9 dic. 2011

Los líderes de la Unión Europea forjan un nuevo pacto fiscal

Por Matthew Dalton y Frances Robinson

BRUSELAS—Los líderes de la Unión Europea acordaron el viernes forjar un nuevo acuerdo sobre gobierno económico del bloque sin el respaldo del Reino Unido, pero nuevamente rechazaron reunir grandes sumas de dinero que los expertos creen serán necesarias para asegurar financiación para Italia y España y prevenir el colapso de la zona euro.

Los 17 países de la zona euro acordaron formalmente registrar sólo déficits fiscales mínimos en el futuro y otorgaron al Tribunal de Justicia de la UE el derecho a invalidar leyes nacionales que no hagan cumplir esa disciplina de forma apropiada.

Pero la oposición al pacto significa que las nuevas normas fiscales tendrán que operar como acuerdos intergubernamentales en lugar de ser implementadas por medio de cambios al tratado, lo que habría requerido un respaldo unánime. Todas las naciones miembro de la UE salvo el Reino Unido indicaron que podrían unirse al acuerdo fiscal de la zona euro, aunque algunos tendrán que consultar con sus parlamentos.

La canciller alemana, Angela Merkel, dijo el viernes que el acuerdo europeo para reforzar la eurozona crea una nueva base de confianza en la moneda única.

"Hemos dado un primer paso importante hacia la estabilidad permanente del euro", dijo Merkel a la prensa tras dos días de cumbre en Bruselas.

Los 27 gobiernos también acordaron que levantarían hasta 200.000 millones de euros para el Fondo Monetario Internacional, dinero que podría ser usado para otorgar préstamos a países de la zona euro. Los detalles del pacto serán trabajados en las próximas semanas, incluyendo cuánto, si es que algo, se destinará a la zona euro.

Los gobiernos, no obstante, no lograron alcanzar un acuerdo sobre el aumento de la capacidad de préstamos de rescate del bloque. Alemania sigue oponiéndose a la idea, que podría garantizar hasta 700.000 millones en créditos para Italia y España y para recapitalizar los bancos de la zona euro. Los gobiernos decidieron volver a debatir la propuesta en marzo.

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8 dic. 2011

El BCE recorta las tasas, pero igual decepciona a los mercados

Por Brian Blackstone, Matthew Dalton y Stephen Fidler

El Banco Central Europeo recortó las tasas de interés hasta sus mínimos históricos para impedir una recesión y dio pasos adicionales para ayudar a los bancos con problemas de liquidez. La institución, no obstante, no dio señales de que contempla una intervención decisiva en los mercados de deuda pública de Europa, cuyo colapso amenaza la supervivencia del euro.

Mientras los líderes de la Unión Europea se reunían en Bruselas para una cumbre que es considerada en los mercados financieros como la última oportunidad para salvar el euro, el nuevo líder del BCE, Mario Draghi, desestimó las propuestas en discusión que permitirían a la entidad distribuir dinero a los gobiernos a través de terceros, como el fondo de rescate de Europa o el Fondo Monetario Internacional (ver recuadro). En repetidas ocasiones, Draghi insistió en que el BCE se atendrá al "espíritu" de su carta fundacional, que prohíbe el financiamiento de los gobiernos.

"No deberíamos tratar de eludir el espíritu del tratado, cualquiera sea el truco legal", expresó Draghi, quien agregó que no existe un pacto para que el BCE intervenga enérgicamente en los mercados si los líderes europeos acuerdan severas reformas fiscales en las reuniones de este fin de semana. El banco central se opone a las compras de bonos soberanos para que los rendimientos de los bonos de los países de la zona euro en problemas no superen un cierto límite, indicó.

No se esperaba que Draghi, en su segunda conferencia de prensa tras asumir las riendas del BCE el mes pasado, revelara un gran plan de rescate gubernamental, sobre todo a pocas horas de la cumbre. No obstante, su línea dura decepcionó a inversionistas y analistas que esperaban que, al menos, mantuviera abiertas las opciones de los bancos. Las bolsas cayeron tras sus comentarios, al igual que el euro. En el mercado de bonos, subieron los rendimientos de la deuda francesa, belga, italiana y española. Los bonos italianos recibieron un golpe especialmente duro: el rendimiento del bono italiano a dos años aumentó en 0,44 puntos porcentuales y su ubicó en 6,5%.

