1 jul. 2011

Las privatizaciones en Grecia, un desafío olímpico

Por Charles Forelle

ATENAS—La endeudada Grecia se apresta a realizar una liquidación de proporciones épicas.

Entre los artículos en venta están: un casino, cuatro jets fabricados por Airbus, una lotería estatal, una concesión de hipódromos, varios puertos, dos empresas de aguas, el servicio de correo, una mina y fundición de níquel, una fábrica de municiones, monopolios de electricidad y de gas, un operador de telecomunicaciones, acciones en unos seis bancos, cientos de kilómetros de carreteras, un aeropuerto abandonado, viejos escenarios olímpicos y miles de hectáreas de tierra, incluyendo partes de la famosa costa griega.

Esto no era lo que Grecia tenía pensado cuando comenzó a negociar con otros países de la zona euro y el Fondo Monetario Internacional (FMI) para obtener un segundo tramo del paquete de rescate. Pero quienes están lanzando el salvavidas al país lo hacen con la condición de que Grecia genere fondos frescos.

La venta de bienes del gobierno, esperan los socorristas, generará 50.000 millones de euros (alrededor de US$71.000 millones) para 2015. Cada euro obtenido de esa forma es un euro que Alemania y otros países con una economía saludable no tienen que prestar.

Pero encontrar compradores para esa gama de activos probablemente sea algo difícil. Los obstáculos abundan, incluyendo los sindicatos hostiles a vender empresas estatales, los ciudadanos que se oponen a privatizar las tierras públicas y un laberinto burocrático que hace tiempo ha entorpecido a quienes quieren desarrollar proyectos de urbanización.

Para empeorar las cosas, muchas de las propiedades disponibles han estado en venta durante años, sin muchos interesados. Desde 2000, Grecia ha recaudado 10.000 millones de euros (US$14.200 millones) con diversas privatizaciones. Ahora debe obtener cinco veces más en menos de la mitad del tiempo.

"Ahora, los mercados en Grecia, como resultado de la situación económica y financiera, no son favorables para realizar las ventas", dice Yannos Papantoniou, un ex ministro de Finanzas, que encabeza un centro de estudios ligado al gobernante Partido Socialista. "Los precios son bajos", advierte. Por eso, obtener las cantidades establecidas como meta, predice, "será algo difícil de conseguir".

Grecia, son embargo, no tiene otra opción. A pesar de los 110.000 millones de euros (US$156.025 millones) de dinero del rescate que ya ha recibido, tiene poco efectivo y necesita otros 100.000 millones de euros (US$141.841 millones) para pagar sus cuentas. La Unión Europea (UE) y el FMI han exigido la privatización y los recortes de presupuesto como condiciones para una nueva ayuda. El parlamento griego realizará una votación clave sobre su plan quinquenal de austeridad y privatizaciones hoy miércoles.

El ministerio de Finanzas griego no respondió a las solicitudes de entrevistar al encargado de las privatizaciones o a otros funcionarios. Fuentes tanto de la UE como del gobierno griego han dicho que es esencial que el país lleve adelante el plan.

Varios de los otros países europeos con problemas de deuda soberana están ensayando remedios similares. Portugal está acelerando la búsqueda de compradores para su compañía petrolera estatal, red y empresa eléctrica, aerolínea, aeropuertos y trenes, así como para bancos en manos del gobierno.

En Irlanda, una comisión gubernamental recomendó en abril vender gran parte de la empresa eléctrica, privatizar puertos, desprenderse de las acciones que quedaban en manos del gobierno de la aerolínea Aer Lingus, privatizar una empresa forestal y una que obtiene energía de turba (un material orgánico), subastar derechos de pesca y deshacerse de los autobuses estatales de turismo.

Otra posible venta es la de National Stud, un criadero estatal de caballos pura sangre que se promociona como un tesoro nacional.

Incluso España, que está relativamente en mejor forma que los otros tres países, está planeando vender participaciones en su lotería nacional y aeropuertos, en caso de que necesite el dinero.

A comienzos del año pasado, Grecia calculaba que la privatización podría generar, en el mejor de los casos, 1.000 millones de euros (US$1.418 millones) o 2.000 millones de euros (US$2.836 millones). Las autoridades de la UE proyectaron 3.000 millones de euros (US$4.255 millones) en ingresos derivados de las privatizaciones en el período que abarca la primera fase del rescate, que llega hasta mediados de 2013.

