11 mar. 2011

Nubes de tormenta sobre la economía de EE.UU.

Por David Wessel

Justo cuando parecía que el sol estaba por salir, el cielo se ha vuelto a nublar sobre la economía estadounidense.

Hace unos meses, la recuperación de Estados Unidos parecía avanzar viento en popa, más rápido de lo que habían pronosticado los economistas. Pocos previeron que el país repuntaría a este ritmo y muchos revisaron al alza sus predicciones de crecimiento para este año. La esperanza era que las empresas finalmente estaban listas para hacer las suficientes contrataciones como para reducir el nivel de desempleo de forma gradual.

Con un poco de suerte, es posible que la salud de la economía estadounidense siga mejorando. El mercado bursátil parece corroborar esta idea: el índice Standard & Poor's 500 casi se ha duplicado en los últimos dos años. Pero antes de sacar el champán, no hay que pasar por alto las amenazas a esta sufrida recuperación, socavada por una tasa de desempleo de 8,9%. ¿Qué podría salir mal?

Preocupación número 1: el petróleo. Hace dos meses, nadie se esperaba que Hosni Mubarak fuera depuesto y que Muamar Gadafi estuviera luchando por permanecer en el poder. La interrupción de las entregas de petróleo de Libia y el temor a la inestabilidad en partes de Medio Oriente han hecho subir los precios del crudo US$30 por barril en los últimos seis meses.

Eso no es suficiente para provocar una recaída. Economistas encuestados por The Wall Street Journal a principios de febrero indicaron que los precios del petróleo tendrían que sobrepasar los US$125 por barril para "amenazar la recuperación de EE.UU.". Con el crudo Brent a US$114 y el West Texas Intermediate a unos US$105, aún no hemos llegado allí, pero si las alzas continúan, la economía se vería afectada.

Preocupación número 2: los gobiernos de países ricos. La recesión fue provocada por disturbios en el sector financiero. La respuesta de los gobiernos de todo el mundo, pese a todas las fallas, limitó el daño. El temor actual es que las propias políticas gubernamentales, especialmente las fiscales, causen problemas.

Otra inquietud es que los políticos en EE.UU. y Europa no logren solucionar problemas fiscales mayores y más de largo plazo, lo que podría llevar a los votantes y mercados a concluir que no son capaces de hacer su trabajo y provocar un aumento en las tasas de interés antes de que la economía pueda digerirlas.

En EE.UU., el problema pasa por diseñar un plan creíble para controlar el gasto y aumentar los ingresos. Para Europa, se trata de responder a una realidad dolorosamente obvia: el sistema actual es insostenible. Una moneda única no puede puede funcionar bien en un continente con costos laborales y tendencias de productividad divergentes, bancos frágiles y un sentimiento de ambivalencia sobre si restringir las políticas fiscales en los países que comparten el euro.

Preocupación número 3: los mercados emergentes. Ahora están muy seguros de sí mismos: sus autoridades presumen de cómo navegaron la crisis financiera. Pero eso puede generar una complacencia inoportuna.

Los mercados emergentes más exitosos, como China y Brasil, afrontan un crecimiento que amenaza con sobrecalentar sus economías, cuyo resultado es la inflación. Este problema no es nuevo, pero se da en un contexto completamente nuevo. Las tasas bajas en EE.UU., Europa y Japón hacen que para los mercados emergentes sea más difícil contener la inflación y evitar las burbujas. Subir las tasas de interés, la solución más típica, atrae capital y se traduce en tasas cambiarias más altas, con su impacto negativo para los exportadores.

Además, los mercados emergentes ahora son mucho más grandes. Lo que pasa en China, no se queda en China.

Preocuparse demasiado lleva a la parálisis. Eso no es saludable. Pero también puede dar lugar a un comportamiento adaptativo. Puede llevar a las autoridades a tomar medidas para reducir los riesgos antes de que se hagan realidad. Este sería un buen momento para eso.

Fuente: WSJ

10 mar. 2011

El debatible futuro del euro

Los líderes europeos se reúnen en Bruselas esta semana para debatir el futuro del euro. Cuatro expertos —Barry Eichengreen, Martin Feldstein, Pedro Solbes y Steve H. Hanke— se suman al intercambio de ideas sobre la moneda común.

