3 jul. 2009

El Tío Sam les da una mano a las finanzas personales

Por Sudeep Reddy

La premisa central del esfuerzo del gobierno de Barack Obama para proteger las finanzas personales de los estadounidenses se resume en una frase: poner la pereza a trabajar.

Si se le recomienda a la gente que ahorre una parte de su salario mensual, lo más probable es que haga caso omiso. Pero si inicia el proceso de ahorros en su nombre —canalizando parte de un aumento de sueldo directamente a una cuenta en el banco —tal vez les ayudará a eludir el trauma financiero que ha afectado a millones durante esta recesión.

Como parte de la reforma de la regulación financiera de Estados Unidos, el equipo de Obama está estimulando un uso más responsable de las tarjetas de crédito, los ahorros e incluso las hipotecas. Las autoridades están poniendo en práctica teorías de la economía conductista para cambiar la forma en que los estadounidenses toman sus decisiones financieras.

Algunas pueden resultar polémicas a medida que el Estado opta por una mayor injerencia en las finanzas personales. Para ayudar a la gente que no ahorra, por ejemplo, el gobierno crearía cuentas de ahorro para redirigir parte de su salario o reembolso de impuestos.

El principio básico detrás de la estrategia es adoptar reglas de préstamos y programas estatales basados en cómo se comportan en realidad los consumidores.

"En un sistema existen grandes incentivos de mercado para que se saque ventaja del fracaso humano". dice Michael Barr, secretario asistente del Tesoro y uno de los principales defensores de una regulación conductista. "Estamos intentando determinar las mejores herramientas normativas para realinear los incentivos y reducir las probabilidades de abusos en el mercado".

Una razón clave para la fuerte dosis de economía conductista es que los altos funcionarios del gobierno de Obama, como Barr en el Tesoro y los economistas de la Casa Blanca Austan Goolsbee y Peter Orszag, además de Cass Sunstein y otros en la Oficina de Gestión y Presupuesto, pasaron años estudiando formas de cambiar las reglas para forzar al consumidor a estudiar sus decisiones con más cuidado.

Los opositores de una mayor injerencia estatal en las finanzas personales consideran las medidas un primer paso hacia el paternalismo. Los economistas conductistas "suponen que los participantes del mercado cometen errores sistémicos todo el tiempo y que los burócratas no lo hacen", dice Mark Calabria, director de estudios sobre la regulación financiera del instituto Cato, un centro de investigación conservador.

La regulación basada en el comportamiento, a diferencia de los constantes pedidos por más transparencia, empieza con la presentación de información y opciones de elección para inducir a los consumidores a tomar decisiones que el gobierno cree que les convienen más.

La propuesta presupuestaria de Obama incluye planes que le exigen a los empleadores que no ofrecen programas de pensiones a sus empleados que los inscriban automáticamente en cuentas de jubilación individual, canalizando los aportes directamente de sus salarios. El programa tiene como blanco los cerca de 75 millones de estadounidenses que no cuentan con otro plan de jubilación aparte del Seguro Social.

El Tesoro también considera propuestas para dirigir automáticamente las devoluciones de impuestos de los contribuyentes a cuentas bancarias —en vez de hacer la devolución a través de cheques— para estimular el ahorro. Los contribuyentes tendrán el derecho de optar por no abrir la cuenta.

En el sector de viviendas, los economistas tienen una solución para evitar que las personas acepten hipotecas riesgosas que no entiendan: ofrecer un préstamo simple, como una hipoteca fija a 30 años, lo que forzaría a los consumidores que quieran una hipoteca más creativa a tomar medidas.

La nueva legislación para las tarjetas de crédito aprobada por el Congreso el mes pasado representa la primera victoria del equipo de economistas conductistas de Obama. Cuando las normas entren en vigor el próximo año, los usuarios de tarjetas de crédito recibirán cada mes advertencias prominentes y en lenguaje sencillo sobre cuánto tiempo tardarán en pagar su deuda si envían solamente el pago mínimo requerido y cuánto de interés han acumulado.

