16 abr. 2010

La revalorización del renminbi podría tener efectos más amplios

por Peter Garnham

Las expectativas sobre la posibilidad de que China permita una revalorización del renmimbi han aumentado en los últimos días tras descongelarse las relaciones entre Pekín y Washington.

EEUU ha dado marcha atrás en su decisión de calificar a China de manipulador de divisas, mientras que las declaraciones de las autoridades chinas sugieren que Pekín está considerando en serio permitir la apreciación del renminbi.

Las especulaciones han llegado a tal punto que los analistas no sólo están analizando los posibles efectos sobre otras monedas asiáticas, sino también las consecuencias para todos los mercados de divisas. Una nueva apreciación del renminbi –subió más de un 20% frente al dólar entre agosto de 2005 y julio de 2008– se traduciría, casi sin lugar a dudas, en un fortalecimiento de otras divisas asiáticas aparte de la japonesa.

“Es probable que un renminbi más fuerte implique que las autoridades de la región toleran una mayor revalorización del mercado de la que ya se ha producido durante el último año”, explica Fiona Lake, de Goldman Sachs.

Así, países de la región como Corea del Sur, Malasia y Taiwán, cuyas exportaciones compiten con las de China, mostrarían una menor oposición a la apreciación de sus propias divisas. Esto podría elevar el valor del ringgit malayo, el won surcoreano y el dólar taiwanés muy por encima de los máximos en varios meses que registraron frente al dólar la semana pasada con el aumento de las especulaciones sobre la actuación de China.

La mayoría de los analistas también esperan que el yen se aprecie con la revalorización de la moneda china, algo que no sólo se debe a la mejora de la competitividad de la divisa japones a nivel global, sino también a la condición de Japón de importante exportador a China. Según esta teoría, también se beneficiarían las divisas vinculadas a materias primas, como los dólares australiano y neozelandés, ya que la mejora del poder adquisitivo chino incrementa la demanda de materias primas de ambos países.

Sin embargo, algunos analistas advierten de que una revalorización del renminbi podría interpretarse como negativa para activos de riesgo como las divisas vinculadas a materias primas, si se considera parte de un ajuste más amplio de la política monetaria china que pudiera repercutir negativamente en el crecimiento doméstico y en el apetito por el riesgo a escala global.

David Forrester, de Barclays Capital, sugiere que este escenario debería no sólo preocupar a las divisas vinculadas a materias primas, sino también aumentar la demanda de yenes como refugio seguro. “Si el renminbi se revaloriza, nuestro ránking sugiere que el dólar australiano será el más perjudicado mientras que el yen se convertirá en el principal beneficiado”, asegura.

Aparte de las divisas vinculadas a materias primas, los posibles efectos sobre otras importantes monedas distan de estar claros. Para detener la revalorización de sus monedas, los bancos centrales asiáticos han intervenido constantemente en los mercados de divisas en los últimos años para adquirir dólares. Todo esto se ha traducido en la acumulación de inmensas reservas de dólares, siendo las mayores las de China, con 2,4 billones de dólares (1,7 billones de euros). Para reequilibrar los porcentajes de las distintas divisas, los gestores han diversificado una parte de esas reservas de dólares para adquirir principalmente euros, aunque también otras monedas como libras esterlinas. “El cambio del dólar por el euro y otras divisas se menciona a menudo como un factor clave detrás de la tendencia bajista a largo plazo del dólar”, indica Elmer. “Si China defiende con menos fuerza su tasa de cambio, acumulará reservas a un menor ritmo, y esto implica menos compras de euros para diversificar”.

Sin embargo, Simon Derrick, de Bank of New York Mellon, asegura que los beneficios que el dólar o el euro obtengan de la acumulación de reservas o de la diversificación dependerán del tipo de reforma que introduzca China. Si Pekín vuelve simplemente a la estrategia que adoptó entre agosto de 2005 y julio de 2008 de permitir una apreciación gradual del renminbi, China podría atraer mayores flujos especulativos que apuesten por una subida constante de la divisa, explica.

De este modo, la revalorización del renminbi incrementará aún más las reservas de dólares y aumentará la necesidad de China de diversificar su inversión en otras divisas como el euro, lo que repercutiría negativamente en el dólar. “La única forma de que el dólar se beneficie de un cambio en la política monetaria es que China anuncie una revalorización excepcional del renminbi que frene los flujos especulativos hacia China”, asegura Derrick. “Algo que parece cada vez menos probable”.