Si repara los bancos, repara la moneda

Por Barry Eichengreen

Para que el euro crezca y se convierta en un adulto feliz y saludable, deben suceder muchas cosas. Lo más importante es que Europa repare su sistema bancario. Muchos bancos europeos, empezando por los de Alemania, está peligrosamente sobre-apalancados, sub-capitalizados y expuestos a la deuda de Grecia, Irlanda y Portugal. Pruebas de resistencia rigurosas seguidas de inyecciones de capital son el paso más importante que pueden dar los gobiernos para asegurar el lugar del euro.

Ya que los líderes europeos parecen estar concentrados en qué hacer luego de que se acabe el paquete de rescate de Grecia en 2013 —a menudo, parece, en detrimento de problemas más inmediatos— también deberían contemplar trasferir la responsabilidad de supervisar sus bancos, desde el nivel nacional a la recien creada Autoridad Bancaria Europea. La creencia errónea de que una moneda única es compatible con reguladores bancarios nacionales separados es, al nivel más básico, el motivo por el cual Europa está metida en este baile.

Los déficits presupuestales de Europa son principalmente un resultado de la enconada crisis bancaria del continente. Grecia podría ser la excepción, pero es única. La zona euro claramente se beneficiaría de una disciplina más enérgica sobre los prestatarios y prestamistas. Sin embargo, es irreal pensar que esto se puede lograr al imponer los techos de deuda germanos a todo el continente.

La única disciplina que garantiza que se impedirán los excesos financieros es la disciplina del mercado. Los prestatarios y prestamistas imprudentes deben ser obligados a pagar por sus acciones. Los gobiernos con deudas insostenibles deberían ser obligados a reestructurarlas, dañen su calificación de crédito soberana o no. Los bancos que les prestaron dinero a estos países deberían sufrir consecuencias de forma similar, así como los bonistas que les dieron fondos a esos bancos.

—Eichengreen es profesor de la Universidad de California en Berkeley y autor del libro "Exorbitant Privilege: The Rise and Fall of the Dollar and the Future of the International Monetary System" (2011)

Aún es un error económico

Por Martin Feldstein

Sigo creyendo que la creación del euro fue un error económico. Quedó claro desde el comienzo que imponer una política monetaria única y una tasa de cambio fija sobre un grupo heterogéneo de países causaría un mayor desempleo y desequilibrios comerciales persistentes. Además, la combinación de una moneda única y presupuestos nacionales independientes inevitablemente produjo los enormes déficits fiscales que se registraron en Grecia y otros países. Y la pronunciada caída en las tasas de interés en varios países cuando el euro fue lanzado causó la cantidad excesiva de préstamos privados y públicos que eventualmente creó la actual crisis bancaria y de deuda soberana en España, Irlanda y otros países.

Pero la historia no puede cambiarse. A pesar de estos problemas, el euro seguirá existiendo en el futuro cercano. Un motivo de la probable supervivencia del euro es puramente político. Las elites políticas que apoyan el euro creen que le da a la zona euro un rol prominente en temas internacionales que de otra forma los países miembro no tendrían individualmente.

También hay un motivo económico para que el euro sobreviva. Mientras los trabajadores votantes alemanes podrían ver con resentimiento la transferencia del dinero de sus impuestos a otros países que disfrutan de políticas de jubilación con menos edad y semanas laborales más cortas, la comunidad empresarial alemana apoya pagar impuestos para preservar el euro porque reconoce que las empresas alemanas se benefician de la tasa de cambio fija que impide que otros países de la zona euro compitan con Alemania al devaluar sus monedas.

El euro no sólo sobrevivirá pero probablemente continúe aumentando su valor en relación al dólar. Los inversionistas habían estado diversificando poco a poco sus fondos de inversión hacia el euro antes de que comenzara la crisis en Grecia. Dejaron de hacerlo de forma temporal debido a la incertidumbre sobre el futuro de la moneda. Pero eventualmente reconocieron que los problemas de los países periféricos no eran un problema para el euro y deberían ser reflejados en las tasas de interés específicas de cada país y no en el valor del euro. El resultado fue un euro en alza y un renovado cambio de balances en los portafolios de euros a dólares. Mientras ese proceso continúe, el valor relativo del euro seguirá en aumento.

