31 dic. 2010

No hay alternativa al dólar como moneda dominante, afirma Peter Kenen

Por Luca Di Leo

WASHINGTON (Dow Jones)--No existe ninguna alternativa real al dólar como moneda dominante en el mundo, según una ponencia que se presentará la próxima semana en una reunión de importantes economistas.

El profesor Peter B. Kenen de la Universidad de Princeton afirma que ni la moneda europea ni la china representan un sustituto válido, ni tampoco una alternativa al dólar del Fondo Monetario Internacional que fue creada hace unos 40 años.

"No existe, sostengo, ningún candidato plausible", dice Kenen en una ponencia que se discutirá el 7 de enero en la reunión anual de la Asociación Americana de Economía, en Denver.

Estados Unidos fue atacado por varios países luego que la Reserva Federal anunciara en noviembre que compraría más bonos soberanos para impulsar la economía. Países con economías impulsadas por las exportaciones, como Alemania y China, acusaron a la Fed de intentar deliberadamente de debilitar el dólar. El uso generalizado del dólar en el comercio global otorga a la moneda estadounidense un poderoso papel en la economía mundial, lo que vuelve a los países de todo el mundo más sensibles a la política económica estadounidense.

El euro, que comparten 16 países en Europa, es la segunda moneda internacional más importante. Sin embargo, la ponencia señala que la moneda única no ha mostrado señales de aumentar su papel en el sistema monetario internacional y la crisis de deuda que ha afectado a la región durante más de un año no está ayudando.

La participación del euro en las reservas internacionales de divisas era de US$1,246 billones en 2009, o un 27,3% de las reservas oficiales totales, según el Fondo Monetario Internacional. Este nivel es prácticamente el mismo que tenía cuando fue introducido el euro una década antes. La participación del dólar era del 62,2% el año pasado, equivalente a US$2,837 billones.

Incluso el sondeo de negociaciones de divisas del 2010 del Banco de Pagos Internacionales muestra el sostenido papel dominante del dólar. La moneda estadounidense estuvo involucrada en cerca de un 42% de todas las transacciones en divisas, comparado con el 20% del euro, la segunda moneda más negociada.

En 1969, en medio de la tensión internacional entre la vinculación del dólar al oro y un gran déficit presupuestario de Estados Unidos, se creó una alternativa al dólar. Pero los derechos especiales de giro, o DEG, del FMI nunca han jugado un papel importante fuera de las transacciones oficiales supervisadas por la entidad, incluso después que China reviviera el año pasado la idea de utilizar los DEG como una moneda de reserva viable. China tiene cerca de US$2,5 billones en reservas internacionales, la mayor parte de las cuales son en dólares y, por lo tanto, sufriría grandes pérdidas si el dólar registrara una fuerte depreciación frente a otras monedas.

Dado el enorme y rápido crecimiento de la economía china y el gran papel que juega el país en el comercio mundial, el yuan también podría ser un candidato plausible para el estatus de moneda de reserva. La deuda pública de China se estimaba en US$4,9 billones en 2009, lo que se compara con los cerca de US$8,0 billones de Estados Unidos. Sin embargo, la ponencia de la Universidad de Princeton señala que la oferta de valores fácilmente transables del tipo que normalmente se mantiene como activo de reserva parece ser menor y el acceso del mercado a ellos es más limitado.

Además, China ha mostrado pocas señales de querer un papel de liderazgo en la economía mundial como el que ostenta actualmente Estados Unidos, y se ha negado a doblegarse a las presiones de otros países para que abandone su política de impulsar el crecimiento económico manteniendo el valor de su moneda artificialmente bajo. Como una señal de que no están listos para asumir dicho papel, los políticos chinos han sostenido que el país aún se encuentra rezagado respecto a otros en cuanto a tecnología y que la mayor parte de su enorme población vive en la pobreza.

