26 mar. 2010

La disyuntiva de Europa: privilegiar el crecimiento o la red de protección

Por Marcus Walker y Alessandra Galloni

Los líderes europeos que se reunirán hoy en Bruselas corren contra el reloj para resolver la crisis de Grecia. Sin embargo, para muchos expertos el auténtico remedio para los problemas de confianza que aquejan a la zona euro va mucho más allá: una muy necesitada reconfiguración de las economías más importantes del bloque, empezando por las de Alemania y Francia.

Los temores de que los gobiernos del bloque no logren zanjar sus diferencias sobre un posible paquete de rescate para Grecia arrastró ayer al euro a su nivel más bajo en 10 meses. La calificación de la deuda de Portugal fue rebajada por Fitch Ratings, lo que pone de relieve el riesgo de que la crisis fiscal de Grecia se contagie a otras economías en apuros.

Se trata de un panorama diametralmente opuesto a la visión que acompañó el lanzamiento de la moneda común en 1999.

En aquel entonces, los promotores del euro auguraron un renacimiento del viejo continente impulsado por la modernización de estados de bienestar poco eficientes y la liberalización de mercados excesivamente regulados. Diez años después, la zona euro lucha por apuntarse a la recuperación económica global que arrancó en Asia y se ha propagado a EE.UU. y parte de América Latina.

[PIB]

La hora de las reformas

Los miembros del bloque de 16 países afrontan un dilema: o estimulan la economía mediante el cumplimiento de viejas promesas para recortar las prestaciones y flexibilizar los mercados laborales o, como advierten muchos economistas, lidian con una década de estancamiento económico.

La zona euro ha perdido dinamismo durante los primeros 10 años de la moneda común, con un crecimiento anualizado de 1,7% de 2000 a 2008, una caída frente al 2% de los años 90. La próxima década podría ser peor. El mayor endeudamiento de los gobiernos y una mayor población de jubilados forzará un alza de impuestos, que pesará tanto sobre empresas como consumidores.

"La verdadera pregunta que esta crisis nos plantea a todos es: ¿en qué medida podrán los países aceptar una auténtica reforma?", señala Thierry Breton, ex ministro francés de Finanzas que ahora se desempeña como presidente ejecutivo de la firma de tecnología de la información Atos Origin SA.

Las decisiones que se adopten tienen ramificaciones globales. La zona euro es la mayor economía unificada del mundo después de Estados Unidos y una fuente primordial de demanda global de bienes y servicios. Una Europa alicaída pone en peligro el crecimiento equilibrado y sostenible del resto del mundo.

Sin embargo, la predisposición hacia profundos cambios estructurales es muy baja en un continente acostumbrado a las generosas prestaciones del Estado y las fuertes protecciones laborales.

Incluso en las épocas de vacas gordas, los europeos se resisten a adoptar un modelo de capitalismo estadounidense, donde estiman que a menudo impera la ley del más fuerte. En los momentos de vacas flacas, los electores tienden a priorizar la seguridad económica frente al cambio.

La clara derrota del partido conservador francés en las elecciones regionales del fin de semana pasado fue interpretada como un aviso de que muchos votantes encuentran que los intentos del presidente Nicolas Sarkozy de abrir Francia a los negocios y reducir algunos beneficios públicos son una medicina difícil de tomar.

"Se suponía que el euro sería un trampolín para lograr una mayor productividad y crecimiento al promover una mayor integración entre las economías (europeas)", afirma Simon Tilford, economista jefe del Centro para la Reforma Europea, un centro de estudios en Londres. "En su lugar, la integración está perdiendo vigor. La falta de flexibilidad en los mercados de trabajo y productos genera serias preguntas sobre las posibilidades que tiene el euro de cumplir con su potencial".

Seguridad y cambio

Las reformas estructurales parecen ser la última gran esperanza, en parte debido a que los países de la zona euro disponen de pocas alternativas para reactivar sus economías. No pueden, por ejemplo, modificar las tasas de interés para estimular el crédito, ya que la política monetaria está en manos del Banco Central Europeo. La moneda común, asimismo, implica que los países carecen de una divisa nacional que puedan devaluar, una medida que abarataría sus exportaciones.

La alternativa restante, según numerosos economistas, pasa por la reforma del querido "modelo social".

Eso significa limitar las pensiones y los beneficios a quienes realmente los necesiten, en vez de mantener a personas perfectamente capacitadas para trabajar pero a las que les resulta más cómodo vivir del Estado, y eliminar leyes laborales y empresariales que disuaden el emprendimiento y la creación de empleos.

