31 dic. 2010

No hay alternativa al dólar como moneda dominante, afirma Peter Kenen

Por Luca Di Leo

WASHINGTON (Dow Jones)--No existe ninguna alternativa real al dólar como moneda dominante en el mundo, según una ponencia que se presentará la próxima semana en una reunión de importantes economistas.

El profesor Peter B. Kenen de la Universidad de Princeton afirma que ni la moneda europea ni la china representan un sustituto válido, ni tampoco una alternativa al dólar del Fondo Monetario Internacional que fue creada hace unos 40 años.

"No existe, sostengo, ningún candidato plausible", dice Kenen en una ponencia que se discutirá el 7 de enero en la reunión anual de la Asociación Americana de Economía, en Denver.

Estados Unidos fue atacado por varios países luego que la Reserva Federal anunciara en noviembre que compraría más bonos soberanos para impulsar la economía. Países con economías impulsadas por las exportaciones, como Alemania y China, acusaron a la Fed de intentar deliberadamente de debilitar el dólar. El uso generalizado del dólar en el comercio global otorga a la moneda estadounidense un poderoso papel en la economía mundial, lo que vuelve a los países de todo el mundo más sensibles a la política económica estadounidense.

El euro, que comparten 16 países en Europa, es la segunda moneda internacional más importante. Sin embargo, la ponencia señala que la moneda única no ha mostrado señales de aumentar su papel en el sistema monetario internacional y la crisis de deuda que ha afectado a la región durante más de un año no está ayudando.

La participación del euro en las reservas internacionales de divisas era de US$1,246 billones en 2009, o un 27,3% de las reservas oficiales totales, según el Fondo Monetario Internacional. Este nivel es prácticamente el mismo que tenía cuando fue introducido el euro una década antes. La participación del dólar era del 62,2% el año pasado, equivalente a US$2,837 billones.

Incluso el sondeo de negociaciones de divisas del 2010 del Banco de Pagos Internacionales muestra el sostenido papel dominante del dólar. La moneda estadounidense estuvo involucrada en cerca de un 42% de todas las transacciones en divisas, comparado con el 20% del euro, la segunda moneda más negociada.

En 1969, en medio de la tensión internacional entre la vinculación del dólar al oro y un gran déficit presupuestario de Estados Unidos, se creó una alternativa al dólar. Pero los derechos especiales de giro, o DEG, del FMI nunca han jugado un papel importante fuera de las transacciones oficiales supervisadas por la entidad, incluso después que China reviviera el año pasado la idea de utilizar los DEG como una moneda de reserva viable. China tiene cerca de US$2,5 billones en reservas internacionales, la mayor parte de las cuales son en dólares y, por lo tanto, sufriría grandes pérdidas si el dólar registrara una fuerte depreciación frente a otras monedas.

Dado el enorme y rápido crecimiento de la economía china y el gran papel que juega el país en el comercio mundial, el yuan también podría ser un candidato plausible para el estatus de moneda de reserva. La deuda pública de China se estimaba en US$4,9 billones en 2009, lo que se compara con los cerca de US$8,0 billones de Estados Unidos. Sin embargo, la ponencia de la Universidad de Princeton señala que la oferta de valores fácilmente transables del tipo que normalmente se mantiene como activo de reserva parece ser menor y el acceso del mercado a ellos es más limitado.

Además, China ha mostrado pocas señales de querer un papel de liderazgo en la economía mundial como el que ostenta actualmente Estados Unidos, y se ha negado a doblegarse a las presiones de otros países para que abandone su política de impulsar el crecimiento económico manteniendo el valor de su moneda artificialmente bajo. Como una señal de que no están listos para asumir dicho papel, los políticos chinos han sostenido que el país aún se encuentra rezagado respecto a otros en cuanto a tecnología y que la mayor parte de su enorme población vive en la pobreza.

30 dic. 2010

China exprime a sus socios para globalizarse

Por Shai Oster, Norihiko Shirouzu y Paul Glader

BEIJING—Durante años, las empresas internacionales se han asociado con las chinas para ganar acceso al gigante mercado chino. Ahora, algunas de las mayores empresas del mundo están asumiendo un riesgo, potencialmente gratificante, al unir parte de sus operaciones mundiales en colaboración con las chinas para hacer negocios en todo el mundo.

General Electric Co. está ultimando los planes para crear una empresa conjunta de participaciones iguales con un fabricante chino de aviones militares para producir equipos de aviónica, los cerebros electrónicos de las aeronaves. El acuerdo con Aviation Industry Corp. of China daría acceso a GE a un proyecto del gobierno chino cuyo propósito es desafiar a Boeing Co. y Airbus en el mercado de aviones civiles.

General Motors Co. estableció una empresa conjunta este año con SAIC Motor Corp., su antiguo socio en China, para producir y vender su marca Wuling de mini camionetas en India, y en el futuro, en Asia Sudoriental y otros mercados emergentes.

Estos dos acuerdos muestran la creciente ambición internacional de China, así como su cada vez mayor influencia sobre los socios extranjeros. Para concretar el acuerdo, el presidente ejecutivo de GE, Jeffrey Immelt, hizo una extraordinaria concesión accediendo a unir en la empresa conjunta todo el negocio global existente de GE en el mundo en equipos de aviónica no militares. En su acuerdo, GM contribuyó con tecnología e instalaciones de fabricación en India, y el uso del nombre de su marca Chevrolet en ese mercado.

Varios son los motivos que provocan que los socios extranjeros de China lleguen a acuerdos globales que hace unos años habrían sido impensables. Ahora, las grandes empresas chinas respaldadas por el gobierno cuentan con enormes recursos financieros y creciente influencia política, que las convierte en atractivos socios fuera de China. Además, el mercado chino se ha vuelto tan importante para el éxito de las empresas multinacionales que Beijing tiene la capacidad de regatear mayores gangas.

[chinainc]

Sin embargo, estos acuerdos también conllevan riesgo. Varias sociedades conjuntas anteriores se han deteriorado por el temor de que los socios chinos, tras ganar acceso a la tecnología y conocimientos occidentales, se han convertido en potentes nuevos rivales de sus socios.

"Los socios extranjeros están viendo que a veces tendrán que sacrificar o compartir los beneficios del mercado global con los socios chinos", dice Raymond Tsang, socio de la consultora Bain & Co. con sede en China. "Algunas multinacionales se quejan. Sin embargo, dadas las cambiantes condiciones del mercado, si no lo haces tú, lo hará tu rival".

Las grandes empresas de energía también han estado buscando acuerdos internacionales con empresas chinas. China ha desbancado a Estados Unidos como el mayor consumidor de energía del mundo, haciendo que el acceso a su mercado sea vital para las compañías globales.

Las empresas internacionales tienen la esperanza de que trabajar en equipo con sus pares chinos en el extranjero les ayude en ese frente. Mientras que las extranjeras suministran tecnología y experiencia, sus socios chinos proveen influencia geopolítica, mano de obra barata, y fácil acceso al crédito del que disfrutan las empresas respaldadas por el gobierno chino.

La estatal China National Petroleum Corp. fue una de las primeras petroleras extranjeras en firmar un contrato importante en Irak. El año pasado, BP PLC se asoció con ella en una inversión de US$15.000 millones para aumentar la producción en el gigantesco yacimiento petrolero de Rumaila.

En el sector de servicios financieros, por mucho tiempo bancos extranjeros también han codiciado acceder al negocio de valores de rápido crecimiento en China. En los últimos años, China ha permitido la entrada de cierto número de compañías a través de sociedades conjuntas con una participación máxima de 33%. Además, los reguladores chinos también restringen en qué parte del negocio de valores pueden operar.

Crédit Agricole SA ya está involucrada en una empresa conjunta a través de su unidad de corretaje de Asia, llamada CLSA Asia-Pacific Markets, pero es un actor de poca importancia en China. En mayo, su división de banca de inversión anunció un acuerdo preliminar con la empresa estatal China Citic Securities Co. para formar una empresa conjunta que opere más allá de las fronteras del país.

Crédit Agricole tiene la esperanza de que al ayudar a Citic Securities a materializar sus ambiciones internacionales se le permita ampliar sus negocios en China. No obstante, las conversaciones han ido más lentas de lo esperado. Las dos compañías dijeron este mes que estaban de acuerdo en ciertos puntos clave pero, sin explicar el retraso, extendieron la fecha límite para finalizar el trato al 30 de junio.

El acuerdo de aviónica de GE con Aviation Industry (AVIC) también corre riesgo, según comenta Jim Wasson, ex ejecutivo de GE Aviation y presidente de Growth Strategies International LLC, firma consultora aeroespacial y de defensa. El temor es que "una vez que AVIC sepa lo suficiente sobre cómo hacer esto, se desharán de GE y lo harán por su cuenta".

Hoy en día, las grandes empresas estatales chinas con acceso a crédito barato y otro tipo de apoyo gubernamental están apuntando a dominar algunas de las industrias que empresas como GE han fijado como oportunidades de crecimiento, desde tecnología limpia a turbinas.

Aun así, GE tiene tan grandes esperanzas en China que Immelt lo ha llamado "nuestro segundo mercado en casa". Hace dos años,

Immelt dijo que los ingresos en China se duplicarían a US$10.000 millones en 2010. Pero en 2009 sólo llegaron a US$5.300 millones.

GE vio la asociación con AVIC como una oportunidad para impulsar su negocio de aviónica, que ha quedado a la zaga de Honeywell International Inc. y Rockwell Collins Inc. La anticipada sociedad, que tendrá sede en Shanghai, ha sido elegida para suministrar los aviones previstos C919, que tienen el potencial de obtener una gran tajada del mercado chino de aviación civil. Según estimaciones de Boeing, el sector alcanzará un valor de más de US$400.000 millones durante los próximos 20 años, superado sólo por EE.UU.

Para GM, los riesgos son especialmente altos, ya que el año pasado China se convirtió en el mayor mercado mundial de automóviles. Gran parte de su creciente crecimiento en China ha llegado a través de una segunda empresa conjunta creada en 2002 con SAIC y otra empresa china. La empresa, SAIC GM Wuling Automobile Co., hace micro vans con forma cuadrada que apenas cuestan US$4.500 y que han demostrado ser populares en las ciudades pequeñas y pueblos de ese país. El año pasado, Wuling se convirtió en la primera marca en China en vender un millón de autos en un año. Este año, se espera que representen casi una sexta parte de las ventas mundiales de vehículos de GM.

Fuente: WSJ

29 dic. 2010

Por qué no creo en el repunte bursátil 'navideño'

Por Brett Arends

Ha sido un Repunte Navideño con mayúsculas.

El mercado bursátil ha avanzado alrededor de 10% en este trimestre, su mejor desempeño entre octubre y diciembre desde 2003 y el séptimo mejor en 30 años. Wall Street lo está celebrando. Los comercios tuvieron una buena Navidad. La economía podría estar reanimándose. Los inversionistas se están volviendo a alegrar y los estrategas están prediciendo un feliz año nuevo para los valores.

Tres palabras: bah, cuentos chinos.

No puedo festejar esta alza 'navideña'. Llámenme Scrooge. Pero les daré diez razones por las que no puedo hacerlo y ni siquiera hacen mención a la deprimente economía.