—Feldstein, presidente de la junta directiva del Consejo de Asesores Económicos de EE.UU. durante el gobierno de Ronald Reagan, es profesor de economía de la Universidad de Harvard.

Una década de éxito

Por Pedro Solbes

Luego de 10 años con el euro, la crisis económica y sus consecuencias en algunos países de la zona euro han reabierto el debate sobre la conveniencia de una moneda única en ausencia de un alto nivel de integración política.

Pero el euro ha sido un gran éxito conjunto, que ha permitido un período más largo de crecimiento y estabilidad de precios en Europa. Ha tenido un impacto diferente en cada país, pero sus beneficios se han visto en todos lados. El euro ha permitido una acción más coordinada en Europa y ha impedido devaluaciones competitivas. Esto ha sido clave no sólo para la zona euro sino también para el resto de Europa e incluso para la economía global. Sin el euro, hubiéramos presenciado un aumento en el proteccionismo, que a su vez hubiera agravado el impacto de la crisis en Europa y otros lugares.

Unos cuantos países de la zona euro ya enfrentaban riesgos significativos antes de la crisis, tanto reales (burbuja de bienes raíces, deuda pública y/o privada) como financieros (administración de riesgo inadecuada o dependencia excesiva de financiación externa). La crisis ha dejado al descubierto la falta de un mecanismo para ayudar a países con problemas antes de que sus problemas terminen por afectar a toda la zona euro.

Como suele suceder con el proceso de construcción europea, el problema reside no sólo en diagnosticar el problema. hay una necesidad urgente de soluciones claras y rápidas, respaldadas por la voluntad política para cumplir con lo que se ha acordado, algo que no siempre es fácil de lograr cuando están involucrados 27 países distintos.

Aunque no ha sido adoptado por todos los estados miembro de la Unión Europea, hoy el euro es, como expresó hace poco la canciller alemana Angela Merkel, un elemento inherente del proceso de integración europeo. El euro llegó para quedarse y el desafío real es cómo hacerlo más eficiente.

—Solbes es presidente del directorio del Comité Ejecutivo de FRIDE y ex ministro de Economía español.

Una moneda política

Por Steve H. Hanke

Desde su instauración en junio de 1998, el Banco Central Europeo (BCE) ha sido propenso a cometer errores. Una falla de diseño inicial y significativa apareció cuando el BCE se sumó a la política de moda: atacar la inflación. En consecuencia, el BCE ha mostrado una disposición a endurecer o flexibilizar la política monetaria justo en los momentos equivocados.

Uno de esos episodios poco auspiciosos se produjo a mediados de 2008, cuando el BCE subió las tasas de interés. Al aferrarse a ciegas a la problemática de la inflación, el BCE subió las tasas de interés, aunque Europa había estado presa de una recesión durante dos trimestres. Peor aún, la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión se estaba gestando, un hecho que había comenzado a dar señales a mediados de 2007, cuando los mercados interbancarios de Europa se habían congelado.

En lugar de diagnosticar correctamente los desperfectos interbancarios de Europa como un síntoma de insolvencias soberanas y bancarias, el BCE y las elites políticas europeas apretaron el botón que decía "deficiencia de liquidez". Esto puso al euro en el escenario central y alejó la vista del público de la fuente del problema: demasiada deuda e insolvencias asociadas. El corazón del problema es simplemente que demasiados préstamos nunca pueden ser devueltos en los términos prometidos, no un problema del euro en sí mismo.

El mejor antídoto para el exceso de deuda es un buen corte de cabello. Pero los cortes de cabellos no están en las cartas políticas. En cambio, le BCE se convirtió en el "banco incobrable" de la zona euro, al suscribir una cantidad de créditos cuestionables suficientes como para hundir un barco de guerra.

El euro sigue siendo una criatura de la política, no la economía y las finanzas. De hecho, la mayoría de los argumentos económicos —tanto a favor como en contra— han sido y siguen siendo o bien equivocados o bien irrelevantes. Los sellos de este proyecto han sido más politización, más centralización y más "armonización".