Los mercados de bonos soberanos de la región subieron de manera pronunciada durante la semana pasada ante un supuesto acuerdo tácito: una acción decisiva por parte de los gobiernos de la zona euro a cambio de una campaña de compra de bonos soberanos del BCE que bajaría los costos del endeudamiento a niveles asequibles para España e Italia.

Las observaciones de Draghi socavaron esta suposición y mantuvieron la presión para que los líderes de la UE acuerden nuevas reglas para estrechar la unión fiscal y encontrar las maneras para reforzar las herramientas a su disposición para combatir la crisis. Los líderes están debatiendo enfoques, incluso posibles cambios en el tratado de la UE, para reforzar la disciplina presupuestaria.

Si bien Draghi no descartó que los bancos centrales proporcionen dinero al FMI para sus propósitos generales, insistió que si los recursos se utilizan simplemente para ayudar a los países de la zona euro, no considera que se trate de algo "compatible" con el tratado.

Michael Heise, economista jefe de la aseguradora alemana Allianz, manifestó que "la estrategia de Draghi es no comprometerse a realizar una compra [más enérgica] de bonos, sino ejercer presión sobre los políticos para que hagan su trabajo".

La canciller alemana, Angela Merkel, dijo el jueves al ingresar a la cumbre que "el euro ha perdido credibilidad y esa credibilidad debe ser restaurada".

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La decepción en los mercados en relación tras las declaraciones del presidente del BCE no fue atenuada por el hecho de que la entidad dio sus pasos más atrevidos para ayudar a los bancos frente a afrontar la crisis de la deuda. El BCE redujo su tasa de referencia por segundo mes consecutivo, en un cuarto de punto para dejarla en 1%, el nivel más bajo de la historia. El recorte también deja sin efecto las alzas realizadas en abril y julio.

A diferencia de la reducción del mes pasado, que fue unánime, el recorte del jueves fue aprobado por una "mayoría" de la junta directiva de 23 miembros del BCE, que no analizó un recorte de mayor envergadura, lo que sugiere que muchos miembros querían un alto el fuego hasta el año próximo.

Las decisiones del BCE coincidieron con el anuncio de que los bancos de la región deben recaudar un total de 114.700 millones de euros (unos US$154.000 millones) de nuevo capital para junio, como parte de un esfuerzo para restaurar la confianza en el sector bancario. El BCE prevé que la zona euro apenas se expanda 0,3% el próximo año y Draghi ha señalado que es probable que haya una recesión "leve". Aunque la actual inflación de 3% está muy por encima de la meta de 2% del BCE, el organismo anticipa una moderación paulatina en 2013, lo que dejaría un mayor margen de maniobra para seguir recortando las tasas de interés.

Fuente: WSJ

7 dic. 2011

Los bancos centrales se preparan para una (posible) vida post euro

Por David Enrich, Deborah Ball, Alistair MacDonald y Francesco Guerrera

Algunos bancos centrales de Europa comienzan a evaluar planes de contingencia ante la posibilidad de que algunos países abandonen la zona euro o la unión monetaria se desmorone por completo, indicaron fuentes cercanas.

Ya han aparecido las primeras señales de que los bancos centrales estudian cómo resucitar monedas basadas en billetes que no se han impreso desde el lanzamiento del euro en enero de 2002. Al menos uno —el Banco Central de Irlanda— evalúa si necesitará prensas adicionales en caso de que deba emitir nuevos billetes para una moneda nacional renacida, según personas al tanto.

Fuera de los 17 países que conforman la zona euro, numerosos bancos centrales europeos contemplan medidas para protegerse de los posibles efectos de una disolución del bloque, dijeron otras personas. Varios, incluso el banco central de Suiza, consideran posibles sustitutos para el euro como referente cambiario para tratar de mantener estable el valor de sus monedas.

Las fuentes resaltaron que la planificación de los bancos centrales es preliminar y en ningún caso representa una expectativa de que la zona euro se encamina a la disolución.

