26 feb. 2010

Las burbujas que vienen

por A. Redondo

Cuando en 2000 explotó la burbuja puntocom, pocos podían prever que las medidas que se tomaron para paliar la crisis darían lugar a otra burbuja todavía peor: la del crédito.

La abundante liquidez, fruto de un entorno de tipos de interés en mínimos (en EEUU estuvieron en el 1% durante 12 meses, mientras que en la eurozona se colocaron en el 2%), facilitó a muchos hogares y empresas un endeudamiento barato.

Esta situación se hizo insostenible en 2007. En el verano de ese año estalló la crisis crediticia o subprime, con la que todavía batallan los mercados. A diferencia de la burbuja puntocom, la crisis crediticia no se ha limitado únicamente a las bolsas, sino que ha tenido (y tiene) un impacto enorme en la economía. Como en 2000, los gobiernos y las instituciones aprobaron toda una batería de medidas y estímulos para frenar la crisis. Y, como entonces, ello ha llevado a una situación en la que se podrían originar nuevas burbujas.

Una burbuja se origina cuando el precio de un activo registra fuertes subidas no acordes con su valoración razonable. A día de hoy, no hay burbujas claras en el mercado, según los expertos, pero sí activos en los que podrían darse en el medio plazo.

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Prem Thapar, director de inversiones de BNP Paribas Gestión, indica que la burbuja crediticia de 2007 todavía persiste en los mercados. “El apalancamiento simplemente ha cambiado de manos, ha pasado del sector privado al público”.

Los analistas ven actualmente cuatro activos en los que podría originarse una burbuja: la deuda soberana, las materias primas, los países emergentes y las energías renovables. Y, como si de una tela de araña se tratase, todas las burbujas están interrelacionadas. Así, por ejemplo, en China el riesgo de burbuja radica tanto en su rápido crecimiento, que ha disparado los precios de las materias primas, como en la evolución de sus inversiones en deuda extranjera.

El posible estallido de estas situaciones de excesivo optimismo supondría un jarro de agua fría no sólo para estos activos, sino para el resto de mercados e incluso para la economía real.

Con la deuda a cuestas
1. Lo que más preocupa es la deuda pública, es decir, la que emiten los estados para financiar sus gastos e inversiones, y para financiar sus cada vez más desorbitados déficit. Desde que en 2008 se agravase la crisis crediticia, los gobiernos han emitido 3,2 billones de dólares en deuda para financiar los rescates a la banca y sus diversos y costosos planes de estímulo económico. Tanto en EEUU como en la eurozona, los estados están sacando provecho de unos tipos de interés en mínimos históricos.

Con la recuperación económica aún en entredicho, los expertos anticipan que esta tendencia va a continuar. Royal Bank of Scotland prevé que, sólo en la eurozona, se emitan 969.000 millones de euros en deuda soberana este año, cifra que supone un incremento del 37% con respecto a los niveles de 2009.
Aunque a día de hoy no exista una burbuja en el mercado de deuda, los expertos apuntan que podría haber dificultades para absorber la proliferación de emisiones. Cuando los inversores no acudan a alguna de las llamadas de los estados, los gobiernos deberán pagar más para atraer a los inversores, lo que supondrá un encarecimiento de la financiación.

Existen además otra serie de riesgos en el mercado de deuda soberana que inquietan a los profesionales. Uno de ellos está ligado a las finanzas públicas.

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Control del gasto
Si algún gobierno no logra cumplir con sus previsiones (al elevar su déficit o no recortarlo en los términos previstos), el mercado podría penalizarle, exigiéndole una mayor prima de emisión de deuda. Las agencias crediticias podrían desconfiar del país y rebajarle el ráting, lo que a su vez encarecería su financiación.

Esta situación se ha vivido en las últimas semanas en Grecia. Los intentos fallidos del Gobierno heleno por controlar su gasto público han desencadenado en una fuerte crisis de confianza que ha disparado su riesgo país (mide la rentabilidad que se le exige al bono a diez años de un país soberano frente al de Alemania, considerada una de las naciones más solventes de Europa). Esta situación se ha extendido al resto de países de la periferia europea, también en el ojo del huracán por sus elevados déficit. En el caso de España, el riesgo país se colocó por encima de los 100 puntos básicos a mediados de febrero (su máximo en la crisis está en 128 puntos).