¿Qué le deparará el futuro al euro? Si la historia sirve de guía, los franceses aportarán la dirección y los alemanes pagarán la cuenta. Pero la historia no es una guía infalible. Todo depende de los políticos europeos, cuyas prioridades son desconocidas. Hay buenos motivos para que los escépticos sigan siendo, bueno, escépticos.

—Hanke es profesor de economía aplicada de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore.

Fuente: WSJ

9 mar. 2011

La respuesta al alza del crudo divide a la Fed

Por Luca Di Leo

WASHINGTON (Dow Jones)-Dos altos funcionarios de la Reserva Federal mostraron el lunes opiniones opuestas sobre la respuesta correcta al aumento de los precios del petróleo, dando inicio a lo que posiblemente sea un animado debate dentro del banco central.

Mientras el presidente de la Fed de Dallas, Richard Fisher, señaló que los precios más altos del petróleo podrían motivar al banco central a retirar su enorme estímulo monetario para evitar un brote de inflación, el presidente de la Fed de Atlanta, Dennis Lockhart, dijo que podría necesitarse más estímulo para evitar otra recesión.

El aumento de los precios del petróleo puede derivar en dos escenarios. Dependiendo de la salud de la economía, puede llevar a un aumento en la inflación si el crecimiento es fuerte y las empresas elevan los precios para contrarrestar los mayores costos de las materias primas, o puede generar una casi recesión al perjudicar el gasto de los consumidores si la economía es demasiado débil. En el peor escenario posible, puede provocar ambas cosas: una economía débil con alto desempleo y alta inflación, fenómeno conocido por los economistas como estanflación.

La agitación en países ricos en petróleo en África del Norte y Medio Oriente ha dado lugar en las últimas semanas a un aumento abrupto en los precios del petróleo, lo que llevó al Banco Central Europeo a advertir que podría tener que endurecer su política monetaria para mantener bajo control la inflación en la zona del euro. En Estados Unidos, los precios del petróleo necesitarían subir, y mantenerse en niveles más altos, antes de que la Fed considere tomar medidas para modificar el balance inflación-recesión. Pero el debate sobre la respuesta correcta de política monetaria ya ha comenzado.

Fisher dijo que podría votar a favor de que se interrumpa el último programa de estímulo de la Fed de compra de bonos -conocido como QE2- antes del plazo original de julio si considera que el mismo está amenazando a la economía estadounidense. Un antiguo escéptico de la compras de bonos por parte del gobierno, Fisher dijo que el programa podría perjudicar a la economía al aumentar las expectativas de inflación.

"Sigo dudando lo suficiente sobre su eficacia como para que si en algún momento entre ahora y junio demuestra ser contraproducente, votaré para restringirlo o tal vez discontinuarlo", dijo Fisher en una conferencia de ejecutivos bancarios.

En contraposición, Lockhart dijo que el banco central estadounidense podría lanzar otra ronda de compras de activos si un aumento en los precios del petróleo amenaza con llevar a la economía a la recesión. El presidente de la Fed de Atlanta dijo que no está pronosticando una escalada en el precio del petróleo, pero que tampoco descarta una.

"Quiero mantener una posición abierta a cualquier cosa que se deba hacer o se necesite hacer en algún momento dado", dijo Lockhart en una reunión de economistas.

"Creo que las circunstancias en Medio Oriente (...) son en este momento impredecibles y no podemos descartar que vaya a haber un aumento mayor en los precios de la energía", dijo. Añadió que un petróleo en US$120 por barril sería manejable para la economía estadounidense, mientras que uno en US$150 el barril sería más preocupante.

Los futuros del petróleo crudo subieron el lunes en medio de los enfrentamientos persistentes en Libia. El crudo para entrega en abril subió un 0,5% a US$104,94 el barril en la Bolsa Mercantil de Nueva York, después de alcanzar un máximo de sesión de US$106,95 el barril.

El jefe de la Fed de Dallas enfatizó que el banco central observa cuidadosamente la situación en busca de señales de que los precios más altos del petróleo estén provocando un incremento de la inflación. Dijo que el aumento ya ha afectado a los estadounidenses a través de los precios más altos de la gasolina. Fisher señaló el factor crucial para determinar si se acelerará la inflación general será la capacidad que tengan las compañías para trasladar a los consumidores los mayores costos de los insumos a través de precios más altos para sus productos.