30 dic. 2010

China exprime a sus socios para globalizarse

Por Shai Oster, Norihiko Shirouzu y Paul Glader

BEIJING—Durante años, las empresas internacionales se han asociado con las chinas para ganar acceso al gigante mercado chino. Ahora, algunas de las mayores empresas del mundo están asumiendo un riesgo, potencialmente gratificante, al unir parte de sus operaciones mundiales en colaboración con las chinas para hacer negocios en todo el mundo.

General Electric Co. está ultimando los planes para crear una empresa conjunta de participaciones iguales con un fabricante chino de aviones militares para producir equipos de aviónica, los cerebros electrónicos de las aeronaves. El acuerdo con Aviation Industry Corp. of China daría acceso a GE a un proyecto del gobierno chino cuyo propósito es desafiar a Boeing Co. y Airbus en el mercado de aviones civiles.

General Motors Co. estableció una empresa conjunta este año con SAIC Motor Corp., su antiguo socio en China, para producir y vender su marca Wuling de mini camionetas en India, y en el futuro, en Asia Sudoriental y otros mercados emergentes.

Estos dos acuerdos muestran la creciente ambición internacional de China, así como su cada vez mayor influencia sobre los socios extranjeros. Para concretar el acuerdo, el presidente ejecutivo de GE, Jeffrey Immelt, hizo una extraordinaria concesión accediendo a unir en la empresa conjunta todo el negocio global existente de GE en el mundo en equipos de aviónica no militares. En su acuerdo, GM contribuyó con tecnología e instalaciones de fabricación en India, y el uso del nombre de su marca Chevrolet en ese mercado.

Varios son los motivos que provocan que los socios extranjeros de China lleguen a acuerdos globales que hace unos años habrían sido impensables. Ahora, las grandes empresas chinas respaldadas por el gobierno cuentan con enormes recursos financieros y creciente influencia política, que las convierte en atractivos socios fuera de China. Además, el mercado chino se ha vuelto tan importante para el éxito de las empresas multinacionales que Beijing tiene la capacidad de regatear mayores gangas.

[chinainc]

Sin embargo, estos acuerdos también conllevan riesgo. Varias sociedades conjuntas anteriores se han deteriorado por el temor de que los socios chinos, tras ganar acceso a la tecnología y conocimientos occidentales, se han convertido en potentes nuevos rivales de sus socios.

"Los socios extranjeros están viendo que a veces tendrán que sacrificar o compartir los beneficios del mercado global con los socios chinos", dice Raymond Tsang, socio de la consultora Bain & Co. con sede en China. "Algunas multinacionales se quejan. Sin embargo, dadas las cambiantes condiciones del mercado, si no lo haces tú, lo hará tu rival".

Las grandes empresas de energía también han estado buscando acuerdos internacionales con empresas chinas. China ha desbancado a Estados Unidos como el mayor consumidor de energía del mundo, haciendo que el acceso a su mercado sea vital para las compañías globales.

Las empresas internacionales tienen la esperanza de que trabajar en equipo con sus pares chinos en el extranjero les ayude en ese frente. Mientras que las extranjeras suministran tecnología y experiencia, sus socios chinos proveen influencia geopolítica, mano de obra barata, y fácil acceso al crédito del que disfrutan las empresas respaldadas por el gobierno chino.

La estatal China National Petroleum Corp. fue una de las primeras petroleras extranjeras en firmar un contrato importante en Irak. El año pasado, BP PLC se asoció con ella en una inversión de US$15.000 millones para aumentar la producción en el gigantesco yacimiento petrolero de Rumaila.

En el sector de servicios financieros, por mucho tiempo bancos extranjeros también han codiciado acceder al negocio de valores de rápido crecimiento en China. En los últimos años, China ha permitido la entrada de cierto número de compañías a través de sociedades conjuntas con una participación máxima de 33%. Además, los reguladores chinos también restringen en qué parte del negocio de valores pueden operar.

Crédit Agricole SA ya está involucrada en una empresa conjunta a través de su unidad de corretaje de Asia, llamada CLSA Asia-Pacific Markets, pero es un actor de poca importancia en China. En mayo, su división de banca de inversión anunció un acuerdo preliminar con la empresa estatal China Citic Securities Co. para formar una empresa conjunta que opere más allá de las fronteras del país.