Pero no sólo los países periféricos están en una situación complicada. Pablo García, analista de la firma de inversión francesa Oddo Securities, apunta que algunas de las grandes potencias, como Reino Unido, también atraviesan serios problemas. El experto explica que el déficit británico supone ya el 12% de su PIB (en España esta tasa está en el 9,6%).

Nuevo frente para la banca
El otro gran foco de preocupación relacionado con la deuda está ligado a los tipos de interés. Una hipotética subida de tipos de interés encarecería la financiación, pues los estados deberían ofrecer una mayor rentabilidad a los inversores.

Por otro lado, esta situación supondría una pérdida de atractivo para las emisiones de deuda vivas (aquellas que ya están en mercado), lo que podría dar lugar a una venta en masa de estos títulos y un desplome del precio de los bonos. Entre los principales perjudicados se encontrarían los bancos, ya de por sí muy afectados por la crisis, pues han invertido cifras multimillonarias en deuda soberana en los últimos años. La banca española, por ejemplo, tiene 140.000 millones de euros en este tipo de activo en total.

Por último, China también sobrevuela los riesgos del mercado de deuda soberana. La nación asiática es uno de los principales inversores en este tipo de activo y si decidiese dejar de adquirirlo, o bien bajase el ritmo de compras, el mercado podría resentirse, ya que la demanda se reduciría significativamente.

Diversos horizontes
2. China, por sí misma, constituye otra de las posibles burbujas del futuro. Y es que los mercados emergentes, capitaneados precisamente por este gigante, son otra de las historias exageradas por el mercado, según los gestores. Desde que comenzó la crisis, el índice MSCI Emerging Markets, que recoge los movimientos de los principales índices de los países en vías de desarrollo, gana un 12%, frente al 31% que pierde el MSCI World, que toma una muestra a nivel mundial. Este mejor comportamiento relativo se ha visto espoleado en los últimos años por el fuerte crecimiento de los principales países emergentes, en especial China, de doble dígito o casi (el mercado anticipa un crecimiento del 8% para China este año).

Kenneth Rogoff, profesor de la Universidad de Harvard y ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), apunta que esta situación no es sostenible a largo plazo. Por otro lado, señala que las fuertes medidas de estímulo del Gobierno chino contra la crisis ha aumentado el riesgo de que el país sufra una burbuja crediticia. De hecho, el Ejecutivo del país asiático ya ha comenzado a endurecer algunas de sus políticas para limitar el récord de préstamos y la fuerte subida de los precios de las viviendas.

Rogoff indica que el crecimiento chino se desplomará hasta el 2% de aquí a diez años como resultado del colapso de esta “burbuja motivada por la deuda”. Ello provocará, según Rogoff, una recesión en toda la región y en los grandes países exportadores latinoamericanos.

Pero Rogoff no es la única voz crítica con China. Chris Rice, gestor del fondo Cazenove European, aseguró esta semana a Citiwyre que China es “la mayor burbuja desde la tecnológica”. En su opinión, se están sobrevalorando las perspectivas de crecimiento chino.

Optimismo material
3. Por otro lado, las excesivas ilusiones en torno a los países emergentes podrían ocasionar una burbuja en los recursos básicos. Jacobo Zarco, socio director de Atlas Capital, señala que los precios de las materias primas industriales (cinc, acero, cobre, etcétera) han subido mucho recientemente al calor de las altas expectativas de demanda por parte de China y el resto de países emergentes.

El año pasado, el cinc se revalorizó un 100%, mientras que el cobre ganó un 123%, por poner dos ejemplos. Los expertos creen que este buen comportamiento se rige ya más por movimientos especulativos de inversores que buscan sacar provecho de la historia emergente que por los fundamentales de las materias primas industriales.