La principal preocupación de los opositores a los cambios será mantener la opción de elegir en las tomas de decisiones financieras y garantizar que los consumidores no sean demasiado presionados hacia una única dirección. Incluso los proponentes de las nuevas reglas dicen que los cambios necesitan ser fácilmente reversibles.

Fuente: WSJ

2 jul. 2009

Predicando el evangelio del consumismo global

Por Eric Bellman

BENIPUR, India—Los anunciantes de India no pueden depender de la televisión, la radio, y ni siquiera de los periódicos para llegar a los 700 millones de consumidores rurales del país. Para eso recurren a Sandeep Sharma.

El ex animador de bodas viaja por las carreteras sin pavimentar del subcontinente contando chistes, haciendo demostraciones y organizando concursos para promover —aldea por aldea— el evangelio del consumismo global.

Nuestro reportero Eric Bellman recorre Benipur siguiendo a un vendedor que va de pueblo en pueblo promocionando marcas globales.

Sharma, de 34 años, es uno de los miles de artistas itinerantes que acercan las marcas más grandes del mundo a pequeños grupos de personas en los puntos más recónditos de India. Ofrece cambios de aceite Castrol para los camiones. Sirve fideos Nestlé en las escuelas. Promociona jabones y cremas deUnilever así como polvo para los dientes y condones.

"Quédese en el campo si quiere tener éxito", dice sonriendo después de una reciente presentación ante un pequeño grupo de vecinos bajo un calor sofocante. "Cuando llegamos, todo el pueblo sale a la calle".

Es un buen momento para ser vendedor ambulante en India. A salvo de la peor parte de la recesión global, los consumidores rurales de India están gastando como nunca. Las marcas internacionales —ansiosas de contrarrestar la contracción de otros mercados— están desplegando batallones de vendedores como Sharma. En total, el gasto en publicidad aumentó el año pasado un 10% en India. La publicidad rural creció a una tasa cuatro veces mayor.

La rutina de Sharma empieza por mostrar una excesiva reverencia hacia los ancianos del pueblo con el fin de obtener su permiso para montar su escenario ambulante y para averiguar quiénes son los adinerados del pueblo. Luego corteja a los aldeanos. Solía pasearse con un megáfono anunciado su espectáculo, pero los perros lo perseguían. Ahora recorre los caminos en su camión con la música alta o regala caramelos a los niños, pidiéndoles que traigan a los vecinos.

Show sobre ruedas

En una tarde reciente en la aldea de Benipur, que cuenta con una sola pista y 5.000 habitantes, la parte trasera del camión de Sharma sirvió de escenario, con parlantes y afiches coloridos incluidos. Benipur es una franja arenosa con casas de una planta y pequeñas tiendas, la mayoría fabricadas de ladrillo pero unas cuantas de adobe con techos de paja. La carretera que conduce al pueblo está flanqueada por torres de tres metros construidas cuidadosamente con estiércol de vaca, que es quemado como combustible de calefacción y para cocinar. Camiones, tractores, motonetas y rebaños de cabras reducen el paso al ver el escenario. El grupo de curiosos crece. La música arranca. Sharma grita frente al micrófono.

"Sacrifican tantas cosas en su vida, pero estos celulares Nokia tienen todos los servicios extra", dice, sacudiendo las manos. "Nokia les facilita la vida".

Hace subir a gente descalza sobre el escenario y le pregunta acerca del producto. Cuando contestan bien las preguntas, reciben un llavero Nokia en forma de guitarra. Otros dos artistas hacen una pequeña actuación imitando a personajes de una popular película hindú.

"Hermano, ¿para qué necesito un celular?", pregunta uno de los artistas. "Para coquetear con la chica más linda de la aldea", le responde el otro. La multitud ríe.