Crédit Agricole tiene la esperanza de que al ayudar a Citic Securities a materializar sus ambiciones internacionales se le permita ampliar sus negocios en China. No obstante, las conversaciones han ido más lentas de lo esperado. Las dos compañías dijeron este mes que estaban de acuerdo en ciertos puntos clave pero, sin explicar el retraso, extendieron la fecha límite para finalizar el trato al 30 de junio.

El acuerdo de aviónica de GE con Aviation Industry (AVIC) también corre riesgo, según comenta Jim Wasson, ex ejecutivo de GE Aviation y presidente de Growth Strategies International LLC, firma consultora aeroespacial y de defensa. El temor es que "una vez que AVIC sepa lo suficiente sobre cómo hacer esto, se desharán de GE y lo harán por su cuenta".

Hoy en día, las grandes empresas estatales chinas con acceso a crédito barato y otro tipo de apoyo gubernamental están apuntando a dominar algunas de las industrias que empresas como GE han fijado como oportunidades de crecimiento, desde tecnología limpia a turbinas.

Aun así, GE tiene tan grandes esperanzas en China que Immelt lo ha llamado "nuestro segundo mercado en casa". Hace dos años,

Immelt dijo que los ingresos en China se duplicarían a US$10.000 millones en 2010. Pero en 2009 sólo llegaron a US$5.300 millones.

GE vio la asociación con AVIC como una oportunidad para impulsar su negocio de aviónica, que ha quedado a la zaga de Honeywell International Inc. y Rockwell Collins Inc. La anticipada sociedad, que tendrá sede en Shanghai, ha sido elegida para suministrar los aviones previstos C919, que tienen el potencial de obtener una gran tajada del mercado chino de aviación civil. Según estimaciones de Boeing, el sector alcanzará un valor de más de US$400.000 millones durante los próximos 20 años, superado sólo por EE.UU.

Para GM, los riesgos son especialmente altos, ya que el año pasado China se convirtió en el mayor mercado mundial de automóviles. Gran parte de su creciente crecimiento en China ha llegado a través de una segunda empresa conjunta creada en 2002 con SAIC y otra empresa china. La empresa, SAIC GM Wuling Automobile Co., hace micro vans con forma cuadrada que apenas cuestan US$4.500 y que han demostrado ser populares en las ciudades pequeñas y pueblos de ese país. El año pasado, Wuling se convirtió en la primera marca en China en vender un millón de autos en un año. Este año, se espera que representen casi una sexta parte de las ventas mundiales de vehículos de GM.

Fuente: WSJ

29 dic. 2010

Por qué no creo en el repunte bursátil 'navideño'

Por Brett Arends

Ha sido un Repunte Navideño con mayúsculas.

El mercado bursátil ha avanzado alrededor de 10% en este trimestre, su mejor desempeño entre octubre y diciembre desde 2003 y el séptimo mejor en 30 años. Wall Street lo está celebrando. Los comercios tuvieron una buena Navidad. La economía podría estar reanimándose. Los inversionistas se están volviendo a alegrar y los estrategas están prediciendo un feliz año nuevo para los valores.

Tres palabras: bah, cuentos chinos.

No puedo festejar esta alza 'navideña'. Llámenme Scrooge. Pero les daré diez razones por las que no puedo hacerlo y ni siquiera hacen mención a la deprimente economía.

1. Las acciones pueden estar más caras de lo que le están diciendo.

Wall Street dice que el mercado todavía está valuado razonablemente, a alrededor de 14 veces las ganancias pronosticadas. Pero otras dos formas de medir dicen algo diferente. La "relación precio-ganancias cíclicamente ajustada" compara los precios de los papeles con las ganancias promedio de las compañías durante los últimos diez años, no solamente de uno. Y una medida llamada "Tobin's q" compara los precios de las acciones con el costo de sustituir los activos de una compañía. Estas pueden ser formas de medir rebuscadas, pero por más de un siglo han demostrado ser muy buenas guías para los inversionistas de largo plazo. En este preciso momento dicen que el mercado está alrededor de 75% por encima de su valor promedio: no es una burbuja, pero está caro. Esas medidas no quieren decir que el mercado va a estancarse. Pero sugieren que sus retornos a largo plazo a partir de ahora pueden ser modestos.