Junto con los recursos básicos industriales, los analistas explican que podría darse otra burbuja dentro de las materias primas. Prem Thapar cree que el oro cotiza a unos precios muy altos que no están justificados. Apunta a que el coste de producción de una onza de este material preciado no llega a los 300 dólares. Sin embargo, ayer se cambiaba a 1.112 dólares. En 2009 la onza se revalorizó un 24,73%, mientras que en lo que va de 2010 gana un 1,41%.

Zarco apunta que este fuerte repunte se debe a la huida de los inversores durante la crisis hacia un activo que consideran más seguro (hasta entonces, su comportamiento había sido parejo al de las bolsas). Además, la debilidad de la que hizo gala el dólar frente el euro el año pasado (llegó a marcar un mínimo en 0,6680 euros) favoreció la subida al ajustarse el precio de la onza a la devaluación de la moneda.

La moda verde
4. La cuarta burbuja en ciernes que identifican los expertos es bursátil y tiene por protagonistas a los valores de energías renovables. Aunque los envites de desconfianza que sacuden desde hace semanas a los mercados de renta variable han suavizado la situación, Pablo García cree que ha habido demasiado optimismo en torno a estas compañías.

En la bolsa española, Iberdrola Renovables ganó un 9,58% en 2009, mientras que Solaria se anotó un 32,2%, Abengoa, un 93,33%, Fersa, un 0,78% y Befesa, un 23,52%. Todas ellas tienen potencial alcista, según el consenso de firmas consultadas por Bloomberg.

Los analistas creen que los inversores se han dejado llevar por las expectativas de que EEUU dé un fuerte espaldarazo a estas energías con una nueva ley este año (Obama ha manifestado en varias ocasiones la importancia de estos recursos limpios).

Sin embargo, los expertos recuerdan que las renovables dependen todavía en exceso de las subvenciones públicas para ser rentables. Y, dado el fuerte ritmo de crecimiento de los déficit públicos, los impulsos a las energías renovables podrían quedarse en el tintero.

Los riesgos de la explosión
Los expertos apuntan que la explosión de cualquier burbuja, pero en especial la de deuda o la china, tendría un severo efecto en la economía y en las bolsas, pues minaría la confianza de los inversores.La de la deuda podría pinchar por dos motivos.

El primero es una subida de tipos, que provocaría una pérdida de atractivo de las emisiones actuales, por lo que se corre el riesgo de que los inversores vendan estos bonos en masa, lo que supondría la caída del precio de estos activos en el mercado. Por otro lado, un alza del precio del dinero supondría un incremento de los costes de financiación para los estados, según Paula Sampedro, de Link Securities. Este encarecimiento también se daría si la burbuja explota por la segunda razón: una mayor exigencia de rentabilidad por parte de los inversores.

El pinchazo de la burbuja china provocaría una recesión en Asia y supondría fuertes problemas para el resto de países, dada la enorme aportación de China al crecimiento económico mundial. Además, llevaría a la corrección del optimismo en torno a la materias primas. Ello a su vez, daría lugar a correcciones en los índices bursátiles, arrastrados por las compañías de recursos básicos. Por último, las compañías de energías renovables podrían registrar pérdidas en bolsa si finalmente no se confirman las expectativas regulatorias.

Fuente: Expansión

25 feb. 2010

La batalla del euro se libra en España

Por Stephen Fidler

Madrid

Grecia desató la crisis que aflige a la zona euro. España, sin embargo, es el país que podría determinar la supervivencia de la moneda común.

La cuarta mayor economía de la zona euro tiene una tasa de desempleo de 19%, una deuda alta y un gigantesco déficit fiscal. El Producto Interno Bruto se contrajo 3,6% en 2009 y se espera que vuelva a caer este año en lo que constituiría la recesión más profunda y prolongada del país en medio siglo.

En el centro de la crisis se encuentran millones de españoles como Olga Espejo. Esta mujer de 41 años perdió su puesto de empleada administrativa en un laboratorio en Madrid, luego encontró un empleo temporal como reemplazo de una persona con licencia médica. El trabajo se eliminó cuando la persona a la que sustituía falleció. Su esposo y su hermana, quien vive cerca, también fueron despedidos, con lo que pasaron a engrosar las estadísticas según las cuales uno de cada nueve españoles perdieron su empleo en los últimos dos años.