1. Las acciones pueden estar más caras de lo que le están diciendo.

Wall Street dice que el mercado todavía está valuado razonablemente, a alrededor de 14 veces las ganancias pronosticadas. Pero otras dos formas de medir dicen algo diferente. La "relación precio-ganancias cíclicamente ajustada" compara los precios de los papeles con las ganancias promedio de las compañías durante los últimos diez años, no solamente de uno. Y una medida llamada "Tobin's q" compara los precios de las acciones con el costo de sustituir los activos de una compañía. Estas pueden ser formas de medir rebuscadas, pero por más de un siglo han demostrado ser muy buenas guías para los inversionistas de largo plazo. En este preciso momento dicen que el mercado está alrededor de 75% por encima de su valor promedio: no es una burbuja, pero está caro. Esas medidas no quieren decir que el mercado va a estancarse. Pero sugieren que sus retornos a largo plazo a partir de ahora pueden ser modestos.

2. Las ofertas son difíciles de encontrar.

Los inversionistas que buscan valor se están quedando sin aire. ¿ Está buscando acciones por debajo, digamos, 16 veces de las ganancias probables, y con dividendos que rindan más de 3%?. Buena suerte. Una vez que descarta las acciones de compañías con respiración artificial, o aquellas que ofrecen magros intereses, a usted le queda una serie de nombres de empresas con un tamaño decente, mayoritariamente compañías que fabrican medicamentos o de servicios públicos, más un puñado de otras como Chevron y Kraft. En un mercado con valores razonables, usted normalmente encuentra muchas acciones que son muy baratas. No en este mercado.

3. ¿Es esto realmente el precio justo?

El mercado bursátil está hoy donde estaba antes de que Lehman Brothers colapsara. Y si usted excluye las acciones financieras, el valor de mercado de los títulos estadounidenses está ahora en alrededor del 15% del pico alcanzado en octubre de 2007. Creer que las acciones (no financieras) están razonablemente valuadas implica que fuimos muy razonables entonces, en el pico de la burbuja y que, por lo tanto los últimos tres años fueron poco más que un mal sueño. ¿Se lo cree? ¿Me lo creo?

4. El rendimiento de los dividendos es deprimente.

A medida que el mercado ha subido, los rendimientos se han derrumbado. Hoy son del 1,7%, muy por debajo realmente de los estándares históricos. David Rosenberg, de Gluskin Sheff, dice que el promedio de largo plazo ha sido de alrededor de 4,4%. Por supuesto, los dividendos no son la única forma que tienen los inversionistas de ganar dinero: las recompras de acciones y el crecimiento también pueden generar retornos. Pero los dividendos han sido históricamente un impulso clave para las ganancias de las inversiones y el actual nivel es irrisorio.

5. Las deudas de las empresas son mucho más grandes de lo que la gente cree.

Wall Street está vendiendo el cuento de que los balances de las compañías gozan de buena salud y que a las empresas de Estados Unidos simplemente inundadas les sobra el dinero. Es engañoso. Algunas empresas, naturalmente, están bien. Pero en su conjunto, las deudas de las empresas han estado subiendo, no cayendo. Los datos de la Reserva Federal muestran que las empresas no financieras debían US$7.400 millones de millones a fines del tercer trimestre —un incremento de US$250.000 millones en un año, y un nuevo récord—. Tan recientemente como en 2005 la cifra era de apenas US$5,5 billones (millones de millones). La Fed dice que las corporaciones no financieras ahora tienen deudas que equivalen al 58% de su valor neto, en comparación con apenas 41% hace cinco años. Y cuando usted agrega estas deudas al valor de los papeles, el denominado "valor empresarial" de las compañías que cotizan en bolsa es ahora alrededor de 2,2 veces las ventas anuales, de acuerdo con FactSet. Ese es un nivel extremo, mucho más alto que en 2006 o 2007 y solamente superado por la locura de 1999-2000.

6. El apalancamiento sistémico otra vez llega al techo.

Luego de tres años de supuesto "desapalancamiento", los hogares de Estados Unidos se las ingenieron para reducir sus enormes cargas de deudas hipotecarias y de otra índole un total de … 3,5%. Mientras tanto, los gobiernos y las corporaciones se han endeudado mucho más. ¿El resultado neto? Las deudas totales han subido 15% desde la caída de 2007 y han llegado a US$36 billones. Quizás esto esté bien, quizás no. Hay brillantes economistas en cada una de esas posiciones. Pero más apalancamiento significa más riesgo. Esto es economía básica. Sin embargo, aquí estamos, el mercado está en racha, y todo el mundo parece pensar que todo simplemente está muy bien.

7. Los administradores de dinero están demasiado optimistas.

Los gestores de dinero globales están teniendo una visión optimista de las acciones y de la economía y el 40% ya tiene un exceso de acciones en sus portafolios, de acuerdo con la última encuesta de Bank of America/Merrill Lynch. Y esos administradores de dinero no están manteniendo mucho efectivo en reserva: solamente 3,5% del portafolio promedio, un nivel muy bajo. Incluso los gestores de fondos de cobertura, esas almas escépticas que se supone que desinflan cualquier euforia del mercado, están peligrosamente alegres. Los administradores de fondos de cobertura se han vuelto "extremadamente optimistas con respecto a los valores estadounidenses", de acuerdo con el sondeo más reciente de TrimTabs/BarclaysHedge. Caramba. De acuerdo con Bank of America, los fondos de cobertura ya están apostando fuertemente a un alza del mercado, oh, y su apalancamiento está ahora "en el más alto nivel reportado desde marzo de 2008".

8. También lo está el resto.

Un sorprendente 63% de los inversionistas minoristas están ahora optimistas, dice el último sondeo de la Asociación Estadounidense de Inversionistas Individuales. Ese es un nivel extremo. Solamente 16% son pesimistas, la mitad del promedio de largo plazo. Y el sondeo semanal de Investors Intelligence muestra que los asesores están ahora más optimistas que en ningún momento desde el pico de octubre de 2007. Los estrategas consultados por Barron's, nuestra revista hermana, predijeron a comienzos de este mes un enorme avance del 10% de las acciones en este año. Los medios de comunicación son muy optimistas: revisen los artículos que están prediciendo lo que va a pasar en 2011. Perdón, muchachos, pero todo eso marca una tendencia a la baja. El momento de comprar acciones es cuando todo el mundo las odia.

9. Mucha gente en la que confío es cautelosa.

Claro, usted puede escuchar a muchos estrategas de Wall Street hablando bien de las perspectivas del mercado, de la misma forma en que puede escuchar a muchos vendedores de Chrysler hablando a favor de sus autos. Pero puedo recordar a los estrategas de Wall Street diciéndonos que era un gran momento para comprar acciones allá por el 2000, justo antes de la peor década de que se tenga memoria. Las personas que tenían razón durante la última década son en su mayoría todavía pesimistas. Eso incluye a Rosenberg, de Gluskin Sheff, y a Albert Edwards de S.G Securities. Incluye a John Hussman, de Hussman Funds, que califica este momento de terrible para invertir en acciones. Y esto incluye a Jeremy Grantham, de GMO. Aunque todavía le gustan las acciones de empresas de primera línea y de los mercados emergentes, sus análisis más recientes sugieren que las acciones de empresas estadounidenses de alta capitalización es improbable que ofrezcan un rendimiento muy superior a la inflación en los próximos siete años, mientras que las pequeñas podrían de hecho perder valor.

10. Un mercado al alza navideño' no significa un Feliz Año Nuevo.

El mercado ha subido 10% este trimestre. ¿Y qué? Hizo lo mismo antes de la Navidad de 2001, para desplomarse en 2002. Tuvimos un alza de 8% en la Navidad de 2002, seguida de una caída de 4%. Y después de un avance de 9% en el tercer trimestre de 2004, el mercado cayó 3% en los siguientes tres meses. ¿Son las subidas 'navideñas' habitualmente seguidas de fuertes comienzos de año? No realmente. Revisé los datos de los últimos 30 años y las acciones subieron apenas menos de 2% en el primer trimestre promedio. En las 16 ocasiones cuando se produjo un alza por Navidad de más de 5%, el avance promedio en el primer trimestre fue de solamente algo más de 2%. Como dije: bah, cuentos chinos.

Fuente: WSJ

27 dic. 2010

Beijing trata de controlar la inflación sin apretarse demasiado el cinturón

Por Jason Dean

Beijing—El domingo, el primer ministro de China, Wen Jiabao, expresó confianza en que su gobierno podrá contener el alza en los precios, con el objetivo de calmar el temor del público a la inflación, un día después de que el banco central subiera las tasas de interés por segunda vez en 10 semanas.

Dirigiéndose a los oyentes el domingo durante una visita a la sede de la estación de radio estatal, Wen reconoció que las recientes alzas en los precios han "hecho la vida más difícil" para los chinos de medios y bajos ingresos. Sin embargo, refiriéndose a las medidas que se han tomado en los últimos meses, dijo: "Tal como se ve ahora, somos totalmente capaces de controlar el nivel general de precios".

Estos comentarios, en una entrevista en la que se le preguntó repetidamente a Wen acerca de los precios, reflejan lo políticamente sensible que es el tema en China.

La reciente aceleración de la inflación en los últimos meses ha sido alimentada por el encarecimiento de los alimentos y la vivienda, lo que afecta desproporcionadamente a los pobres, a quienes el gobierno ha defendido públicamente.

Los dirigentes chinos está tratando de equilibrar la preocupación por los precios contra el deseo de evitar tener que ajustarse el cinturón hasta el punto de perjudicar el crecimiento en la que se espera que sea la segunda mayor economía del mundo este año, detrás de Estados Unidos. La subida en las tasas de interés anunciada el sábado, en la que el Banco Popular de China elevó la tasa de referencia para los préstamos y depósitos en un cuarto de punto porcentual, a 5,81% y 2,75%, respectivamente, llegó después de medidas adicionales para combatir la inflación, incluyendo controles de precio sobre ciertos commodities y alzas en el nivel de depósitos que deben reservar los bancos. El banco central también anunció un incremento en las tasas de interés el 19 de octubre, la primera vez desde fines de 2007.

El alza de octubre, que también fue de un cuarto de punto porcentual, fue sorpresiva e inquietó a muchos inversionistas globales. Los precios de las acciones, materias primas y divisas de los países emergentes se precipitaron en medio de los temores de que uno de los principales motores económicos del mundo también pudiera desacelerarse.

Desde entonces, el gobierno ha señalado en varias ocasiones que contempla más planes de ajuste, planes que los mercados al menos han digerido en parte, y los economistas anticipaban alzas de tasas adicionales, aunque posiblemente no tan pronto. "Esperábamos un incremento para fines de año, pero el día de Navidad fue un poco sorprendente", asegura Brian Jack son, economista de China en Royal Bank of Canada. Según él, se trata de una medida "prudente" y apuntó que refleja la admisión de que medidas como el aumento de los niveles de reservas requeridos para los bancos no son suficientes.

Él y otros expertos pronostican nuevas subidas, pero por ahora la mayoría de economistas no predice una fuerte caída en el crecimiento. Los economistas de China de J.P. Morgan Chase predijeron en una nota el domingo que China subirá sus tasas de interés tres veces en 2011. También pronosticaron que la economía china crecerá 9% el año que viene, frente al 10% de este año.