Mientras Sharma promociona sus productos, la vida sigue su curso en el pueblo. Al lado de su camión, los aldeanos sacan agua de un pozo. Del otro lado de la calle, un par de agricultores le ponen las herraduras a un caballo. Cerca, dos vacas permanecen quietas durante todo el espectáculo.

Audiencia masculina

La multitud está compuesta íntegramente por hombres. Se empujan entre ellos para estar más cerca del escenario, ríen y responden con gritos a todas las preguntas. Sharma usa una cartelera para demostrar cómo hacer llamadas desde un celular, guardar nombres en la lista de contactos y cambiar el timbre. El show de 30 minutos resulta en la venta de tres celulares.

Sharma trabaja en el circuito desde hace cinco años para Linterland Rural Communications, la empresa que se dedica a llegar a las zonas rurales ligada a Lowe Worldwide, una agencia de propiedad de Interpublic Group PLC. Gana unos US$350 al mes, un sueldo rural mayor al promedio. Un vendedor con menos experiencia gana US$200.

Vender en el pueblo exige de mucha interacción, pero sin exagerar. Sharma y los demás vendedores de jabones y cremas de Unilever promocionan los productos a las mujeres detrás de paneles para que no haya contacto visual que pueda ofender a los hombres.

"Usualmente el esposo o el hermano está cerca y hace todas las preguntas, incluso para los productos femeninos", cuenta Sharma.

Viaja más de 8.000 kilómetros al mes visitando hasta tres aldeas remotas por día y constantemente se queda botado por las carreteras inundadas o sin asfaltar. Pasa las noches en hoteles baratos con los otro cuatro miembros de su equipo. No es su empleo de ensueño, pero gana más dinero que cantando en las bodas.

"Ahora me puedo casar", dice. Y tiene un plan: "Haré shows con mi esposa y así ganaremos el doble".

Fuente: WSJ

1 jul. 2009

En beneficios laborales, un océano divide a EE.UU. y Europa

Por Marcus Walker en Hohnelockenstedt, Alemania, y Roger Thurow, en Rockford, Illinois

Perder su empleo en una fábrica en Alemania no le impidió a Alfred Butt tomarse unas vacaciones en el Mediterráneo a fines del año pasado. Gracias a los generosos beneficios de desempleo de su país, "mi vida no ha cambiado mucho", dice.

En Estados Unidos, Dylan DeRoberts también fue despedido de una fábrica, pero para él, no hay vacaciones. "Estoy aprendiendo a vivir en otro nivel", afirma.

Los efectos del desempleo varían según donde viva el trabajador, y esa tal vez sea una de las razones por las que EE.UU. y Europa no se ponen de acuerdo sobre cómo atacar la recesión global. EE.UU. está invirtiendo miles de millones de dólares —incluyendo más ayuda a los desempleados— para reanimar su economía, y quiere que Europa haga lo mismo. Pero la mayor parte de Europa Occidental ya cuenta con una fuerte, incluso costosa, red de seguridad social, así que los gobiernos sienten menos presión para elevar el gasto para atacar la crisis.

La ironía es que durante años, Europa intentó restringir sus protecciones laborales —que han sido por mucho tiempo consideradas una barrera para el crecimiento en tiempos de auge—, emulando la economía de EE.UU. que crecía más rápido. Ahora, es EE.UU. el que está adoptando un sistema más parecido al europeo.

La divergencia entre EE.UU. y Europa sobre las protecciones laborales puede influir sobre las perspectivas de recuperación. La tasa de desempleo tanto en EE.UU. como en los 16 países que componen la zona euro es superior al 8%. Pero los altos impuestos sobre la nómina en Europa, además de restricciones sobre cuándo y cómo las empresas pueden eliminar puestos de trabajo hacen que las compañías recontraten de manera más lenta cuando termina la recesión.

