23 dic. 2011

La Fed propone normas para las grandes financieras

Por Alan Zibel

WASHINGTON (Dow Jones)--La Reserva Federal de Estados Unidos propuso el martes exigir a las grandes firmas financieras del país reducir los riesgos que toman, como parte de un esfuerzo para limitar la amenaza que representan al sistema financiero en general.

La propuesta implementa requisitos impuestos por la ley de reforma financiera Dodd-Frank, aprobada a mediados de 2010. Los legisladores buscaban evitar una repetición de la crisis financiera de 2008, cuando el gobierno estadounidense tuvo que inyectar dinero en más de 700 bancos para evitar un derrumbe del sistema financiero.

La Fed, en una presentación de la propuesta, de 173 páginas, informó que busca "crear un conjunto integrado de requisitos que buscan reducir significativamente la probabilidad de un fracaso de empresas importantes para el sistema y minimizar el daño al sistema financiero y a la economía en general en caso que tal empresa fracase".

El banco central añadió que busca llevar a las firmas financieras más grandes a reducir sus operaciones y sus vínculos entre ellas.

La propuesta aumenta las regulaciones sobre bancos con al menos US$50.000 millones en activos. Las regulaciones, u otras similares, también se aplicarían a entidades no bancarias. Un nuevo consejo de reguladores federales aún no ha determinado qué firmas, como aseguradoras, administradoras de activos o fondos de cobertura, califican como "sistémicamente importantes" y que deben estar sujetas a una mayor supervisión.

Las normativas propuestas detallan cuánto efectivo deben mantener los bancos para reducir su necesidad de recurrir a los volátiles mercados de financiamiento, cuánto pueden solicitar en créditos y cómo deben administrar el riesgo. La Fed también señaló que llevaría a cabo pruebas de solvencia anuales a las firmas y que haría público un resumen de los resultados.

También establece los "gatillantes" que permitirían a los reguladores determinar cuándo un banco está en problemas. Si esos se concretan, los bancos podrían enfrentar restricciones al crecimiento, los pagos de distribución de capital y a ejecutivos, y podrían necesitar recaudar más capital, según la Fed.

De acuerdo con la propuesta, a las instituciones con más de US$500.000 millones en activos sólo se les permitiría tener 10% de exposición a otra empresa grande, como parte de un esfuerzo de los reguladores por reducir las conexiones entre grandes empresas financieras.

Como parte de las regulaciones, la Fed también señaló que apoya el nuevo marco mundial establecido por los reguladores en Basilea, Suiza, que requieren que las mayores entidades financieras del mundo mantengan capital extra como protección contra pérdidas. Asimismo, el banco central rechazó los argumentos de los grandes bancos estadounidenses, los que señalan que la normativa podría afectar la economía al reducir su capacidad de entregar créditos.

22 dic. 2011

La disimulada ayuda de los gobiernos a los bancos europeos

Por Sara Schaefer Muñoz, David Enrich y Patricia Kowsmann

LONDRES—Los gobiernos de Europa están haciendo denodados esfuerzos por apuntalar a sus bancos, pero intentan minimizar el costo y ahorrarse el oprobio que provocaría una nueva serie de rescates financiados por los contribuyentes.

El gobierno italiano, por ejemplo, está alentando a los bancos a comprar propiedades públicas que luego pueden usar como garantía para tomar dinero prestado.

Como parte de un amplio recorte de gastos, el gobierno portugués está en esencia, tomando dinero prestado de los fondos de pensiones y podría utilizar parte de esos recursos para ayudar a las empresas estatales a pagar créditos bancarios.

Los gobiernos de Alemania y España también han recurrido a maniobras poco ortodoxas para apoyar a la banca.

Las medidas inusuales coinciden con la creciente presión sobre los países de la zona euro para contener el alza de los costos de financiamiento mostrando a los inversionistas que sus presupuestos están bajo control.

Algunos economistas dicen que tales medidas no son un sustituto adecuado de un paquete de rescate que incluiría la recapitalización de las instituciones financieras y ayuda para emitir nueva deuda.

"La mayoría de estas gestiones tras bambalinas parecen limitadas en tamaño y no abordan el problema general", sostuvo Jacques Cailloux, economista jefe para Europa de Royal Bank of Scotland.

En los últimos años, los gobiernos de países como Irlanda, Alemania y España han recapitalizado a sus bancos. El Banco Central Europeo facilitó las condiciones para que las entidades accedieran a fondos de emergencia al ofrecer créditos a tres años y aceptar un rango más amplio de activos como garantía.

Sin embargo, ha habido una resistencia generalizada a realizar una cirugía más radical para resolver los problemas de fondo del sistema financiero.

El gobierno italiano ha sido uno de los más originales a la hora de hallar maneras de ayudar a que sus bancos conserven capital u obtengan nuevos fondos.

Al 30 de septiembre, los cinco mayores bancos del país acumulaban unos 156.000 millones de euros (US$203.000 millones) de deuda del gobierno italiano y el desplome en los valores de tales bonos ha suscitado inquietudes acerca de la viabilidad de las instituciones. Los bancos, por ende, han tenido problemas para acceder a las fuentes tradicionales de financiamiento.

Una cláusula insertada en la ley de presupuesto del gobierno el mes pasado permite a los bancos usar sus bonos soberanos para comprar cuarteles militares, edificios de oficinas y otros bienes raíces que el Estado trata de vender. El gobierno luego alquilaría las propiedades a sus nuevos dueños y los bancos pueden incorporar las propiedades, que producen ingresos, en valores respaldados por activos, que posteriormente sirven como garantía de los préstamos del BCE, dicen analistas.

En Alemania, a su vez, Commerzbank AG está en conversaciones con el Ministerio de Finanzas para transferir parte o la totalidad de su atribulada división de activos inmobiliarios, Eurohypo, a un "banco malo" de propiedad gubernamental. El banco y el gobierno negocian la mejor forma de estructurar el acuerdo de modo que no se considere un rescate, posiblemente protegiendo al gobierno contra pérdidas o pagándole una suma nominal, señalan fuentes cercanas. Commerzbank, cuyo 25% está en manos del gobierno, recibió un rescate en 2009 pero necesita recaudar unos 5.300 millones de euros antes de mediados del año próximo para satisfacer las demandas de los reguladores europeos.

[wsjamd1dec20]

En Portugal, el gobierno planea una intrincada maniobra financiera que podría aliviar parcialmente la cartera de préstamos impagos de las compañías estatales.

El Estado acaba de concluir un plan para transferir las obligaciones futuras de pensiones de los bancos al gobierno, a cambio de 6.000 millones de euros que incluyen efectivo, acciones y bonos. La mayor parte de los fondos ayudará a cumplir las metas fiscales del gobierno.

Pero alrededor de 2.000 millones de euros irían a parar a los bolsillos de las compañías estatales en problemas, las que usarían los fondos para pagarle a los bancos. "La medida permitirá a entidades públicas la devolución de deudas, contribuyendo a una reducción en las razones de préstamos respecto a depósitos de bancos portugueses y ayudando a la financiación de la economía", dijo recientemente al Parlamente el ministro de Finanzas, Vitor Gaspar.

El gobierno español usó 5.500 millones de euros del plan de garantía de depósitos para sanear la nacionalizada Caja de Ahorros del Mediterráneo y gestionar su venta a Banco Sabadell SA a comienzos de este mes. En vez de levantar dinero mediante un fondo de rescate, un portavoz del banco central dijo que el programa de seguro de depósitos dejaría intactas las metas fiscales.

Fuente: WSJ

21 dic. 2011

El oro: ¿refugio o inversión prescindible?

Por Liam Pleven

Con refugios como este, ¿quién necesita activos riesgosos?

El oro ha caído cerca de 10% en diciembre, una liquidación que le ha restado poco menos de US$170 al precio, dejando la onza troy en US$1.595,2.

A pesar de su reputación como una inversión segura, el oro cayó 5% el miércoles pasado, ante las dudas de los inversionistas en torno al futuro de Europa.

En vez de comprar oro, como a menudo ha ocurrido en los últimos años cada vez que aparecen nubarrones en los mercados, los inversionistas están abandonando el metal dorado para refugiarse en otros activos tradicionales, en especial el dólar y los bonos del Tesoro de Estados Unidos. En las últimas jornadas, los inversionistas han vendido oro al mismo tiempo que activos más volátiles, como las acciones.

"El oro ya no es un refugio", dijo Adam Grimes, director de inversión de Waverly Advisors LLC, una firma de Nueva York que asesora a fondos de pensiones y fondos mutuos. "El oro se está transando como un activo riesgoso", sentencia.

La caída del oro ha sido impulsada por varias fuerzas, dicen analistas. Algunos inversionistas quieren asegurar sus ganancias antes de fin de año y, después de todo, el oro acumula un alza en torno a 11% este año. Además, el fortalecimiento del dólar presiona a los futuros del oro, que se negocian en la divisa estadounidense.

La caída del oro también refleja la preocupación de que tantos inversionistas institucionales y minoristas han especulado con el oro que éste no puede brindar la protección habitual en caso de que se produzca un nuevo terremoto en los mercados. "Si uno tiene oro, aún podría verse atrapado" en una liquidación generalizada, señala Hayden Atkins, analista de Macquarie Group. "Si la situación se pone color de hormiga, sería más conveniente tener efectivo en vez de oro", asevera.

Hasta hace un tiempo, el oro fue el refugio por excelencia. Cuando la montaña de deuda soberana de Grecia desencadenaba nuevas inquietudes, los mercados dispararon los precios a máximos nominales durante mayo y junio.

En ese momento, los inversionistas se desprendían de acciones y acentuaban la reputación del oro como refugio seguro. El precio del metal dorado siguió ascendiendo pese al alza del dólar, demostrando que los precios pueden subir a pesar de ese obstáculo si los inversionistas lo ansían con suficiente desesperación.

Últimamente, sin embargo, la situación ha cambiado, dijo Atkins en una nota de investigación difundida la semana pasada. El estratega observó que cuando aumenta la ansiedad de los inversionistas respecto al euro, el oro ha estado cayendo y el dólar trepando.

"En vez de debatir la lógica, creemos que a los inversionistas les resultaría más provechoso observar las actuales tendencias del mercado", escribió. Para Atkins, el oro es beneficioso cuando hay "un nivel óptimo de preocupación", cuando, en esencia, los inversionistas están preocupados pero no en estado de pánico.

[wsjamd2dec20]

No hay que perder de vista, en todo caso, que si bien considerar al oro exclusivamente como un refugio puede ser peligroso, no hay que olvidar que numerosos inversionistas lo siguen considerando así, al menos parte del tiempo.

"Hay días en que actúa como uno esperaría tradicionalmente", recalca Grimes.

Diciembre, asimismo, no es el único ejemplo de la capacidad del oro para pasar de póliza de seguro a inversión desechable.

El precio del metal subió 12,3% en agosto, el mayor avance mensual en casi dos años, un mes marcado por la decisión de Standard & Poor´s de rebajar la calificación de crédito de Estados Unidos.

En septiembre, no obstante, los mercados revirtieron el curso, a pesar de los temores de que se repitiera la crisis financiera de 2008, y el oro cayó 11,4%, el descenso más pronunciado desde octubre de 2008.

Fuente: WSJ

20 dic. 2011

¿Será la crisis de Europa peor que la de EE.UU.?