Lockhart puso más énfasis en el impacto que pueden tener los precios más altos de la energía sobre lo que considera una economía aún débil, y dijo que el riesgo principal sería una recesión renovada.

El presidente de la Fed de Atlanta destacó que las aerolíneas ya han tratado de trasladar los costos más altos de los combustibles a los consumidores, y que las empresas de transporte terrestre podrían imitarlos. Otras materias primas, como el algodón y los ingredientes para fabricar acero, también están golpeando a las empresas.

Fisher, quien este año es miembro con derecho a voto del comité encargado de fijar la política de la Fed, se cuenta entre aquellos funcionarios que tienden a preocuparse más por una aceleración de la inflación. Lockhart, que tendrá voto en el 2012, tiende a preocuparse por un desempleo alto sostenido.

La tasa de desempleo se mantiene en un nivel alto del 8,9%, pero ha estado descendiendo lentamente. La inflación aún se ubica por debajo del 2,0%, pero ha estado subiendo gradualmente. Con esas condiciones sobre la mesa, es poco probable que los funcionarios de la Fed modifiquen sus planes de estímulo actuales en el corto plazo. Pero eso podría cambiar si los precios del petróleo persistentemente altos comienzan a tener un impacto más fuerte sobre la economía estadounidense.

8 mar. 2011

FMI advierte: “El crecimiento por sí mismo no es suficiente”

“Las economías de América Latina están creciendo rápidamente, impulsadas por las condiciones favorables de financiamiento externo y los precios elevados de las materias primas. Pero están surgiendo señales de recalentamiento que podrían resultar preocupantes: el aumento de la inflación, el rápido crecimiento del crédito y el auge de los mercados de valores”, afirmó Dominique Strauss-Kahn, Director Gerente del FMI, en su blog “Diálogo a Fondo”.

Para el FMI, en los últimos años, América Latina ha disfrutado de un tremendo dinamismo económico y un aumento de la calidad de vida de su población. Pero ahora, frente a nuevos retos, la pregunta que debe plantearse es: ¿cuál es la mejor manera de mantener este progreso?

“Existe una profunda desigualdad en la región, con cerca de la tercera parte de su población viviendo aún en pobreza. Los innovadores programas de transferencias condicionadas de dinero —como por ejemplo el programa bolsa familia en Brasil— están jugando un papel muy importante y de hecho están siendo emulados alrededor del mundo. Otras prioridades como el aumento del gasto social y la mejora de la calidad de prestación de los servicios, tanto en educación, salud y infraestructura pública, son también prioridades fundamentales”.

En resumen, América Latina ha recorrido un largo camino durante la última década. Pero la transformación de la región aún no ha concluido. Los líderes de toda la región deben capitalizar al máximo las actuales condiciones favorables, haciendo que la transformación de sus países vaya un paso más allá, y así asegurar que los beneficios del crecimiento sean compartidos ampliamente en sus sociedades.

“¿Están preparadas las economías regionales para enfrentar las épocas de vacas flacas? Permítanme mencionar dos áreas en las que los países de América Latina harían bien en concentrar sus esfuerzos. Para empezar, está el aspecto del espacio fiscal, los países deberían recomponer el espacio fiscal perdido, y de hecho, ir más allá, cuando sea necesario, para disminuir sus deudas a niveles que sean seguros. Panamá es uno de los países en América Latina que ya está yendo en esta dirección. En segundo término se presenta el tema de la estabilidad financiera. Necesitamos mejores instrumentos para vigilar los riesgos. Los organismos de regulación y supervisión deben estar facultados para adoptar medidas preventivas tempranas. Aquí en América Latina varios países —incluido Brasil— están ya fortaleciendo sus regulaciones financieras macroprudenciales”, señaló el representante del FMI.