Eso cambió a comienzos de 2011. El esfuerzo de Grecia por incrementar los ingresos tributarios fue socavado por la evasión de impuestos —un mal habitual— y una profunda recesión que golpeó a las pequeñas empresas. Para sustituir la pérdida de recaudación, los planificadores optaron por la privatización. En una conferencia de prensa realizada en Atenas en febrero, el funcionario del FMI que se encarga de Grecia, dijo que el Fondo y la UE esperaban obtener 50.000 millones de euros (US$70.920 millones) con las privatizaciones.

La UE espera que el grueso de esa cifra provenga de la venta de tierras del gobierno. Y esto abunda. Una compañía que administra la mayor parte de las propiedades inmobiliarias estatales tiene registradas unas 70.000, incluyendo playas, terrenos agrícolas, edificios del gobierno y parcelas por donde pasan las vías férreas. Hace algunos años el centro de estudios del Partido Socialista calculó que el valor del portafolio era de 300.000 millones de euros (US$425.523 millones).

Pero Grecia no está precisamente segura de lo que tiene, y menos del valor, ni de si los compradores van a considerar que esas propiedades tienen potencial de desarrollo. Miles de terrenos están ocupados por invasores. El gobierno está contratando tasadores para elaborar un registro de propiedades y para calcular valores, un proceso que podría tomar un año.

El primer ministro de Grecia ha prometido que las tierras del gobierno que serán privatizadas no serán vendidas por completo, sino que serán entregadas bajo contratos de leasing a largo plazo.

George Katrougalos, profesor de derecho y quien ha desafiado privatizaciones en nombre de sindicatos, es escéptico ante la meta del gobierno en ventas. "Cincuenta millones de euros es un chiste", observa.

Para los compradores potenciales, los obstáculos abundan: frecuentemente no está claro quién es el propietario de los terrenos. Los registros de propiedad son parciales. Antes de 1915, era posible que un ciudadano comprara propiedades del gobierno si las había estado ocupando por un tiempo lo suficientemente largo, así que la gente revisa viejos documentos buscando probar sus derechos.

"Los tribunales están inundados no solamente con argumentos legales, sino con la historia", añade Katrougalos.

La burocracia para desarrollar terrenos es otro problema y pocos están dispuestos a someterse a semejante tortura.

—Alkman Granitsas y Daniel Michaels contribuyeron a este artículo.

Fuente: WSJ

30 jun. 2011

Las exenciones tributarias para los millonarios deben terminar, dice Obama

Por Jared A. Favole

WASHINGTON (Dow Jones)--El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dijo el miércoles que las exenciones tributarias para las compañías, propietarios de aviones corporativos y "millonarios y multimillonarios" deben ser eliminadas si el país quiere poner en orden su situación fiscal.

"No se puede reducir el déficit sin incluir algunos ingresos en la mezcla. Y los ingresos de los que estamos hablando (...) provienen de personas a las que les está yendo extraordinariamente bien", señaló Obama, quien mencionó como ejemplo a los gerentes de fondos de cobertura y a los propietarios de aviones corporativos.

La conferencia de prensa de Obama se produce en momentos en que el presidente ha empezado a asumir un papel más visible en la resolución de un debate presupuestario con el Congreso que se ha prolongado por meses. Las conversaciones bipartidistas sobre la reducción del déficit llegaron a un punto muerto la semana pasada debido al tema de los impuestos y desde entonces Obama se ha reunido con líderes de ambos partidos en un intento por encontrar un terreno común.

Sin embargo, la retórica se ha intensificado en los últimos días y ambas partes parecen estar poco dispuestas a ceder terreno.

La Casa Blanca señaló, por primera vez, que el impasse con los republicanos tiene que ver con la eliminación de un método para contabilizar inventarios que ha ayudado a las empresas fabriles a reducir sus pagos de impuestos, un vacío legal para los propietarios de aviones corporativos y exenciones tributarias para las compañías de petróleo y gas.

La Casa Blanca quiere eliminar las exenciones tributarias, mientras que los republicanos se oponen a hacerlo en este momento, argumentando que eso frenaría el crecimiento.