Mucho en juego

De todos modos, el hecho de que los institutos emisores siquiera contemplen tal eventualidad, que hasta meses atrás se consideraba impensable, pone de relieve el veloz deterioro de las condiciones en Europa. Autoridades, bancos centrales e inversionistas de todo el mundo han puesto sus esperanzas en que una cumbre que se realizará esta semana en Bruselas forje una solución definitiva a una crisis que ya se prolonga por dos años y que ha puesto en duda la capacidad de pago de algunos países.

Es mucho lo que está en juego. Si los líderes europeos no logran desarticular la crisis, atizarán las crecientes dudas acerca de la viabilidad de la zona euro. Muchas autoridades, banqueros y otros expertos temen que la descomposición de la unión monetaria no sólo revertirá una década de integración económica sino que desencadenaría un caos financiero.

El banco de inversión J.P. Morgan Chase & Co. difundió el miércoles un informe en el que recomienda a las empresas e inversionistas protegerse de un colapso de la zona euro, aunque estima que la probabilidad de que ello ocurra es de 20%.

Antes del lanzamiento formal del euro, en enero de 2002, un ejército de planificadores pasó años coreografiando la logística del estreno de la moneda, incluyendo la acuñación de miles de millones de billetes y monedas y la distribución de la divisa a bancos y empresas del continente. Desarmar el bloque sería un proceso desordenado en el mejor de los casos. Los préstamos y depósitos denominados en euros, por ejemplo, tendrían que ser convertidos a nuevas monedas, y cada país tendría que decidir si desempolvar sus antiguas monedas y, de ser así, con qué velocidad producir grandes cantidades de billetes.

La mayoría de los bancos centrales de la zona euro tienen recursos limitados para imprimir billetes. Si bien el Banco Central Europeo es responsable de determinar la oferta de billetes de la zona euro, no los imprime, y deja esa tarea en las manos de los bancos centrales de los países del bloque.

Los países de la zona euro tienen diferentes arreglos para imprimir su cuota de billetes. Algunos, como Grecia e Irlanda, tienen sus propias prensas. Otros tercerizan el trabajo a compañías privadas.

En las últimas semanas, funcionarios del banco central irlandés han realizado conversaciones preliminares sobre si necesitarían capacidad de impresión adicional en caso de un quiebre de la zona euro o si Irlanda recupera su antigua moneda, la libra irlandesa, según personas al tanto. "Se analizaron toda clase de cosas que no se pensaban hace dos meses", afirmó un asistente a una reunión. Una portavoz del Banco Central de Irlanda se negó a comentar al respecto.

Desempolvando las prensas

El banco central de Grecia, ampliamente considerado como el país con mayores probabilidades de abandonar la zona euro, posee una imprenta de billetes llamada IETA. Construida en 1941, la planta hoy tiene "maquinaria de primer nivel", informa la página web de la entidad.

Según rumores insistentes que circularon en Atenas el año pasado, el Banco de Grecia imprimió secretamente dracmas, la moneda de Grecia antes del euro. En bromas que circulaban por correo electrónico aparecían billetes de dracmas con la imagen del entonces primer ministro George Papandreou. Se han atribuido a los rumores las oleadas de retiros de bancos minoristas griegos.

Un portavoz del Banco de Grecia indicó que el organismo no buscaba maneras de aumentar su capacidad de impresión. "No se ha hablado de este asunto", sentenció.

Algunos euros se producen fuera de la zona euro.

En Gateshead, en el norte de Inglaterra, una planta de la empresa De La Rue PLC imprime billetes para varios países de la zona euro, señalan personas al tanto. Una portavoz de De La Rue se negó a comentar.

Si bien algunos países de la zona euro cuentan con sus propias prensas, "podría haber otras oportunidades tras una posible fragmentación del euro, por cuanto muchos de los países menores no tienen imprentas estatales", dijo en un comunicado Tim Cobbold, presidente ejecutivo de De La Rue. El ejecutivo observó que suele tomar unos seis meses crear una nueva moneda con las características de seguridad necesarias.

En Suiza, que al igual que Inglaterra está fuera de la zona euro, el banco central ha usado el euro como referente externo en su empeño por mantener la estabilidad del franco suizo.