Cada uno recibe un pago por desempleo de 1.000 euros al mes, unos US$1.350, parte del generoso paquete de gasto social que el gobierno ha prometido no recortar. Pero los cheques de Espejo dejarán de llegar en julio y los de su esposo en mayo. "¿Qué perspectiva tenemos cualquiera de nosotros?", pregunta Espejo.

Es una cuestión que se plantean toda España y el resto de la zona euro, en momentos en que el continente afronta su mayor crisis financiera desde el nacimiento del euro en 1999.

El problema es que, gracias a su pertenencia a la zona euro, España no puede recurrir a la herramienta más tradicional para sanar su economía.

El país no puede devaluar su moneda para aumentar el atractivo de sus exportaciones y sus destinos turísticos porque usa el euro, que está ligado a la gigantesca y competitiva economía alemana. Madrid tampoco puede reducir las tasas de interés ni imprimir dinero, porque esas decisiones las toma en Fráncfort el Banco Central Europeo (BCE).

España podría tratar de estimular la economía mediante recortes de impuestos y aumentos del gasto gubernamental. Pero el gobierno ya implementó un sustancial paquete de estímulo que, de paso, elevó el déficit fiscal a 11,4% del PIB. Ahora, Madrid tiene que colocar más bonos para recaudar capital fresco. Los posibles compradores, asustados por la perspectiva de un incumplimiento de la deuda soberana griega, ya han exigido tasas de interés más altas.

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"España es la prueba real para el euro", indica Desmond Lachman del American Enterprise Institute, un centro de estudios de Washington. "Si España se mete en problemas serios, será difícil mantener la cohesión del euro... y, en mi opinión, España está en graves aprietos".

El gobierno se niega a hablar de una crisis. "Los fundamentos de nuestra economía son sólidos", afirmó en una entrevista Elena Salgado. La vicepresidenta económica subrayó que los grandes bancos del país gozan de buena salud, sus estadísticas económicas son creíbles y sus empresas son lo suficientemente dinámicas como para mantener su participación en los mercados de exportación. Recalcó que España acumuló superávits fiscales antes de que estallara la crisis financiera y que la deuda gubernamental ha crecido desde una base muy baja.

Alemania y Francia, los pesos pesados de la zona euro, han prometido respaldar a Grecia en caso de ser necesario. Pero cualquier tipo de rescate para España —cuya economía de US$1,6 billones (millones de millones) es casi el doble que la suma de las de Grecia, Portugal e Irlanda — sería mucho más oneroso. Un paquete de ayuda para calmar los nervios de los mercados, si fuera necesario, bordearía los US$270.000 millones, según el banco francés BNP Paribas. Medidas similares para restaurar la confianza en Grecia, Irlanda y Portugal ascenderían a US$68.000 millones, US$47.000 millones y US$41.000 millones, respectivamente.

Los tres caminos

Algunos observadores confían en que España capeará la tormenta. Emilio Ontiveros, presidente de AFI, una firma madrileña de análisis financiero, anticipa una recuperación para el segundo semestre del año. "Tuvimos algo de suerte. Francia y Alemania, nuestros mayores mercados, están comenzando a crecer", indica. Esto debería ser suficiente para impedir que el desempleo se empine mucho más allá del 20%, un nivel que España ya soportó a finales de los 90.

La mayoría de los economistas contempla tres opciones para España.

La primera es que el gobierno se quede de brazos cruzados y deje que la economía atraviese por años de alto desempleo y cesaciones de pagos.

La segunda es que adopte un rol más activo, recorte el gasto y emprenda medidas impopulares como una reforma del rígido mercado laboral. El martes, el presidente del banco central exhortó al gobierno a seguir este camino en un discurso en el que solicitó la pronta acción del Estado para reducir el déficit presupuestario y reformar el mercado laboral. "Si las reformas llegan tarde o son insuficientes, nuestro futuro es, sin dudas, preocupante", advirtió Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España.