Muchos economistas dicen que China podría combatir mejor la inflación si dejara que su moneda se aprecie, una medida que reduce los precios de las importaciones en términos de moneda local. El yuan ha ganado cerca de 3% frente al dólar desde que Beijing lo desvinculó en junio de la moneda estadounidense. Pero pocos analistas creen que China esté dispuesta a aceptar una apreciación más rápida por el temor a que sus exportaciones se vuelvan demasiado caras en dólares.

Los incrementos en las tasas chinas subrayan el ya marcado contraste con la economía de EE.UU., lo que complica las decisiones sobre política de Beijing.

Se supone que intereses más altos en China deben absorber efectivo en su economía al aumentar el incentivo para colocar dinero en depósitos bancarios y desalentar el préstamo. Pero también amplían la brecha entre los retornos sobre el capital aquí y en EE.UU., donde la Reserva Federal está librando una batalla contra la debilidad de su economía, al mantener sus tasas en casi cero e inyectar liquidez en el sistema a través de su programa de relajamiento cuantitativo.

Las autoridades chinas han criticado abiertamente el programa de alivio de la Fed, en parte porque dicen que abruma a las economías emergentes con entradas de capital potencialmente excesivas, lo cual podría alimentar la inflación.

Fuente: WSJ

24 dic. 2010

El papel de las firmas de auditoría, en entredicho

Por Michael Rapoport

Hasta esta semana cuando se presentaron cargos por fraude civil contra Ernst & Young LLP por su papel en el colapso de Lehman Brothers Holdings Inc., las firmas de auditoría en gran medida habían evitado ser culpados por la crisis financiera.

Sin embargo los auditores debían emitir fallos sobre algunas de las prácticas que causaron grandes pérdidas que llevaron a rescates del gobierno federal estadounidense. El caso contra Ernst & Young pone de manifiesto los roles que desempeñaron las firmas de contabilidad y hacen surgir preguntas sobre si las reformas puestas en marcha luego de la última crisis financiera tuvieron el alcance suficiente.

Los auditores no estuvieron involucrados en muchas de las causas primarias de la crisis: decisiones equivocadas sobre préstamos e inversiones; una falta de entendimiento del riesgo, y fallas en el sistema de calificación de crédito. No se supone que la auditoría evite que las empresas tomen decisiones de negocios estúpidas, sólo debe asegurarse de que esas decisiones sean reveladas de forma apropiadas.

Las firmas de contabilidad estuvieron en el epicentro de la última crisis financiera, cuando empresas como Enron Corp. y WorldCom Inc. colapsaron en medio de escándalos. Las nuevas reglas de contabilidad se concentraron en los abusos de entonces, pero tocaron algunos de los temas del caso Ernst, incluyendo las relaciones entre las empresas y sus auditores, los procesos que ponen en práctica para prevenir fraude o errores en sus declaraciones financieras, y la forma en que las empresas valoran sus activos.

Ernst negó las acusaciones en la demanda de fraude civil presentada en su contra el martes por el fiscal general de Nueva York Andrew Cuomo. La firma prefirió no hacer más comentarios luego de su declaración difundida el martes, en la que indicó que no había "base legal o factual" para presentar una demanda en su contra.

Todas las grandes firmas de auditoría tenían clientes que desaparecieron o necesitaron grandes rescates gubernamentales o se involucraron en prácticas cuestionables antes de la crisis. Por ejemplo, PricewaterhouseCoopers LLP es el auditor de American International Group Inc. y de Goldman Sachs Group Inc. KPMG LLP audita a Citigroup Inc. Deloitte & Touche LLP era el auditor de Bear Sterns Cos. y audita a Fannie Mae.

Actualmente hay varias investigaciones abiertas sobre algunas de estas empresas y sus auditores, aunque no se prevé que ninguna enfrente cargos en el futuro inmediato.

"Debemos interpretar esto como una señal de alarma muy seria de que realmente podría haber algo que cambió en la industria de la auditoría", indicó Lynn Stout, una profesor de ley corporativa y de valores de la Universidad de California, en Los Ángeles.

Eso es así en particular respecto a los métodos de valoración de los activos de las empresas, indicó. "Las empresas dependen de que los auditores aprueben sus métodos de valoración y hay mucha subjetividad", sostuvo Stout. "Hay un problema real si no podemos depender de las valoraciones".

Lynn Turner, una ex contadora jefa de la Comisión de Bolsa y Valores de EE.UU., indicó que los auditores tuvieron un mejor desempeño luego de la ley Sarbanes-Oxley, que entró en vigencia en 2002. Pero alrededor de 2006, frente a una economía que se desaceleraba, "dieron un paso atrás, cambiaron el curso y volvieron a transitar el mismo viejo camino en el que estaban antes de los escándalos corporativos".

Además, una serie de decisiones judiciales en los últimos años hacen más dificil que los auditores sean responsables cuando su trabajo tiene fallas. En 2008, por ejemplo, la Corte Suprema de EE.UU. restringió la capacidad de los accionistas defraudados por una empresa para demandar a terceras partes como los contadores de la empresa.

Otros creen que los auditores han tenido un buen desempeño recientemente. Michael Young, un abogado de Willkie Farr & Gallagher que se especializa en casos que involucran irregularidades contables, indicó que los auditores de hecho han sido bastante severos durante la crisis para obligar a las empresas a justificar sus métodos de valoración, una medida que llevó a que muchos bancos debieran reducir el valor de sus activos.

"En general, los contadores estuvieron a la altura de los acontecimientos", indicó Young.

Michael J. Gallagher, director de la oficina nacional de PricewaterhouseCoopers en EE.UU., afirmó: "Esta fue fundamentalmente una crisis económica, pero todas las partes en la cadena de reporte financiero deberían usar las lecciones aprendidas para continuar mejorando su información financiera de aquí en adelante para servir mejor a los inversionistas y los mercados de capital".

Fuente: WSJ

21 dic. 2010

Por qué estoy en contra de la flotación cambiaria

Por Manuel Hinds

Es irónico que el sistema de flotación cambiaria esté basado en una teoría llamada la "Zona Monetaria Óptima" que celebra la libertad de los bancos centrales de imprimir dinero a su discreción. La idea es que la libertad total para crear dinero promovería el progreso y el empleo global, ciclos de negocios sin sobresaltos, y prevendría burbujas y sus crisis asociadas.

La ironía es que el sistema es obviamente subóptimo. Va en contra de los principios de la globalización, el proceso que está definiendo nuestra época económica. Para satisfacer los deseos de los banqueros centrales de controlar sus propias monedas, el sistema de flotación requiere dividir los mercados monetarios mundiales en tantas zonas monetarias como países.

Esto presenta una grave fragmentación en los mercados monetarios internacionales justo cuando todos los demás mercados, incluidos los financieros, se reúnen en un único mercado global. Crea obstáculos para la operación de las cadenas de producción globales emergentes así como para la colocación internacional de recursos. La fragmentación también abre la puerta para las crisis monetarias y financieras, lo que convierte a los flujos de capital, una fuerza naturalmente estabilizadora, en una desestabilizadora a través de la especulación monetaria.

La impresión monetaria desenfrenada nos llevó al colapso de Bretton Woods a fines de los años 60 y luego a la estanflación de los 70 y comienzos de los 80. Posteriormente, luego de un breve receso que terminó a mediados de los 90 —resultado de la negativa de Paul Volcker a imprimir dinero durante su mandato como presidente de la Reserva Federal— regresamos a la creación monetaria de gatillo fácil.

Como consecuencia, en los últimos 15 años hemos pasado de una burbuja a otra, y de crisis a crisis, al imprimir dinero primero para mantener en marcha la economía; luego para superar el fin de la burbuja punto com, luego para sostener una triple burbuja inmobiliaria, de instrumentos securitizados y de commodities; luego para superar los efectos del estallido de esas burbujas, que está llevando a una segunda burbuja de bienes básicos y a un auge en los mercados emergentes que parece estar esperando para reventar. Es como si creyéramos que al imprimir dinero podemos deshacernos de limitaciones rígidas del presupuesto.

Peor, como sucedió a mediados de los años 30, cuando las monedas también flotaban, los países se embarcan en guerras monetarias que nadie puede llegar a ganar. El objetivo de todos los guerreros es depreciar su moneda más que el resto del mundo. En el proceso, mientras todas las monedas están degradadas, el sistema flotante no logra cumplir con su promesa más elemental: absorber los desequilibrios internacionales. Como en el caso de Estados Unidos y China, la absorción de estos balances dejó de estar basada en procesos económicos automáticos y se ha convertido en tema de confrontaciones políticas.

Este fracaso debería llevarnos de vuelta al tablero de dibujo para rediseñar el sistema monetario internacional, y revertir la tendencia que prevaleció durante el siglo XX. Comenzamos ese siglo con una moneda internacional fundamental, el oro, que mantuvo su valor a lo largo del tiempo y se aceptaba en todo el mundo. Terminamos el siglo con más de 150 monedas que cambian de valor de forma constante y a tasas diferentes entre sí, de forma tal que la mayoría de las monedas no son aceptadas en la mayoría de los países.

En busca de la ilusión de que el dinero puede hacer desaparecer las rígidas limitaciones presupuestarias, pasamos del orden al desorden. Luego de dejar sin valor oficial el oro en los años 70, ahora estamos dejando sin valor oficial el dinero al degradarlo y politizarlo.

Mencionar el patrón oro que prevaleció en todo el mundo durante la Revolución Industrial causa comentarios burlones, algunos de los cuales sugieren que el valor del oro estaba basado en el fetichismo. Esto es un error. El patrón oro era un sistema sumamente racional. Mantuvo los precios constantes a lo largo de siglos y brindó un mecanismo automático para deshacerse de los desequilibrios internacionales, como los que crean las actuales guerras monetarias, sin la ayuda de ninguna burocracia internacional.

El patrón oro logró esto no debido a ninguna propiedad mística del oro mismo sino porque era un sistema impersonal. Los bancos centrales o los gobiernos no podían adulterar la creación monetaria. Esto es lo que necesitamos hoy.

—Hinds es ex ministro de Finanzas de El Salvador y el co-autor de "Dinero, mercados y soberanía", que obtuvo el Premio Hayek 2010 del Manhattan Institute. Este artículo fue adaptado del discurso de Hinds luego de recibir el Premio Hayek.

20 dic. 2010

La UE respalda fondo de rescate, pero los desacuerdos persisten

Por Marcus Walker

Los líderes europeos aprobaron planes para crear un fondo para rescatar a los países endeudados de la eurozona, pero dejaron sin resolver los desacuerdos sobre si se necesitan medidas más radicales para disipar la crisis de la deuda que ha sacudido a la periferia de la región durante más de un año.

Los líderes de la Unión Europea (UE), reunidos en Bruselas para la última cumbre de 2010, acordaron sustituir el fondo de rescates de emergencia, que expira en 2013, con un programa permanente. Sin embargo, el plan, que incluye disposiciones que obligarían a los tenedores de bonos soberanos de la zona euro a aceptar pérdidas en algunos casos, ha hecho poco para tranquilizar a los mercados.

Las presiones quedaron en evidencia el jueves cuando España se vio obligada a ofrecer tasas de interés significativamente más altas que las que había pagado hace un mes. Los mercados de bonos cayeron en Europa y, en una nueva señal de que los problemas de la región podrían persistir, el Banco Central Europeo anunció que casi duplicará su base de capital, aludiendo al "riesgo crediticio" y otros factores como justificación.