Este es el camino que prefiere Carlos Bock. El graduado alemán con un título de administración de empresas pasó meses inmerso en la densa burocracia del país antes de instalar un negocio de computadoras y cibercafé en 2004. Antes de ofrecer una taza de café, cuenta, tuvo que obtener una licencia para regentar una "empresa gastronómica". Uno de los 38 requisitos le exigía asistir a un curso de manejo higiénico de carne picada.

Bock cerró el negocio en 2008. Las estrictas regulaciones y protecciones sociales alemanas favorecen a las empresas establecidas y trabajadores veteranos frente a los proyectos nuevos y emprendedores, lamenta el empresario. También tuvo que hacer frente a la renuencia de los consumidores a abrir sus billeteras, un problema que los economistas atribuyen en parte a los altos impuestos sobre las empresas, que reducen el salario neto de los trabajadores.

"Si los mercados fueran más libres, habría más caos al principio, pero con el tiempo alcanzaríamos un mejor nivel económico", sostiene.

Políticos en toda Europa afirman que la causa de la reforma no está perdida. Xavier Musca, subsecretario general de Sarkozy, dice que el ánimo a favor de la reforma ha recobrado impulso a partir de 2007. "El gobierno está estimulando a los empleados a trabajar más y buscando una mayor competencia en el sector minorista... Ahora, también vamos a acelerar la reforma del sistema de pensiones", explica.

En última instancia, algunos gobiernos no tendrán otra alternativa. Alemania acaba de aprobar una ley que garantiza a los jubilados de la tercera edad que sus pensiones no van a disminuir, una promesa costosa que, en la opinión de varios economistas, pesará sobre futuros empleados y las empresas a menos que se reforme el sistema.

"Ahora no nos quedará otra opción que emprender reformas", señala Michael Fuchs, un legislador de la Unión Demócrata Cristina, el partido de la canciller alemana Angela Merkel.

Fuente: WSJ

25 mar. 2010

Alemania introduce un fondo para los rescates bancarios

por Gerrit Wiesmann y James Wilson

El Gobierno alemán quiere que los 2.000 bancos del país contribuyan a crear un fondo de miles de millones de euros, con el que se rescataría a las entidades insolventes durante la próxima crisis financiera. Ayer domingo la canciller Angela Merkel dio su visto bueno, junto a los miembros de su coalición de centro-derecha, al borrador del proyecto. Los detalles del mismo se darían a conocer a finales de junio.

No obstante, al parecer, el fondo alemán no se parecerá al modelo adoptado por EEUU, anunciado por el presidente Barack Obama en enero, al excluir a las aseguradoras e incluir a los bancos más pequeños. Casi con toda seguridad, las aseguradoras quedarían fuera, dado que el nuevo fondo pretende ser un complemento a la nueva ley de quiebras, que abordaría los problemas a los que se pueden enfrentar los bancos insolventes.

La decisión supone una victoria para Allianz y otras compañías alemanas del sector y una derrota para las cajas de ahorro y los bancos cooperativos, que se defienden diciendo que no son responsables de la reciente crisis financiera. Los políticos alemanes están convencidos de que cualquier rescate bancario no es sólo fundamental para unos pocos bancos, sino que al final favorece a los intereses de todas las entidades del sistema bancario.

Desde que la crisis financiera global estallara en 2008, Alemania ha destinado a tal fin 174.000 millones de euros entre capital y garantías de créditos, la mayor parte de los cuales han ido a parar a Hypo Real Estate y Commerzbank. Esa cantidad forma parte del fondo de rescates creado ese mismo año y que asciende a 500.000 millones de euros.

La asociación alemana de bancos comerciales, BDB, que incluye a entidades como Deutsche Bank y Commerzbank, sería favorable a la propuesta de creación de un “fondo de estabilización” que, en su opinión, podría basarse en el actual modelo. La BDB cree que un fondo nacional es más conveniente que uno internacional, aunque lo ideal sería su coordinación con fondos de otros países, en caso de una posible colaboración entre ellos para evitar la quiebra de una entidad multinacional.

No obstante, el consejero delegado de Deutsche Bank, Josef Ackermann, es partidario de un fondo internacional, ya que quiere evitar que su banco se convierta en el mayor contribuyente de un fondo nacional. Por su parte, las 430 cajas de ahorro y las 1.200 cooperativas – cuya presencia internacional es escasa, rechazan la idea de pagar la misma cuota que bancos de la talla de Deutsche Bank.

Una idea que circula en Berlín consiste en convertir el actual fondo de emergencia financiado por el Gobierno en uno financiado por el sector bancario, con contribuciones anuales basadas en sus operaciones. Al igual que Washington, Berlín es partidario de que las tradicionales cajas de ahorro paguen menos que las entidades que tienen negocios más arriesgados, como la banca de inversión.