Lachman duda que España siga este curso. El investigador del American Entreprise Institute cree que la incapacidad crónica del gobierno para reactivar el crecimiento lo llevará a contemplar una tercera opción: retirarse de la zona euro. Ello le permitiría devaluar la moneda y, de esta manera, aumentar la competitividad y reanudar la expansión de la economía.

La mayoría de los economistas, en todo caso, sostiene que ningún gobierno, incluido el de España, se animará a enfrentar el caos financiero que

desataría un retior de la moneda común. "Es sumamente costoso dejar el euro", asevera Jean Pisani-Ferry de Bruegel, un centro de estudios de Bruselas. Una vez que el gobierno apenas insinúe una devaluación, habría una corrida bancaria y los contratos en euros entrarían en cesación de pagos.

El gobierno anunció medidas, empezando por alzas de impuestos y recortes de gastos este año, para reducir el déficit fiscal a 3% del PIB para 2013, un programa que los analistas financieros y el banco central han calificado de viable. Pronostica que la deuda pública alcanzará un máximo de alrededor de 74% del PIB en 2012, comparado con 113% hoy en Grecia e Italia.

El primer ministro, José Luis Rodríguez Zapatero, ha sido blanco de las críticas de los economistas por decir que enfrentará la crisis sin tocar el gasto social. "Ese no es un plan, sino un anuncio", afirma Lorenzo Bernaldo de Quirós, presidente de Freemarket International Consulting en Madrid. Como consecuencia, señala, los españoles aún no comprenden que su cómoda forma de vida, respaldada por el Estado, está por cambiar. Los españoles aún "piensan como cubanos y viven como yanquis", señala.

Durante los próximos años, España dependerá de los inversionistas para financiar su gobierno, bancos y empresas. El gobierno central calcula que debe levantar 76.800 millones de euros para pagar 35.000 millones de euros en bonos adicionales de próximo vencimiento. Bernaldo de Quirós cree que, en medio de todo esto, los inversionistas aguardarán acciones decisivas del gobierno. "Mientras más tiempo desperdicien", dice en alusión al gobierno, "más devastador tendrá que ser el ajuste".

Fuente: WSJ

24 feb. 2010

Un gestor derriba dominós: de la crisis 'subprime' a Europa

Por Gregory Zuckerman y Tom Lauricella

Uno de los inversionistas que más se ha beneficiado de la crisis que castiga a Europa es un desconocido gestor de un fondo de cobertura de Fort Worth, Texas. Pero en lugar de celebrar, Mark Hart III ha mantenido un perfil bajo en momentos en los políticos despotrican contra quienes apuestan contra la deuda soberana.

Hart es uno de varios inversionistas que durante años ha apostado por que se produzca una crisis fiscal en Europa. Sin embargo, a diferencia de muchos otros gestores, dirige un fondo dedicado a esta operación. Hace poco, el fondo devolvió alrededor de US$300 millones a sus inversionistas, según personas al tanto. Esa decisión fue divulgada previamente por Bloomberg News.

Pocos se han concentrado durante tanto tiempo sobre temas de deuda europea como Hart, quien administra Corriente Advisors LLC. Hart no respondió a solicitudes de entrevista.

A fines de 2007, Hart iba camino a cosechar ganancias cercanas a los US$300 millones gracias a su apuesta contra los créditos hipotecarios de alto riesgo, o subprime, en Estados Unidos, según una fuente al tanto.

A la hora de buscar el próximo dominó a punto de caer, Hart volcó su atención hacia Europa, dijo una fuente cercana. La mayoría de los países europeos pagaban bajas tasas de interés. En ese momento, los seguros contra cesaciones de pagos, conocidos como CDS por sus siglas en inglés, costaban lo mismo para proteger la deuda de Grecia que la de Alemania. Eso sugería que los inversionistas consideraban que era igualmente improbable que cualquiera de los dos países cayera en una cesación de pagos.

Eso no parecía tener sentido para Hart y su equipo. Alemania y Francia parecían tener menos deuda y mejores perspectivas económicas que Grecia, Portugal y España, por ejemplo. Una vez que la economía global perdiera fuerza, los inversionistas solicitarían tasas más altas para comprar la deuda de Grecia, España y otros países considerados más débiles. Esa, al menos, fue la conclusión de Hart, según el testimonio de inversionistas y asociados.