Al retrasar la formación de una estructura permanente y abarcadora de administración de crisis, Europa podría estar llevando su situación financiera y de deuda soberana al "borde del precipicio", indicó el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). En una charla organizada por ThomsonReuters Newsmaker en Washington, Dominique Strauss-Kahn dijo que le preocupa que la reacción de los funcionarios europeos sea tardía comparado con la velocidad con la que se mueven los mercados, lo que amenaza con aumentar el riesgo de contagio en la eurozona.

"El riesgo siempre es actuar solamente en el último minuto", dijo el jefe del FMI. "Las instituciones están pensando todavía en términos muy locales cuando están enfrentando problemas globales", advirtió.

Luego de resolver sus diferencias a comienzos de año con respecto al rescate de Grecia y la creación de un fondo provisorio de rescate, los líderes europeos han vuelto a las reyertas públicas que minaron su respuesta inicial a la crisis y pusieron a los inversionistas en alerta.

En los últimos días, el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, y otros líderes han propuesto emitir bonos en euros como forma de aliviar la presión sobre los miembros más débiles del bloque. La idea, sin embargo, se ha topado con la férrea resistencia de Alemania y otros países a los que les preocupa terminar pagando las cuentas de sus vecinos más derrochadores.

La incapacidad del continente para detener la propagación de los problemas es un mal augurio para el próximo año, cuando se espera que los países de la zona euro acudan a los mercados para recaudar US$2 billones (millones de millones). Si los gobiernos europeos no dejan de lado sus disputas, corren el riesgo de que ocurra lo impensable: una implosión del euro.

Los partidarios de larga data de la integración europea están pidiendo acciones políticas audaces para demostrar que Europa hará lo que sea necesario para defender el euro. Un colapso de la moneda común, el mayor símbolo de la unidad europea, podría conducir al colapso de la propia UE, argumentan. "Si la eurozona se destruye, y hay personas que hace dos años decían que era algo impensable y ahora dicen que es posible, la pregunta es qué es entonces la Unión Europea", observa Timothy Garton Ash, profesor de estudios europeos de la Universidad de Oxford.

Estos sentimientos evocan dolorosos recuerdos del sistema monetario europeo, un mecanismo de bandas cambiarias que casi colapsó en 1992 luego de que especuladores obligaran al Reino Unido a retirarse, al apostar contra la libra esterlina. La UE se las ingenió para superar ese revés y lanzar el euro siete años después, pero los escépticos creen que las mismas diferencias económicas que descarrilaron el sistema anterior podrían hacer lo mismo con el euro.

Para proteger el histórico experimento europeo con una moneda única se necesitaría "un tremendo liderazgo y habilidad política, que no veo en este momento", dijo Garton Ash.

El Banco Central Europeo (BCE) alivió parte de presión en las últimas semanas mediante la compra de miles de millones de euros en deuda de los países más expuestos a la crisis. Sin embargo, su presidente, Jean- Claude Trichet, ha dejado claro que depende de los gobiernos europeos diseñar una solución más permanente.

En opinión de muchos observadores, esto solamente significa una unión fiscal. El defecto del diseño de la zona euro es que deja la política monetaria bajo control del bloque, pero cada uno de sus 16 integrantes emite su propia deuda y las reglas de la UE prohíben que un país subsidie a otro.

17 dic. 2010

¿Qué significa la expresión 'hecho en China'?

Por Andrew Batson

BEIJING—Una de las soluciones más mencionadas para los actuales problemas económicos de Estados Unidos es que este país produzca más de los aparatos de alta tecnología que el resto del mundo desea tener.

Sin embargo, dos investigadores han encontrado que el teléfono inteligente iPhone de Apple, uno de los íconos de la tecnología estadounidense, en realidad le agregó US$1.900 millones al déficit comercial de Estados Unidos con China el año pasado.

¿Cómo es posible? Los investigadores dicen que las formas tradicionales de calcular el comercio mundial producen cifras pero no captan las complejidades de los intercambios globales, en los cuales el diseño, la fabricación y el ensamblaje de productos a menudo involucran a varios países. El resultado es "una visión distorsionada" que exagera los desequilibrios comerciales entre los países, aseguran.

Las estadísticas consideran al iPhone como una exportación china a EE.UU., a pesar de que está totalmente diseñado en este país, es propiedad de una compañía estadounidense y es fabricado con partes producidas en varios países asiáticos y europeos. China se encarga del paso final: el ensamblaje y el envío de los teléfonos inteligentes.

No obstante, la totalidad del costo mayorista del iPhone de US$178,96 se contabiliza a favor de China, a pesar de que el valor de la mano de obra de los trabajadores chinos de Hon Hai Precision Industry Co. sólo representa 3,6% de ese total, es decir US$6,50, según los cálculos de los investigadores.

Una vocera de Apple dijo que la empresa declinó referirse al tema.

El resultado es que, según las estadísticas oficiales, "incluso los productos de alta tecnología inventados por compañías estadounidenses no aumentarán las exportaciones de EE.UU.", escriben en el informe Yuqing Xing y Neal Detert, del Instituto del Banco de Desarrollo Asiático, un centro de estudios de Tokio.

No es un problema que tenga que ver con los productos de alta tecnología, sino con la forma en que se contabilizan las exportaciones e importaciones, añaden.

El estudio se suma a un creciente debate técnico sobre las estadísticas comerciales tradicionales que podría tener consecuencias en el mundo real. Las cifras convencionales sobre comercio son la base de las batallas políticas que se libran en Washington y Bruselas respecto a qué hacer con la política cambiaria de China y sus prácticas comerciales supuestamente desleales.

Hay una tendencia creciente a cuestionar la presunción de que cada producto despachado por un país es enteramente producido en ese país. "Lo que llamamos 'Hecho en China' significa en realidad ensamblado en China, pero lo que constituye el valor comercial del producto proviene de numerosos países", dijo en un discurso en octubre el director general de la Organización Mundial del Comercio, Pascal Lamy. "El concepto de que hay un país de origen para los bienes manufacturados se ha vuelto paulatinamente obsoleto", observó.

Lamy dijo que si las estadísticas comerciales se ajustaran para reflejar el valor real que contribuyen diferentes países a un producto, el déficit comercial de EE.UU. con China, que asciende a US$226.880 millones de acuerdo con cifras estadounidenses, se reduciría a la mitad. Esto significa, argumentó, que las tensiones políticas vinculadas a los déficits comerciales son más grandes de lo que deberían.

Corregir el sesgo es difícil, sin embargo, porque exige un conocimiento detallado de cómo se fabrican los productos.

Analizar las importaciones y las exportaciones en términos del valor agregado por diferentes países también puede llevar a algunas conclusiones controvertidas. Algunos legisladores estadounidenses, por ejemplo, piensan que China debe dejar que el yuan se aprecie en forma significativa frente al dólar para reducir la brecha comercial entre ambos países.

Si el yuan subiera 20% con respecto al dólar, el costo en la moneda estadounidense de producir el iPhone en China subiría en la misma proporción. Según los investigadores, eso significaría que el costo del ensamblaje aumentaría de US$6,50 a US$7,80, agregando solamente 0,7% al costo global de manufactura. Es improbable que eso altere el flujo de comercio entre EE.UU. y China.

La estrategia de valor agregado muestra que, en realidad, las ventas de iPhones están añadiendo valor a la economía estadounidense, en lugar de restándole, como se desprendería del enfoque tradicional.

Basados en las ventas en EE.UU. de 11,3 millones de iPhones en 2009, los investigadores estiman que las exportaciones chinas de iPhones totalizaron US$2.020 millones. Tras restar US$121,5 millones de importaciones chinas de partes producidas por firmas estadounidenses como Broadcom Corp., calculan que China acumuló un superávit, y EE.UU. un déficit, de US$1.900 millones en iPhones. Pero si sólo se contabilizara la parte que China produjo del valor de un iPhone, EE.UU. acabaría con un superávit de US$48,1 millones tras descontar las partes que aportan las firmas estadounidenses.

Algunos economistas sostienen que la metodología de los investigadores los podría haber llevado a exagerar. El estudio asume, por ejemplo, que Toshiba Corp., de Japón, y Samsung Electronics Co., de Corea del Sur, que fabrican componentes para el iPhone, los ensamblan en sus países de origen. Pero numerosos proveedores de Apple tienen plantas en China, por lo que es probable que al menos una parte de los componentes también se fabriquen en China.

Los resultados del estudio, en todo caso, son parecidos a los de un análisis del Centro de la Industria de la Computación Personal, de la Universidad de California en Irvine, del comercio y la manufactura de otro producto de Apple, el iPod. Esa investigación también encontró que China sólo representaba unos pocos dólares del valor de un iPod, aunque las estadísticas comerciales le asignaban a China el valor total del reproductor de música digital.

En un discurso pronunciado en septiembre en Nueva York, el primer ministro chino, Wen Jiabao, se apoyó en esa investigación para manifestar que las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China se exageran. Un gran número de las exportaciones de China a EE.UU. es fabricado por empresas tercerizadoras, sostuvo, de modo que Washington no debería criticar a China por acumular un amplio superávit comercial. "Empresas financiadas desde el extranjero, incluyendo empresas estadounidenses, son los grandes beneficiarios", indicó.

Fuente: WSJ

16 dic. 2010

La política de la Fed está funcionando

Por Jeremy J. Siegel

El reciente aumento del rendimiento de los títulos del Tesoro a largo plazo ha llevado a muchos a decir que la segunda ronda del relajamiento cuantitativo —QE2— de la Reserva Federal es un fracaso. Los críticos predicen que esta segunda ronda de QE2 puede terminar dañando más que ayudando a la recuperación económica, dado que las tasas más altas cortarían de raíz cualquier recuperación del mercado de bienes raíces y deprimirían el gasto de capital. Pero el incremento de las tasas en los títulos del Tesoro a largo plazo no señala que la política de la Fed haya fracasado. Es una señal de que está teniendo éxito.

Las tasas a largo plazo de esos papeles se ven influenciadas positivamente por el crecimiento económico —que alienta a los consumidores a endeudarse en anticipación de mayores ingresos y lleva a las empresas a buscar fondos para expandir su capacidad— y por las expectativas inflacionarias. Las tasas a largo plazo de los títulos del Tesoro se ven afectadas negativamente por la aversión al riesgo: en busca de un refugio seguro, los inversionistas acuden a los bonos del Tesoro, haciendo subir sus precios y rebajando sus rendimientos.

El QE2 de la Fed ha generado expectativas de crecimiento e inflación, haciendo subir las tasas de los valores de largo plazo. También ha reducido la aversión al riesgo, lo que implica tasas a largo plazo más altas. La evidencia de que hay una menor aversión al riesgo entre los inversionistas es la caída de los diferenciales entre los títulos del Tesoro y otros valores de renta fija, el buen desempeño del mercado bursátil y la caída del VIX, el indicador de la volatilidad de los futuros de acciones. Esto significa que las expectativas de una aceleración del crecimiento económico —y una reducción del temor a un rebrote de la recesión— son las fuerzas detrás del incremento de las tasas.

Aquellos que miran solamente a las tasas de interés para juzgar si la política monetaria es demasiado relajada o demasiado ajustada están cometiendo un error del que llevan advirtiendo hace mucho tiempo los economistas expertos en política monetaria. Como colega de Milton Friedman en la Universidad de Chicago en la década de los 70, lo recuerdo decir que las extremadamente bajas tasas de interés de la década de los años 30 no eran indicativas de una política monetaria expansiva. Eran, en cambio, resultado de una política de la Fed extremadamente ajustada, que no proveyó de suficientes reservas a los bancos que quebraban y llevó a la economía a la Gran Depresión.