El líder de la minoría en el Senado, Mitch McConnell, republicano por Kentucky, quien se reunió en privado esta semana con Obama, dijo el miércoles por la mañana que el enfoque de la Casa Blanca dañará a la economía. "Lo que quiero decir es: ¿Quién propone aumentos de impuestos como una solución para una crisis de empleos? ¿Quién propone más gastos como una solución a una crisis de deuda?, señaló McConnell.

La Casa Blanca ha argumentado que los individuos más adinerados y los sectores rentables como el petrolero necesitan pagar más.

"¿Perpetuamos un sistema que permite subsidios en los ingresos para el petróleo y el gas, o para propietarios de jets privados corporativos y luego pedimos recortes en cosas como la seguridad en los alimentos o en los servicios meteorológicos?", dijo esta semana el portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney.

Los líderes republicanos del Senado también están preparados para dirigirse a la prensa acreditada en la sede del Congreso respecto de la necesidad de presionar por una enmienda constitucional sobre un presupuesto equilibrado.

Tal decisión, plantean, comprometería a futuros legisladores a que la nación viva según sus posibilidades y evitar futuras crisis financieras. Esto requeriría que el Congreso equilibre cada año el presupuesto federal, además de imponer un límite en los gastos que no supere el 18% del producto interno bruto, que según los republicanos es la tasa promedio de gastos a largo plazo por parte del gobierno federal.

Los republicanos están presionado para someter a votación las medidas este verano como parte del debate sobre cómo elevar el límite de deuda del país.

29 jun. 2011

Los reguladores elevan los requisitos de capital de los bancos

Por David Enrich y Victoria Mc Grane

Los reguladores internacionales acordaron pedir a los mayores bancos del mundo que amplíen su colchón financiero, lo que supone dar los últimos retoques a las nuevas normas de gobierno bancario mundial que pretenden prevenir nuevas crisis financieras.

El acuerdo, logrado el fin de semana en la ciudad suiza de Basilea, forzará a los bancos que son considerados demasiado grandes para caer que tengan provisiones de capital significativamente más altas que otras instituciones, y varias veces más altas de lo que necesitaban hasta ahora.

Los reguladores esperan que las nuevas reglas, que se pondrán en marcha paulatinamente en los próximos siete años, desincentiven la toma de riesgos imprudentes por parte de los bancos y aseguren que las grandes entidades financieras puedan absorber pérdidas repentinas sin poner en peligro el sistema financiero mundial o necesitar ayudas de los contribuyentes.

La industria argumentó que la nueva regulación es exagerada y podría lastrar el crecimiento económico.

El acuerdo de Basilea requerirá a casi 30 de las mayores entidades financieras del mundo que tengan entre el 1% y el 2,5% de capital extra como porcentaje de sus "activos ponderados por riesgo". Eso sumado al requisito de capital básico del 7% acordado para todos los bancos el año pasado.

Los reguladores están presionando para que los bancos se hagan más pequeños y más simples. El Comité de Basilea de Supervisión Bancaria dijo el sábado que los requisitos de capital se aplicarán progresivamente, según el tamaño del banco, su complejidad, su alcance mundial y su importancia sistémica. Cuanto más grande y sistémicamente interconectado, el banco necesitará más capital en reservas.

Las reglas también prevén la amenaza de un adicional 1% de requisito de capital para bancos enormes que se hacen todavía más grandes. El objetivo, dijeron los reguladores en un comunicado, es "desincentivar que estos bancos aumenten su importancia sistémica mundial en le futuro".

28 jun. 2011

Bernanke clava una daga a las esperanzas de un nuevo estímulo

Por Michael S. Derby

NUEVA YORK (Dow Jones)--No hay manera, de ninguna forma, no va a suceder.

El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, no lo dijo con esa firmeza cuando ofreció su segunda conferencia de prensa tras una reunión del Comité Federal de Mercados Abiertos, pero es una idea muy cercana de lo que quiso decir: es muy, muy poco probable cualquier forma de respaldo adicional por parte del banco central para la economía estadounidense.

Cuando se reunió con la prensa, el presidente fue desafiado en varias oportunidades a responder si una economía en desaceleración llevaría en algún momento al banco central a hacer algo más para promover el crecimiento.