Esa es una de las razones por las que los economistas esperan que EE.UU. se estabilice antes que Europa. En abril, el Fondo Monetario Internacional predijo que la economía de la zona euro seguirá contrayéndose el próximo año, mientras EE.UU. posiblemente ya habrá tocado fondo.

En el caso de Butt, quien trabajaba para un fabricante de autopartes, los beneficios laborales reemplazarán casi todo su sueldo hasta mayo de 2010. Y mantiene su seguro médico bajo el sistema universal alemán.

En cambio, el seguro médico de DeRoberts, quien trabajaba para una planta de ensamblaje de Chrysler, venció pocos meses después de su despido. Dice que no puede pagar las primas de un seguro por su cuenta.

"Me da miedo no tener seguro médico", dice DeRoberts, pero "¿A qué renuncio? ¿A la comida?"

Las protestas clásicas del Día Internacional del Trabajo atrajeron este año a más gente en Francia y Alemania que lo habitual. Pero la mayoría de los manifestantes dirigía su descontento hacia empleadores particulares más que contra el gobierno. Pese a un recelo general por la eliminación de empleos, no existe ningún clamor popular por adoptar gastos de estímulo como los de EE.UU.

El ánimo del público no es tan sombrío como los datos económicos. En Alemania, el Producto Interno Bruto ha estado en caída libre desde septiembre. La mayoría de la gente cree que la crisis empeorará, según un sondeo reciente del grupo de investigación de mercado Emnid, pero el 62% dice que no ha sido golpeado directamente hasta ahora. En EE.UU., sólo el 13% dice no haberse visto afectado, según un sondeo reciente de The Wall Street Journal/NBC.

Los beneficios de desempleo varían en toda Europa así como de estado a estado en EE.UU. Pero en la mayor parte de Europa Occidental, el Estado reemplaza de 60% a 80% del sueldo de un trabajador promedio, comparado con poco más de la mitad en EE.UU., según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Los beneficios en Europa también suelen durar más. En Bélgica, los beneficios de desempleo no vencen. En Dinamarca, el Estado reemplaza hasta el 90% del sueldo perdido e invierte el 4% del PIB cada año en apoyar y recapacitar a los desempleados. En contraste, antes de la crisis actual, EE.UU. gastaba 0,4% de su PIB en reentrenamiento y beneficios, según la OCDE.

El sistema europeo pasa factura en concepto de impuestos. En Alemania, más de la mitad del costo total de emplear a alguien consiste en impuestos a la renta y contribuciones obligatorias a programas como el seguro de desempleo y las pensiones. En EE.UU., esa cifra está en 30%, lo que significa que los trabajadores se llevan a su casa más del dinero que cuesta emplearlos.

En promedio, cuesta mucho más contratar a los empleados alemanes que a los estadounidenses, aunque su sueldo les alcanza para menos. Eso tiene un impacto tanto en el empleo como en el consumo en Alemania. Por otra parte, los estadounidenses deben pagar extra para obtener seguro médico, a diferencia de la mayoría de europeos.

Butt, el alemán, dice que empezará a sentir el golpe de estar desempleado si continúa en esa situación hasta después de mayo de 2010. El hecho de que su esposa tenga un empleo lo descalifica para recibir beneficios a largo plazo. Los beneficios por desempleo de DeRoberts, el estadounidense, se acaban en junio. Él y su novia esperan la llegada de un bebé en agosto. "Si veo que no tengo comida para llevar a casa, tomaré el primer empleo que pueda", dice.

Fuente: WSJ

30 jun. 2009

Un regulador unificado de los bancos es un buen comienzo

Por Jamie Dimon

Ahora que claras señales de estabilidad regresan al sistema financiero estadounidense, es el momento apropiado para dar una mirada al proceso de reconstrucción y a los pasos que deben tomarse para prevenir la reaparición de una crisis como la actual. La restauración de nuestro sistema financiero no le da a nadie el permiso de volver a hacer las cosas "como siempre".