De igual forma, las tasas de interés de dos dígitos que conocimos en la década de los 70 no eran indicativas de que la Fed estuviera tomando una posición valiente contra la inflación, sino de una política demasiado fácil que infló la oferta monetaria e incrementó las expectativas inflacionarias.

Admito que las expectativas de crecimiento económico se han visto impulsadas por el acuerdo del presidente Obama con los congresistas republicanos para extender los recortes impositivos del ex presidente George Bush. Pero las tasas para los títulos de largo plazo estaban subiendo aún antes de que Obama anunciara su cambio de política. El efecto combinado de los recortes de impuestos y la política de relajamiento de la Fed continuará estimulando la economía y haciendo subir más las tasas de largo plazo. Por esta razón, es probable que la Fed no complete todas sus compras para mediados del próximo año. En su lugar, puede comenzar el proceso de reducir reservas e incrementar las tasas de corto plazo mucho antes de lo que prevén muchos pronosticadores. Pero un mayor ajuste de la política monetaria solamente comenzará si el ritmo de la recuperación económica se acelera significativamente el próximo año, lo que creo cada vez más probable.

No deberíamos mirar solamente a las tasas de interés para juzgar si la política monetaria está dando resultados. De hecho, en la actual situación, si las tasas de largo plazo no estuvieran subiendo, sería una señal de que la economía está en serias dificultades, una señal de que los inversionistas están preocupados por la deflación y una caída en la actividad económica.

Siegel es profesor de finanzas en la Wharton School de la Universidad de Pennsylvania.

Fuente: WSJ

15 dic. 2010

Aténgase al fin del exceso de ahorro

Por David Wessel

El final de la década de los años 90 fue una aberración, nos han dicho. El dinero fluyó a los mercados emergentes y luego salió abruptamente, una interrupción que, en ese momento, parecía una gran crisis.

Los años 2000, nos dicen, fueron una aberración. Primero la burbuja de las acciones tecnológicas. Luego, los gobiernos de los países emergentes, tras los problemas que tuvieron a fines de la década de los 90, acumularon enormes reservas de dólares en lo que el presidente de la Reserva Federal (Fed), Ben Bernanke, llamó "el exceso de ahorro global". Junto con el acceso fácil al crédito y regulaciones laxas en los países desarrollados, esos capitales alimentaron un exceso de endeudamiento y burbujas inmobiliarias en Estados Unidos y otros países.

Los últimos años, nos han dicho, han sido una aberración. El final de los auges de crédito e inmobiliario llegó con una explosión de las que ocurren una vez cada siglo. Los gobiernos se apresuraron a acudir al rescate y los presidentes de los bancos centrales llevaron las tasas de interés de corto plazo a niveles muy bajos. Los inversionistas se fueron en estampida hacia la seguridad de los bonos del Tesoro estadounidense, ayudando a mantener las tasas de interés de largo plazo bajas a pesar de que Estados Unidos alcanzaba altos niveles de endeudamiento y, ahora, la Fed está impidiendo su alza.

¿Qué ocurrirá cuando la economía estadounidense se recupere, como seguramente lo hará algún día? Un probable desenlace es que se revierta el exceso de ahorro global y se termine la abundancia de capital barato.

Mirando más allá de los próximos años, McKinsey Globe Institute, el centro de estudios de la firma de consultoría, proyecta un incremento de las inversiones en los mercados emergentes, particularmente en China e India, al mismo tiempo que esos países comienzan a ahorrar menos. Las empresas, los bancos, los consumidores, los inversionistas y los gobiernos "todos se tendrán que adaptar a un mundo en el cual el capital es más costoso y menos abundante, y en donde más de la mitad del ahorro del mundo y de las inversiones va a los mercados emergentes", dice McKinsey en un informe llamado "Adiós al capital barato".

En su conjunto, la economía global puede solo invertir al mismo nivel del que ahorra. En los viejos tiempos, un agricultor dividía su cosecha entre el grano que iba a comer o vender (consumir), y el que iba a reservar (ahorrar) para plantar al año siguiente (invertir). Lo mismo ocurre con la producción de la economía global. Contrario a la tendencia histórica, buena parte del incremento del ahorro en los últimos 25 años ha venido de China y de otros países pobres y ha ido a los más ricos, especialmente a Estados Unidos.

Los ahorrativos trabajadores y campesinos chinos ponen dinero en el banco. Los bancos prestan al gobierno, que a su vez presta al Tesoro estadounidense y a gigantes hipotecarios de EE.UU. como Fannie Mae y Freddie Mac. Esto terminó financiando hipotecas baratas en EE.UU. antes de la crisis y el gran estímulo fiscal del presidente Obama. El gobierno, las empresas y los hogares en China representaron uno de cada cuatro dólares ahorrados en el mundo en 2008.

McKinsey cree que todo esto tenderá a disminuir en los próximos años a medida que China e India incrementan sus inversiones. "China planea construir nuevos sistemas de metro, carreteras y trenes de alta velocidad en sus principales 170 ciudades", señala el informe.

Dado el ritmo del crecimiento urbano, China necesita agregar cada dos años espacio comercial y residencial equivalente al que tiene Nueva York. India necesita un Chicago anual. Debido a que tantas plantas asiáticas están produciendo casi al tope de su capacidad, predice Frederic Neumann, economista de HSBC, es probable que se dé un aumento en la inversión de capital de las empresas. Basándose en el consenso existente respecto al crecimiento mundial, McKinsey vaticina que la inversión global —que representaba más de 22% de la producción mundial antes de la crisis financiera— podría llegar a casi 25% para fines de esta década.

Pero China, y particularmente, sus consumidores, probablemente ahorren menos, si la historia y el plan quinquenal chino sirven de guía. Los todavía ahorrativos japoneses, probablemente ahorren menos, también. Entonces, ¿de dónde vendrán los ahorros? Si todo va bien, de los consumidores estadounidenses. Esto compensará parcialmente la caída en los ahorros de los chinos, dice McKinsey. Pero solo parcialmente. El exceso mundial de ahorro podría transformarse fácilmente en una escasez global. Eso podría significar tasas de interés sustancialmente más altas.

Fuente: WSJ

14 dic. 2010

La oferta y la demanda recobran protagonismo en los precios de los 'commodities'

Por Liam Pleven

Durante buena parte del año, los precios de los cultivos básicos, combustibles y metales industriales se han movido al unísono y al ritmo de la economía global.

En las últimas semanas, sin embargo, los precios de materias primas como el algodón, el petróleo y el cobre han sido impulsados por la oferta y la demanda, más que por las perspectivas de la economía mundial.

"Los commodities se empiezan a comportar como commodities nuevamente", afirma Kevin Norrish, director gerente de investigación de materias primas de Barclays Capital.

En el primer semestre, los mercados de bienes básicos a menudo repuntaban cuando mejoraban las perspectivas de la economía mundial y caían cuando los mercados temían una recaída. Asimismo, los precios del petróleo y el cobre, considerados como un barómetro de la actividad económica, subían y bajaban de forma similar.

Ahora, mientras aumenta la confianza de los inversionistas en la salud de la economía global, las trayectorias de los commodities empiezan a divergir. La brecha en el desempeño de los índices Dow Jones-UBS que siguen los precios de las materias primas agrícolas y energéticas se acerca a su mayor nivel del año. Los cultivos acumulan un alza de 28% en lo que va del año, los combustibles un descenso de 13% y los metales industriales se ubican en el medio, con un avance de 8%.

A mediados del año, en cambio, la diferencia en los retornos de los tres tipos de commodities era inferior a un punto porcentual.

El cambio tiene ramificaciones no sólo para los inversionistas que añaden commodities para diversificar sus portafolios, sino para las empresas que producen o consumen materias primas.

Las grandes fuerzas macroeconómicas aún tienen el poder de mover los mercados. Los precios de muchos commodities, por ejemplo, se han disparado desde que la Reserva Federal de Estados Unidos reveló en agosto un plan para inyectar más dinero en la economía. En momentos en que las tasas de interés se encuentran en mínimos históricos, los inversionistas han volcado su atención a los bienes básicos.

[materias primas]

De todos modos, los retornos han empezado a distanciarse. Hasta fines de julio, las trayectorias del cobre y el crudo eran muy parecidas. Los precios del metal rojo cayeron 0,6% entre enero y julio mientras que los del petróleo cedieron 0,5%. En lo que va de diciembre, no obstante, el cobre ha subido 7% y el viernes alcanzó un máximo de US$4,105 la libra, con lo que acumula un alza de 23% en 2010. El alza refleja la opinión de muchos analistas de que la demanda del metal superará la producción durante un tiempo, a medida que las economías emergentes expanden su infraestructura y las nuevas inversiones acaparan el suministro. La reciente alza del petróleo ha sido más moderada. Los precios han subido 11% en 2010, en parte por la abundancia de suministro y la capacidad de los países exportadores de crudo de producir más.

A su vez, las preocupaciones sobre una escasez de suministro han hecho subir los precios de algunas de las principales materias primas agrícolas en el segundo semestre. Los precios del maíz y el trigo, por ejemplo, han subido 72% desde sus mínimos de junio.

De todos modos, no hay que perder de vista que el surgimiento de una nueva crisis económica podría anular los factores que están impulsando los mercados de commodities en este momento.

Fuente: WSJ

13 dic. 2010

China promete un enérgico combate contra la inflación

Por Andrew Batson y Aaron Back

BEIJING— El máximo liderazgo chino se comprometió a actuar de forma más enérgica para combatir la inflación, en un momento en que las cifras muestran que los precios están subiendo al ritmo más acelerado en más de dos años.

Un comunicado difundido el domingo al terminar la Conferencia Central de Trabajo Económico que se realiza anualmente dijo que los líderes chinos acordaron "colocar la estabilización generalizada de los precios en una posición más prominente" entre las prioridades de la política económica.

El presidente Hu Jintao y el primer ministro Wen Jiabao se dirigieron a la conferencia, un encuentro de funcionarios de los gobiernos locales y central que fija las prioridades económicas para el próximo año. El nuevo lenguaje proveniente de uno de los eventos clave en la calendario económico chino probablemente refuerce las ya generalizadas expectativas de un alza en las tasas de interés y una reducción del crédito en los próximos meses.

[China]

El banco central elevó las tasas en octubre e incrementó los requisitos de reservas para los bancos comerciales tres veces en los últimos 30 días. El último tuvo lugar el viernes.

El inesperado brote inflacionario ha cambiado las prioridades del gobierno. El índice anualizado de precios al consumidor subió 5,1% en noviembre, el mayor aumento desde julio de 2008, según datos oficiales divulgados el sábado. La cifra supera el avance de 4,4% en octubre y estuvo por encima de las previsiones del mercado.

Los precios de los alimentos fueron uno de los factores que más contribuyeron a la inflación de noviembre, ya que subieron 11,7% con respecto a noviembre del año pasado, más que el 10,1% de octubre. Pero la inflación no vinculada a los alimentos trepó 1,9% en relación a un año antes luego del aumento de 1,6% en octubre. Otros indicadores de actividad económica también repuntaron, una señal de que las presiones inflacionarias podrían estarse propagando más allá de los alimentos.