Ahora, el Banco Nacional Suizo pondera qué moneda o canasta de monedas reemplazaría al euro como referente para techo de la tasación de la moneda, indicó una persona al tanto

Antes de la introducción del euro, el marco alemán era el principal referente suizo. Alemania es el mayor socio comercial de Suiza, por lo que un nuevo marco alemán podría, en teoría, sustituir al euro, agregó la fuente, aunque el banco central también considera otros escenarios, como la formación de más de un bloque monetario dentro de Europa.

—Alkman Granitsas y Brian Blackstone contribuyeron a este artículo.

Fuente: WSJ

6 dic. 2011

España estudia un plan drástico para sanear su sistema financiero

Por Jonathan House y Christopher Bjork

MADRID—Resuelto a sanear la maltrecha banca española, el presidente del gobierno entrante estudia planes que podrían superar con creces el costo de medidas anteriores, como establecer un "banco malo" financiado por el Estado para comprar activos tóxicos u obligar a los bancos a aumentar drásticamente sus provisiones contra préstamos incobrables, dicen fuentes cercanas.

Mariano Rajoy, el presidente de gobierno electo, ha dejado en claro que quiere acelerar el saneamiento de una montaña de activos inmobiliarios defectuosos, por un valor de 176.000 millones de euros (US$236.000 millones), que dejó la crisis inmobiliaria de España. Rajoy intentó minimizar el costo potencial de sus planes en el período previo a las elecciones del mes pasado.

Los activos incobrables están ahogando el flujo del crédito y generando recelo entre los inversionistas respecto de la cuarta economía de la zona euro.

El saneamiento de la banca es un elemento clave del programa de reformas económicas que Rajoy presentará al presidente francés, Nicolas Sarkozy, la canciller alemana, Angela Merkel, y el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, al margen de la reunión del Partido Popular Europeo, un encuentro de líderes de centroderecha que se realizará el miércoles y el jueves en Marsella. Los líderes europeos buscan compromisos claros de reforma de parte de los países agobiados, como España e Italia, en vísperas de una cumbre el viernes en la que se espera acuerden nuevos mecanismos de gobierno y respaldo financiero para apuntalar el euro.

"Es lógico darle un empujón a la reestructuración saneando los balances; eso indica que las cosas están avanzando", manifestó Tano Santos, profesor de Finanzas de la Universidad de Columbia, en Nueva York. "Ese ha sido uno de los aspectos más dañinos de la crisis española, la falta de movimiento".

Una respuesta más enérgica, en todo caso, no será barata. Los analistas calculan que una solución rápida —como la formación de un banco malo u obligar a los bancos a aumentar sus provisiones y proveer fondos públicos para respaldarlos— podría costar al Estado español hasta 100.000 millones de euros. Ese monto suscita preocupaciones de que la medida podría producir un descalabro de las cuentas fiscales, como ocurrió cuando el gobierno irlandés intervino para recapitalizar la banca y elevó su déficit a 32% del Producto Interno Bruto en 2010.

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Pero un creciente coro de economistas y autoridades insiste en que los riesgos de no actuar en forma decisiva son incluso mayores ahora que una nueva recesión podría tensar aún más los bancos y las inquietudes de los inversionistas sobre la crisis de la zona euro amenazan a la moneda común.

Los intentos de saneamiento de la banca realizados por el gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero resultaron insuficientes, en gran parte porque fueron concebidos para distribuir gradualmente el costo durante un período de tiempo, de manera de evitar que las finanzas públicas sufrieran el golpe de una sola vez.

Es improbable que Rajoy revele sus planes financieros antes de asumir el cargo, cerca del 19 de diciembre. Fuentes cercanas, no obstante, dicen que la manera más rápida de encarar el problema sería crear un banco malo que adquiera los activos devaluados a precios de liquidación. Ello obligaría a las instituciones a asumir las pérdidas, lo cual probablemente socavará su solvencia y exigirá una inyección de fondos para apuntalar su capital.

Según analistas de Morgan Stanley, España podría comprar la totalidad de los activos inmobiliarios en problemas, cuyo monto asciende a 176.000 millones de euros, aprovechando el descuento de 58% aplicado por el banco malo de Irlanda. La operación, de este modo, costaría unos 73.900 millones de euros. Esto se podría financiar mediante el canje de nueva deuda del gobierno a cambio de los activos inmobiliarios.