La Fed está a días de finalizar su programa de compra de bonos del Tesoro por US$600.000 millones, que la mayoría denomina QE2. La Fed enfrenta la desagradable realidad de concluir este esfuerzo de estímulo en un momento en que la economía estadounidense está perdiendo impulso.

El estado actual de la economía —un crecimiento moderado y más débil de lo esperado, la persistencia del alto desempleo— sería aparentemente un argumento a favor para que la Fed cambie de dirección y reinicie el programa de compra de bonos. De hecho, en las últimas semanas muchos en los mercados financieros han estado contemplando la idea de esa opción como una posibilidad real.

El miércoles, Bernanke no lo descartó del todo, pero estuvo cerca. "Hemos de estar preparados para tomar medidas adicionales, obviamente si las condiciones lo justifican", dijo el jefe del banco central.

No obstante, Bernanke confirmó —en contra de esa visión— su opinión de que, aunque es difícil saber exactamente qué fue lo que emboscó a la economía en la primera mitad del año, es posible que retrocedan los obstáculos temporales que surgieron por el desastre natural de Japón y otros temas.

"Creemos que el crecimiento se acelerará", dijo, una opinión que se reflejó en la publicación de las proyecciones del banco central que muestran que, si bien los funcionarios de la Fed ven el crecimiento actual y futuro menos robusto de lo que era en la primavera, proyectan sin embargo un mejor impulso.

Tal vez la pista más importante que muestra la fuerte aversión de Bernanke a proporcionar nuevos estímulos fueron sus comentarios sobre la inflación. Destacó que el lanzamiento del QE2 apuntó en parte a contener la creciente amenaza de una deflación en los precios. "Las actuales perspectivas son significativamente diferentes", debido a que la inflación ha subido a niveles que someten a prueba lo que los banqueros centrales consideran estabilidad de precios, explicó Bernanke.

La mayoría de los economistas coinciden en que lo mejor que logró la política de QE2 fue borrar la psicología deflacionaria de la nación. Cualquier cosa más allá de eso es materia de debate. Incluso Bernanke coincidió que el QE2 tuvo una clara influencia en la opinión sobre la inflación. En la medida en que la Fed espere una recuperación del crecimiento y un aumento de las presiones inflacionarias, no tiene sentido respaldar una mayor compra de bonos por parte del banco central.

27 jun. 2011

La inflación 'made in China' afecta a Estados Unidos

Por Jon Hilsenrath, Laurie Burkitt Y Elizabeth Holmes

Durante más de una década, a partir de inicios de los 90, la inflación en Estados Unidos se moderó a la vez que los trabajadores chinos y de otros países en desarrollo que ganaban salarios bajos se sumaban a la economía global y producían una ola de productos baratos.

La tendencia ayudó a que la Reserva Federal (Fed) estimulara la economía mediante bajas tasas de interés. Esa época, sin embargo, parece haber llegado a su fin. Los precios de las importaciones estadounidenses, excluyendo al petróleo, subieron 8% en los últimos 24 meses, un cambio histórico con respecto a la tendencia decreciente de las dos últimas décadas. El aumento es mayor aún cuando se incluye el petróleo, cuya cotización ha subido debido a la inestabilidad en Medio Oriente y a la demanda global.

El cambio es parte de una transformación más amplia de la estructura de la economía estadounidense y su lugar en el mundo. El proceso generará dolor además de beneficios. Durante años, los estadounidenses vivieron una verdadera fiesta de las importaciones baratas, que se beneficiaban de la subvaloración del yuan. Eso alimentó los grandes déficits comerciales que acumuló el país.

La mayoría de los economistas concuerda en que EE.UU necesita consumir menos importaciones y exportar más productos y servicios locales. El alza en los precios de las importaciones es un mecanismo para que ocurra tal ajuste.

Las monedas juegan un rol. Washington presiona desde hace tiempo a Beijing para que permita la apreciación del yuan y estimule el consumo interno. China ha hecho ambas cosas, hasta cierto punto. El yuan ha subido 28% frente al dólar en los últimos seis años. El debilitamiento de la divisa verde ayuda a los exportadores estadounidenses, pero el fortalecimiento del yuan y los mayores costos dentro de China ejercen una presión alcista sobre las exportaciones del país.