"La economía china está, obviamente, mostrando señales de sobrecalentamiento", dice la analista de J.P Morgan Chase & Co., Qian Wang. Aunque la economía mundial comienza a recuperarse, China probablemente eleve el gasto fiscal el próximo año para comenzar el nuevo plan quinquenal que llevará al lanzamiento de muchos proyectos de infraestructura, explicó.

La producción industrial, un barómetro clave en una economía impulsada por el sector manufacturero, creció 13,3% en noviembre con respecto al mismo lapso del año previo, informó la Oficina Nacional de Estadísticas, acelerándose con respecto al 13,1% de octubre. Asimismo, la inversión urbana en activos fijos, el principal indicador del país del gasto de capital, aumentó 24,9% respecto a un año atrás en el período enero-noviembre, acelerándose con respecto al 24,4% del período enero-octubre.

La Comisión Nacional de Reforma y Desarrollo, la principal agencia china de planificación económica, le restó importancia al repunte en los precios. En una declaración difundida el sábado, sostuvo que el aumento de noviembre fue impulsado fundamentalmente por "factores temporales y estacionales" y que la inflación se ubicará en 5% o menos en diciembre. Para entonces, algunas de las recientes medidas del gobierno para moderar los precios de los productos agrícolas, incluyendo la imposición de controles de precios, empezarán a dar frutos.

A algunos economistas, sin embargo, les preocupa que el problema sea más grave. "Es un poco alarmante que haya evidencia de presiones en precios que no son de los alimentos. Es el segundo mes en que los precios de otros productos han subido. El asunto de la inflación recién comienza", advirtió Tom Orlik, economista de la firma de investigación Stone & McCarthy Research Associates.

El comunicado de la conferencia reiteró el reciente anuncio de que la política monetaria y de crédito del próximo año será "prudente" en lugar de "moderadamente expansionista" como lo fue este año, pero no brindó metas específicas ni predicciones.

En un indicio de que el gobierno podría estar dispuesto a aceptar que el crecimiento se enfríe para atacar otros problemas, la declaración llamó a "no perseguir ciegamente el alto crecimiento" y en su lugar concentrarse más en "la calidad y la eficiencia del crecimiento, en el incremento del empleo y en la mejora de los niveles de vida".

Fuente: WSJ

10 dic. 2010

El optimismo del mercado es mala señal

Por Brett Arends

Todo el mundo sabe que la última década de Wall Street fue mala para los inversionistas.

Resulta que fue todavía peor de lo que pensábamos.

Un destacable nuevo trabajo de TrimTabs Investment Research muestra que los inversionistas comunes perdieron sin necesidad miles de millones de dólares más de lo que hubiesen debido en la bolsa. ¿Por qué? Es la historia de siempre: invirtieron más dinero en sus fondos de inversión de acciones durante los booms…. y los vendieron durante los pánicos.

Entonces aunque Wall Street terminó la década básicamente equilibrada (cuando se incluyen los dividendos), los inversionistas medios perdieron mucho. TrimTabs calcula que las pérdidas llegaron a US$39.000 millones. De acuerdo con sus cálculos, los inversionistas de los fondos de inversión compraron cuando el índice Standard & Poor's 500 promediaba los 1.434 puntos. Eso está cerca del nivel récord de 1.565 puntos. Si los inversionistas hubiesen comprado en otros momentos aleatorios, su precio promedio de compra hubiese sido de 1.171 puntos.

"Les costó aproximadamente el 20% comprar alto y vender bajo", explicó Vincent Deluard, de TrimTabs.

Entonces aunque la bolsa está hoy cerca de su promedio de los últimos diez años, TrimTabs calcula que la mayoría de quienes invirtieron durante la década están sentados sobre enormes pérdidas.

¿Qué significan estas deprimentes noticias para usted, el inversor, ahora?

Extrañamente, significa casi exactamente lo opuesto de lo que Wall Street le va a decir que significa. La gente de Wall Street va a decir, como es habitual: "Mire, no puede predecir el mercado. ¡Exactamente como se lo dijimos! Así que dénos todo su dinero y simplemente vaya con la corriente".

Que estos consejos favorezcan los intereses económicos de Wall Street es, por supuesto, pura coincidencia. Sin embargo, los números de TrimTabs muestran, por el contrario, que en la última década en realidad fue muy fácil actuar en el mercado con sentido de la oportunidad. Todo lo que usted debía hacer era comprar cuando la gente estaba vendiendo y vender cuando la gente compraba.

Naturalmente, ir contra la multitud es más fácil de decir que de hacer. Por eso a los mejores inversionistas profesionales les gusta decir que invertir exitosamente es "simple pero no fácil".

Los seres humanos están programados para ir con la manada. Durante millones de años, cuando la manada protagonizaba una estampida, lo más inteligente no era quedarse por ahí y esperar para descubrir el motivo. Lo más inteligente era correr.

Y así es cómo actúan en la bolsa también. Pero cuando hablamos de invertir, es una mala idea. Sus sentimientos son una mala guía. Y no hay seguridad en los números.

A menudo me sorprende la forma en que la mucha gente todavía hace caso de sus instintos en estos asuntos. Durante el boom inmobiliario, todo lo que escribía cuestionando los precios de las casas automáticamente generaba reacciones severísimas. Hoy cualquier cosa que escriba que sea positiva respecto a comprar una casa genera una respuesta similar. (Confieso que de por sí esto me hace sentir optimista).

Cuando el mercado bursátil estaba en lo más profundo de su crisis y con precios muy bajos, a comienzos del año pasado, señalé que incluso las más sólidas de las acciones de primera línea se estaban vendiendo baratas. Mi casilla de correo electrónico se llenó de mensajes de gente que me decía que era un idiota, y que Kellogg (entonces a US$38, hoy a US$51) o Procter & Gamble (entonces a US$47, ahora a US$61) o Kraft Foods (que estaba a US$22 y hoy a US$31) estaban condenadas como todo lo demás.

Pero, como revela la investigación de TrimTabs, nuestros sentimientos son una guía terrible en estos asuntos. Incluso durante una década sin cambios, la gente podía ganar dinero simplemente yendo en contra de la manada. No necesitaban saber nada más. No necesitaban modelos cuantitativos, un doctorado en astrofísica del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), información confidencial o un acceso privilegiado a datos. ¿Todo ese dinero invertido en investigación sobre valores? Todo lo que necesitaba era mirar los más recientes números del Investment Company Institute, que mostraban si la gente estaba poniendo dinero en los fondos bursátiles o retirándolo. Y luego hacer lo contrario.

La semana pasada estuve en Londres, visitando a uno de los mejores inversionistas que haya conocido. Peter maneja dinero en representación de un pequeño número de clientes ricos.

Evita la publicidad (y pide que no mencione su nombre). Administra dinero desde hace 40 años. Hace diez años me dijo que vendiera acciones del Nasdaq y comprara oro.

Durante la cena, mientras reflexionaba durante su larga carrera, me dijo que a medida que pasaron los años ha aprendido que invertir bien es todavía más fácil de lo que solía pensar. Abandonó todo los trucos sofisticados que había intentado usar cuando era joven. Ahora se aferra al valor y va contra la corriente.

¿Qué le gusta ahora? Le gustan algunas acciones de primera línea, porque están razonablemente baratas y nadie más parece estar interesado en ellas. Evita los mercados emergentes que están de moda. Y ha estado construyendo lentamente una posición en Japón. ¿Por qué? "Porque todo el mundo lo odia", explica. "Hace veinte años que es un mercado bajista. Es barato. Y el típico administrador de fondos preferiría chupar un limón antes que invertir en Japón", sostiene.

La reacción de la mayoría de la gente probablemente sea encogerse de hombros y olvidarse del tema. Japón está tan terminado, después de todo. ¿Por qué querría usted invertir en Japón? Nadie quiere a Japón.

Hmmm.

Fuente: WSJ

9 dic. 2010

Las bancas española y portuguesa toman medidas para reducir su dependencia del BCE

MADRID (EFE Dow Jones)—Los bancos españoles y portugueses están reduciendo su dependencia en financiación del Banco Central Europeo (BCE), pero los recursos alternativos son tan inciertos como el futuro de esos países.

Los bancos españoles redujeron a la mitad su financiamiento del Banco Central Europeo entre julio y octubre y siguieron usando menos este recurso en noviembre. En Portugal, los bancos también han reducido su dependencia del BCE, aunque en menor medida.

Al mismo tiempo, los bancos han aumentado mucho los contratos de recompra, o repos, bajo los cuales toman prestado de un inversionista que recibe unos títulos como colateral, según fuentes cercanas a la situación.

Los bancos entonces tienen la obligación de recomprar esos títulos, pagando una prima sobre el precio original.

No obstante, hay problemas con estas operaciones, incluidos los costos. Los analistas dicen que los contratos de repos son más caros para los bancos que acudir al BCE, lo que añade presión a los márgenes de un sector que ya afronta una débil previsión de resultados el próximo año.

Además, aunque los bancos han dependido durante mucho tiempo del mercado de repos para financiarse, tradicionalmente se ha usado para cubrir lo que no se puede en las operaciones de financiamiento a un díaen sus balances. Usar esos fondos como reemplazo de préstamos a más largo plazo demuestra que los bancos están encontrando problemas para financiar sus operaciones, dicen los analistas.

"Básicamente, el mercado mayorista está cerrado para los bancos", dijo Andre Rodrigues, un analista de Caixa Banco de Investimento en Lisboa.

"Y aunque acudir al mercado de repos significa que hay actividad interbancaria, está lejos de ser lo ideal. Esto no solucionará el problema de cómo podrán refinanciar los bancos la deuda a largo plazo del próximo año", señaló.

En un entorno saludable, los bancos pueden captar dinero vendiendo bonos a largo plazo entre los inversionistas.

Los bancos portugueses han cumplido todas sus necesidades de refinanciación para 2010, pero los tres mayores bancos cotizados —Banco Comercial Portugues SA, Banco Espirito Santo SA y Banco BPI SA— tendrán que refinanciar más de 9.000 millones de euros el próximo año y más de 10.000 millones de euros en 2012.

En España, un mercado mucho mayor, los bancos afrontan el vencimiento de unos 88.000 millones de euros el próximo año, de los que la mayoría corresponden al primer semestre, según datos recopilados por Barclays Capital.

El Banco de España dijo la semana pasada que estaba "preocupado por (las restricciones de) liquidez" de los bancos españoles, pero que la situación no era dramática. Aunque subrayó que cuando las condiciones del mercado lo vuelvan a permitir, los bancos españoles emitirán rápidamente deuda a largo plazo incluso si tienen que pagar rentabilidades mayores a los inversionistas. Cuando los mercados de crédito se abrieron a los bancos españoles entre agosto y noviembre, las entidades emitieron un total de 19.000 millones de euros en deuda a medio y largo plazo, según datos del banco central.

España, y más inmediatamente Portugal, están en el ojo del huracán que ya ha afectado a Grecia e Irlanda. Estos países afrontan una deuda pública creciente y con perspectivas de poco o ningún crecimiento en los próximos años por las duras medidas de austeridad estatales para controlar el déficit.

Mientras, los inversionistas extranjeros se han vuelto más cautos, ya que no saben si las medidas serán los suficientemente rápidas y profundas para ser de ayuda. Cuanto más tiempo permanezcan elevados los diferenciales de los bonos españoles y portugueses, es más probable que necesiten ayuda exterior, incluida la del Fondo Monetario Internacional.