En una misiva enviada al Parlamento alemán, el ministerio de Finanzas explicaba que aplicar los planes de EEUU en Alemania supondría un coste anual de 9.000 millones de euros. No obstante, los defensores del plan aseguraron que el fondo alemán no se acercaría “ni de lejos” a esta cifra.

The Financial Times Limited 2010. All Rights Reserved.

24 mar. 2010

El cazador de burbujas financieras

Por Eleanor Laise

Didier Sornette ha vivido su vida coqueteando con el peligro. Conduce motocicletas, es aficionado al surfing de vela y practica esquí acuático a lo largo de un recorrido de 200 kilómetros entre Niza y Córcega. Ahora llega un desafío profesional intimidante: "el experimento de la burbuja financiera".

Sornette, de 52 años, es el director del Observatorio de Crisis Financiera de la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, o como él lo llama, "el MIT de Europa". A fines del año pasado, lanzó su experimento al identificar cuatro burbujas en desarrollo y pronosticar cuándo alcanzarán su pico. Sus predicciones están guardadas en secreto en archivos codificados que no pueden ser alterados y serán reveladas sólo el primero de mayo cuando, según sus estimados, los picos de las burbujas hayan pasado.

"Mis colegas creen que estoy loco por arriesgar mi pellejo" al hacer este tipo de predicciones, afirma Sornette. Los académicos suelen ser bastante cautos, afirma, para proteger sus reputaciones. "Hay que encontrar alguien como yo, un inconformista que tiene poca aversión al riesgo".

Las firmas de Wall Street y gobiernos en todo el mundo buscan la clase de sistema de predicción que Sornette asegura ofrecer. Algunos grandes bancos y firmas de investigación de inversión, incluidos Fortis Bank, de BNP Paribas, e Ibbotson Associates, de Morning star Inc., ya probaron sus modelos con cierto éxito. Por ejemplo, en un informe de investigación difundido el año pasado, Fortis usó el modelo de Sornette para identificar un comportamiento similar al de una burbuja en algunos índices de seguros contra cesación de pagos.

La firma predijo que los índices caerían, pero antes de que realmente ocurriera. De todos modos, "es interesante tener una herramienta disponible que puede dar señales de advertencia", afirma Peter Cauwels, uno de los directores de Fortis.

En las últimas semanas hubo movimiento en el Congreso estadounidense para crear una nueva agencia que albergue datos y herramientas analíticas que apunten a detectar e impedir futuros colapsos financieros.

La noción de que las burbujas pueden ser identificadas mientras aún se están inflando no es popular. El ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan señaló en un famoso discurso de 2002 lo difícil que es identificar una burbuja hasta después del hecho, "es decir, cuando al reventar confirma su existencia". Otros académicos apuntan a las fallas de Sornette, incluida una predicción de que las acciones estadounidenses continuarían con problemas en 2003 y 2004, para calificar su sistema de fracaso.

Sornette afirma que su observatorio puede rastrear miles de acciones, bonos y otros valores. El término "observatorio" también busca subrayar su enfoque científico y cuantitativo en el estudio de las burbujas.

Sornette trabaja con un puñado de académicos con doctorados e investigadores avanzados y examina con cuidado datos con la ayuda de una supercomputadora del instituto llamada "Brutus".

Como profesor de finanzas, física y geofísica, Sornette tiene una pasión por predecir eventos en sistemas complejos. Ha estudiado terremotos, brotes epilépticos, y la popularidad de videos de YouTube.

El observatorio, que es financiado por la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, está diseñado para probar científicamente la idea de que los mercados financieros tienen un grado de previsibilidad, en particular durante períodos en los que se desarrollan burbujas.

Tras estudiar tanques de cohetes, fluctuaciones del mercado y terremotos, Sornette, quien se dedica a los deportes extremos en su tiempo libre, siguió despuntando su adicción a las predicciones, en busca de ciertas "huellas" en los precios del mercado que lo ayudaran a identificar burbujas. Mientras hay mucha matemática compleja detrás, un patrón clave es esencialmente este: períodos de crecimiento insostenible, en los que la tasa de crecimiento se acelera a sí misma, marcados por olas de ventas generadas por el pánico. Elementos clave son el "feedback positivo" generado por inversionistas optimistas que impulsan el precio aún más arriba hacia territorio peligroso incluso cuando los inversionistas más pesimistas producen olas de ventas. En medio de esta guerra, hay un desarrollo acelerado de la burbuja.