¿Titubearán los líderes europeos, con torpes intentos, malinterpretando la realidad e ignorando el inminente peligro hasta que hayan hecho incluso más daño a la economía mundial que la que hizo Estados Unidos en 2008?

Ninguno pretende hacer eso. Pero ante sus ahora frecuentes cumbres —cada una de las cuales, según nos prometieron, los acercaría más que la anterior a una solución— hay una creciente preocupación sobre si Europa actuará a tiempo.

En los últimos días, las sirenas comenzaron a sonar más fuerte. El ministro de Relaciones Exteriores de Polonia declaró en Berlín: "Le tengo menos miedo al poder alemán que a la inactividad alemana".

La vicepresidenta de la Reserva Federal de EE.UU. (Fed) dijo que "los riesgos para el crecimiento global se han incrementado de manera significativa", en gran medida debido a "la intensificación de las tensiones en la banca y los mercados de deuda soberana de Europa". En tanto, un economista de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo afirmó: "Las autoridades políticas no ven la urgencia de tomar medidas decisivas".

En 2008, los bancos de EE.UU. se metieron en problemas y el gobierno los rescató. En Europa, son los gobiernos los que están en apuros, si bien los bancos tampoco están en gran forma, debido a que tienen demasiada deuda pública. Los actores con dinero —como Alemania y el Banco Central Europeo (BCE)— están poniendo obstáculos a los rescates, decididos a mantener la presión sobre los deudores. Un chiste popular estos días dice que hay un griego, un italiano y un español que entran en un bar y piden un trago. ¿Quién paga? El alemán.

Es difícil tener perspectiva sobre los acontecimientos cuando todavía están pasando. Las cosas parecían estar bastante mal cuando Lehman Brothers se fue a la quiebra en 2008. No sabíamos que la Fed rescataría a AIG, que el Congreso le daría (a regañadientes) al Tesoro US$700.000 millones para inyectar en los bancos, que el nuevo presidente aseguraría un enorme estímulo fiscal, que la Fed compraría cientos de miles de millones de dólares en bonos del Tesoro. No sabíamos entonces que a mediados de 2009, la economía podría estar creciendo, aunque lentamente.

Todo lo que sabemos de la Europa de hoy es que lo que se ha hecho hasta la fecha ha sido insuficiente, que la mayoría de los analistas dice que la zona ya está en recesión, y que hay una cumbre el 8 y 9 de diciembre.

El mundo no puede esperar a que los arquitectos tracen planes para una Europa nueva y mejorada. Mark Rutte, el primer ministro holandés, me dijo esta semana que Europa puede combatir el incendio y prevenir el siguiente al mismo tiempo. El economista David Mackie de J.P. Morgan desafía tal afirmación.

"Los políticos de la zona euro han estado tratando de encontrar la manera de salir de la crisis actual y crear una estructura institucional adecuada", opina. Pero desafortunadamente, añade, "el intento de cumplir con esos objetivos en simultáneo ha contribuido a empeorar la crisis".

La economía global está ahora en riesgo. A estas alturas, los bancos europeos ya comenzaron a deshacerse de activos y se retiran de los mercados emergentes. China y otros grandes mercados emergentes han comenzado a desacelerarse. La mitad de los países desarrollados tiene tanta deuda que no pueden costear más estímulos fiscales, dice la OCDE. El Fondo Monetario Internacional no tiene dinero suficiente para rescatar a Europa.

Ahora le toca a Europa actuar "con fuerza arrolladora" como lo hizo EE.UU. en 2008.

Fuente: WSJ

19 dic. 2011

La crisis revierte el proceso de integración financiera de Europa

Por Stepehn Fidler y David Enrich

BRUSELAS—La moneda común llevó los flujos de inversión a la periferia de Europa para luego ahuyentarlos.

En sus primeros diez años de existencia, el euro entrelazó los sistemas financieros del continente como nunca antes. Los bancos y los fondos de inversión en un país de la zona euro absorbían los bonos de otros miembros, sin preocuparse del riesgo de devaluación de monedas como el dracma, la lira, la peseta y el escudo.

Pero mientras disminuía el peligro de una devaluación, crecía casi inadvertido otro riesgo: la probabilidad de que los gobiernos, desprovistos del respaldo de sus bancos centrales, cayeran en cesación de pagos.

Los primeros indicios de que se podría producir una crisis de esta naturaleza fueron los problemas presupuestarios griegos. Conforme aumentaba el recelo sobre la capacidad de pago de Grecia, las inquietudes del mercado se propagaron de un país a otro, hasta llegar a revertir el histórico proceso de integración financiera europea, con múltiples consecuencias que ahora se están manifestando.

Bancos, aseguradoras y fondos de pensiones que antes facilitaron el endeudamiento excesivo de los gobiernos, al proveer crédito abundante a tasas de interés bajas, redujeron sus préstamos a países excesivamente endeudados para resguardar su dinero. Muchas de estas instituciones sólo están dispuestas a invertir en sus países o en los mercados más seguros como Alemania. "Estamos observando una desglobalización, una deseurización de la zona euro", afirma Andrew Balls, encargado del portafolio de bonos europeos de Pimco. "Los inversionistas están regresando a sus mercados. Puede que todavía tengan bonos, pero no dispersos por toda la zona euro como antes", enfatiza.

Si la irresponsabilidad fiscal de algunos plantó las semillas de la crisis europea, las decisiones de inversión dentro de la zona euro la agravaron y la volvieron más difícil de resolver.

Ahora que se han batido en retirada, los grandes inversionistas del Norte de Europa probablemente no regresarán a los mercados del Sur de Europa durante un buen tiempo, predice Carsten Brzeski, economista de ING Bank, en Ámsterdam. "Los inversionistas tienen buena memoria", asegura.

"Todos han dejado de invertir en ciertas partes de la zona euro", dice Philippe Delienne, presidente de Convictions Asset Management, en París, que administra activos por 776 millones de euros. "Ya no se puede decir que Italia es como el bund", señala, en alusión a los bonos soberanos alemanes. "Para protegernos ahora, estamos comprando bunds".

Para los países altamente endeudados que deben acudir al mercado en reiteradas ocasiones para refinanciar la deuda que vence, el repliegue de las inversiones puede ser el preámbulo de una lucha prolongada.

La escala del cambio sugiere que la zona euro no sólo padece de una crisis de confianza de corto plazo sino que el salvavidas financiero de algunos países se está alejando, quizá por años, dejando a algunas economías expuestas y en peligro de un colapso financiero.

La crisis podría, en el peor de los casos, desatar una ola de bancarrotas de países que amenaza con incapacitar el sistema bancario europeo, provocando una honda recesión. Una consecuencia podría ser la salida de uno o más países de la unión monetaria, o incluso su desmoronamiento.

La primera década del euro fue muy diferente. La moneda entró en circulación en 1999. Los inversionistas, que ya no tenían que preocuparse por una devaluación, consideraban los bonos de las economías mediterráneas un sustituto cercano de los de Alemania y otras economías sólidas, pero con rendimientos ligeramente mayores. Otro atractivo era que los fondos de pensiones preferían que sus inversiones estuvieran en la misma moneda en que estaban denominados sus pasivos: el euro.

Como el riesgo de impago se consideraba nulo, los bancos europeos no necesitaban capital de reserva contra los bonos de gobiernos de la zona euro que tuvieran en sus carteras. Ello daba más incentivos a los bancos para comprarlos, especialmente después de que la crisis financiera de 2008 menoscabó los colchones de capital de los bancos.

Para 2003, 55% de los bonos soberanos griegos estaban en manos foráneas. Para el tercer trimestre de 2009, la proporción había llegado a 76%.

Eso fue semanas antes de que un nuevo gobierno en Atenas revelara que el déficit presupuestario era mucho mayor de lo estimado. La suposición de que los bonos de gobiernos de la zona euro eran casi intercambiables y que ninguno caería en cesación de pagos comenzó a resquebrajarse.

Grecia se vio obligada a pedir ayuda del Fondo Monetario Internacional y otros países de la zona euro. Luego, Alemania dejó en claro que no pensaba pagar indefinidamente por las deudas de los gobiernos que consideraba derrochadores.

La proporción de bonos griegos en manos de inversionistas fuera de Grecia ha descendido a mucho menos de 50%. Las cifras de Fitch Ratings muestran cómo los extranjeros se han retirado de los mercados de bonos soberanos más débiles de la zona euro, que han quedado en manos de inversionistas locales.

Banco BPI SA, de Portugal, fue un entusiasta comprador de bonos gubernamentales de otros países de la zona euro. Para septiembre, había reducido su portafolio en cerca de 30%, según documentos enviados a los reguladores. Ahora, "invertiremos principalmente en bonos alemanes o algo semejante", explica Fernando Ulrich, presidente del comité ejecutivo.

¿Qué tendría que pasar para que los grandes inversionistas europeos vuelvan a comprar deuda de países periféricos?

El Fondo de Pensiones de la Industria del Transporte de Holanda vendió bonos griegos el año pasado, seguido de bonos españoles y bonos de corto plazo de Italia, afirma su director de inversión, Patrick Groenendijk. Aún tiene algunos bonos italianos de largo plazo.

Consultado cuándo el fondo volviera a invertir en Italia, Groenendijk fue franco. "Cuando tengan su propia moneda", aseveró.

Fuente: WSJ


16 dic. 2011

Lecciones de la unión fiscal de EE.UU. para Europa

Por David Wessel

Aunque un poco a tientas, Europa avanza hacia una unión fiscal más perfecta. O al menos así es como los alemanes lo describen: Stabilitätsunion.

Las dudas del mercado sobre la capacidad de pago de Grecia se propagaron a Irlanda y Portugal, y luego a Italia y España.

La única solución a largo plazo que puede salvar el euro, en opinión de los alemanes, es reforzar el control colectivo sobre las finanzas nacionales para inculcar la disciplina fiscal.

Estados Unidos tiene una unión fiscal. A través de Washington, el dinero pasa de los contribuyentes de Connecticut a los desempleados de California con menos alboroto que los fondos que van desde Grecia a Alemania. Los trabajadores se mueven libremente entre los 50 estados. Pero al igual que en Europa, los estados de EE.UU. comparten una moneda. Cada cual puede endeudarse sin una garantía explícita del gobierno central. Y lo hacen: el mercado estadounidense de bonos municipales bordea los US$2,9 billones (millones de millones).

Todo esto nos lleva a la pregunta que los economistas están ponderando: si Grecia puede elevar el costo de financiamiento de Italia, ¿podrían las deudas de Illinois o Puerto Rico hacer lo mismo con California? Además, ¿qué lecciones puede Europa aprender de la unión fiscal de EE.UU.?

[wsjamp1dec16]

Las respuestas son sorprendentes. Consideremos un caso hipotético. Illinois tiene serios problemas para pagar su deuda. Su calificación crediticia se desploma y crecen las preocupaciones. ¿Qué pasa con la deuda de Ohio?

Europa parece ofrecer una respuesta clara. Los problemas con la deuda de un lugar elevan el costo de financiamiento en otro lugar endeudado. Pero eso no es lo que ha ocurrido en EE.UU., según un nuevo estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI). El trabajo examinó los altibajos de la deuda municipal a 10 años entre 2005 y comienzos de 2011 y halló que el alza en los costos de la deuda de un estado tiende a reducir los de otros estados, es decir lo contrario de Europa.