El Estado, sin embargo, tendría que recaudar en el mercado suficientes fondos para proveer a los bancos 28.500 millones de euros en capital fresco para absorber las pérdidas en las que las instituciones deben incurrir al desprenderse de los activos inmobiliarios a precios de descuento. En total, el costo del plan bordearía los 102.400 millones de euros, o alrededor de 10% del PIB español.

Si al gobierno le cuesta levantar los 28.500 millones de euros en los mercados de capital, Rajoy se ha mostrado dispuesto a solicitar recursos del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera.

Rajoy pareció desestimar la idea del banco malo cuando, en el fragor del debate electoral con su rival socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, prometió no dar a los bancos ni un "solo céntimo".

Fuente: WSJ

5 dic. 2011

¿Quién es demasiado grande para quebrar?

Por David Reilly

Esta es una ironía que quizás el presidente ejecutivo de Morgan Stanley, James Gorman, no necesita saber.

A comienzos de octubre, Morgan estuvo bajo enorme presión, en gran medida debido a interrogantes sobre su exposición a bancos franceses. Aunque desde entonces la situación se ha calmado, especialmente como resultado de las alzas en los mercados inducidas por el anuncio de los bancos centrales el miércoles, el costo de asegurar deuda contra la cesación de pagos por Morgan aún es elevado, y sigue siendo superior al costo de protección sobre los mismos bancos franceses.

El jueves, el costo era de casi US$446.000 para asegurar US$10 millones de deuda de Morgan, según Markit. Esto se compara con los US$335.000 para Société Générale. En promedio, el costo de los seguros contra la cesación de pagos, o CDS, de Morgan es casi US$154.000 superior al de los tres grandes bancos franceses —BNP Paribas, Crédit Agricole y SocGen— más de tres veces la prima promedio de 2011.

Pero Morgan no está solo en esto. El costo de asegurar deuda contra incumplimiento de pagos de Goldman Sachs también es mayor al de los tres bancos franceses. Esto en parte podría reflejar que las dos firmas estadounidenses son corredoras, en lugar de bancos comerciales más diversificados. Pero los CDS para Bank of America también son más caros, mientras el costo de protección para Citigroup es casi igual al de BNP.

Esto es un poco curioso dado que los bancos franceses tienen más exposición a Francia y los países en problemas de la eurozona. La razón más probable: el tema de quién es realmente "demasiado grande para quebrar".

Muchos inversionistas creen que hay pocas probabilidades de que el gobierno francés permita que sus principales bancos quiebren. Esta opinión es reforzada por el reciente respaldo a la entidad prestamista franco-belga Dexia. "Incluso si los bancos franceses tienen cantidades significativas de exposición a deuda soberana, particularmente de Grecia, existe una cultura política de intervención estatal allí", señala Otis Casey, director de investigación crediticia de Markit.

Por el contrario, el mayor costo de los CDS para las corredoras de Estados Unidos sugiere que los mercados quizás ya no piensen que son parte segura del grupo de los "demasiado grandes para quebrar". Aunque prácticamente recibieron rescate en 2008, hoy en día ambas firmas enfrentan un clima político muy diferente y más hostil, agudizado por el conservador Tea Party y el grupo de los indignados en Wall Street.

Asimismo, la ley Dodd-Frank ha dificultado la inyección de capital por parte del gobierno de Estados Unidos en firmas con problemas. Por su parte, los reguladores se enfocan en mecanismos para permitir el desmantelamiento ordenado de una entidad en dificultades.

Desde luego, los fondos de cobertura y otros operadores pueden sentir una mayor necesidad de proteger sus vínculos de negocios con Goldman y Morgan, lo que significa más demanda de CDS. En tanto, Bank of America enfrenta una serie de asuntos legales en Estados Unidos. Y los bancos franceses tienen calificaciones crediticias más altas, al igual que Francia, que a diferencia de Estados Unidos, aún tiene una calificación "AAA".

Pero ello lleva las cosas de regreso a la pregunta de qué gobiernos respaldarán a qué instituciones. Y podría indicar una falla en el pensamiento del mercado. Si sucede lo peor, algunos países europeos podrían tener dificultadas para apoyar plenamente a bancos y sus acreedores, o al menos los de todas las grandes firmas.

Fuente: WSJ