2. Las ofertas son difíciles de encontrar.

Los inversionistas que buscan valor se están quedando sin aire. ¿ Está buscando acciones por debajo, digamos, 16 veces de las ganancias probables, y con dividendos que rindan más de 3%?. Buena suerte. Una vez que descarta las acciones de compañías con respiración artificial, o aquellas que ofrecen magros intereses, a usted le queda una serie de nombres de empresas con un tamaño decente, mayoritariamente compañías que fabrican medicamentos o de servicios públicos, más un puñado de otras como Chevron y Kraft. En un mercado con valores razonables, usted normalmente encuentra muchas acciones que son muy baratas. No en este mercado.

3. ¿Es esto realmente el precio justo?

El mercado bursátil está hoy donde estaba antes de que Lehman Brothers colapsara. Y si usted excluye las acciones financieras, el valor de mercado de los títulos estadounidenses está ahora en alrededor del 15% del pico alcanzado en octubre de 2007. Creer que las acciones (no financieras) están razonablemente valuadas implica que fuimos muy razonables entonces, en el pico de la burbuja y que, por lo tanto los últimos tres años fueron poco más que un mal sueño. ¿Se lo cree? ¿Me lo creo?

4. El rendimiento de los dividendos es deprimente.

A medida que el mercado ha subido, los rendimientos se han derrumbado. Hoy son del 1,7%, muy por debajo realmente de los estándares históricos. David Rosenberg, de Gluskin Sheff, dice que el promedio de largo plazo ha sido de alrededor de 4,4%. Por supuesto, los dividendos no son la única forma que tienen los inversionistas de ganar dinero: las recompras de acciones y el crecimiento también pueden generar retornos. Pero los dividendos han sido históricamente un impulso clave para las ganancias de las inversiones y el actual nivel es irrisorio.

5. Las deudas de las empresas son mucho más grandes de lo que la gente cree.

Wall Street está vendiendo el cuento de que los balances de las compañías gozan de buena salud y que a las empresas de Estados Unidos simplemente inundadas les sobra el dinero. Es engañoso. Algunas empresas, naturalmente, están bien. Pero en su conjunto, las deudas de las empresas han estado subiendo, no cayendo. Los datos de la Reserva Federal muestran que las empresas no financieras debían US$7.400 millones de millones a fines del tercer trimestre —un incremento de US$250.000 millones en un año, y un nuevo récord—. Tan recientemente como en 2005 la cifra era de apenas US$5,5 billones (millones de millones). La Fed dice que las corporaciones no financieras ahora tienen deudas que equivalen al 58% de su valor neto, en comparación con apenas 41% hace cinco años. Y cuando usted agrega estas deudas al valor de los papeles, el denominado "valor empresarial" de las compañías que cotizan en bolsa es ahora alrededor de 2,2 veces las ventas anuales, de acuerdo con FactSet. Ese es un nivel extremo, mucho más alto que en 2006 o 2007 y solamente superado por la locura de 1999-2000.

6. El apalancamiento sistémico otra vez llega al techo.

Luego de tres años de supuesto "desapalancamiento", los hogares de Estados Unidos se las ingenieron para reducir sus enormes cargas de deudas hipotecarias y de otra índole un total de … 3,5%. Mientras tanto, los gobiernos y las corporaciones se han endeudado mucho más. ¿El resultado neto? Las deudas totales han subido 15% desde la caída de 2007 y han llegado a US$36 billones. Quizás esto esté bien, quizás no. Hay brillantes economistas en cada una de esas posiciones. Pero más apalancamiento significa más riesgo. Esto es economía básica. Sin embargo, aquí estamos, el mercado está en racha, y todo el mundo parece pensar que todo simplemente está muy bien.