¿Por qué? Los autores del estudio, Rabah Arezki y Amadou Sy, del FMI, y Bertrand Candelon de la Universidad de Maastricht, no lo saben a ciencia cierta. Una razón podría ser que el mercado está dominado por fondos de inversión que están exentos de pagar impuestos y, en lugar de huir ante los problemas de un emisor, simplemente transfieren el dinero a otro. O tal vez los problemas no se propaguen fácilmente de un estado a otro porque los particulares prefieren seguir invirtiendo en bonos locales debido a los beneficios tributarios.

Andrew Ang, profesor de la Universidad de Columbia que ha investigado estos temas, apunta a una interesante lección para Europa. Los 50 estados de EE.UU. están mucho más integrados económicamente que los 17 países de la zona euro, observa. Así que uno podría esperar que los bonos de los estados estadounidenses respondieran más a los embates de la economía de EE.UU. como un todo, mientras que los bonos nacionales en la menos integrada economía europea respondieran más a las condiciones de cada país.

Pero es todo lo contrario, según Ang y su colega Francis Longstaff, de la Universidad de California, que hicieron un seguimiento de seguros contra la cesación de pagos desde 2008 hasta principios de 2011. Calcularon que los factores comunes, o el riesgo sistémico, representan cerca de 31% del riesgo crediticio de las deudas soberanas europeas, pero sólo 12% del riesgo crediticio de los bonos de los estados de EE.UU.

¿Por qué? Ang ofrece dos hipótesis. No importa qué tan mal esté California, nadie teme una desintegración de la zona dólar. O puede que los inversionistas estén seguros de que Washington saldrá al rescate; mientras, no es tan seguro que Berlín fuera a hacer lo mismo.

Fuente: WSJ

15 dic. 2011

El rumbo de China determinará el futuro de las materias primas

Por Liam Pleven

¿Quiere saber qué rumbo tomarán los mercados de commodities globales en los próximos años? Entonces es mejor que tenga en mente una sola palabra: China.

Como la mayor y una de las que más crecen entre las economías emergentes, China se ha convertido en un consumidor voraz de commodities industriales y agrícolas. Los cambios en su demanda ahora son el principal motor de los precios de muchos de esos bienes. Los productores suelen tomar decisiones sobre grandes inversiones de capital principalmente en función de las previsiones de la demanda china por sus productos. Los inversionistas hacen cálculos similares antes de comprar o vender contratos de materias primas o valores relacionados.

Por eso es probable que ningún otro factor tenga un impacto de mayor alcance sobre el mercado de commodities durante los próximos años que los cambios en la demanda china, conforme evoluciona la economía. "Esa es la gran cuestión", afirma Richard Adkerson, presidente ejecutivo de Freeport-McMoRan Copper & Gold Inc.

Entonces, ¿cuál es la respuesta? Aquí hay tres escenarios posibles, y lo que cada uno significaría para los mercados de materias primas globales.

A toda máquina

Si el consumo de commodities de China sigue creciendo a la tasa que lo ha hecho durante los últimos 10 años, esto es lo que debería hacer el mundo para satisfacer la demanda en 2020, asumiendo que el apetito conjunto del resto del planeta no cambie:

• Extraer adicionalmente casi el mismo volumen de petróleo que provee actualmente Arabia Saudita.

• Cultivar tres veces el volumen de soya que ahora sale del estado de Iowa, que por sí solo aporta 5% de la producción mundial.

• Extraer de las minas casi tres veces la producción anual de cobre de Chile, que ya provee alrededor de cuatro veces más que cualquier otro país.

Y eso sólo para comenzar. Amplios aumentos del suministro también serían necesarios para toda clase de otros commodities.

[wsjamd1dec15]

Los precios que alcanzaron niveles récord en los últimos años, empujados por la demanda china, podrían subir aún más. Eso sería una buena noticia para empresas que producen esos commodities e inversionistas que han apostado por ellas, a menos que los precios altos ahoguen abruptamente la demanda o estimulen a los chinos y otros consumidores de materias primas a buscar opciones alternativas.

Productos con reservas limitadas y riesgo de sufrir restricciones, como el petróleo, el cobre y el paladio, podrían volverse vulnerables a fuertes alzas.

Muchos analistas consideran que el escenario de crecimiento rápido es improbable. El consenso es que China se encamina a un crecimiento económico más lento que el que experimentó entre 2001 y 2010, cuando su tasa anual de expansión osciló entre 8,3% y 14,2%, y alcanzó los dos dígitos seis veces, según el Banco Mundial. Si el consenso está en lo cierto, la pregunta es cuánto se desacelerará el crecimiento de China.

Aterrizaje complicado

Una tasa de crecimiento de 4% a 6% sería un tamaño óptimo para muchas economías. Pero no para China. Ese es el rango de crecimiento proyectado para la economía china para alrededor de 2013 o 2014 por Roubini Global Economics LLC, una firma de investigación y consultoría con sede en Nueva York. Shelley Goldberg, directora de recursos globales y estrategia de commodities de la firma, lo describe como un "aterrizaje complicado" luego de la expansión mucho más rápida de la última década. "Obviamente, no es un buen presagio para las materias primas", dijo Goldberg.

La demanda de acero, cobre y otros metales industriales podría caer de forma significativa si China se estanca, porque esos materiales son muy usados en la construcción —que estaría en riesgo debido a la debilidad del mercado chino de bienes raíces— y porque China suele representar alrededor de 40% de la demanda global de esos materiales. La demanda de carbón también podría menguar, sostiene, porque el combustible se usa mucho en China para generar energía.

Algunos commodities podrían verse afectados no porque China los use más que los demás sino porque ha generado gran parte del crecimiento en sus mercados. Por ejemplo, mientras China representa sólo 11% de la demanda global de petróleo, según Barclays Capital, es país es responsable de 60% del crecimiento de esa demanda.

Más lento pero estable

Para muchos observadores de China, incluido Barclays, el escenario más probable es el de una economía que se siga expandiendo con solidez pero a un ritmo menos acelerado. Eso se traduciría en una presión continua al alza sobre la mayoría de los precios de commodities, y algunos posiblemente aumentarían marcadamente, pero en la mayor parte de los casos no serían los precios exorbitantes que estarían provocados por una economía recalentada.

"Aún vemos muchos motivos por los que el crecimiento va a continuar, pero la tasa de crecimiento va a volverse más lenta con el tiempo", sostiene Jim Lennon, analista especializado en el mercado chino de commodities en Macquarie Group Ltd., una de las referencias principales para los productores de materias primas.

La primera mitad de la década actual registrará un crecimiento más rápido que la segunda mitad, según Lennon, ya que el principal motor de la economía china a lo largo del tiempo pasará de enormes proyectos de infraestructura a la demanda de consumo por bienes duraderos.

El resultado será un aumento más moderado en el consumo de metales básicos y otros commodities, sostiene. Incluso en un mundo más lento pero estable, la demanda —y los precios— podría dispararse en el caso de algunas materias primas. Entre 2000 y 2010, el consumo chino de cobre, aluminio, cinc, níquel y plomo creció a intereses anuales compuestos de entre 13,9% a 24,%, según una presentación de Lennon en octubre. Entre 2010 y 2010, el rango de crecimiento proyectado es de 5,3% y 9,3%.

Algo para tener en cuenta es que China es un mercado tan grande ahora que cualquier aumento en el consumo —incluso una expansión económica más lenta pero estable— puede crear una nueva gran demanda, y empujar los precios al alza. En palabras de Goldberg: "Aún son 1.300 millones de personas".

Fuente: WSJ

14 dic. 2011

El FMI no es un desvío fácil para Europa

Por Andrew Peaple

Usar al Fondo Monetario Internacional podría no ser tan conveniente como esperan los líderes europeos.

En la cumbre celebrada la semana pasada, los países europeos acordaron proporcionar al FMI 200.000 millones de euros extra a través de préstamos bilaterales, concluyendo los planes en los siguientes 10 días. Los detalles serán cruciales. Pese al poder de fuego adicional, no está claro cuánto de ese dinero pueda terminar en las manos de un país en problemas de la eurozona.

La suposición del FMI es que los préstamos adicionales de Europa serán pagados a su cuenta de recursos generales, en que 150.000 millones de euros provendrán de países de la eurozona y el resto de otras naciones de la Unión Europea, canalizados a través del banco central de cada país. Una vez dentro de las arcas del FMI, sin embargo, los fondos podrían ser usados para rescatar a cualquier país, sea o no de la zona euro. Además, otros países —especialmente Estados Unidos, que tiene un poder de veto efectivo sobre las decisiones del FMI— ya han expresado dudas sobre prestar a un gran país europeo hasta 200.000 millones de euros. El paquete de rescate de Grecia, por ejemplo, fue de sólo 30.000 millones de euros.

Una alternativa es crear una cuenta especial en el FMI para los países europeos, especificando el uso que tendrían esos fondos, aunque bajo las condiciones del FMI. Eso cercaría la exposición de los miembros del FMI que no son europeos. Pero sería difícil argumentar que dicho fondo no es un equivalente a un rescate europeo, algo que los tratados de la Unión Europea prohíben y a lo que el Banco Central Europeo se ha resistido de forma acérrima. El Bundesbank alemán, que espera que su porción del nuevo financiamiento alcance los 45.000 millones de euros, ya ha dicho que cualquier monto que se pague al FMI no puede ser usado exclusivamente para luchar contra la crisis de la deuda de Europa.

Otros países están preocupados. El banco central checo, interesado en preservar sus reservas internacionales, es reticente a desembolsar su porción estimada de 3.650 millones de euros; funcionarios polacos ya calculan que la Unión Europea tendrá dificultades para comprometer los 200.000 millones de euros completos. Debido a que la zona euro necesita refinanciar 1,2 billones de euros de deuda el año próximo, según HSBC, donde Italia sola necesita 312.000 millones de euros, la contribución adicional planeada al FMI no es de ninguna manera una panacea. Pero resolver cómo distribuir el dinero sería un comienzo.

Fuente: WSJ

13 dic. 2011

La crisis económica enturbia el legado de Bernanke en la Fed

Por Jon Hilsenrath

Una fría madrugada de noviembre, en una base militar en Texas, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, saludaba a los soldados que volvían de su última misión en Irak. Luego les dijo que regresaban a un campo de batalla diferente en su país.

"Para mucha gente", dijo durante su discurso en Fort Bliss, "sé que no parece que la recesión haya terminado".

Bernanke, quien ayer cumplió 58 años —el mismo día en que se celebró la última reunión de estrategia de la Fed del año— está ingresando en lo que probablemente sean las etapas finales y cruciales de su propia misión como presidente del banco central. Su segundo período de cuatro años concluye en enero de 2014, con lo cual le quedan dos años para terminar la labor. Muchos amigos y colegas dudan que quiera un tercer mandato. Los republicanos han prometido concederle el retiro. El pre-candidato presidencial del Partido Republicano, Newt Gingrich, quiere despedirlo.

A Bernanke, un historiador económico antes de iniciar su carrera en el servicio público, le preocupa más su legado de largo plazo que sus legiones de críticos. Pero al cabo de diez años en Washington, seis de los cuales ha pasado al frente de la Fed, su trayectoria tiene altibajos y su legado es incompleto.

La Fed, bajo su liderazgo y antes, no fue capaz de anticipar la crisis. Cuando estalló, Bernanke actuó con audacia para mitigar el golpe y es posible que haya evitado una segunda Gran Depresión. Desempeñó un papel clave en el diseño del plan de recuperación, pese a que hasta ahora sus resultados han sido decepcionantes.