El gobierno del presidente Barack Obama ha establecido un plan de reforma regulatoria que ofrece una sólida plataforma para seguir adelante. Apoyo especialmente la creación de un solo regulador bancario, algo que se debió haber implementado hace mucho tiempo. Nunca tuvo sentido que un producto de tarjeta de crédito ofrecido por Chase fuera supervisado por un regulador conforme a un conjunto de estándares, mientras que un producto virtualmente idéntico de un competidor era supervisado por un regulador completamente diferente y según criterios distintos.

En las nuevas propuestas también se recibe con beneplácito el énfasis en la fortaleza del capital y los requerimientos de liquidez, no solo para los bancos tradicionales, sino para una amplia gama de instituciones financieras. Ahora sabemos que los giros en el ciclo de negocios no se producen "una vez en una generación". Todas las instituciones financieras, sin importar dónde sean reguladas, deben estar preparadas con sólidas reservas de capital a las que pueden recurrir durante épocas de inesperadas dificultades en el mercado y la economía. Esto debe combinarse con una adecuada provisión de reservas contra préstamos incobrables, para cubrir las pérdidas presupuestadas por el creciente número de prestatarios que probablemente cesarán sus pagos y la liquidez necesaria en caso que los mercados de crédito se congelen, como sucedió el año pasado.

En un espíritu similar, la supervisión regulatoria se debe extender a los sectores del sistema financiero que durante mucho tiempo se han quedado fuera de la mira de una agencia. Una buena parte de la actividad que condujo a la actual crisis tuvo lugar en las sombras, en instituciones financieras que no fueron tan cuidadosamente vigiladas como los bancos. Un horrible ejemplo que provino de estas compañías fueron ciertas hipotecas de tasa variable con tasas introductorias absurdamente bajas que ni siquiera cubrían el interés mensual sobre el préstamo y que resultaban en un aumento del principal. Estos préstamos ahora son el ejemplo más claro del colapso. Lo que muchos olvidan es que casi ningún banco comercial regulado por la Oficina del Contralor de la Moneda ofrecía estos productos. En cambio, estos préstamos se generaron a partir de firmas hipotecarias y cajas de ahorros poco reguladas.

Este es tan solo un ejemplo de cómo sectores que otrora eran considerados demasiado insignificantes para ser regulados, han crecido en envergadura e importancia. Otro ejemplo son los fondos de cobertura y su creciente papel como contrapartes. Para recuperar la estabilidad de todo el sistema financiero se necesita la capacidad de examinar todas las actividades sistémicamente importantes, sin importar el tipo de institución, y supervisar de mejor manera las instituciones que están profundamente conectadas al sistema. Esto se puede lograr sin comprometer la flexibilidad o revelar posiciones confidenciales, a la vez que se le permite a estos vehículos mover capital de la manera que juzguen apropiado.

Proveer una mayor supervisión y transparencia de mercados clave, incluyendo el de los derivados, es otro paso de vital importancia. Aplaudimos los planes del gobierno de expandir el uso de la cámara de compensación para derivados "extra bursátiles" estandarizados, que se negocian entre instituciones financieras importantes. Sin embargo, no olvidemos que los negocios grandes y pequeños aún necesitan productos derivados ajustados a su medida para servir como cobertura ante el riesgo. Estos productos no se transan fácilmente en una bolsa y hay serias consecuencias económicas, competitivas y sistémicas al hacerlo. La regulación de derivados debe ser inteligente y efectiva y hecha en una forma que reduzca el riesgo de manipulación o abuso sin inhibir el acceso a un producto necesario.

A medida que adoptamos estos profundos cambios, debemos ser conscientes del peligro de que el péndulo oscile demasiado en una dirección. Un sistema financiero reformado debe estar en una posición de crear valor para todos los participantes: clientes, accionistas, empleados, nuestras comunidades y la economía en general.