7. Los administradores de dinero están demasiado optimistas.

Los gestores de dinero globales están teniendo una visión optimista de las acciones y de la economía y el 40% ya tiene un exceso de acciones en sus portafolios, de acuerdo con la última encuesta de Bank of America/Merrill Lynch. Y esos administradores de dinero no están manteniendo mucho efectivo en reserva: solamente 3,5% del portafolio promedio, un nivel muy bajo. Incluso los gestores de fondos de cobertura, esas almas escépticas que se supone que desinflan cualquier euforia del mercado, están peligrosamente alegres. Los administradores de fondos de cobertura se han vuelto "extremadamente optimistas con respecto a los valores estadounidenses", de acuerdo con el sondeo más reciente de TrimTabs/BarclaysHedge. Caramba. De acuerdo con Bank of America, los fondos de cobertura ya están apostando fuertemente a un alza del mercado, oh, y su apalancamiento está ahora "en el más alto nivel reportado desde marzo de 2008".

8. También lo está el resto.

Un sorprendente 63% de los inversionistas minoristas están ahora optimistas, dice el último sondeo de la Asociación Estadounidense de Inversionistas Individuales. Ese es un nivel extremo. Solamente 16% son pesimistas, la mitad del promedio de largo plazo. Y el sondeo semanal de Investors Intelligence muestra que los asesores están ahora más optimistas que en ningún momento desde el pico de octubre de 2007. Los estrategas consultados por Barron's, nuestra revista hermana, predijeron a comienzos de este mes un enorme avance del 10% de las acciones en este año. Los medios de comunicación son muy optimistas: revisen los artículos que están prediciendo lo que va a pasar en 2011. Perdón, muchachos, pero todo eso marca una tendencia a la baja. El momento de comprar acciones es cuando todo el mundo las odia.

9. Mucha gente en la que confío es cautelosa.

Claro, usted puede escuchar a muchos estrategas de Wall Street hablando bien de las perspectivas del mercado, de la misma forma en que puede escuchar a muchos vendedores de Chrysler hablando a favor de sus autos. Pero puedo recordar a los estrategas de Wall Street diciéndonos que era un gran momento para comprar acciones allá por el 2000, justo antes de la peor década de que se tenga memoria. Las personas que tenían razón durante la última década son en su mayoría todavía pesimistas. Eso incluye a Rosenberg, de Gluskin Sheff, y a Albert Edwards de S.G Securities. Incluye a John Hussman, de Hussman Funds, que califica este momento de terrible para invertir en acciones. Y esto incluye a Jeremy Grantham, de GMO. Aunque todavía le gustan las acciones de empresas de primera línea y de los mercados emergentes, sus análisis más recientes sugieren que las acciones de empresas estadounidenses de alta capitalización es improbable que ofrezcan un rendimiento muy superior a la inflación en los próximos siete años, mientras que las pequeñas podrían de hecho perder valor.

10. Un mercado al alza navideño' no significa un Feliz Año Nuevo.

El mercado ha subido 10% este trimestre. ¿Y qué? Hizo lo mismo antes de la Navidad de 2001, para desplomarse en 2002. Tuvimos un alza de 8% en la Navidad de 2002, seguida de una caída de 4%. Y después de un avance de 9% en el tercer trimestre de 2004, el mercado cayó 3% en los siguientes tres meses. ¿Son las subidas 'navideñas' habitualmente seguidas de fuertes comienzos de año? No realmente. Revisé los datos de los últimos 30 años y las acciones subieron apenas menos de 2% en el primer trimestre promedio. En las 16 ocasiones cuando se produjo un alza por Navidad de más de 5%, el avance promedio en el primer trimestre fue de solamente algo más de 2%. Como dije: bah, cuentos chinos.

Fuente: WSJ

27 dic. 2010

Beijing trata de controlar la inflación sin apretarse demasiado el cinturón

Por Jason Dean

Beijing—El domingo, el primer ministro de China, Wen Jiabao, expresó confianza en que su gobierno podrá contener el alza en los precios, con el objetivo de calmar el temor del público a la inflación, un día después de que el banco central subiera las tasas de interés por segunda vez en 10 semanas.