Una vocera de la Fed dijo que Bernanke estaba "exclusivamente concentrado en hacer el mejor trabajo posible ahora mismo".

En la reunión de ayer, los representantes de la Fed optaron por no anunciar nuevas medidas, dejando el camino abierto para 2012. Las autoridades monetarias hicieron una evaluación un poco más optimista de la economía, si bien reconocieron que aún hay riesgos.

Para el futuro, Bernanke quiere dejar la economía de EE.UU. en una posición más sólida, con menos desempleo y una inflación estable, a pesar de los peligros en el horizonte. También quiere transformar la Fed, haciendo más transparente su oscuro proceso de decisiones.

Bernanke lidia con cuestiones económicas que van más allá del control del banco central, como por ejemplo, el impasse del Congreso sobre la política fiscal, el alicaído mercado inmobiliario estadounidense y la crisis de deuda de Europa.

Durante la semana del 21 de noviembre, Bernanke participó en una serie de conferencias telefónicas convocadas apresuradamente para discutir los problemas del mercado financiero europeo con otros líderes de bancos centrales. Los bancos europeos tenían dificultades para conseguir préstamos en dólares a corto plazo debido a las preocupaciones sobre su salud financiera.

A comienzos de esa semana, habían acordado expandir un programa de la Fed que ampliaba la disponibilidad de préstamos de dólares internacionalmente vía los bancos centrales.

En conversaciones recientes, Bernanke instó a Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, a reaccionar con decisión a la crisis, el mismo mensaje que había enviado a su antecesor, Jean-Claude Trichet. Bernanke también revisó con Draghi varios programas iniciados por la Fed durante la crisis de 2008, en caso de que los problemas actuales se intensifiquen.

En los últimos meses, Bernanke ha librado batallas fuera de su control. Con regularidad, pide al Congreso, generalmente en un tono académico y moderado, que adopte mejores políticas presupuestarias, sugerencias que hasta ahora no han rendido frutos.

Para abordar los problemas del sector inmobiliario, Bernanke creó una comisión especializada dentro de la Fed. En septiembre, urgieron a los reguladores de las agencias Fannie Mae y Freddie Mac a que intentaran facilitar el proceso de refinanciación de hipotecas, recomendando medidas que acabaron siendo adoptadas en octubre.

Durante la crisis financiera y las primeras etapas de la recuperación, la Fed compró más de US$1 billón (millón de millones) en deudas hipotecarias, para reducir las tasas de interés de los préstamos. Pero dado que el sector todavía sigue hundido, algunas autoridades quieren comprar aún más.

Sin embargo, la Fed está dividida. Varios de sus representantes creen que ya no hay mucho que el banco pueda hacer para estimular el crecimiento. Sus detractores temen la inflación, en caso de que a la Fed se le vaya la mano.

Parte de su estrategia actual pasa por revelar sus intenciones para las tasas de corto plazo.

Algunos funcionarios predicen que si los inversionistas saben por cuánto tiempo la Fed prevé mantener bajas los intereses de corto plazo, los de largo plazo caerían más, estimulando la inversión, el gasto y el empleo.

Bernanke también ha progresado en su objetivo de hacer que la Fed adopte una meta formal de inflación, en alrededor de 2%. Eso exigiría más explicaciones de la Fed sobre su posición en relación al desempleo, que estaba en 8,6% en noviembre. La mayoría de las autoridades cree que puede caer a 5% o 6% sin inflación.

Con todo, Bernanke tiene muchos críticos, que creen que será recordado por sus errores estratégicos, como colocar demasiado dinero en el sistema antes y después de la crisis. "Vamos a tener inflación, es sólo una cuestión de tiempo", dijo Allan Meltzer, historiador de economía de la Escuela de Negocios Tepper, de Carnegie Mellon. Henry Paulson, el ex secretario del Tesoro de EE.UU. y un cercano aliado durante la crisis financiera, dijo que Bernanke se aseguró su pedestal en la historia al impedir una depresión económica. "He estado en la boca del lobo con él", dijo. "Es un tipo audaz, imaginativo y valiente".

Fuente: WSJ

12 dic. 2011

Fitch: las economías avanzadas seguirán débiles en 2012

Por Nathalie Tadena

Fitch Ratings estima que el crecimiento de las principales economías avanzadas se mantendrá débil el próximo año, a medida que aumenta la incertidumbre económica.

La agencia crediticia añadió que el crecimiento de los mercados emergentes superará a la expansión global.

En su último informe trimestral de perspectivas económicas globales, Fitch indicó que las principales economías avanzadas se desacelerarán a 1,3% este año y a 1,2% en 2012. La calificadora de riesgo espera una moderada aceleración a 1,9% en 2013.

"Fitch espera que el crecimiento en la eurozona se debilite más en 2012, a sólo 0,4%, dado que las mayores medidas de austeridad fiscal y el deterioro de las condiciones en el mercado financiero se traducirán en condiciones crediticias más ajustadas para la economía general", dijo Gergely Kiss, uno de los directores del equipo de deuda soberana de Fitch.

La agencia redujo además sus proyecciones de crecimiento para el producto interno bruto global en 2012 y 2013 frente a su estimación de octubre, y destacó que espera tasas de crecimiento levemente negativas para los próximos trimestres en la eurozona.

Ahora prevé que el crecimiento global será de 2,4% en 2012 y 3,0% en 2013, frente a su estimación anterior de 2,7% y 3,1%, respectivamente.

Entre las economías más importantes de la eurozona, la firma espera que el PIB de Italia se contraiga 0,5% en 2012. La probabilidad de una contracción en la economía de la región es ahora de una en tres, agregó Kiss. La firma también rebajó su proyección de crecimiento para el PIB del Reino Unido a 0,7% el próximo año y a 2% en 2013.

Fitch espera además que la recuperación de Estados Unidos se mantenga débil en el corto plazo, a raíz de la fragilidad del mercado de la vivienda y el ajuste fiscal, aunque vaticina una aceleración a partir del segundo semestre de 2012.

En contraste, Fitch espera que el crecimiento económico de los mercados emergentes de Brasil, Rusia, India y China sea robusto en los próximos dos años.

La firma anticipa un crecimiento de 6,3% en 2012 y de 6,6% en 2013, muy por sobre las tasas globales de crecimiento. En línea con las principales economías avanzadas, China y Rusia se desacelerarán en los próximos años, según Fitch. Brasil e India ya registraron una fuerte desaceleración este año, pero recuperarían parte del impulso perdido en 2013.

Fuente: WSJ

9 dic. 2011

Los líderes de la Unión Europea forjan un nuevo pacto fiscal

Por Matthew Dalton y Frances Robinson

BRUSELAS—Los líderes de la Unión Europea acordaron el viernes forjar un nuevo acuerdo sobre gobierno económico del bloque sin el respaldo del Reino Unido, pero nuevamente rechazaron reunir grandes sumas de dinero que los expertos creen serán necesarias para asegurar financiación para Italia y España y prevenir el colapso de la zona euro.

Los 17 países de la zona euro acordaron formalmente registrar sólo déficits fiscales mínimos en el futuro y otorgaron al Tribunal de Justicia de la UE el derecho a invalidar leyes nacionales que no hagan cumplir esa disciplina de forma apropiada.

Pero la oposición al pacto significa que las nuevas normas fiscales tendrán que operar como acuerdos intergubernamentales en lugar de ser implementadas por medio de cambios al tratado, lo que habría requerido un respaldo unánime. Todas las naciones miembro de la UE salvo el Reino Unido indicaron que podrían unirse al acuerdo fiscal de la zona euro, aunque algunos tendrán que consultar con sus parlamentos.

La canciller alemana, Angela Merkel, dijo el viernes que el acuerdo europeo para reforzar la eurozona crea una nueva base de confianza en la moneda única.

"Hemos dado un primer paso importante hacia la estabilidad permanente del euro", dijo Merkel a la prensa tras dos días de cumbre en Bruselas.

Los 27 gobiernos también acordaron que levantarían hasta 200.000 millones de euros para el Fondo Monetario Internacional, dinero que podría ser usado para otorgar préstamos a países de la zona euro. Los detalles del pacto serán trabajados en las próximas semanas, incluyendo cuánto, si es que algo, se destinará a la zona euro.

Los gobiernos, no obstante, no lograron alcanzar un acuerdo sobre el aumento de la capacidad de préstamos de rescate del bloque. Alemania sigue oponiéndose a la idea, que podría garantizar hasta 700.000 millones en créditos para Italia y España y para recapitalizar los bancos de la zona euro. Los gobiernos decidieron volver a debatir la propuesta en marzo.

Copyright 2011 Dow Jones & Company, Inc. All Rights Reserved

8 dic. 2011

El BCE recorta las tasas, pero igual decepciona a los mercados

Por Brian Blackstone, Matthew Dalton y Stephen Fidler

El Banco Central Europeo recortó las tasas de interés hasta sus mínimos históricos para impedir una recesión y dio pasos adicionales para ayudar a los bancos con problemas de liquidez. La institución, no obstante, no dio señales de que contempla una intervención decisiva en los mercados de deuda pública de Europa, cuyo colapso amenaza la supervivencia del euro.

Mientras los líderes de la Unión Europea se reunían en Bruselas para una cumbre que es considerada en los mercados financieros como la última oportunidad para salvar el euro, el nuevo líder del BCE, Mario Draghi, desestimó las propuestas en discusión que permitirían a la entidad distribuir dinero a los gobiernos a través de terceros, como el fondo de rescate de Europa o el Fondo Monetario Internacional (ver recuadro). En repetidas ocasiones, Draghi insistió en que el BCE se atendrá al "espíritu" de su carta fundacional, que prohíbe el financiamiento de los gobiernos.

"No deberíamos tratar de eludir el espíritu del tratado, cualquiera sea el truco legal", expresó Draghi, quien agregó que no existe un pacto para que el BCE intervenga enérgicamente en los mercados si los líderes europeos acuerdan severas reformas fiscales en las reuniones de este fin de semana. El banco central se opone a las compras de bonos soberanos para que los rendimientos de los bonos de los países de la zona euro en problemas no superen un cierto límite, indicó.

No se esperaba que Draghi, en su segunda conferencia de prensa tras asumir las riendas del BCE el mes pasado, revelara un gran plan de rescate gubernamental, sobre todo a pocas horas de la cumbre. No obstante, su línea dura decepcionó a inversionistas y analistas que esperaban que, al menos, mantuviera abiertas las opciones de los bancos. Las bolsas cayeron tras sus comentarios, al igual que el euro. En el mercado de bonos, subieron los rendimientos de la deuda francesa, belga, italiana y española. Los bonos italianos recibieron un golpe especialmente duro: el rendimiento del bono italiano a dos años aumentó en 0,44 puntos porcentuales y su ubicó en 6,5%.

Los mercados de bonos soberanos de la región subieron de manera pronunciada durante la semana pasada ante un supuesto acuerdo tácito: una acción decisiva por parte de los gobiernos de la zona euro a cambio de una campaña de compra de bonos soberanos del BCE que bajaría los costos del endeudamiento a niveles asequibles para España e Italia.