Para los bancos portugueses y españoles, esto ha causado una crisis de financiación que están encontrando difícil de combatir. Como había pocos inversionistas dispuestos a prestarles dinero, los bancos se dirigieron al BCE en busca de financiación de emergencia a principios de año.

Aunque es barato, el financiamiento es a corto plazo y temporal. También acarrea un estigma significativo por el estatus del BCE como entidad de último recurso. Los fuertes aumentos de financiación en el BCE de un país son por tanto un indicativo de que el sistema financiero local está más presionado.

Para asegurarse, los bancos están buscando otras maneras de cerrar sus brechas de financiación. En ambos países han buscado depósitos de forma agresiva.

No obstante, los bancos siguen registrando ratios altos de depósitos frente a préstamos.

En Portugal, "con el ratio de depósitos frente a préstamos en un 165% de media, Banco Comercial Portugues y Banco Espirito Santo dependen mucho de los mercados de financiación mayoristas", dijo el analista de Deutsche Bank Carlos Berastain González.

El ratio de depósitos frente a préstamos en España es de un 154% de media, según datos de septiembre del Banco de España.

Aumentar los depósitos será cada vez más complicado, puesto que los gobiernos de ambos países están imponiendo duras medidas a la población —como recortes salariales a los empleados públicos y subidas de impuestos—para recortar el déficit.

"Es una situación trampa, porque el mercado mayorista está cerrado y los ahorros no aumentarán el próximo año", dijo Rodrigues, de Caixa Banco de Investimento.

No obstante, los bancos portugueses han recortado el financiamiento del BCE a unos 38.000 millones de euros en noviembre desde 40.000 millones de euros en septiembre y octubre, y 48.000 millones de euros en julio y agosto.

Los analistas han atribuido parte de esta caída a las cuotas que los bancos recibieron como asesores en la venta de EUR7.500 millones de Portugal Telecom SGPS SA de un participación de la brasileña Vivo Participacoes SA.

En España, esto sólo ha sido posible porque los bancos después del verano lograron acceso a las grandes cámaras de contrapartida europeas, la británica London Clearing House y la alemana Eurex Repo.

"Una vez que los grandes bancos tuvieron acceso a las cámaras de contrapartida europeas, fue suficiente para solucionar el problema", dijo Jaime Comunión, tesorero de Caja Madrid, una de las mayores entidades españolas.

Tan rápido como había aumentado, la financiación de los bancos españoles en el BCE empezó a descender después de alcanzar un máximo de 130.000 millones de euros en julio. Para octubre, había caído a 68.000 millones de euros, la menor cifra desde mayo de 2009, y alrededor de la mitad del pico de 130.121 millones de euros de julio.

(Mark Brown en Londres contribuyó en este artículo )

8 dic. 2010

En busca de un modelo económico post-crisis

Por Mark Whitehouse

El físico Doyne Farmer piensa que deberíamos analizar la economía igual que estudiamos las epidemias y el tráfico. El psicoanalista David Tuckett cree que la clave para los vaivenes del mercado está en las obras de Sigmund Freud. A su vez, el economista Roman Frydman cree que nunca podremos pronosticar con exactitud lo que pasará con la economía.

Pese a que sus ideas pueden parecer divergentes, estos tres expertos tratan de resolver un acertijo con el que esperan catalizar una revolución en la economía: ¿cómo entender un mundo que ha demostrado ser mucho más complejo que lo que asumían los modelos más avanzados?

La pregunta dista de ser académica. Durante décadas, la mayoría de los economistas, incluyendo los presidentes de los bancos centrales más poderosos del mundo, han dado por sentado que la gente es lo suficientemente racional y que el funcionamiento de los mercados es lo suficientemente fluido, como para que el conjunto de la economía pueda ser reducida a un puñado de ecuaciones. Luego transforman estas fórmulas en modelos matemáticos con los que intentan imitar la conducta de la economía. Desde Washington a Fráncfort, pasando por Tokio, los modelos son utilizados a la hora de tomar decisiones cruciales para todo, desde el nivel adecuado de las tasas de interés hasta la regulación de los bancos.

Luego de la crisis financiera y una dura recesión que los modelos no lograron predecir, un creciente número de economistas está comenzando a cuestionar las bases intelectuales sobre las que se construyen. Investigadores están comenzando a ofrecer una serie de ideas con las que esperan formar los bloques para construir un nuevo paradigma.

Algunas de las voces más reconocidas del mundo académico aseguran que las nuevas ideas están fuera de la corriente principal de pensamiento por una buena razón: están todavía muy lejos de producir un modelo que haya probado ser mejor que el status quo.

"Me parece que esperaré hasta ver lo que pueden y no pueden hacer estos modelos", dice Robert Lucas, un economista de la Universidad de Chicago que ganó el premio Nobel por su trabajo sobre las "expectativas racionales", el concepto en tela de juicio por la ortodoxia moderna.

Los modelos de hoy emergieron de su propia revolución. En la década de los 70, los economistas querían entender la forma en que las decisiones de política económica, como subir los impuestos o recortar las tasas de interés, podían cambiar el comportamiento de la gente. También estaban ansiosos por someter sus propios razonamientos a la implacable lógica económica.

Así que poblaron sus modelos con gente racional que pudiera calcular el valor de varias opciones y optar por el mejor camino.

Al traducir las preferencias de las personas en ecuaciones, y determinar el punto en que coinciden con las de empresas y otros implicados, los modelos predecían una trayectoria exacta para la economía. Esto los convierte en una herramienta atractiva para los economistas, que pueden limitarse a introducir una modificación en los tipos de interés y ver exactamente cómo afectaba toda la producción de un país para los próximos años.

El problema, dice Farmer, es que los modelos tienen poca relación con la realidad. La gente no es tan racional como asumen los modelos, señala. Farmer apunta a un defecto quizás mayor en la estructura matemática de los modelos. Un modelo típico como el de "equilibrio general dinámico estocástico" —así llamado porque incorpora los elementos de tiempo y cambios al azar— consiste en unas cuantas, a veces decenas, de ecuaciones relacionadas entre sí, que deben concordar antes de que el modelo pueda ofrecer una solución. Si las ecuaciones se vuelven demasiado complejas, los modelos tienen dificultades para encontrar el punto en el cual todas las preferencias de los actores de la economía se encuentran.

Para mantener las cosas simples, los economistas suelen dejar fuera partes importantes de la realidad. Antes de la crisis, la mayoría de los modelos no incluía bancos, cesaciones de pago ni mercados de capital, un hecho que resultó problemático cuando golpeó la crisis financiera. Normalmente incluyen solamente familias, empresas, bancos centrales y el gobierno.

La propuesta de Farmer consiste en crear una simulación compleja por computadora como las que utilizan los científicos para modelar los patrones climáticos, las epidemias y el tráfico. Con suficiente respaldo de las computadoras, estos modelos basados en los distintos agentes económicos pueden incluir a millones de actores individuales, que no tienen por qué ser racionales o estar de acuerdo unos con otros.

La parte difícil es crear reglas que tengan relación con la realidad. Con ese objetivo, Farmer y tres economistas (Robert Axtell, de la Universidad George Mason; John Geanakoplos, de la Universidad de Yale, y Peter Howitt, de la Universidad Brown) tienen la esperanza de incluir a decenas de expertos en conducta de los consumidores, inversionistas y empresas, en un proyecto masivo de construcción de un modelo.

Idear mejores reglas que expliquen la conducta humana requerirá que los investigadores caven más profundo en la psique humana, dice Tuckett, profesor de la University College de Londres. En concreto, está investigando cómo las necesidades inconscientes y los miedos pueden causar grandes altibajos en los mercados financieros. Extensas entrevistas con gestores de dinero lo han llevado a afirmar que dado que algunos instrumentos financieros son tan volátiles y difíciles de valorar, disparan la tendencia humana a fantasear. Valiéndose de la jerga de Freud, llama a esos activos financieros "objetos fantásticos", que la gente ve alternativamente como capaces de cumplir sus sueños de riqueza y poder o totalmente repulsivos e inútiles.

Los modelos económicos necesitan tener en cuenta la forma en que los cambios de la conducta de la gente varían con el contexto psicológico. Cuando la gente está fantasiosa, es capaz de concederle un valor astronómico a lo que sea, desde tulipanes holandeses hasta complicados valores vinculados a las hipotecas. Tuckett quiere crear una encuesta de cómo piensan distintos inversionistas, con la que construir un modelo basado en agentes, parecido al que está desarrollando Farmer.

Por su parte, Frydman, profesor de la Universidad de Nueva York, no ofrece una manera mejor de hacer predicciones. En su lugar, cree que los economistas y autoridades deben asumir los límites de su conocimiento. A su juicio, lo mejor que pueden hacer es limitar las fluctuaciones extremas. Un banco central podría, por ejemplo, establecer parámetros indicativos para los precios de activos como las acciones, los bonos y las casas. Si los precios superan esos parámetros, los compradores potenciales habrán sido advertidos que están tomando un riesgo agregado y podrían pensárselo dos veces.

Farmer cree que los modelos tradicionales siempre serán útiles para ciertos tipos de análisis, pero no es optimista respecto a que vayan a proveer la solución completa.

Fuente: WSJ

7 dic. 2010

En la órbita de China

Por Niall Ferguson

Ahora nosotros somos los amos". Me pregunto si el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, vio esas palabras escritas en la frente de su par chino, Hu Jintao, durante la cumbre del G-20 que se celebró en noviembre en Seúl. Quizás el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, también escuchó la misma declaración cuando los chinos desestimaron su propuesta de limitar los desequilibrios en las cuentas corrientes globales. El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, fue tratado de la misma forma cuando anunció una nueva ronda de "relajación cuantitativa" para darle un impulso a la economía estadounidense, medida descrita por un destacado comentarista chino como "irresponsable".

"Ahora nosotros somos los amos". Eso fue sin duda lo que escuchaba una y otra vez en mi cabeza durante mi reciente visita a China. No fue tanto la fastuosa fiesta a la que asistí en el Templo Tai Miao, cerca de la Ciudad Prohibida, la que me dio esta impresión. Fue la confianza en sí mismos, subestimada pero inconfundible, de los economistas con los que hablé la que me dijo que algo había cambiado en las relaciones entre China y Occidente.

Uno de ellos, Cheng Siwei, explicó durante la cena cuál es el plan de China para convertirse en un líder de la tecnología de energía verde. Entre tragos de vino de arroz, Xia Bin, un asesor del Banco Popular de China, delineó la necesidad de un amplio programa de privatización. Y en un inglés perfecto, David Li, de la Universidad de Tsinghua, confesó que no estaba satisfecho con la calidad de los doctorados chinos.

No se podría pedir gente más inteligente para debatir sobre las dos preguntas más interesantes en la historia económica actual: ¿por qué Occidente llegó a dominar no sólo a China sino al resto del mundo en los cinco siglos posteriores a la construcción de la Ciudad Prohibida? y ¿ha llegado a su fin ese período de dominio occidental?