Dirigiéndose a los oyentes el domingo durante una visita a la sede de la estación de radio estatal, Wen reconoció que las recientes alzas en los precios han "hecho la vida más difícil" para los chinos de medios y bajos ingresos. Sin embargo, refiriéndose a las medidas que se han tomado en los últimos meses, dijo: "Tal como se ve ahora, somos totalmente capaces de controlar el nivel general de precios".

Estos comentarios, en una entrevista en la que se le preguntó repetidamente a Wen acerca de los precios, reflejan lo políticamente sensible que es el tema en China.

La reciente aceleración de la inflación en los últimos meses ha sido alimentada por el encarecimiento de los alimentos y la vivienda, lo que afecta desproporcionadamente a los pobres, a quienes el gobierno ha defendido públicamente.

Los dirigentes chinos está tratando de equilibrar la preocupación por los precios contra el deseo de evitar tener que ajustarse el cinturón hasta el punto de perjudicar el crecimiento en la que se espera que sea la segunda mayor economía del mundo este año, detrás de Estados Unidos. La subida en las tasas de interés anunciada el sábado, en la que el Banco Popular de China elevó la tasa de referencia para los préstamos y depósitos en un cuarto de punto porcentual, a 5,81% y 2,75%, respectivamente, llegó después de medidas adicionales para combatir la inflación, incluyendo controles de precio sobre ciertos commodities y alzas en el nivel de depósitos que deben reservar los bancos. El banco central también anunció un incremento en las tasas de interés el 19 de octubre, la primera vez desde fines de 2007.

El alza de octubre, que también fue de un cuarto de punto porcentual, fue sorpresiva e inquietó a muchos inversionistas globales. Los precios de las acciones, materias primas y divisas de los países emergentes se precipitaron en medio de los temores de que uno de los principales motores económicos del mundo también pudiera desacelerarse.

Desde entonces, el gobierno ha señalado en varias ocasiones que contempla más planes de ajuste, planes que los mercados al menos han digerido en parte, y los economistas anticipaban alzas de tasas adicionales, aunque posiblemente no tan pronto. "Esperábamos un incremento para fines de año, pero el día de Navidad fue un poco sorprendente", asegura Brian Jack son, economista de China en Royal Bank of Canada. Según él, se trata de una medida "prudente" y apuntó que refleja la admisión de que medidas como el aumento de los niveles de reservas requeridos para los bancos no son suficientes.

Él y otros expertos pronostican nuevas subidas, pero por ahora la mayoría de economistas no predice una fuerte caída en el crecimiento. Los economistas de China de J.P. Morgan Chase predijeron en una nota el domingo que China subirá sus tasas de interés tres veces en 2011. También pronosticaron que la economía china crecerá 9% el año que viene, frente al 10% de este año.

Muchos economistas dicen que China podría combatir mejor la inflación si dejara que su moneda se aprecie, una medida que reduce los precios de las importaciones en términos de moneda local. El yuan ha ganado cerca de 3% frente al dólar desde que Beijing lo desvinculó en junio de la moneda estadounidense. Pero pocos analistas creen que China esté dispuesta a aceptar una apreciación más rápida por el temor a que sus exportaciones se vuelvan demasiado caras en dólares.

Los incrementos en las tasas chinas subrayan el ya marcado contraste con la economía de EE.UU., lo que complica las decisiones sobre política de Beijing.

Se supone que intereses más altos en China deben absorber efectivo en su economía al aumentar el incentivo para colocar dinero en depósitos bancarios y desalentar el préstamo. Pero también amplían la brecha entre los retornos sobre el capital aquí y en EE.UU., donde la Reserva Federal está librando una batalla contra la debilidad de su economía, al mantener sus tasas en casi cero e inyectar liquidez en el sistema a través de su programa de relajamiento cuantitativo.

Las autoridades chinas han criticado abiertamente el programa de alivio de la Fed, en parte porque dicen que abruma a las economías emergentes con entradas de capital potencialmente excesivas, lo cual podría alimentar la inflación.

Fuente: WSJ