2009. (Más sobre España en la nota de abajo).

"Creo que los mercados se han dado cuenta de que estos son problemas sistémicos que van a necesitar soluciones sistémicas", dijo Brian Yelvington, estratega de renta fija de la firma Knight Capital.

Los economistas dicen que el contagio, en el que la pérdida de confianza del mercado en una economía se transmite a otras, puede transmitirse por conexiones comerciales, similitudes económicas o lazos financieros, aunque no todos son relevantes en todos los casos. Una desaceleración económica en un país puede golpear las exportaciones de un socio comercial o reducir los ingresos por turismo. Un colapso en el valor de los activos financieros en un país puede mermar la confianza en los bancos de otro si estas instituciones poseen mucho de esos activos.

Una segunda fuente del contagio es cuando los inversionistas identifican factores de una economía en problemas y ven rasgos similares en otra. Aunque Portugal no tiene problemas bancarios de la escala de Irlanda o un déficit presupuestario tan grande como el de Grecia, sí tiene una desafortunada combinación de déficits presupuestarios, una alta deuda gubernamental y un bajo crecimiento que preocupa a los inversionistas.

Un tercer mecanismo de contagio es a través de portafolios de inversionistas. Aquí, las caídas en los precios de una clase de activo causa que los inversionistas vendan otros activos. Particularmente notable es la concentración de los tenedores de deuda en España. Ayer, el diferencial entre los bonos españoles y alemanes subió a 2,36 puntos porcentuales, el punto más alto desde 1999.

Para los fondos de cobertura y otros gestores de dinero, determinar cómo negociar mejor en medio de la agitación ha sido complicado por muchos factores.

Muchos dicen que no están muy seguros de hacer apuestas especulativas a través del mercado de seguros contra cesación de pagos, debido a que las transacciones en este tipo de instrumentos para Portugal y España es relativamente poco frecuente. En lugar de eso, muchos gestores están mirando la posibilidad de negociar deuda de empresas financieras en países como Irlanda y Portugal, al apostar a que alguna de esa deuda perderá valor.

Fuente: WSJ

23 nov. 2010

Las críticas entorpecen la efectividad del plan de relajamiento monetario de la Fed

Por Sudeep Reddy

Las críticas al más reciente programa de compra de bonos de la Reserva Federal de Estados Unidos, tanto por parte de los miembros del sector como de los políticos estadounidenses, están obstaculizando los potenciales beneficios del plan para la economía.

En medio de un escepticismo ampliamente publicitado sobre la eficacia y conveniencia de la compra de bonos, inversionistas y operadores cuestionan si la Fed podría expandir sus compras de bonos más allá de los US$600.000 millones que anunció, incluso si la inflación sigue cayendo y el desempleo sigue siendo alto en EE.UU. Esas dudas contribuyeron a un aumento en los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. desde que la Fed anunció el programa el 3 de noviembre, sostienen.

Las críticas han "planteado dudas sobre la capacidad y la determinación de la Fed para controlar la curva de retornos", indicó Mohamed El-Erian, presidente ejecutivo y codirector de inversión de Pimco, el gigantesco fondo de bonos. "Las críticas han agitado los mercados ya naturalmente inclinados a preocuparse por la politización de la Fed y su pérdida de autonomía", señaló.

El éxito de la más reciente ronda de relajamiento cuantitativo, o QE2 como se conoce en EE.UU., depende de las expectativas públicas y las del mercado. Mientras más crean el público y el mercado que es probable que la Fed siga comprando bonos para deprimir las tasas de interés a largo plazo hasta que la economía se recupere, más probable será que los mercados eviten que suban las tasas de interés a largo plazo.

Comunicar una predisposición para comprar más bonos si es necesario a pesar de la discrepancia dentro de la Fed y la presión política está resultando ser un desafío para el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y el comité de políticas, compuesto por miembros con opiniones diversas.

"El comportamiento de las tasas a largo plazo de los bonos del Tesoro es una medida del problema de credibilidad que enfrenta la Fed ahora", indicó Alfred Broaddus, ex presidente del Banco de la Reserva Federal de Richmond, quien considera que el QE2 es un "paso razonable" para protegerse contra la deflación.

Como consecuencia, indicó, Bernanke podría necesitar hablar más sobre su estrategia y enfatizar, como lo hizo hace unos meses, que la Fed tiene tanto las herramientas como la predisposición para retirar medidas de estímulo y así impedir que la inflación sea demasiado alta, señaló Broaddus. "Para mí, esto es principalmente un problema de comunicación".

En las semanas posteriores al anuncio de la Fed, varios republicanos de alto rango expresaron su preocupación de que la política más reciente del banco central estadounidense conduzca a una inflación muy alta a largo plazo. Algunos economistas conservadores incluso han hecho un llamado a Bernanke para que detenga el programa de compra de bonos. Pocos analistas consideran probable que esto suceda, pero la presión sobre la Fed se manifestó con claridad.