Teniendo en cuenta que espera una apreciación gradual de la moneda china, Derrick señala que es probable que los movimientos en las grandes divisas se dejen influir más por otros factores como los problemas fiscales de Grecia y las perspectivas de crecimiento de EEUU. De hecho, Lake comenta que es posible que la limitada apreciación que prevé del renminbi no baste para influir en la tendencia de las grandes divisas, ya que probablemente sean otros factores los que dominen el mercado de divisas.

Pero advierte de que eso no quiere decir que haya que ignorar una revalorización del renminbi –nada más lejos de la realidad–, sino que es difícil desvincular el efecto constante de un pequeño movimiento del renminbi de otros aspectos que influyan en las principales divisas. “Desde una perspectiva más amplia, a medida que el renminbi vaya apreciándose con el tiempo, contribuirá a reequilibrar la economía global”, asegura.

Ese reequilibrio es lo que persigue Barack Obama, el presidente de EEUU. Puede ser algo que destaque al presidente chino, Hu Jintao, durante la cumbre de seguridad de esta semana en Washington.

The Financial Times Limited 2010. All Rights Reserved.

14 abr. 2010

Pekín prepara el terreno para un cambio en su política de tipo de cambio

por Jamil Anderlini

Pekín ha comenzado a preparar públicamente el terreno para modificar su política de tipo de cambio, días después de que el Tesoro de EEUU anunciase que pospondrá su decisión sobre si calificar a China de “manipulador de divisas”.

Un importante economista del Gobierno anunció a los periodistas el martes en Pekín que China podría ampliar la franja comercial diaria del renmimbi y permitir que reanude la revalorización gradual que detuvo en julio de 2008 como respuesta a la crisis crediticia global.

Ba Shusong, vicedirector general del Instituto de Investigación Financiera del Centro de Investigación para el Desarrollo, el comité asesor del gabinete, explicó que la fecha para llevar a cabo la posible modificación dependería del ritmo de recuperación económica en EEUU y China. Ba aseguró en una reunión informativa organizada por el Ministerio de Asuntos Exteriores que la estrategia actual no era más que una medida de emergencia temporal que se retiraría en determinado momento.

En los últimos meses, Wen Jiabao, el primer ministro chino, y otras altas autoridades han dicho en varias ocasiones que el renminbi no estaba subvalorado y que China no cedería a las presiones exteriores sobre su valor. Pero el tono oficial se ha moderado, y las autoridades chinas sugieren en privado que ya se ha sometido a la aprobación del gabinete una propuesta para ajustar la política monetaria.

Ambas partes han hecho gestos conciliadores tras meses de tensas relaciones. EEUU ha retrasado su decisión de calificar a China de “manipulador de divisas” y Pekín ha trabajado conjuntamente con Washington en materia diplomática en relación a Irán y a la seguridad nuclear. “Parece que se está gestando un importante acuerdo entre EEUU y Pekín si es que no se ha alcanzado ya”, señaló Stephen Green, un economista de Standard Chartered en Shanghai.

Tim Geithner, el secretario del Tesoro estadounidense, declaró el martes en la televisión india NTV que la revalorización del renminbi era “decisión de China” y que confiaba en que Pekín comprendiese que le beneficiaría una divisa más flexible.

Goldman Sachs predice que Pekín pronto ampliará la franja diaria de fluctuación del renmimbi frente al dólar de más o menos 0,5% a más o menos 1%, y permitirá a partir de ese punto un aumento progresivo.

El ministro de Asuntos Exteriores chino señaló que el país se atendría a tres principios en política de divisas: todo cambio debe ser controlado, tiene que ser una iniciativa propia de Pekín y debe ser gradual.

Pese a las repetidas aseveraciones oficiales de que el renminbi no está subvalorado, la mayoría de las autoridades económicas y economistas chinos reconocen la probabilidad de que se revalorice a largo plazo.