Apelando a la reflexión en los líderes regionales, Dominique Strauss-Kahn se pregunta: “En momentos en que la crisis financiera mundial recién se desvanece de nuestra memoria, puede parecer prematuro pensar en posibles shocks futuros. Pero la economía mundial aún es vulnerable a ciertos riesgos y siempre es bueno estar preparados para posibles cambios en el contexto económico. La experiencia de América Latina en la última crisis, que la capeó mucho mejor que casi todas las demás, demuestra las ventajas de establecer mecanismos amortiguadores y reducir la exposición al riesgo en épocas de bonanza. En la última década, diversos países de la región fortalecieron sus marcos de política económica, redujeron su deuda pública, aumentaron sus reservas de divisas, permitieron una mayor flexibilidad cambiaria y mejoraron los mecanismos de supervisión y regulación financiera. Todos estos elementos contribuyeron al éxito de la región”, indicó.

Fuente: Burson-Marsteller Perú

7 mar. 2011

¿Puede el yuan sustituír al dólar?

Por Shen Hong

SHANGAI- Es prácticamente un hecho que China superará a Estados Unidos como la principal economía del mundo, probablemente en las próximas dos décadas.

El yuan, sin embargo, quizás nunca desplace al dólar de su pedestal.

Hace falta más que poder económico para que un país establezca su moneda en los mercados y los títulos públicos en todo el mundo. De hecho, el status preferencial del dólar y del euro en los pagos vinculados al comercio internacional- como inversión de seguridad y como moneda por la que optan muchas naciones para sus reservas en moneda extranjera- depende de algo de lo que hoy China carece: el imperio de la ley y la estabilidad política a largo plazo.

A medida que la corrupción sigue rampante y que la brecha entre ricos y pobres se sigue ensanchando, la inestabilidad social continúa siendo una amenaza real para un país que no tiene un sistema democrático. Para que los bancos centrales acepten almacenar yuanes a largo plazo, será necesario que queden convencidos de que Beijing establecerá un sistema político que hará que el futuro de la nación será estable y fácil de predecir.

Como resultado de ello, las preguntas sobre el futuro del yuan dependen en gran medida de una pregunta aún más importante: ¿Cuándo tendrá China elecciones libres?

Desde julio de 2009, los exportadores chinos de 20 regiones han estado cerrando operaciones en yuanes. Las importaciones chinas que se pagan en yuanes siguen siendo menos de 1% del total de bienes que ingresan a China, pero esa participación se espera que crezca hasta 20% en 2015, de acuerdo a un informe investigativo de Standard Chartered Bank, de Londres.

China está tratando de que Hong Kong sea un centro satélite para las operaciones e inversiones con yuanes y en productos financieros basados en el yuan. Se han dado pasos clave hasta ahora como la creación de un mercado para intercambiar notas en yuanes y el denominado mercado de bonos "dim sum", que permite el corretaje con deuda denominada en yuanes emitida por compañías extranjeras y bonos chinos. Ambos mercados han visto un crecimiento fuerte en los últimos meses, reflejando el optimismo a largo plazo sobre la economía china así como sobre el yuan.

Beijing también dio recientemente al Banco de China, uno de los más grandes bancos chinos manejados por el gobierno, permiso para llevar a cabo operaciones en yuanes a sus clientes en Estados Unidos, una decisión que se vio como un aval simbólico del gobierno a al corretaje extranjero del yuan.

Esos son pasos importantes. Pero los expertos dicen que China debe hacer más para persuadir a las empresas locales y extranjeras de que cierren negocios en yuanes, y para alentar a los bancos centrales del mundo a tener activos denominados en yuanes como parte de sus reservas. Simplificar las regulaciones sobre divisas y crear más formas de reinvertir los yuanes que no están en China en ese país será crucial.

"Un paso importante hacia una mayor convertibilidad del yuan sería abrir aún más el mercado interno de bonos chinos a los inversionistas extranjeros", dice Patrick Perret-Green, jefe de corretaje de moneda extranjera y estrategia de mercado local para Asia de Citrigroup.

Beijing le concedió en agosto a un pequeño grupo de inversionistas extranjeros acceso a su vasto y potencialmente lucrativo mercado "on shore" de bonos que funciona entre los bancos, aunque lo hace con un rígido sistema de cuotas.

Además, China está considerando permitir a los fondos que utilizan yuanes con sede en Hong Kong invertir en la bolsa del resto del país. Y la bolsa de Shangai tiene un plan para permitir a las empresas extranjeras ofrecer acciones denominadas en yuanes.

Shen es el jefe de la oficina en China de Dow Jones Newswires