Las observaciones de Draghi socavaron esta suposición y mantuvieron la presión para que los líderes de la UE acuerden nuevas reglas para estrechar la unión fiscal y encontrar las maneras para reforzar las herramientas a su disposición para combatir la crisis. Los líderes están debatiendo enfoques, incluso posibles cambios en el tratado de la UE, para reforzar la disciplina presupuestaria.

Si bien Draghi no descartó que los bancos centrales proporcionen dinero al FMI para sus propósitos generales, insistió que si los recursos se utilizan simplemente para ayudar a los países de la zona euro, no considera que se trate de algo "compatible" con el tratado.

Michael Heise, economista jefe de la aseguradora alemana Allianz, manifestó que "la estrategia de Draghi es no comprometerse a realizar una compra [más enérgica] de bonos, sino ejercer presión sobre los políticos para que hagan su trabajo".

La canciller alemana, Angela Merkel, dijo el jueves al ingresar a la cumbre que "el euro ha perdido credibilidad y esa credibilidad debe ser restaurada".

[wsjamd1dec9]

La decepción en los mercados en relación tras las declaraciones del presidente del BCE no fue atenuada por el hecho de que la entidad dio sus pasos más atrevidos para ayudar a los bancos frente a afrontar la crisis de la deuda. El BCE redujo su tasa de referencia por segundo mes consecutivo, en un cuarto de punto para dejarla en 1%, el nivel más bajo de la historia. El recorte también deja sin efecto las alzas realizadas en abril y julio.

A diferencia de la reducción del mes pasado, que fue unánime, el recorte del jueves fue aprobado por una "mayoría" de la junta directiva de 23 miembros del BCE, que no analizó un recorte de mayor envergadura, lo que sugiere que muchos miembros querían un alto el fuego hasta el año próximo.

Las decisiones del BCE coincidieron con el anuncio de que los bancos de la región deben recaudar un total de 114.700 millones de euros (unos US$154.000 millones) de nuevo capital para junio, como parte de un esfuerzo para restaurar la confianza en el sector bancario. El BCE prevé que la zona euro apenas se expanda 0,3% el próximo año y Draghi ha señalado que es probable que haya una recesión "leve". Aunque la actual inflación de 3% está muy por encima de la meta de 2% del BCE, el organismo anticipa una moderación paulatina en 2013, lo que dejaría un mayor margen de maniobra para seguir recortando las tasas de interés.

Fuente: WSJ

7 dic. 2011

Los bancos centrales se preparan para una (posible) vida post euro

Por David Enrich, Deborah Ball, Alistair MacDonald y Francesco Guerrera

Algunos bancos centrales de Europa comienzan a evaluar planes de contingencia ante la posibilidad de que algunos países abandonen la zona euro o la unión monetaria se desmorone por completo, indicaron fuentes cercanas.

Ya han aparecido las primeras señales de que los bancos centrales estudian cómo resucitar monedas basadas en billetes que no se han impreso desde el lanzamiento del euro en enero de 2002. Al menos uno —el Banco Central de Irlanda— evalúa si necesitará prensas adicionales en caso de que deba emitir nuevos billetes para una moneda nacional renacida, según personas al tanto.

Fuera de los 17 países que conforman la zona euro, numerosos bancos centrales europeos contemplan medidas para protegerse de los posibles efectos de una disolución del bloque, dijeron otras personas. Varios, incluso el banco central de Suiza, consideran posibles sustitutos para el euro como referente cambiario para tratar de mantener estable el valor de sus monedas.

Las fuentes resaltaron que la planificación de los bancos centrales es preliminar y en ningún caso representa una expectativa de que la zona euro se encamina a la disolución.

Mucho en juego

De todos modos, el hecho de que los institutos emisores siquiera contemplen tal eventualidad, que hasta meses atrás se consideraba impensable, pone de relieve el veloz deterioro de las condiciones en Europa. Autoridades, bancos centrales e inversionistas de todo el mundo han puesto sus esperanzas en que una cumbre que se realizará esta semana en Bruselas forje una solución definitiva a una crisis que ya se prolonga por dos años y que ha puesto en duda la capacidad de pago de algunos países.

Es mucho lo que está en juego. Si los líderes europeos no logran desarticular la crisis, atizarán las crecientes dudas acerca de la viabilidad de la zona euro. Muchas autoridades, banqueros y otros expertos temen que la descomposición de la unión monetaria no sólo revertirá una década de integración económica sino que desencadenaría un caos financiero.

El banco de inversión J.P. Morgan Chase & Co. difundió el miércoles un informe en el que recomienda a las empresas e inversionistas protegerse de un colapso de la zona euro, aunque estima que la probabilidad de que ello ocurra es de 20%.

Antes del lanzamiento formal del euro, en enero de 2002, un ejército de planificadores pasó años coreografiando la logística del estreno de la moneda, incluyendo la acuñación de miles de millones de billetes y monedas y la distribución de la divisa a bancos y empresas del continente. Desarmar el bloque sería un proceso desordenado en el mejor de los casos. Los préstamos y depósitos denominados en euros, por ejemplo, tendrían que ser convertidos a nuevas monedas, y cada país tendría que decidir si desempolvar sus antiguas monedas y, de ser así, con qué velocidad producir grandes cantidades de billetes.

La mayoría de los bancos centrales de la zona euro tienen recursos limitados para imprimir billetes. Si bien el Banco Central Europeo es responsable de determinar la oferta de billetes de la zona euro, no los imprime, y deja esa tarea en las manos de los bancos centrales de los países del bloque.

Los países de la zona euro tienen diferentes arreglos para imprimir su cuota de billetes. Algunos, como Grecia e Irlanda, tienen sus propias prensas. Otros tercerizan el trabajo a compañías privadas.

En las últimas semanas, funcionarios del banco central irlandés han realizado conversaciones preliminares sobre si necesitarían capacidad de impresión adicional en caso de un quiebre de la zona euro o si Irlanda recupera su antigua moneda, la libra irlandesa, según personas al tanto. "Se analizaron toda clase de cosas que no se pensaban hace dos meses", afirmó un asistente a una reunión. Una portavoz del Banco Central de Irlanda se negó a comentar al respecto.

Desempolvando las prensas

El banco central de Grecia, ampliamente considerado como el país con mayores probabilidades de abandonar la zona euro, posee una imprenta de billetes llamada IETA. Construida en 1941, la planta hoy tiene "maquinaria de primer nivel", informa la página web de la entidad.

Según rumores insistentes que circularon en Atenas el año pasado, el Banco de Grecia imprimió secretamente dracmas, la moneda de Grecia antes del euro. En bromas que circulaban por correo electrónico aparecían billetes de dracmas con la imagen del entonces primer ministro George Papandreou. Se han atribuido a los rumores las oleadas de retiros de bancos minoristas griegos.

Un portavoz del Banco de Grecia indicó que el organismo no buscaba maneras de aumentar su capacidad de impresión. "No se ha hablado de este asunto", sentenció.

Algunos euros se producen fuera de la zona euro.

En Gateshead, en el norte de Inglaterra, una planta de la empresa De La Rue PLC imprime billetes para varios países de la zona euro, señalan personas al tanto. Una portavoz de De La Rue se negó a comentar.

Si bien algunos países de la zona euro cuentan con sus propias prensas, "podría haber otras oportunidades tras una posible fragmentación del euro, por cuanto muchos de los países menores no tienen imprentas estatales", dijo en un comunicado Tim Cobbold, presidente ejecutivo de De La Rue. El ejecutivo observó que suele tomar unos seis meses crear una nueva moneda con las características de seguridad necesarias.

En Suiza, que al igual que Inglaterra está fuera de la zona euro, el banco central ha usado el euro como referente externo en su empeño por mantener la estabilidad del franco suizo.

Ahora, el Banco Nacional Suizo pondera qué moneda o canasta de monedas reemplazaría al euro como referente para techo de la tasación de la moneda, indicó una persona al tanto

Antes de la introducción del euro, el marco alemán era el principal referente suizo. Alemania es el mayor socio comercial de Suiza, por lo que un nuevo marco alemán podría, en teoría, sustituir al euro, agregó la fuente, aunque el banco central también considera otros escenarios, como la formación de más de un bloque monetario dentro de Europa.

—Alkman Granitsas y Brian Blackstone contribuyeron a este artículo.

Fuente: WSJ

6 dic. 2011

España estudia un plan drástico para sanear su sistema financiero

Por Jonathan House y Christopher Bjork

MADRID—Resuelto a sanear la maltrecha banca española, el presidente del gobierno entrante estudia planes que podrían superar con creces el costo de medidas anteriores, como establecer un "banco malo" financiado por el Estado para comprar activos tóxicos u obligar a los bancos a aumentar drásticamente sus provisiones contra préstamos incobrables, dicen fuentes cercanas.

Mariano Rajoy, el presidente de gobierno electo, ha dejado en claro que quiere acelerar el saneamiento de una montaña de activos inmobiliarios defectuosos, por un valor de 176.000 millones de euros (US$236.000 millones), que dejó la crisis inmobiliaria de España. Rajoy intentó minimizar el costo potencial de sus planes en el período previo a las elecciones del mes pasado.

Los activos incobrables están ahogando el flujo del crédito y generando recelo entre los inversionistas respecto de la cuarta economía de la zona euro.

El saneamiento de la banca es un elemento clave del programa de reformas económicas que Rajoy presentará al presidente francés, Nicolas Sarkozy, la canciller alemana, Angela Merkel, y el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, al margen de la reunión del Partido Popular Europeo, un encuentro de líderes de centroderecha que se realizará el miércoles y el jueves en Marsella. Los líderes europeos buscan compromisos claros de reforma de parte de los países agobiados, como España e Italia, en vísperas de una cumbre el viernes en la que se espera acuerden nuevos mecanismos de gobierno y respaldo financiero para apuntalar el euro.

"Es lógico darle un empujón a la reestructuración saneando los balances; eso indica que las cosas están avanzando", manifestó Tano Santos, profesor de Finanzas de la Universidad de Columbia, en Nueva York. "Ese ha sido uno de los aspectos más dañinos de la crisis española, la falta de movimiento".

Una respuesta más enérgica, en todo caso, no será barata. Los analistas calculan que una solución rápida —como la formación de un banco malo u obligar a los bancos a aumentar sus provisiones y proveer fondos públicos para respaldarlos— podría costar al Estado español hasta 100.000 millones de euros. Ese monto suscita preocupaciones de que la medida podría producir un descalabro de las cuentas fiscales, como ocurrió cuando el gobierno irlandés intervino para recapitalizar la banca y elevó su déficit a 32% del Producto Interno Bruto en 2010.

[wsjamd1dec7]

Pero un creciente coro de economistas y autoridades insiste en que los riesgos de no actuar en forma decisiva son incluso mayores ahora que una nueva recesión podría tensar aún más los bancos y las inquietudes de los inversionistas sobre la crisis de la zona euro amenazan a la moneda común.

Los intentos de saneamiento de la banca realizados por el gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero resultaron insuficientes, en gran parte porque fueron concebidos para distribuir gradualmente el costo durante un período de tiempo, de manera de evitar que las finanzas públicas sufrieran el golpe de una sola vez.

Es improbable que Rajoy revele sus planes financieros antes de asumir el cargo, cerca del 19 de diciembre. Fuentes cercanas, no obstante, dicen que la manera más rápida de encarar el problema sería crear un banco malo que adquiera los activos devaluados a precios de liquidación. Ello obligaría a las instituciones a asumir las pérdidas, lo cual probablemente socavará su solvencia y exigirá una inyección de fondos para apuntalar su capital.