Corriente comenzó a comprar CDS de una gama de naciones europeas. Debido a la escasa preocupación que en ese momento imperaba respecto a la salud de Grecia y otros países, asegurar US$100 millones de deuda griega costaba menos de US$1 millón al año.

Hart también unió fuerzas con Louis-Vincent Gave, de 37 años, un ex teniente de la armada francesa y presidente ejecutivo de la firma de inversión e investigación global de Hong Kong GaveKal Capital. Un vocero de GaveKal prefirió no hacer comentarios.

Ambos formaron el fondo European Divergence Fund L.P. que se especializó en apostar contra la deuda europea. El mensaje del fondo durante una presentación ante inversionistas cuando se intensificó la crisis financiera en 2008 fue claro: la deuda europea es la próxima víctima, señala fuentes cercanas.

Entre quienes invirtieron en el nuevo fondo había particulares y fondos gubernamentales europeos y asiáticos, algunos de los cuales tenían sus propias dudas sobre la salud de varios países europeos, según personas al tanto.

Hart exhortó a sus amigos que operaban fondos de cobertura a que compraran seguros contra la deuda emitida por Grecia y otros países. Hart, sin embargo, mantuvo un perfil discreto, temeroso de un alza en los precios de los CDS si otros copiaban su estrategia. También quería evitar ser el blanco de los ataques de los políticos, dice una persona que trabaja con él.

"Sabíamos desde el primer minuto que nos enfrentábamos a los gobiernos", indicó la fuente. El Divergence Fund subió 92% en 2008, según personas al tanto, pero perdió 19% el año pasado tras el repunte de los mercados globales.

El European Divergence Fund ha subido casi 20% este año, según las fuentes, lo que lo ubica entre los fondos de mejor desempeño en 2010. Hart y Gave se han desprendido de algunas de sus posiciones y han devuelto cerca de US$300 millones a los inversionistas, según fuentes fidedignas.

Hart fundó Corriente en 2001 tras un paso por el fondo de cobertura de Dallas Tarpon Advisors, y es miembro de la junta directiva de la Fundación Michael J. Fox. Bautizó a su fondo Corriente debido a una raza de ganado.

A pesar de haber devuelto parte de las ganancias, Hart aún tiene CDS contra la deuda de varios países europeos repartidos en varios fondos, según una persona cercana. Hace meses, Hart y Gave decidieron no hablar en público sobre sus apuestas contra la deuda europea, dicen fuentes cercanas. En una reciente carta a sus inversionistas, Hart les pidió no divulgar detalles de los fondos y sus operaciones.

Hart y Gave han dicho a los inversionistas que anticipan más malas noticias para Europa.

Fuente: WSJ

23 feb. 2010

El espacio: la última frontera del capitalismo

Por Peter Diamandis

Las agencias gubernamentales han dominado la exploración espacial durante tres décadas. Pero en un nuevo plan presentado hace poco dentro del presupuesto para 2011 del presidente estadounidense, Barack Obama, un nuevo jugador se ha apropiado de la escena central: el capitalismo y el emprendimiento estadounidenses. El plan sienta las bases para que nazcan los futuros Google, Cisco y Apple del espacio, impulsen la generación de empleos y abran el cosmos para el resto de nosotros.

Ahora existen dos realidades fundamentales que impulsarán la exploración espacial. En primer lugar, el capital privado ve al espacio como una buena inversión, y está dispuesto a financiar a individuos que tienen pasión por explorarlo, ya sea por gusto de la aventura como de las ganancias. Lo que antes sólo podían pagar los países ahora pueden ser sociedades público-privadas lucrativas.

En segundo lugar, las empresas y los inversionistas se están dando cuenta de que todo lo que tenemos de valor —metales, minerales, energía y bienes raíces— se encuentran en cantidades casi infinitas en el espacio. A medida que el transporte y las operaciones espaciales se vuelvan más accesibles, lo que una vez fue visto como una tierra de nadie se convertirá en la próxima fiebre del oro.