Sólo alrededor de dos tercios de las burbujas terminan estallando, sostiene Sornette. Pero en su opinión, a medida que se desarrolla la burbuja, se vuelve cada vez más inestable de forma que cualquier cantidad de pequeñas molestias podría provocar su estallido.

Así que mientras los observadores del mercado a menudo buscan las causas de un estallido en los eventos inmediatamente anteriores, el académico cree que el origen fundamental se encuentra en el desarrollo de la inestabilidad a más largo plazo.

Sornette dice que por lo general no negocia acciones, porque considera que consume mucho tiempo. Ahora, a través de una firma llamada Research LLC, vende programas para analizar riesgos financieros.

Nassim Taleb, quien popularizó el término "cisne negro" para describir eventos extremos que son altamente imprevisibles, está bien familiarizado con el trabajo de Sornette, pero aún no cree que se pueda usar un modelo para hacer predicciones precisas. Sin embargo añade que el trabajo del profesor es "mucho más útil que cualquier cosa que hay actualmente en la economía".

Fuente: WSJ

23 mar. 2010

Los coreanos no quieren tomar vacaciones, pero su gobierno los obliga

Por Evan Ramstad y Jaeyeon Woo

SEÚL—El gobierno de Corea del Sur está tomando medidas enérgicas respecto a las vacaciones. Sus trabajadores, al parecer, no están tomando las suficientes.

Durante décadas, a los surcoreanos se les pedía que sacrificaran todo para forjar la economía del país. Ahora, se han convertido en los mayores adictos al trabajo del mundo, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, y dedican más horas al año en su empleo que las personas en cualquier otro país desarrollado.

El gobierno está tratando de cambiar eso. El ministerio a cargo del personal público emitió una directiva en enero que exige que los cerca de un millón de trabajadores estatales del país presenten a sus jefes un plan para tomar 16 días de descanso este año.

El problema: en una sociedad donde los superiores jerárquicos establecen el tono en los negocios y la política, algunos de los mismos jefes detrás de la iniciativa vacacional no se molestan en tomar sus días de descanso.

El presidente Lee Myung-bak debatió el déficit vacacional del país en una reunión de gabinete a mediados del año pasado, apuntando a un sondeo que muestra que el trabajador estatal típico suele tomar sólo seis de los 23 días de vacaciones asignados. Desde que asumió la presidencia del país en febrero de 2008, el mismo Lee ha tomado un total de cuatro días de descanso, según informes de los medios de comunicación.

Para persuadir a los trabajadores renuentes, el gobierno ha importado artillería pesada: un experto de Alemania, un país donde los trabajadores están entre los que más disfrutan de las vacaciones en el mundo.

Nacido en Alemania con el nombre de pila de Bernhard Quandt, se trasladó a Corea del Sur en 1978 y se convirtió en ciudadano en 1986, cambiando su nombre a Lee Charm. Lee, quien enseña idiomas en la televisión, presenta programas de radio, escribe libros y da conferencias sobre la cultura coreana, es una de las personalidades extranjeras más visibles en el país.

En agosto, Lee fue nombrado jefe de la agencia gubernamental Organización de Turismo de Corea (KTO, por sus siglas en inglés), cuyos 550 empleados desarrollan visitas guiadas, promocionan el país y deberían, en teoría, saber algunas cosas sobre cómo disfrutar el tiempo libre. Unos meses más tarde, convocó a todo el personal de la empresa para una reunión en la que anunció que quería que todos tomaran por lo menos dos semanas de descanso en 2010.

"No lo tomé muy en serio", dice Seo Dong-woo, empleado de KTO y quien ayuda en la planificación de las promociones de turismo. Seo calcula que ha tomado un máximo de cinco días de descanso en un año.

El equipo de Lee le dijo que era demasiado esperar que los empleados perdieran dos semanas consecutivas de trabajo, por lo que el jefe redujo el plan a siete días de descanso.

Muchos trabajadores y los medios de comunicación del país han aplaudido la iniciativa del gobierno. Hay esperanza de que el esfuerzo se extienda al sector privado, donde eludir las vacaciones también es rampante. SK Telecom Co., una empresa líder en la ruptura de las jerarquías laborales, señala que sus trabajadores toman entre cinco y 15 de sus 22 días de descanso disponibles. En LG Electronics, el promedio es de 10 días.

Hyundai Heavy Industries se jactaba recientemente de que sus directivos usarían sus vacaciones de febrero para visitar las plantas extranjeras. "La política de la empresa es aprovechar los días festivos y las vacaciones de verano para comprobar cómo marchan los proyectos externos y tener reuniones con los propietarios", informó Hyundai en un comunicado de prensa.