The Financial Times Limited 2010. All Rights Reserved

13 abr. 2010

La UE anuncia ayuda de 30.000 millones de euros para Grecia; ahora le toca al FMI

Por Charles Forelle y Marcus Walker

BRUSELAS—Los gobiernos europeos, cediendo ante las presiones del mercado tras la intensificación de las preocupaciones acerca de la estabilidad del euro, describieron el monto y las condiciones de un rescate para Grecia que podría exceder los 40.000 millones de euros, unos US$54.000 millones.

Los ministros de Finanzas de la zona euro acordaron ayer que Grecia podría recibir este año hasta 30.000 millones de euros del resto del bloque en préstamos a tres años con una tasa de interés de 5%.

La tasa se ubica muy por debajo del 7% que Grecia debe pagar actualmente en los mercados de capital. Atenas también podría solicitar créditos más baratos del Fondo Monetario Internacional (FMI) que, en opinión de los analistas, podrían ascender a un máximo de 15.000 millones de euros.

La decisión del domingo "demuestra que hay dinero detrás de esto", dijo Jean-Claude Juncker, el primer ministro de Luxemburgo y director del consejo de países de la zona euro.

Los ministros no decidieron suministrar la asistencia a Grecia, un paso que exige el consentimiento unánime de los líderes de la zona euro. Pero especificaron las condiciones, especialmente la tasas de interés, en un intento por convencer a los mercados de que la Unión Europea cuenta con un plan de contingencia.

Grecia queda, de esta manera, muy cerca de recibir un rescate sin precedentes, lo que culmina meses de un debate sobre el plan de salvataje que ha dividido a Europa y puesto a prueba los límites de la unión monetaria.

El gobierno griego, por su parte, recibió con beneplácito el plan, pero resaltó que aún no ha solicitado ayuda en forma oficial.

De todas formas, no quedó claro qué tipo de circunstancias serían necesarias para activar el rescate. Juncker manifestó que el dinero sería suministrado en caso de "ser necesario". Funcionarios alemanes han advertido que Grecia tiene que acudir a los mercados financieros, y fracasar, antes de obtener la ayuda.

Atenas plana recaudar 1.200 millones de euros el martes en una emisión de bonos del Tesoro. El fracaso de la operación dejaría al país más cerca de una cesación de pagos y obligaría a la UE a intervenir, un desenlace que el acuerdo del domingo busca eludir.

[Grecia]

Grecia tiene un déficit fiscal gigantesco, que el año pasado alcanzó cerca de 13% del PIB, y una enorme carga de deuda que necesita refinanciar. El país se acerca a las fechas de vencimiento de dos tramos de deuda (este mes y el siguiente) para los cuales necesitará levantar miles de millones de euros.

El plan de la UE, detallado el domingo, viene de la mano de condiciones mucho más estrictas que las del FMI. Olli Rehn, el comisionado económico de la UE, dijo que la tasa por tres años de préstamos rondaría 5%. En contraste, el FMI cobraría alrededor de 2,7% por un préstamo de 10.000 millones de euros a tres años.

No quedó claro el monto total de asistencia, aunque Rehn aseveró que "la proporción correcta" sería dos tercios provenientes de la UE y un tercio del FMI.

Las altas tasas de interés en el paquete de la UE reflejan la determinación en las capitales europeas, Berlín en particular, de no "regalar" la ayuda a Grecia y a llevarla nuevamente a los mercados financieros. Un rescate es poco popular en Alemania, que tendría que aportar la cantidad más alta entre los países de la zona euro. Funcionarios germanos presionaron para que los términos fueran lo más estrictos posibles.

La cifra de 5% reflejaría el costo de financiamiento promedio de Grecia para la deuda a corto plazo. La fórmula constituye un compromiso entre Alemania, que insistió en una tasa de mercado, y otros países que piensan que las actuales tasas que debe pagar Grecia son producto de la especulación de los inversionistas.

Rehn y Juncker indicaron que todos los países de la zona euro contribuirán al fondo de rescate, en proporción a su participación en el Banco Central Europeo, una medida aproximada de su tamaño económico. Eso incluiría a países con sus propios problemas fiscales, como España e Irlanda. Rehn sugirió que, a cambio de su participación, dichos países recibirían un trato más benévolo de las autoridades europeas a la hora de medir sus deudas y déficits contra los límites de la UE.

Analistas dijeron que el acuerdo del domingo probablemente aliviará a corto plazo la presión sobre Grecia, pero que las preocupaciones sobre la deuda de otros países de la zona euro probablemente persistirán.