Por ejemplo, hay millones de asteroides de diferentes tamaños y composiciones que vuelan por el espacio. Una categoría, conocida como tipo S, se compone de hierro, silicatos de magnesio y una variedad de otros metales. Un asteroide de tipo S promedio vale más de US$20 billones (millones de millones).

La tecnología está por alcanzar un punto crítico. La ley de Moore nos ha dado un crecimiento exponencial en tecnología informática, que ha conducido a un crecimiento en casi todas las demás tecnologías. Los descubrimientos en la propulsión a cohete nos permitirán ir más lejos, más rápido y de forma más segura.

Cabe aclarar que los gobiernos retendrán el importante trabajo de la ciencia pura, y de responder a algunas de las mayores preguntas: ¿hay vida en Marte, o alrededor de otras estrellas? Los gobiernos jugarán el importante rol del gran cliente a medida que se retiran del negocio de la operación. La industria privada rutinariamente toma tecnologías en las que el gobierno fue pionero —como el correo aéreo, las computadoras e Internet— y las convierte en industrias accesibles, confiables y sólidas.

El desafío que enfrentan todos los emprendimientos relacionados al espacio es el alto costo. Cuando el trasbordador espacial de EE.UU. deje de funcionar este año, la NASA deberá enviar a los astronautas estadounidenses a que despeguen abordo del Soyuz ruso a un precio de más de US$50 millones por persona.

El trasbordador espacial, por otro lado, cuesta entre US$750 millones a US$2.000 millones por vuelo, según la cantidad de lanzamientos cada año.

La nueva visión del gobierno posibilitará el desarrollo de múltiples operadores, lo que le dará a EE.UU. abundancia y un mercado competitivo que reducirá el costo de llevarnos a usted y a mí a la órbita. Unas de las empresas de cofundé, Space Adventures, ya arregló el vuelo de ocho ciudadanos privados a la órbita, a un costo de alrededor de US$50 millones por persona. En los próximos cinco años esperamos reducir el precio a menos de US$20 millones, y eventualmente por debajo de US$5 millones.

—Peter Diamandis es presidente ejecutivo de Zero Gravity, que ofrece vuelos sin peso; y presidente de la junta de Rocket Racing League, una empresa de entretenimiento interactiva.

Fuente: WSJ

22 feb. 2010

La ira de los estadounidenses sobre el rescate bancario le resta peso a Geithner

Por Deborah Solomon

WASHINGTON — Hace un año, el papel que jugó Timothy Geithner para calmar la crisis financiera lo hizo acreedor al codiciado puesto de Secretario del Tesoro de Estados Unidos. Ahora, ese mismo currículo le está jugando en contra.

En su próxima prueba, Geithner acudirá al Congreso el miércoles para testificar sobre el presupuesto del gobierno para 2011. En Washington, donde la percepción puede adquirir el estatus de hecho, los problemas políticos de Geithner están reduciendo su autoridad.

Los rescates bancarios que contribuyó a orquestar evitaron un colapso económico. Para algunos legisladores, sin embargo, Geithner parece vulnerable. Su asociación con los impopulares rescates financieros se han convertido en un lastre. Su retórica neutral sobre las generosas bonificaciones de los banqueros, las que recientemente calificó de "difíciles de entender para la gente", ha alimentado los comentarios de que consiente a Wall Street.

[Timothy Geithner] European Pressphoto Agency

Timothy Geithner, secretario del Tesoro de EE.UU.

Ahora, los legisladores no se ponen de acuerdo sobre uno de sus principales objetivos: la reforma de las reglas financieras. Geithner recibe poco crédito, a pesar de la renovada confianza en los bancos y una economía que se ha empezado a reactivar. Su reticencia a caer en declaraciones populistas lo hacen aparecer como un portavoz ineficaz de un gobierno deseoso de apaciguar la ira del público sobre el desempleo y la crisis inmobiliaria.