Según analistas de Morgan Stanley, España podría comprar la totalidad de los activos inmobiliarios en problemas, cuyo monto asciende a 176.000 millones de euros, aprovechando el descuento de 58% aplicado por el banco malo de Irlanda. La operación, de este modo, costaría unos 73.900 millones de euros. Esto se podría financiar mediante el canje de nueva deuda del gobierno a cambio de los activos inmobiliarios.

El Estado, sin embargo, tendría que recaudar en el mercado suficientes fondos para proveer a los bancos 28.500 millones de euros en capital fresco para absorber las pérdidas en las que las instituciones deben incurrir al desprenderse de los activos inmobiliarios a precios de descuento. En total, el costo del plan bordearía los 102.400 millones de euros, o alrededor de 10% del PIB español.

Si al gobierno le cuesta levantar los 28.500 millones de euros en los mercados de capital, Rajoy se ha mostrado dispuesto a solicitar recursos del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera.

Rajoy pareció desestimar la idea del banco malo cuando, en el fragor del debate electoral con su rival socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, prometió no dar a los bancos ni un "solo céntimo".

Fuente: WSJ

5 dic. 2011

¿Quién es demasiado grande para quebrar?

Por David Reilly

Esta es una ironía que quizás el presidente ejecutivo de Morgan Stanley, James Gorman, no necesita saber.

A comienzos de octubre, Morgan estuvo bajo enorme presión, en gran medida debido a interrogantes sobre su exposición a bancos franceses. Aunque desde entonces la situación se ha calmado, especialmente como resultado de las alzas en los mercados inducidas por el anuncio de los bancos centrales el miércoles, el costo de asegurar deuda contra la cesación de pagos por Morgan aún es elevado, y sigue siendo superior al costo de protección sobre los mismos bancos franceses.

El jueves, el costo era de casi US$446.000 para asegurar US$10 millones de deuda de Morgan, según Markit. Esto se compara con los US$335.000 para Société Générale. En promedio, el costo de los seguros contra la cesación de pagos, o CDS, de Morgan es casi US$154.000 superior al de los tres grandes bancos franceses —BNP Paribas, Crédit Agricole y SocGen— más de tres veces la prima promedio de 2011.

Pero Morgan no está solo en esto. El costo de asegurar deuda contra incumplimiento de pagos de Goldman Sachs también es mayor al de los tres bancos franceses. Esto en parte podría reflejar que las dos firmas estadounidenses son corredoras, en lugar de bancos comerciales más diversificados. Pero los CDS para Bank of America también son más caros, mientras el costo de protección para Citigroup es casi igual al de BNP.

Esto es un poco curioso dado que los bancos franceses tienen más exposición a Francia y los países en problemas de la eurozona. La razón más probable: el tema de quién es realmente "demasiado grande para quebrar".

Muchos inversionistas creen que hay pocas probabilidades de que el gobierno francés permita que sus principales bancos quiebren. Esta opinión es reforzada por el reciente respaldo a la entidad prestamista franco-belga Dexia. "Incluso si los bancos franceses tienen cantidades significativas de exposición a deuda soberana, particularmente de Grecia, existe una cultura política de intervención estatal allí", señala Otis Casey, director de investigación crediticia de Markit.

Por el contrario, el mayor costo de los CDS para las corredoras de Estados Unidos sugiere que los mercados quizás ya no piensen que son parte segura del grupo de los "demasiado grandes para quebrar". Aunque prácticamente recibieron rescate en 2008, hoy en día ambas firmas enfrentan un clima político muy diferente y más hostil, agudizado por el conservador Tea Party y el grupo de los indignados en Wall Street.

Asimismo, la ley Dodd-Frank ha dificultado la inyección de capital por parte del gobierno de Estados Unidos en firmas con problemas. Por su parte, los reguladores se enfocan en mecanismos para permitir el desmantelamiento ordenado de una entidad en dificultades.

Desde luego, los fondos de cobertura y otros operadores pueden sentir una mayor necesidad de proteger sus vínculos de negocios con Goldman y Morgan, lo que significa más demanda de CDS. En tanto, Bank of America enfrenta una serie de asuntos legales en Estados Unidos. Y los bancos franceses tienen calificaciones crediticias más altas, al igual que Francia, que a diferencia de Estados Unidos, aún tiene una calificación "AAA".

Pero ello lleva las cosas de regreso a la pregunta de qué gobiernos respaldarán a qué instituciones. Y podría indicar una falla en el pensamiento del mercado. Si sucede lo peor, algunos países europeos podrían tener dificultadas para apoyar plenamente a bancos y sus acreedores, o al menos los de todas las grandes firmas.

Fuente: WSJ

2 dic. 2011

El banco central de China toma medidas para aumentar la liquidez

Por Yajun Zhang

BEIJING (Dow Jones)--China redujo el miércoles los requisitos de reservas de los bancos por primera vez en tres años, lo que sugiere que los líderes de la segunda mayor economía del mundo ven una creciente amenaza en la desaceleración del crecimiento global.

Algunos economistas esperaban un cambio en el requisito del ratio de reservas para fines de año. Pero la fecha escogida para la medida, el miércoles, probablemente causará sorpresa en los mercados globales ya que pone de manifiesto las preocupaciones frente a la ralentización del crecimiento de China.

El banco central de China informó el miércoles que reducirá el ratio del requisito de reservas para los bancos en 0,5 puntos porcentuales, el primer recorte desde diciembre de 2008.

La medida tiene por objeto aumentar la liquidez y dar apoyo a la economía en medio de la turbulencia que afecta a los países desarrollados.

La medida sugiere que el foco de la política del gobierno se está trasladando desde el control de la inflación hacia el fomento del crecimiento económico, según Ma Xiaoping, economista de HSBC China.

Hasta ahora el país se ha dedicado a combatir la inflación, ajustando las condiciones económicas al tiempo que sigue buscando lograr un crecimiento estable, escenario que los economistas denominan aterrizaje suave.

Sin embargo, la capacidad de Beijing para lograr esto ha sido puesta en duda en medio de la persistente crisis de deuda y del débil crecimiento económico global. Anteriormente en el mes, una lectura inicial de un sondeo a gerentes de compras realizado por HSBC mostró que la producción en el importante sector manufacturero registró una contracción mensual. Las exportaciones también se han desacelerado.

"Los datos de las últimas semanas han sido malos", dijo Mark Williams, economista especializado en China de Capital Economics. "Hay cero crecimiento en los inicios de construcciones, el crecimiento de la producción de energía eléctrica se ha desacelerado, las cifras de las exportaciones para noviembre serán horribles, y (los chinos) podrían haber visto un adelanto de esto. Todas estas cosas pueden haber provocado un cambio en la política".

La medida del miércoles llevará el requisito para la relación de reserva de los grandes bancos al 21%. Esto liberará unos 390.000 millones de yuanes (cerca de US$61.000 millones) en fondos que la banca puede utilizar para otorgar préstamos, según cálculos de The Wall Street Journal basados en datos de depósitos bancarios para octubre.

El recorte del ratio de reservas "es una clara señal de que Beijing ha decidido que el balance de riesgos ahora está en el crecimiento, más que en la inflación", dijo Stephen Green, director regional de estudios sobre China de Standard Chartered, tras la implementación de la medida.

Green vaticina que China reducirá el ratio de reserva de nuevo en enero debido a una potencial escasez de liquidez antes del Año Nuevo chino.

El banco central ha elevado el requisito de reservas en seis ocasiones este año, y ha incrementado las tasas referenciales de créditos y de depósitos cinco veces desde octubre.

La última alza en el ratio entró en vigor el 20 de junio, y el último aumento en la tasa de interés se hizo efectivo el 7 de julio.

Es probable que se produzcan más recortes del ratio, y uno de más de 0,5% puntos porcentuales podría producirse tan pronto como a inicios del próximo año, dijo Yao Wei, economista especializada en China de Societé Generale, quien agregó que no espera una rebaja de tasas de interés en los próximos seis meses.

La medida tiene por objeto aumentar la liquidez y dar apoyo a la economía en medio de la turbulencia que afecta a los países desarrollados.

El banco central chino ha elevado el ratio de requisito de reservas en seis ocasiones este año, y ha incrementado las tasas referenciales de créditos y de depósitos cinco veces desde octubre.

La última alza en el ratio de requisito de reservas entró en vigor el 20 de junio, y el último aumento en la tasa de interés se hizo efectivo el 7 de julio.

La rebaja en el ratio de requisito de reserva entrará en vigor el 5 de diciembre.

1 dic. 2011

Los países europeos en apuros reclaman ayuda a los bancos

Por David Enrich, Sara Muñoz y Patricia Kowsmann

LONDRES—Algunos países europeos que encuentran cada vez más dificultades para hallar compradores para sus bonos presionan a los bancos para que llenen el vacío y actúen como prestamistas de última instancia. En algunos casos, la política eleva el monto de la deuda riesgosa en los libros de los bancos del continente a niveles todavía más altos.

Italia y Portugal, entre otros gobiernos europeos, ejercen presión para que los bancos sigan comprando, o al menos no vendan bonos soberanos, informaron fuentes cercanas.

Al mismo tiempo, en España y otros países europeos, la cantidad de préstamos que los bancos están otorgando a los gobiernos locales y nacionales ha aumentado en forma pronunciada.

La presión refleja la preocupación de los gobiernos de que si no encuentran compradores para su deuda, sus costos de financiamiento se dispararán y perderán el acceso a los mercados.

Esta semana es crucial para los mercados de bonos soberanos de Europa. Mientras los líderes europeos negociaban nuevas medidas para contener la crisis, los gobiernos italiano y belga completaron exitosas subastas el lunes, a pesar de que las transacciones comprendían sumas relativamente bajas y las tasas de interés fueron alarmantemente altas. Las pruebas no terminaron el lunes. El gobierno italiano planea vender hasta 8.000 millones de euros (US$11.000 millones) de deuda el martes y España realizará una subasta importante el jueves.

La tibia demanda de bonos podría llevar los costos de endeudamiento de algunas economías a niveles insostenibles. Con el fin de impedir tal desenlace, los bancos de cada país probablemente afronten una intensa presión para participar en las subastas, dicen expertos. Las instituciones ya están entre los mayores tenedores de bonos soberanos, representando alrededor de 13% de la deuda en circulación de Italia y alrededor de 23% de la de Portugal.

La presión de los bancos europeos para que respalden la deuda de sus respectivos países pone de relieve la paradoja que encaran: inversionistas y reguladores quieren que liquiden sus carteras de deuda soberana, pero los políticos están en campaña para que no lo hagan.

Los estrechos vínculos entre los gobiernos y los bancos europeos han contribuido a exacerbar la crisis. Los bancos poseen cientos de miles de millones de euros en bonos emitidos por países que, en opinión de los inversionistas, estarían en riesgo de caer en cesación de pagos.

[wsjamd1nov29]

Los mercados han castigado a los bancos que tienen grandes carteras de deuda emitida por naciones como Grecia, Irlanda, Italia, Portugal y España. Los reguladores, por su parte, les han dado a los bancos nuevas razones para reducir sus posiciones. La Autoridad Bancaria Europea calcula nuevos requisitos de capital que se basan, en parte, en sus portafolios de bonos soberanos de países en riesgo. Mientras mayor es el monto de esta deuda en los libros de los bancos, mayor es el capital que necesitan para protegerse de posibles pérdidas.