La tasa de interés de 5% "es definitivamente un aspecto positivo para Grecia", dijo Adam Brown, director gerente de la unidad de negociación de bonos del gobierno estadounidense en Barclays Capital, en Nueva York.

Sin embargo, a medida que los inversionistas digieren la noticia, podrían aumentar las preocupaciones sobre lo que implica el tamaño del paquete de rescate de Grecia para otros países europeos altamente endeudados, dijo Ian Lyngen, estratega de bonos gubernamentales de CRT Capital Group. "Si Grecia necesita tanto, qué significa eso para otros países periféricos?", agregó, en referencia a los otros países con altos déficits como España y Portugal.

Paralelo al paquete de la UE, Grecia tendría que concertar un préstamo con el FMI, que fue impuesto como condición por Alemania. Grecia ya se ha comprometido a la austeridad fiscal requerida por el FMI para extender préstamos, dicen analistas.

12 abr. 2010

Apuestas defensivas de empresas y gestores intensificaron la crisis de Grecia

Por Carrick Mollenkamp, Cassell Bryan-Low y Gregory Zuckerman

Esta semana, los problemas de Grecia en el mercado continuaron y muchos políticos de la Unión Europea siguieron culpando a los "corredores y especuladores", como se quejó recientemente el primer ministro de Grecia, George Papandreou.

Sin embargo, están pasando por alto una parte crucial del panorama. Es cierto que los corredores que ejecutan operaciones rápidas han sido jugadores activos, pero la paliza que Grecia y el euro están recibiendo refleja mucho más que una búsqueda de ganancias rápidas, según muestra un análisis de registros de operaciones y documentos enviados a las autoridades bursátiles, así como entrevistas a banqueros, ejecutivos y corredores. Muchas de las apuestas en contra han provenido no de fondos de cobertura, sino de gestores de activos, tesoreros de empresas y banqueros tradicionales que buscan protegerse más que obtener ganancias.

Por ejemplo, en los últimos meses, las estadounidenses Coca-Cola Co. y Dole Food Co. hicieron apuestas al debilitamiento de la divisa europea para proteger el valor en dólares de los euros que ganan en el exterior. Asimismo, los gestores de activos vendieron bonos griegos y los bancos compraron seguros contra la cesación de pagos (CDS, por sus siglas de inglés) para los bonos que poseen en sus carteras.

El jueves, el rendimiento de los bonos soberanos de Grecia a 10 años cerró en su nivel más alto desde diciembre de 1998, la bolsa griega cayó 3,1% y el costo de asegurar bonos soberanos del país contra la cesación de pagos volvió a aumentar. El miércoles, un equipo del Fondo Monetario Internacional visitó Grecia, lo que reflejó las preocupaciones sobre una gigantesca deuda nacional —113% de su producción anual— que los gobiernos de Atenas han acumulado durante años y a veces ocultado.

[Grecia]

Ahora, Grecia se ha encontrado con una nueva realidad en el mundo del corretaje mundial: una avalancha de apuestas financieras, desde todas las partes del mundo, sobre su futuro.

Algo similar pasó en 2008, justo antes de la crisis de crédito. En ese momento, el blanco eran las tambaleantes firmas financieras de Estados Unidos. Algunos inversionistas buscaron explotar su debilidad para obtener ganancias mientras que otros se apresuraron a protegerse. Esta vez, no son sólo empresas las que están a merced de estas apuestas, sino países.

Hace varios años, cuando pocos imaginaban que un miembro de la UE pudiera estar en riesgo de cesación de pagos, los seguros para los bonos griegos eran bastante baratos, sólo US$7.000 al año para asegurar US$10 millones de deuda de Grecia contra una cesación de pagos durante cinco años.

Luego, llegó la crisis de crédito de 2008, que hizo a los inversionistas mucho más conscientes de las cargas de deuda de los prestatarios. El revés financiero y económico representó más obligaciones para los gobiernos, que aprobaron leyes para brindar rescates financieros. Grecia emitió garantías de préstamos. Cuando las aguas se calmaron a comienzos de 2009, un nuevo patrón de corretaje resultó evidente. Los inversionistas exigían el pago de tasas de interés más altas para comprar bonos de países profundamente endeudados. Los bancos que poseían bonos griegos trataron de protegerse contra el riesgo. Incluso un banco que en parte es propiedad del gobierno griego, Hellenic Postbank SA, admitió que compró CDS para proteger sus propias posiciones en deuda del país durante los tres meses que terminaron en septiembre último.