Geithner ha lanzado una ofensiva para reforzar su imagen. El viernes visitó un supermercado de Filadelfia junto a la primera dama Michelle Obama para ilustrar los esfuerzos para reducir la obesidad infantil, un evento inusual para un secretario del Tesoro. Demostró cómo un programa del Tesoro que ofrece incentivos tributarios en comunidades de bajos ingresos puede hacer que las empresas vendan alimentos más nutritivos.Geithner dice que hasta su esposa lo ha exhortado a mostrar más emoción a la hora de confrontar a los bancos. Su respuesta es que corre el riesgo de politizar el Departamento del Tesoro.

Entrevistas con decenas de funcionarios muestran que Geithner ha frenado a los partidarios de emprender acciones más enérgicas contra las grandes firmas financieras. El año pasado, por ejemplo, resistió los esfuerzos para exigir la salida del presidente ejecutivo de Citigroup, Vikram Pandit, como condición para que el banco recibiera más ayuda fiscal, según fuentes del gobierno. Además, logró que no se violaran los contratos legales que permitían el pago de millones de dólares en bonificaciones a empleados de American International Group. "Esto no es Bolivia", esgrimió, según dos personas que lo oyeron.

Geithner también abogó para que los bancos devolvieran los fondos inyectados por el gobierno en contra de los deseos de algunos legisladores y reguladores que preferían que las firmas siguieran bajo la tutela del Tesoro hasta que reanudaran la concesión de préstamos para reactivar la economía.

"Lo que logramos en el sector financiero estuvo muy por encima de las expectativas", afirmó Geithner en una entrevista y subrayó "la rapidez con la que restauramos la confianza" en el sistema. "Mientras sigamos creyendo que estamos tomando buenas decisiones... y reparando cosas que estaban en mal estado... entonces puedo asumir las consecuencias", insistió.

Las elecciones legislativas que se avecinan pueden causar pérdidas para los demócratas y algunos temen que Geithner no esté ayudando. "Le dije en una fiesta que estamos condenados si nuestra imagen es la de unos sirvientes antipopulistas de Wall Street", relata Brad Sherman, legislador demócrata por California quien se opuso al rescate financiero.

Geithner, en todo caso, tiene margen de maniobra.

Según una encuesta realizada en enero por The Wall Street Journal y NBC, 54% de los entrevistados indicó que no conocía el nombre del secretario del Tesoro o no tenía una opinión firme sobre él, frente al 51% de un año antes, a pesar del creciente malestar público sobre los rescates y las bonificaciones de los ejecutivos de Wall Street.

Geithner califica rutinariamente las acciones del gobierno para estabilizar los bancos de necesarias pero "ofensivas"´. En una entrevista, dijo que la ira dirigida hacia él es natural, pero que la falta de confianza en el gobierno la ha magnificado. "Creo que lo más dañino, y lo que más me ha costado, es ayudar a la gente a entender lo que estamos tratando de hacer", aseveró, "y porqué fue necesario, lo que podíamos hacer y lo que no".

Altos funcionarios de la Casa Blanca, como el jefe de gabinete Rahm Emanuel y el asesor político David Axelrod, dijeron que el puesto de Geithner es seguro. "El presidente cree que Tim es una de las estrellas", recalcó Emanuel. "Tim tuvo un papel esencial en el desarrollo de una estrategia que ayudó a restaurar la confianza y enderezar el rumbo del país".

Además, funcionarios del Tesoro afirman que los legisladores siguen teniendo una buena opinión de Geithner. Afirman, por ejemplo, que el secretario del Tesoro contribuyó a disipar las dudas de legisladores demócratas y republicanos sobre reelegir a Ben Bernanke a un segundo período al frente de la Reserva Federal mediante llamadas telefónicas y reuniones en persona. Bernanke fue confirmado por el Senado por 70 votos a favor y 30 en contra.

El plan de Geithner para estabilizar el sistema financiero, especialmente las "pruebas de resistencia" para evaluar la salud financiera de los bancos, ayudó a estabilizar la crisis, algo que incluso sus críticos reconocen. "Es verdad que evitamos el Apocalipsis", indica Anil Kayshap, de la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago y crítico en un primer momento del plan.

Fuente: WSJ