Dentro de la Fed, un puñado de presidentes de bancos regionales han expresado abiertamente su oposición al programa de compra de bonos, mientras otros han mostrado dudas. Sólo unos días después de que se tomara la decisión el 3 de noviembre, el gobernador de la Fed Kevin Warsh, habitualmente un aliado de Bernanke y uno de los que votaron a favor del QE2, expresó de forma pública su escepticismo sobre la capacidad de la política de impulsar la economía, al decir que debería reconsiderarse si el dólar estadounidense continuaba cayendo o si los precios de las materias primas aumentaban demasiado.

La compra de bonos —que la Fed planea llevar adelante a US$75.000 millones al mes hasta mediados del año próximo— fue diseñada para reducir los rendimientos de los títulos del Tesoro de EE.UU. a medida que la Fed absorbe el suministro de deuda y por lo tanto hace que los precios de los bonos suban. Los retornos de los bonos del Tesoro a 10 años, una referencia para los préstamos corporativos e hipotecarios, cayeron después de que Bernanke diera señales de la medida a fines de agosto.

A principios de octubre, el título a 10 años se cotizaba a 2,38%. La semana pasada cerró en 2,91%, y ayer se ubicó en 2,80%.

"Las críticas y la reacción del mercado resultante hace que el QE2 sea menos efectivo", indicó Axel Merk, un crítico de la Fed que dirige fondos de inversión especializados en monedas.

Fuente: WSJ

22 nov. 2010

¿Es la cesación de pagos una mejor salida?

Por Bob Davis

WASHINGTON—Mientras que otro país europeo se acerca a un rescate multimillonario, varios economistas dicen que solamente hay una forma de hacer que los acreedores compartan el dolor: declararse en cesación de pagos.

En Dublín, funcionarios del Fondo Monetario Internacional (FMI), la Unión Europea (UE) y el Reino Unido están negociando los detalles de un paquete de rescate que probablemente requiera que el gobierno irlandés se apriete el cinturón en pensiones y salarios pero, a su vez, que pague a los tenedores de bonos de los bancos cuyas deudas el gobierno garantizó.

Un desenlace tan desequilibrado —que ha sido repetido por lo menos desde las crisis de deuda de América Latina en la década de los años 80— enfurece a los votantes y sugiere a los inversionistas que no hay un precio a pagar por realizar préstamos riesgosos porque las instituciones internacionales siempre los rescatarán.

En lugar de eso, dicen economistas, se debería requerir a los prestamistas asumir algún tipo de responsabilidad sobre sus inversiones como manera de reducir la deuda de un gobierno y obligarlos a ser más cuidadosos respecto a dónde invertir su dinero la próxima vez ya que se darán cuenta de que el FMI y otros no garantizarán que se les pague todo.

"El efecto más importante es que la deuda (de un país) no se acumule demasiado", dijo Kenneth Rogoff, economista de Harvard que ha estudiado siglos de cesaciones de pago soberanas.

[Soberanos]

La canciller alemana, Angela Merkel, trató de moverse en esa dirección el mes pasado. Convenció a otros miembros de la UE de que debían considerar obligar a los inversionistas en bonos soberanos a aceptar pérdidas como condición para futuros planes de rescate. Pero el esfuerzo tuvo efectos contraproducentes cuando provocó un fuerte incremento en los costos de endeudamiento de los países más débiles de la eurozona. Los críticos dicen que esto hizo aún más probable un rescate para Irlanda.

La reacción negativa del mercado ilustra la dificultad de hacer un cambio así. Durante los tiempos de crisis, cualquier rumor de que se castigará a los acreedores hace subir las tasas de interés y empeora la situación. Durante los momentos de tranquilidad, el impulso para cambiar se diluye. Los acreedores se ocupan de otras preocupaciones y los países que emiten deuda no quieren cambios que puedan incrementar sus costos de financiamiento.

"Hay países que creen que facilitar el proceso de cesación de pagos reduciría su habilidad para emitir deuda", dice Raghuram Rajan, economista de la Universidad de Chicago.

Luego de la crisis financiera asiática de 1997 y 1998, el FMI propuso un mecanismo de cesación de pagos institucionalizado. El fondo, según la propuesta, habría juzgado la capacidad de un país de pagar sus deudas y las políticas que necesitaba aplicar. Otra institución habría actuado como un tribunal internacional de bancarrota. La propuesta se diluyó en 2003 por la oposición del Departamento del Tesoro de Estados Unidos y de los mercados emergentes, que no querían ceder poder a un organismo internacional.

Pero incluso si Europa crea un mecanismo de default, dice Rogoff , no es claro que los países en desarrollo vayan a seguir la idea.

Fuente: WSJ