Para que esto suceda, hay una serie de condiciones clave que se deben cumplir. Primero, debemos preservar la capacidad de innovar y de orientar el capital hacia las innovaciones más prometedoras. Esto no significa un regreso a los instrumentos financieros increíblemente complejos. Lo que sí significa es crear el espacio suficiente para el desarrollo responsable de productos y servicios que satisfagan las necesidades de un mercado que cambia a toda velocidad.

Asegurar la habilidad de innovar es fundamental para la competitividad estadounidense. La industria financiera es global y altamente móvil. Si se reprime la innovación en EE.UU., el capital simplemente se trasladará a otros países en donde sea bien recibido. Eso se traducirá en la pérdida de empleos, ingresos por impuestos y crecimiento en los momentos en que menos podemos darnos el lujo de perderlos.

Segundo, cualquier reforma regulatoria debe asegurarse de que la supervisión gubernamental del sistema financiero sea eficiente. Debemos evitar la tentación de tener múltiples reguladores sólo por tenerlos. Tres o cuatro reguladores supervisando (y peleando por) el mismo asunto no es un uso inteligente del dinero de los contribuyentes. Las compañías no pueden operar de esta forma. Tampoco el gobierno.

Tercero, el sistema financiero debe estar en posición de proveer crédito a los consumidores en condiciones razonables. Estoy absolutamente de acuerdo con la necesidad de fortalecer la protección al consumidor. Algunas de las prácticas más abusivas que involucran a las hipotecas y otros productos financieros para los consumidores que no podían pagarlos provinieron de partes de la industria que estaban pobremente reguladas o sin ninguna regulación.

Antes de crear una burocracia enteramente nueva, los encargados de diseñar políticas deben examinar primero las formas de fortalecer y reencauzar la autoridad de los reguladores existentes. Los reguladores primarios de las instituciones financieras deben ser responsables y responder por la protección de los consumidores. La creación de funciones duplicadas y yuxtapuestas podría incrementar los costos y reducir las oportunidades de crédito para los consumidores que tratamos de proteger.

Finalmente, ninguna discusión del futuro del sistema financiero puede ser completa sin un reconocimiento de la responsabilidad que tiene la industria de ganarse la confianza de los estadounidenses. ¿Cómo recuperaremos esa confianza? Primero, el liderazgo de las empresas debe estimular una cultura al interior de sus instituciones que se concentre en la integridad, capacidad de ejecución, productos de calidad, creación de valor a largo plazo y hacer lo correcto. Las recompensas tienen que seguir un desempeño real, sostenible y ajustado al riesgo. Los paracaídas dorados, contratos especiales y beneficios poco razonables deben desaparecer. Debe existir una concentración permanente en la gestión de riesgo que comience en la cima de la organización y permee a toda la firma. Esto debería ser la norma, pero en muchos lugares no lo era.

Por encima de todo, sin importar cual sea el marco regulatorio, esto significa que nuestra responsabilidad no es sólo con nuestros accionistas, clientes y empleados, sino también con el público. La brecha que creció entre Wall Street y el resto de la economía nos ha afectado a todos. Los estadounidenses deben ver que el trabajo que hacemos no solo tiene que ver con obtener una ganancia, sino con crear valor que ayude a los consumidores, pequeñas empresas, agencias del gobierno, organizaciones sin fines de lucro y a toda la economía. En su mejor forma, eso es a lo que se dedican las instituciones financieras.

La paulatina restauración de la estabilidad es un paso importante para el sistema financiero y la economía. Al instituir los cambios necesarios a la forma en la que las instituciones financieras operan y son reguladas, creo que el sistema volverá a jugar de nuevo su rol vital, suministrando eficientemente y seguramente el capital y el crédito del cual depende el crecimiento económico de nuestro país.

Dimon es el presidente de J.P. Morgan Chase & Co.