Mientras se acumulan las presiones sobre los bancos, los gobiernos se están quedando sin opciones de financiamiento y acuden a los bancos. Ello ahonda los vínculos financieros que ponen a inversionistas, reguladores y autoridades con los nervios de punta.

Cuando algunos bancos europeos han comenzado a vender grandes cantidades de deuda soberana en el mercado, han encontrado reacciones adversas de sus gobiernos, que los han exhortado a frenar las ventas, señalan fuentes cercanas. Un ejecutivo italiano reconoció que funcionarios del gobierno ejercieron "presión amistosa" después de que su banco se desprendiera de algunos bonos soberanos. Una portavoz del gobierno se negó a hacer comentarios.

Altas autoridades españolas, asimismo, telefonearon a mediados de año a inversionistas institucionales y particulares para instarlos a comprar las nuevas acciones de Bankia, la entidad creada tras la fusión de siete cajas de ahorro, dijeron fuentes cercanas.

La operación fue considerada como una prueba de fuego de los esfuerzos del gobierno para estabilizar la banca española.

Voceros de Bankia y del Ministerio de Economía de España dijeron que no estaban al tanto de que el gobierno haya jugado algún rol en la transacción.

Fuente: WSJ

30 nov. 2011

La fortaleza de las monedas latinoamericanas ha sido clave para su crecimiento, dice el Banco Mundial

Por Prabha Natarajan

En la última década, las economías de América Latina y el Caribe se han fortalecido y sus sistemas financieros han mejorado gracias a la estabilidad de sus monedas, según un estudio del Banco Mundial publicado el martes.

Sin embargo, siguen existiendo grandes brechas en la capacidad de los bancos regionales para extender créditos al sector privado y en la liquidez de los mercados bursátiles locales, destaca el informe titulado "Desarrollo Financiero en América Latina y el Caribe: El Camino por Delante".

La principal característica del crecimiento regional es su capacidad de emitir deuda en moneda local para financiar los requisitos soberanos.

"El surgimiento de mercados de deuda en moneda local es clave para el desarrollo financiero y la política económica", dijo Augusto de la Torre, uno de los autores del informe. "Cuando una moneda se utiliza para almacenar valor, hace a esas monedas creíbles y respetables".

El uso de monedas locales para contratos financieros a largo plazo es un progreso dramático para esas economías. Muchas de ellas estaban ya sea acostumbradas a usar dólares como su principal vehículo de créditos o limitaban sus contratos a corto plazo debido a la debilidad de sus monedas.

La fortaleza del mercado local de deuda también ha ayudado a estas economías a sortear mejor la crisis actual pese al debilitamiento de sus monedas frente al dólar.

Hacia el futuro, el informe sugiere que estos países diseñen una estrategia a largo plazo mediante la emisión de deuda pública y créditos al sector privado de mayor vencimiento, y a través de la promoción de políticas macroeconómicas que hagan que estas economías sean más autosuficientes. El informe no analizó países específicos, sino que se enfoca en los temas generales de la región, según de la Torre.

Fuente: WSJ

29 nov. 2011

Los costos de financiación de Italia volvieron a romper récords

Por Emese Bartha

Los costos de financiación de Italia aumentaron en una subasta el martes, con la tercera economía de la zona euro obligada a pagar rentabilidades en máximos históricos desde que existe el euro para atraer a los compradores, avivando las preocupaciones sobre la capacidad de los gobiernos para continuar recaudando fondos en niveles sostenibles.

Es probable que la fuerte subida de los costos de financiación de Italia aumente la presión sobre los responsables de las políticas monetarias a la hora de tomar medidas decisivas para hacer frente a la crisis de deuda que azota a la zona euro. Aunque Italia tiene capacidad de asumir mayores costos en la deuda a corto plazo, su descomunal endeudamiento implica que si se extiende el incremento de la rentabilidad durante un largo periodo de tiempo, la capacidad del país para devolver su deuda se verá gravemente afectada.

El Tesoro italiano ofreció entre 5.000 millones de euros y 8.000 millones de euros en tres tipos de bonos, conocidos como BTP, y vendió un total de 7.500 millones de euros frente a un total de 10.900 millones de euros de ofertas recibidas, una cifra no muy destacada pero suficiente para asegurar la cobertura de la cantidad vendida por Italia con una rentabilidad récord.

El lanzamiento de una nueva línea de BTP a 3 años con un cupón del 6%, atractivamente elevado para este plazo, se hizo conjuntamente con la reapertura de una línea de bonos a 10 años, con vencimiento en marzo de 2022 y de bonos con vencimiento a 2020.

El Tesoro pagó una rentabilidad del 7,89% para el BTP a tres años, la mayor que ha pagado desde que existe el euro en deuda pública con este vencimiento. Aunque no es estrictamente comparable, el Tesoro pagó una rentabilidad del 4,93% en los bonos a julio de 2014 frente a la anterior subasta de bonos a 3 años celebrada el 28 de octubre.

El Tesoro también pagó el martes un 7,56% por los bonos a marzo de 2022, al alza desde el 6,06% de la subasta anterior, que también fue celebrada el 28 de octubre.

Los futuros de los bunds alemanes ampliaron su tendencia bajista cuando se conoció el resultado de la subasta. Mientras tanto, la rentabilidad de los bonos de Italia se alejaba de los máximos marcados antes de la subasta, con la rentabilidad del bono a 2 años cayendo por debajo del nivel psicológicamente clave del 7%.

"Italia no tiene la capacidad para hacer caer sus costos de financiación a niveles sostenibles", señaló Jeffrey Sica, presidente de SICA Wealth Management, que gestiona más de US$1.000 millones en activos de clientes.

"Italia ha perdido el control de su destino y su futuro está ahora en manos del Banco Central Europeo, al Fondo Monetario Internacional, Francia y Alemania", dijo. "Será una larga y dolorosa recuperación para Italia mientras sus costos suben y el crecimiento de su economía se desacelera".

Fuente: WSJ

28 nov. 2011

El BCE aún se niega a pisar el acelerador

Por Brian Blackstone

FRÁNCFORT—El Banco Central Europeo (BCE) aún no da señales de abandonar su estrategia conservadora de compra de bonos, manteniendo la presión sobre los gobiernos de la zona euro para que sean ellos quienes tomen la iniciativa para sacar a la región de su crisis de deuda.

En privado y a veces incluso en público, los gobiernos del bloque económico llaman a una gran intervención del BCE en los mercados con el fin de contener el encarecimiento de la financiación para algunos gobiernos. Sin embargo, el organismo no dio ninguna pista el lunes de que tenga intenciones inmediatas de aumentar sus limitadas compras de bonos, pese a los crecientes temores de que el tiempo se está agotando para que la zona euro evite un colapso en sus mercados de deuda soberana, el cual podría significar el fin de la moneda común.

El BCE compró la semana pasada bonos por cerca de 8.600 millones de euros (US$11.500 millones), la mayor cantidad en tres semanas, aunque muy por debajo de lo que muchos expertos creen que es necesario para apaciguar a los mercados.

"El BCE debería comprar bonos y fijar un límite para los rendimientos, o un tope al valor del papel, para que los mercados sepan que hay una contraparte dispuesta para operar a ese nivel", dijo Pier Carlo Padoan, economista jefe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

La OCDE, con sede en París, que agrupa a países desarrollados y emergentes, dijo el lunes que anticipa una "leve recesión" en la zona euro y catalogó la crisis de deuda como "el principal riesgo en la economía mundial", que podría causar graves trastornos económicos si no se resuelve.

Las alarmas de la recesión volvieron a sonar el lunes, después de que un informe del BCE mostró que la oferta de dinero del bloque se contrajo en octubre frente a septiembre y que la concesión de hipotecas se precipitó, alimentando los temores de una sequía del crédito.

Se espera que el BCE anuncie la próxima semana durante su reunión mensual una segunda reducción consecutiva de su tasa de referencia de 1,25% a 1%, lo que iría acompañado de medidas adicionales para apuntalar los bancos europeos, incluyendo plazos más largos de vencimiento para sus préstamos a dos años o más. El máximo actual es de 13 meses. Representantes del banco central han destacado últimamente su papel como prestamista de última instancia para los bancos, señaló Nick Matthews, economista de Royal Bank of Scotland, y el BCE "necesita asegurarse de que no haya ningún accidente por el lado bancario".

[wsjamd2nov29]

Representantes del BCE, incluyendo su presidente, Mario Draghi, han rechazado una y otra vez extender ese papel de salvavidas a los gobiernos.

El gobernador del Banco de Francia, Christian Noyer, dijo el lunes que si bien los mercados y algunos gobiernos han pedido que el BCE sea más enérgico a la hora de comprar deuda soberana, la liquidez en la zona euro "debe provenir de los gobiernos", y añadió que el Fondo de Estabilidad Financiera, el vehículo de rescate de la zona euro, debería ser considerado una fuente apropiada de fondos.

Los gobiernos están pasando apuros para convencer al BCE de lo contrario. Los líderes del bloque están negociando nuevas reglas para hacer que la disciplina fiscal sea legalmente vinculante y procurar una mayor cohesión.

Fuente: WSJ

25 nov. 2011

Las zonas de peligro: competitividad, sistema bancario y deuda

Por Franscesco Guerrera

La crisis de deuda de Europa pareció dar un giro desastroso hace un par de semanas cuando los inversionistas empezaron a abandonar los bonos de las economías más sanas de la zona euro, suscitando temores de que los crecientes problemas podrían sacudir el sistema financiero global y dañar el crecimiento económico mundial.

Con este trasfondo, el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, conversó con el columnista Franceso Guerrera de The Wall Street Journal acerca de la crisis financiera global, la perspectiva de resolverla y las implicaciones para el futuro. Estos son apartes editados de la conversación:

Francesco Guerrera: Hace algún tiempo, usted dijo que el mundo estaba en una "zona peligrosa". Hoy vemos que la situación en Europa parece haber empeorado. ¿Cuál es su impresión?

Robert Zoellick: Aún estamos en una zona de peligro. Hay tres problemas con los cuales Europa trata de lidiar simultáneamente: competitividad, el sistema bancario y deuda soberana. Los tres asuntos están interconectados y lo que se haga en uno afectará el otro.

Vale la pena prestar atención a tres rápidas implicancias de esto. Una es los mercados emergentes. Hay que ver si esto comenzaría a afectar la confianza del consumidor y las empresas en tales mercados, en cuyo caso, uno está en una situación muy diferente si se tiene en cuenta que los mercados emergentes han sido clave para el crecimiento global.

Segundo, lo que los europeos aún están haciendo es dar liquidez para ganar tiempo. No estoy en contra de ganar tiempo, pero depende de cómo se usa ese tiempo. Y en la base de esto tiene que haber una estrategia de crecimiento, algo que los europeos no han resuelto.

Lo tercero es el reequilibrio del poder. No dejó de impresionarme, cuando estaba en la [reunión del G-20 en Cannes], ver a los mercados emergentes en la sala mirando cómo los europeos no podían ponerse de acuerdo y pensar, "Estos son los países que nos daba sermones, los que nos decían qué hacer". Quizá estaríamos dispuestos a ayudar, pero primero ellos tienen que ver cómo se ayudan a sí mismos.