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Estos cambios son particularmente notorios en los rubros de indumentaria y calzado. Los precios al consumidor en EE.UU para las prendas de vestir cayeron durante 13 de los últimos 17 años, según el Departamento del Trabajo. Ahora, los minoristas y los fabricantes advierten que hay planes para aumentar el precio de las zapatillas Nike, la ropa interior Hanes, las prendas de Abercrombie & Fitch y Polo y otros productos en unos tres meses.

El factor principal detrás del alza es que los precios del algodón se han disparado, impulsados en parte por la demanda de las economías en desarrollo. Los costos laborales más altos en las fábricas chinas, el mayor costo del transporte y el encarecimiento del yuan también presionan a los fabricantes y a los minoristas para elevar sus precios.

Los precios de la ropa en EE.UU. subieron 1% en los 12 meses que terminaron en mayo. La Asociación Estadounidense de Vestuario y Calzado calcula que los precios de estos productos subirán entre 4% y 6% en el segundo semestre con respecto al mismo período del año pasado. "Los días en que veíamos a nuestros productos caer en precio con respecto a otros productos minoristas han terminado", dijo el presidente de la entidad, Kevin Burke.

Por lo tanto, los precios de la ropa y el costo de otros bienes importados en lugar de ayudar a la Fed a controlar la inflación, como en el pasado, podrían tender a limitar su margen de maniobra en momentos en que el banco central trata de reanimar una economía aletargada.

Como la recuperación de la economía sigue siendo débil, es improbable que la inflación se acelere como ocurrió en los años 70 y la Fed mantiene las tasas de interés de corto plazo casi en cero. No obstante, es renuente a adoptar nuevas medidas porque el alza de los precios se ha acelerado.

El índice de precios al consumidor de EE.UU. subió 3,6% en el año terminado en mayo, por encima de la meta informal de 2% de la Fed. Esto se debió en gran medida al alza de la gasolina, pero la presión se está incrementando en otras partes de la economía.

Excluyendo a los volátiles precios de los alimentos y el combustible, la inflación acumuló un incremento de 1,5% entre mayo de 2010 y 2011. Los chinos proveen 78% del calzado importado en EE.UU, 71% de las corbatas, 55% de los guantes, aproximadamente 50% de los vestidos y prendas para bebés y 90% de las pantuflas, de acuerdo con datos del Departamento de Comercio.

En contraste con lo ocurrido durante décadas, cuando el flujo de trabajadores rurales redujo los costos laborales en las fábricas chinas, ahora los asalariados están reclamando sueldos más altos y mejores empleos.

Ello coincide con el surgimiento de un ejército de consumidores que ahora ejerce una presión alcista sobre los precios globales. "Todavía me puedo dar el lujo de comprar las cosas bonitas", dice Shi Yuhan, gerente de telecomunicaciones en la oficina en Beijing de International Business Machines Corp. (IBM), donde gana más de US$4.600 mensuales.

Otro factor que presiona los precios al alza en China es demográfico. Los menores de 14 años representaban 23% de la población hace una década, pero hoy apenas constituyen 16,6%. Eso significa que la parte de la población que va a sumarse a la fuerza laboral está decayendo.

Bernard Leifer, presidente ejecutivo de SG Footwear, una importadora de Nueva Jersey que vende entre 20 y 30 millones de pares de pantuflas, sandalias, zapatos deportivos y otro tipo de calzado al año a minoristas, dice que sus 60 proveedores en China se han quejado de la escasez de mano de obra. El alza en los precios del cuero, el plástico y el transporte, a lo que suma la apreciación del yuan, se traduce en que más dólares se gastan en la compra de bienes que son enviados a EE.UU.

Leifer dice que ahora tiene que pagar alrededor de US$2.100 para importar un contenedor de 12 metros repleto con calzado destinado a la costa occidental de EE.UU. Hace tres años, el cargamento sólo le costaba US$1.000.

Así, se han agregado alrededor de 25 centavos al precio de las pantuflas que costaban US$3. Leifer calcula que los precios minoristas de este producto subirán entre 10% y 15% con respecto al año pasado.

"Antes, los minoristas exigían precios más bajos... y las fábricas cedían. Ahora, la situación se ha revertido. Lo que esto significa, en el fondo, es que los consumidores van a terminar pagando más", señala.

Fuente: WSJ