Fuente: WSJ

29 jun. 2009

Audiencia en el Congreso pone en duda el futuro de Bernanke

Por Michael R. Crittenden y Jon Hilsenrath

El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, se topó con la hostilidad de legisladores que criticaron al jefe del banco central por su manejo de la crisis financiera, en un interrogatorio público que refleja la creciente frustración respecto al rol de la Fed en la reformulación del sistema bancario.

Dejando de lado el trato deferente normalmente reservado al presidente de la Fed, legisladores del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes repetidamente interrumpieron a Bernanke durante la audiencia para revisar el papel de la Fed en la creación del segundo paquete de rescate para Bank of America. Los legisladores diseccionaron los correos electrónicos internos de la Fed, solicitados oficialmente por el comité.

Gran parte de la audiencia se enfocó en el rol que desempeñó la Fed en la presión para que Bank of America Corp. completara la compra de Merrill Lynch a fines del año pasado. Políticos de los partidos demócrata y republicano cuestionaron a Bernanke sobre si amenazó con forzar la salida del presidente ejecutivo de Bank of America, Kenneth Lewis. Le acusaron de inconsistencias en sus declaraciones y de no proporcionar información a otras agencias. Un legislador llegó a preguntarle a Bernanke si estaba mintiendo.

Se trató de la audiencia más dura a la que se ha sometido un presidente del banco central estadounidense desde fines de los años 90, un reflejo del desasosiego generalizado sobre el rol de la Fed en el combate contra la crisis financiera y del rechazo popular a los rescates gubernamentales, que la Fed ha ayudado a implementar.

Para muchos legisladores, la saga de Bank of America se ha convertido en símbolo de frustraciones más generales. Los críticos a la derecha dicen que el banco central intervino de manera demasiado agresiva en el sector privado. Los críticos a la izquierda dicen que ha sido muy poco transparente.

El mandato de Bernanke concluye el 31 de enero y el presidente Barack Obama debe decidir si nominar al presidente de la Fed a otro mandato de cuatro años. Obama ha elogiado a Bernanke, y el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, reiteró el jueves el apoyo presidencial, pero el duro escrutinio del Congreso constituye un revés, ya que cualquier presidente de la institución tendría que ser confirmado.

El mayor desacuerdo tiene que ver con si Bernanke amenazó a Lewis de Bank of America. El banco a mediados de diciembre se acercó al gobierno en un intento de cancelar su acuerdo de compra de Merrill Lynch, forjado en medio de la crisis en septiembre. Al final, el gobierno otorgó un paquete de rescate de US$20.000 millones para cubrir crecientes pérdidas en el banco de inversión, tras un forcejeo en el más alto nivel.

Bernanke dijo a los legisladores que nunca hizo ningún comentario a Lewis sobre su salida, y que no recordaba una conversación por correo electrónico con el presidente de la Fed de Richmond, Jeffrey Lacker, en el que Bernanke decía que "la gerencia pasará a la historia" en caso de que el banco anulara la compra y más tarde necesitara más dinero.

El representante Darrell Issa, republicano de California, dijo que los documentos solicitados por el comité muestran que funcionarios del gobierno sí realizaron estas amenazas contra Lewis, sugiriendo que se han hecho declaraciones contradictorias bajo juramento.

Muchos economistas temen que la independencia de la Fed y su capacidad para realizar su labor de controlar la inflación podrían verse coartadas por la investigación. "Tiró por la ventana 80 años de límites en lo que la Fed normalmente hace", dice Bryan Caplan, un profesor de economía de la Universidad George Mason y ex alumno de posdoctorado de Bernanke. Caplan es coautor de un popular blog de economía que ha sido muy crítico con su ex profesor.

Los defensores del presidente de la Fed argumentan que Bernanke tomó las decisiones apropiadas para proteger una economía al borde del colapso. Datos económicos divulgados ayer muestran que los pedidos de bienes manufacturados por empresas han subido en mayo por tercer mes consecutivo.