En un brillante ensayo que aún no ha sido traducido al inglés o al español, Li y su coautor, Guan Hanhui, echan por tierra la idea de que China estaba económicamente a la par con Occidente hasta por lo menos principios del siglo XIX. El Producto Interno Bruto per cápita, señalan, se estancó en la era Ming (1402-1626) y fue significativamente más bajo que el de la Gran Bretaña preindustrial. La economía de China seguía siendo abrumadoramente agrícola, donde los cultivos de baja productividad representaban 90% del PIB. Durante un siglo después de 1520, la tasa de ahorro nacional china de hecho fue negativa.

La historia de lo que Kenneth Pomeranz, un profesor de historia de la Universidad de California, denominó "la Gran Divergencia" entre Oriente y Occidente comenzó mucho antes.

Entre 1600 y 1800, China continuó estancándose y, en el siglo XX, incluso se contrajo, mientras el mundo angloparlante, seguido de cerca por el noroeste de Europa, se abría camino. Para 1820, el PIB per cápita de EE.UU. era el doble que el de China y para 1870 era casi cinco veces mayor; para 1913, la proporción era de casi 10 a 1.

A pesar de la dolorosa interrupción de la Gran Depresión, EE.UU. no sufrió nada tan devastador como la odisea de China de mediados del siglo XX: primero una revolución, luego una guerra civil y una invasión japonesa, seguidas de más revolución, una hambruna y aún más revolución (cultural). En 1968, el estadounidense promedio era 33 veces más rico que el chino, según cifras calculadas sobre la base de paridad de poder de compra (que contempla los diferentes costos de vida en ambos países). Calculado en términos actuales de dólar, el diferencial en su momento álgido llegó a ser de 70 a 1.

Tras dos años de investigaciones para mi próximo libro, concluí que Occidente desarrolló seis "aplicaciones infalibles" que "el Resto" no tenía. Eran las siguientes:

Competencia: Europa estaba fragmentada políticamente y dentro de cada monarquía o república había múltiples entidades corporativas que competían.

La Revolución Científica: Todos los descubrimientos clave del siglo XVII en matemáticas, astronomía, física, química y biología se produjeron en Europa Occidental.

El imperio de la ley y el gobierno representativo: Este sistema óptimo de orden social y político surgió en el mundo anglosajón, basado en los derechos de propiedad y la representación de propietarios en legislaturas electas.

Medicina moderna: Todos los grandes avances en salud de los siglos XIX y XX, incluido el control de enfermedades tropicales, fueron logrados por europeos occidentales y norteamericanos.

La sociedad de consumo: La Revolución Industrial cobró fuerza donde coincidían la oferta de tecnologías que mejoraban la producción con una demanda de más y mejores productos más asequibles.

Ética laboral: Los occidentales fueron los primeros en combinar trabajo más extendido e intensivo con tasas de ahorro más altas, lo que permitió una acumulación de capital sustancial.

Esas seis "aplicaciones infalibles" fueron la clave para el ascenso de Occidente. La historia de nuestro tiempo es que "el Resto" finalmente comenzó a descargarlas, en un proceso que no fue nada fácil. Japón no tenía ni idea de cuáles eran los elementos cruciales de la cultura occidental y acabó copiándolo todo, desde la ropa a los peinados. Desafortunadamente, emprendieron la construcción de imperios en un momento en que los costos del imperialismo empezaron a superar las ventajas. Otras economías asiáticas, especialmente India, perdieron décadas sobre la premisa de que las instituciones socialistas de la Unión Soviética eran superiores a las de Occidente, basadas en el mercado libre.

A comienzos de la década de los 50, sin embargo, un grupo creciente de países del Este de Asia siguió a Japón al copiar el modelo industrial de Occidente, primero con los textiles y el acero, para luego ascender por la cadena de valor. La descarga de "aplicaciones occidentales" se volvió más selectiva. La competencia y el gobierno representativo no figuraban mucho en la receta del desarrollo asiático. Hoy, Singapur ocupa el tercer puesto en el ránking del Foro Económico Mundial de competitividad. Hong Kong es el número 11, seguido de Taiwán (13), Corea del Sur (22) y China (27). En términos generales, es el orden en el que históricamente estos países occidentalizaron sus economías.

Hoy, el PIB per cápita de China representa 19% del de EE.UU., comparado con 4% cuando comenzó la reforma económica hace más de 30 años. La revolución de la industrialización china fue la más rápida de todas. Según el Fondo Monetario Internacional, la participación de China en el PIB global (medida en precios actuales) pasará la marca de 10% en 2013. Goldman Sachs sigue pronosticando que China superará el PIB de EE.UU. en 2027, igual que superó hace poco a Japón.

Pero, en algunos aspectos, el siglo asiático ya está aquí. China está a punto de superar la participación estadounidense de manufactura global, habiendo adelantado a Alemania y Japón. Pero nada acelerará de forma más certera el traslado del poder económico global que la crisis fiscal de EE.UU., un país que tiene una proporción de ingresos-deuda de 358%, según Morgan Stanley.

Si tuviera que resumir la nueva gran estrategia de China, lo haría al estilo chino, con los cuatro "Más": consumir más, importar más, invertir más en el extranjero e innovar más. En cada caso, un cambio de la estrategia económica se traduciría en un buen dividendo geopolítico.

Lo que estamos viviendo es el fin de 500 años de supremacía occidental. Quizás los chinos no sean todavía los amos. Pero algo es seguro: ya no son los aprendices.

—Niall Ferguson es profesor de la Universidad de Harvard. Su nuevo libro, "Civilization: The West and The Rest", será publicado en EE.UU. en marzo.

6 dic. 2010

Las lecciones que Europa puede aprender de América Latina

Por Bob Davis

WASHINGTON—En las últimas seis décadas, América Latina ha soportado más crisis financieras que ninguna otra parte del mundo. La región ha aprendido lecciones que son importantes ahora para la zona euro, que todavía no ha podido detener la propagación de un incendio financiero.

Aunque las dos regiones tienen niveles de riqueza muy diferentes, hay importantes similitudes. Los problemas financieros en ambas partes se contagian de un país a otro a través del comercio, las finanzas y la psicología de grupo. Muchos países latinoamericanos ligaron sus monedas estrechamente al dólar, dejando su política monetaria en manos de la Reserva Federal de Estados Unidos, de la misma forma que los países de la zona euro dejaron de lado sus propias monedas a favor del euro y del Banco Central Europeo.

¿Cómo enfrentar una crisis que amenaza con salirse de control? La receta tradicional de recortar el presupuesto y reducir los programas sociales para pagar las deudas, impulsada por el Fondo Monetario Internacional como requisito de sus préstamos, puede funcionar, como es evidente en la experiencia latinoamericana. En parte eso se debe a que el FMI esencialmente refinancia los créditos para los países que progresan en el cumplimiento de las metas de reducción del gasto público. En Europa, el FMI está trabajando en conjunto con un fondo de rescate europeo para dar forma a préstamos de ayuda.

Cuando los inversionistas abruptamente retiraron dinero de Brasil en 1998, lo que amenazó con llevar a la bancarrota al país, el FMI concedió un crédito ese año que fue seguido de otro en 2001 y un último en 2002. El último préstamo no expiró hasta 2005, con lo que el país tuvo siete años para ordenar sus asuntos, evitar el incumplimiento de pagos y colocarse en el camino al crecimiento.

Pero América Latina también muestra que la cesación de pagos sobre una deuda soberana, que los países de la zona euro están luchando por evitar, puede tener un importante lado positivo. "La reestructuración puede ser menos dolorosa de lo que parece si se hace limpia y rápidamente", dice el economista venezolano de la Universidad de Harvard, Ricardo Hausmann, que ha trabajado por varios años en problemas vinculados a la deuda latinoamericana. "Hubo reestructuraciones que tuvieron efectos saludables" reduciendo el peso de la deuda, sostuvo.

Orquestar una reestructuración es complicado. Andrew Powell, un investigador del Banco Interamericano de Desarrollo, distingue entre las cesaciones de pago favorables al mercado y las que son contrarias o "agresivas". Jamaica persuadió este año a más del 99% de sus acreedores para que aceptaran una reducción en la tasa de interés de la deuda interna de la isla y la postergación del vencimiento. Eso redujo los pagos anuales de intereses del gobierno en alrededor de un tercio, calcula Powell. El FMI y agencias multilaterales de desarrollo proveyeron un crédito de US$2.200 millones para respaldar a los bancos, que tenían parte importante de la deuda.

El lado negativo: la solución favorable al mercado no redujo la deuda total de Jamaica que equivale a 140% del Producto Interno Bruto, debido a que el valor nominal de la deuda interna no fue tocado y la externa no fue incluida en el plan. "Le da a los países tiempo para ajustarse el cinturón, pero igual tienen que reducir el gasto", consideró Powell.

El modelo argentino

El ejemplo más prominente de una cesación de pagos "agresiva" es Argentina, que asestó a sus acreedores un golpe de 70% del valor nominal de su deuda en 2005 y todavía tiene muchos inversionistas que están intentando que Buenos Aires pague más. Desde entonces, Argentina ha estado marginada de los mercados financieros internacionales.

El lado positivo: la carga de la deuda del país se redujo un tercio después de la cesación de pagos y la economía comenzó a tener un alto crecimiento. Parte de la razón es el incremento de la demanda por el trigo, la carne y otras materias primas argentinas, gracias a China. Pero también esto se debe, en parte, a que el crecimiento de la economía no se vio estancado debido a pagos de deuda demasiado onerosos.

"La suspensión de pagos agresiva significa que usted va a ser considerado como un deudor poco fiable y será excluido de los mercados de capitales, pero existe la posibilidad de que pueda solucionar sus problemas más rápido", explicó Powell.

Alemania quiere que los países de la zona euro obliguen a sus acreedores a aceptar una reducción de lo que se les debe en futuras crisis, aunque está proponiendo un esquema financiero complicado que podría hacer improbable ese desenlace. Pero los países de la zona euro no pueden devaluar sus monedas para obtener ventajas competitivas, como lo hizo Argentina, a menos de que se retiren del euro.

Hausmann dice que una decisión así sería difícil y tendría consecuencias impredecibles, pero podría reducir rápidamente la deuda externa de un país. Si Irlanda declarase que una libra irlandesa equivale a un euro, podría convertir su deuda en euros a deuda en libras.

Luego, podría hacer que el valor de la libra flotara en los mercados de divisas, agregó. La inevitable devaluación incrementaría la competitividad de las exportaciones, sin empeorar la carga de la deuda interna. "El tigre irlandés podría renacer", opinó.

El caso de Brasil en 1995 sugiere una alternativa menos drástica. Esa vez, el país salió del pánico financiero cuando el peso argentino se apreció rápidamente debido a que estaba atado a lo que entonces era un dólar en alza. Las exportaciones agrícolas brasileñas tuvieron un auge mientras que las argentinas se hundieron. Sin darse cuenta, Argentina se volvió un motor económico para Brasil.

Alemania podría jugar el mismo rol en Europa—aunque esta vez deliberadamente— si incrementara la demanda doméstica para captar las importaciones de Irlanda, Grecia, España y otros países de Europa que están en problemas. El economista Joseph Stiglitz , ganador del premio Nobel, dijo que Alemania también necesita ayudar a otros países a reducir sus deudas, en lugar de solamente proveer otros préstamos.

"Estos países (europeos) podrían probablemente sobrevivir simplemente insistiendo en que los acreedores acepten reducciones de pagos", en lugar de abandonar el euro. "Pero necesitarán otra herramienta, una enorme cantidad de ayuda", consideró.

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