En octubre, se encendió la mecha. El gobierno socialista recién electo en Grecia informó que una estimación revisada del déficit fiscal de 2009 llegaba a 12,5% del Producto Interno Bruto, más del triple de una previsión anterior.

En tan sólo unas semanas, las agencias de calificación de crédito rebajaron la puntuación de la deuda soberana de Grecia y luego hicieron lo mismo con la de los bancos del país.

A fines de noviembre, Dubai buscó aplazar los pagos de deuda de su conglomerado Dubai World, lo que hizo que los inversionistas se concientizaran de los riesgos que presentaban los bonos gubernamentales. Muchas firmas financieras hicieron apuestas contra los bonos griegos y el euro, buscando generar ganancias o para protegerse.

Los participantes incluyeron no sólo los fondos de cobertura sino también inversionistas como aseguradoras y gestores de activos que administran fondos de pensiones.

Christopher Iggo, un especialista de renta fija de la unidad de inversión de AXA SA, una aseguradora francesa, hizo un ránking de países basado en el riesgo crediticio y luego él y su equipo en Londres redujeron sus posiciones de deuda griega. En Tokio, Kokusai Asset Management Co. vendió a mediados de diciembre todo su portafolio de US$2.200 millones en bonos soberanos de Grecia. Otro inversionista tradicional, Payden & Rygel, una firma de Los Ángeles que administra más de US$50.000 millones en fondos de empresas e individuos, decidió deshacerse de sus posiciones de deuda griega, cuenta su directora de bonos, Kristin Ceva. La firma luego compraría más deuda.

Contaminación

En una señal de cómo los temores sobre Grecia se contagiaban al euro, los estrategas de divisas de Payden & Rygel usaron en diciembre derivados conocidos como contratos a futuro en una apuesta a que el euro se debilitaría respecto al dólar en los meses siguientes.

Algunos bancos centrales también empezaron a evitar la moneda común europea. Los bancos centrales de países emergentes, excepto los de China y Rusia —donde sus entidades habían colocado 30% de sus nuevas reservas en euros en el segundo trimestre de 2009—, no convirtieron ninguna porción de sus ingresos a euros en el tercer trimestre, según el banco británico Barclays PLC.

Las inversiones en contra del euro habían empezado meses atrás en una firma de fondos de cobertura. Dentro de las oficinas de GLG Partners LP en Londres, el corredor Jamil Baz apostó unos US$100 millones en marzo del año pasado a que el euro perdería terreno frente a monedas de países emergentes como el dólar taiwanés, el won coreano y la rupia india. Luego de obtener algunas ganancias, Baz aún mantiene esa posición.

Lejos de las mesas de operaciones en Londres y Nueva York, algunos gigantes empresariales tenían sus propias razones para hacer apuestas contra el euro. Coca-Cola genera ingresos en euros equivalentes a unos US$3.000 millones al año. La empresa necesitaba proteger el valor de esos ingresos cuando los cambiara a dólares.

En la sede de Coca-Cola en Atlanta, la volatilidad del euro —su cotización fluctuó entre US$1,26 y US$1,51 en 2009— estaba dificultando la toma de decisiones en la tesorería. A fines de 2009, para protegerse contra un euro que ya había empezado a caer, el gigante de las bebidas usó opciones de venta, que le otorgaban el derecho a vender euros a cierto precio durante un período. El valor de las opciones subiría si el euro caía más. Una vocera de Coca-Cola dijo que la empresa se protege del riesgo del euro todos los años.

En Westlake Village, California, el gigante de los alimentos Dole Food hizo una jugada similar, al cubrir 50% de su exposición al euro en su flujo de caja, dicen representantes de la empresa.

Los corredores internacionales pueden ver el nivel de estas posiciones negativas, o al descubierto, sobre una divisa, por lo que este tipo de operaciones también pueden generar temores e intensificar las dudas que las originaron.

—Tom McGinty contribuyó a este artículo.

Fuente: WSJ