Algunos trabajadores dicen que no saben qué hacer con el tiempo libre. Otros protestan la iniciativa del Estado de aumentar las vacaciones, acusando a los líderes de tratar de ahorrar dinero: en muchos organismos públicos, los empleados son recompensados con sueldo adicional por los días de vacaciones no utilizados.

Los surcoreanos trabajaron un promedio de 2.316 horas en 2007, el último año del que hay datos disponibles. Eso se compara al promedio de 2.592 horas de la década previa, pero todavía muy por encima del promedio de 1.768 horas de los 30 países de la OCDE y 1.794 horas en EE.UU., según la OCDE.

La productividad de Corea del Sur, sin embargo, es una de las más bajas entre los países miembros de la OCDE, a excepción de algunos países del antiguo bloque soviético.

Fuente: WSJ

22 mar. 2010

La autopsia de Lehman Brothers puede traer más cadáveres

por Roberto Casado (Londres)

Una obra de teatro basada en el colapso de la empresa energética estadounidense Enron es uno de los grandes éxitos de la actual temporada en Londres. El público encuentra en la caída de Enron, producida en 2001, muchos de los ingredientes de la actual crisis financiera: la ambición de los ejecutivos, el afán especulativo de los inversores y la laxa supervisión de reguladores, consejos de administración, auditores y abogados.

Si alguien no aprecia ese vínculo tras ir al teatro, ahora también puede leer el informe de 2.200 páginas sobre las causas de la bancarrota en septiembre de 2008 de Lehman Brothers, principal víctima de la última crisis.

Anton Valukas, presidente del bufete Jenner & Block y autor del citado documento a petición del juzgado que investiga el colapso del banco de inversión, explica así su derrumbe: “La caída de Lehman fue una consecuencia de la situación financiera, pero su efecto fue exacerbado por los ejecutivos de Lehman, cuya conducta va desde simples errores a manipulación de balances; por el modelo de negocio de la banca de inversión, que recompensa el exceso de riesgos; y por los reguladores, que ni anticiparon ni paliaron los problemas”.

Revelaciones
Hasta ahí, pocas sorpresas sobre lo que se esperaba de esa concienzuda autopsia. Pero además, como sucedió en el caso Enron, el informe desvela dudosas operaciones contables, realizadas gracias a la “negligencia profesional” de Ernst & Young, firma auditora de Lehman. Y también cuestiona el papel jugado en esas maniobras contables por el bufete británico Linklaters.

Según desvela Valukas, Ernst & Young y Linklaters facilitaron ciertas operaciones de Lehman por las que esta entidad pudo ocultar deuda por más de 50.000 millones de dólares en los meses previos a su quiebra.
“Es la misma historia de Enron”, asegura un banquero de la City londinense. “Se saca deuda fuera del balance, engañando a los inversores, mientras el auditor desvía la mirada”. En el caso de Enron, esa negligencia provocó la desaparición de su auditor, Arthur Andersen.

El abogado de un despacho británico cree que la situación de Lehman no es comparable. “Enron utilizó de forma sistemática durante muchos años las transacciones con sociedades ocultas para camuflar deuda y maquillar beneficios. Lehman lo hizo de forma puntual durante unos trimestres, cuando ya estaba herida de muerte, y aprovechó un vacío legal para ello”.

Recompra envenenada
Según el informe de Valukas, Lehman utilizó un complicado mecanismo para reducir deuda en sus resultados trimestrales a partir de 2007, ante la presión de los inversores. Al final de cada periodo, el banco prestaba títulos por unos días a otros bancos, a cambio de dinero en metálico. Como el valor de los títulos era superior al 105% del dinero recibido, Lehman registraba la operación como una venta, no como un préstamo.

Al no encontrar un bufete en Estados Unidos que respaldara el criterio de que esa transacción era una venta (quizá escarmentados por el caso Enron), Lehman realizó esas operaciones a través de su filial londinense, con la bendición de Linklaters. Ernst & Young no se opuso a esas operaciones al auditar las cuentas. En el segundo trimestre de 2008, Lehman redujo así su deuda en 50.500 millones de dólares.

Las revelaciones del informe dan munición a inversores y supervisores para denunciar y pleitear contra ejecutivos y asesores de Lehman Brothers. Para empezar, los reguladores británicos han abierto sendas investigaciones sobre el papel jugado por Ernst & Young y Linklaters. Estas firmas niegan cualquier acción ilegal o negligente. De lo convincente de su defensa dependerá el que no aparezcan más cadáveres en el agujero de Lehman.