La impresión que me dejó es que nunca quiero ver a Estados Unidos en la posición en la que vi a Europa en esa reunión.

Guerrera: Y si los europeos no logran ponerse de acuerdo, ¿debería otro hacerlo por ellos? ¿Hay alguna otra solución que no sea que el Banco Central Europeo se convierta en el prestamista de última instancia?

Zoellick: Alemania será clave para esto, pero no podrá hacerlo por sí solo. Requerirá diplomacia cuidadosa con Francia, la Comisión Europea y otros actores.

Alemania tiene una serie de posturas que individualmente parecen razonables: no quieren que el BCE rescate a países que no hacen reformas, no quieren volcar su dinero a un pozo con el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera, etc. El problema es que la posición alemana en última instancia es que otros en Europa necesitan parecerse más a ellos. Y si bien eso sería bueno en materia económica, plantea el interrogante de si ocurrirá y qué significa para la zona euro.

Guerrera: ¿Cuán preocupado está usted sobre la economía china?

Zoellick: La inflación ha sido un riesgo, pero creo que en general la tienen bajo control, aunque no de forma definitiva.

Creo que habrá cierta desaceleración en la economía. Dicho sea de paso, lo mejor para EE.UU. y Europa es que China siga creciendo. Pero está ocurriendo algo mayor. Los chinos están reconociendo que no pueden depender de un crecimiento basado en exportaciones e inversiones en el futuro como lo han hecho en los últimos 30 años.

Admiro que un país que ha crecido a 10% anual por tres décadas tenga la entereza de decir, "Vamos a tener que cambiar la estructura". Quizá, alguna gente en EE.UU. y Europa debería pensar también acerca de cambiar la estructura de sus economías.

Guerrera: EE.UU. —especialmente el Congreso— ha estado criticando con dureza a China, lo cual no ha ayudado para nada. ¿Hay una manera más diplomática de trabajar en esto?

Zoellick: En la diplomacia en general, si se puede encontrar puntos de interés mutuos, probablemente avanzará más que si se trata de abrumar a alguien. Y no estoy seguro de que en este caso los abrumaremos.

Por ello, los puntos de interés comunes son la clase de cosas que expondremos con los chinos a comienzos del año próximo, que se concentran en algunos de los sectores que deben cambiarse, oportunidades para el desarrollo del sector de servicios, oportunidades para el desarrollo de la producción con valor agregado.

Y habrá otras posibilidades. Estamos comenzando a trabajar con los chinos sobre la opción de trasladar manufactura de bajo valor agregado a terceros países, incluyendo en el África Subsahariana.

¿Pero quiere saber qué es lo que realmente debe hacer un país? Dejar de acusar a otros; arreglar sus problemas internos primero. EE.UU. tiene que reparar algunas cosas en casa. Y eso será lo más importante que puede hacer.

Fuente: WSJ

20 oct. 2011

Crece la preocupación por el déficit en España

Por Jonathan House

MADRID—Crecimiento económico cada vez más lento, desempleo que no deja de subir y un gasto excesivo de sus poderosos gobiernos regionales podrían convertir a España en el más reciente país de la zona euro que no cumple con su objetivo presupuestario este año.

El gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero ganó elogios el año pasado por tomar medidas que le permitieron recortar el déficit presupuestario de alrededor de 11% del PIB en 2009 a poco más de 9% en 2010. Estos pasos, sumados a reformas políticamente difíciles del mercado laboral del país y del sistema de pensiones, ayudaron a aumentar la confianza de los inversionistas en España, lo que estableció una diferencia frente a otros países de la zona euro con problemas financieros.

Pero este año, a medida que se profundiza la crisis europea y se desacelera el crecimiento global, España podría seguir los pases de Grecia y Portugal, que ya han advertido que sus esfuerzos para reducir el déficit se salieron de cauce.

Aunque el gobierno español insista en que recortará su déficit general a 6% del PIB tal como prometió, una cantidad creciente de economistas independientes cree que no logrará cumplir con esta meta, posiblemente por un amplio margen.

Un fracaso así podría generar renovadas dudas sobre la capacidad de Europa de contener su marea de libros en rojo. Grandes brechas presupuestarias significan que los niveles de deuda podrían seguir aumentando, lo cual, sumado a señales de que los recortes en el gasto están perjudicando la economía, podría agravar la creciente crisis.

Ese desenlace también pondría al nuevo gobierno español que será elegido en las elecciones generales del 20 de noviembre bajo enorme presión para controlar el déficit del país. España ha prometido recortar su déficit al límite de 3% de los países de la Unión Europea para 2013. Las encuestas indican que probablemente sea el conservador Partido Popular de Mariano Rajoy, actualmente en la oposición, el que se haga cargo de ese desafío.

Pocos expertos estarían en

desacuerdo con que el déficit presupuestario español probablemente sea de al menos 6,5% del PIB este año, afirmó Jordi Sevilla, alto consejero de PricewaterhouseCoopers, y ex ministro de administración pública del gobierno de Zapatero. "Esta será la primera prueba para el nuevo gobierno", indicó.

Una encuesta de septiembre entre analistas de 22 bancos internacionales y firmas de investigación de FocusEconomics pronosticó que España tendrá un déficit presupuestario de 6,5% del PIB este año.

Muchos economistas concuerdan con que un importante componente del presupuesto español, el gobierno central del país, puede cumplir con su meta para fin de año de un déficit de 4,8% del PIB (sin incluir comunidades autónomas, municipios y la seguridad social). Eso se debe a que el gobierno ha dado pasos en los últimos meses para impulsar los ingresos, incluyendo adelantar pagos de impuestos corporativos y la reinstalación temporal de un impuesto al patrimonio que había dejado de lado en 2008. Esa expectativa se produce a pesar de evidencias de que la tímida recuperación económica de España podría haberse estancado en el tercer trimestre y que el crecimiento de los ingresos fiscales está descendiendo.

De todos modos, el gobierno central probablemente no pueda compensar los déficits de presupuesto en los otros niveles del gobierno, como lo hizo el año pasado cuando tanto gobiernos regionales como la administración de seguridad social incumplieron sus objetivos, afirmó Ángel Laborda, director de análisis del centro de estudios madrileño Funcas. Laborda pronostica que el déficit presupuestal general de España será de alrededor de 6,8% del PIB, con "riesgo hacia arriba". Por su parte, Roberto Ruiz, analista de UBS Bank SA, pronostica un déficit de 6,6% del PIB para fin de año.

Fuente: WSJ

19 oct. 2011

El Banco de México mantiene la tasa interbancaria en 4,5%

Por Anthony Harrup

CIUDAD DE MÉXICO (Dow Jones)--El Banco de México mantuvo el viernes la tasa de interés interbancaria sin cambios en 4,5%, y señaló que aunque el crecimiento económico ha perdido impulso y la inflación se está comportando favorablemente, la volatilidad del peso y el repunte en los precios de los bienes básicos representan riesgos para la inflación.

No obstante, el Banco de México reiteró que podría considerar la necesidad de reducir las tasas si las perspectivas para el crecimiento económico mundial se deterioran aún más, con implicancias para la economía mexicana, dadas las condiciones monetarias muy relajadas en países avanzados. El banco sostuvo que el entorno económico externo se ha deteriorado significativamente en las últimas semanas.

La decisión coincidió con la mayoría de las expectativas. Trece de los 15 analistas encuestados por Dow Jones Newswires proyectaron que el banco mantendría las tasas sin cambios y dos estimaron un recorte de un cuarto de punto porcentual.

La tasa ha permanecido en 4,5% desde julio de 2009.

La depreciación del peso frente al dólar en los últimos meses, en medio de una ola de aversión al riesgo a nivel mundial debido a los problemas de deuda en Europa y la desaceleración del crecimiento en Estados Unidos, han llevado a muchos analistas a descartar una rebaja a las tasas de interés.

Las variaciones adversas en el tipo de cambio y la posibilidad de un repunte de los precios de algunos los bienes básicos representan un riesgo para la inflación, señaló el banco central, y añadió que estará particularmente atento a la tasa de cambio mientras vigila los riesgos que le impedirían cumplir su meta de inflación de 3%.

La inflación anual, medida por el índice de precios al consumidor de México, fue de 3,1% en septiembre, cerca de la meta del banco central de 3%, con una banda de tolerancia de un punto porcentual. El banco central reiteró su estimación de que la inflación se mantendrá entre 3% y 4% este año.

18 oct. 2011

Los bancos centrales necesitan tener una meta

Por David Cottle

LONDRES (Dow Jones)—En la banca central, como en todas partes, hay modas.

En los días inocentes antes de la contracción crediticia, las metas de inflación habían sido la moda desde 1990, cuando el pionero de la modalidad fue el Banco de la Reserva de Nueva Zelanda. Parecía tan maravillosamente simple, y todos sabemos cómo los mercados adoran cualquier cosa que logre tal hazaña.

Un quórum de laureados economistas y académicos se reunía en una plácida sala en la capital una vez al mes, anunciaba un número muy publicitado para su tasa base (habitualmente el mismo número que anunciaron el mes anterior), ¡y listo! Funcionaba. En todo el mundo desarrollado ese viejo demonio de la inflación parecía haber sido exorcizado; el crecimiento era imparable pero manejable al mismo tiempo.

No es una sorpresa que a los gobiernos les gustara. Podían acusar a bancos centrales independientes por cualquier mala noticia, a cambio de la modesta prenda de tener que compartir con ellos algo del crédito por las buenas noticias. Pero había tantas buenas noticias que incluso la clase política podía permitirse ser magnánima.

El entonces ministro de Hacienda del Reino Unido, Gordon Brown, incluso se sintió motivado a sugerir que el ciclo de bruscos altibajos había terminado para siempre.

Los bancos centrales que se rehusaban a adoptar este programa claramente fantástico con frecuencia eran censurados; la Reserva Federal de EE.UU. a veces fue atacada por adherir a su confusa política dual, de supervisar la inflación y el crecimiento, y por negarse a establecer una meta inflacionaria explícita, en vez de simplemente un nivel 'deseable'.

Algunos sostenían que era cuestión de tiempo antes de que se llamara al orden, se callara acerca del crecimiento y simplemente escogiera un número para la inflación como muchos de sus homólogos en otras partes.

Sin embargo, vino la crisis financiera, y las metas de inflación comenzaron a aparecer poco confiables. Como parte de los programas de estímulo de emergencia, las tasas de interés fueron reducidas en todas partes, y rápidamente, sin importar cuál fuera el cuadro de inflación. Toda fortaleza de los precios era rápidamente desestimada como una distorsión temporaria.

En este nuevo entorno, la política de la Fed parecía inteligentemente laxa, en tanto los bancos centrales que perseguían metas de inflación, como el Banco de Inglaterra, hacían denodados esfuerzos para conservar los jirones de credibilidad que retenían. Oficialmente, el país aún tiene una meta de inflación de 2%. No oficialmente, la mera idea ha sido arrojada por la borda años atrás. La economía del Reino Unido está demasiado débil, demasiado dependiente de dinero prestado, como para asumir mayores tasas de interés, sin importar lo que haga el viejo diablo de la inflación. Éste se encontraba en el nivel de 4,5% en agosto. Sin embargo, ahora, tal vez, estamos al borde de un nuevo cambio de moda.

Así como la meta de inflación era una remedio demasiado limitado cuando asomaba una crisis, de la misma manera el programa más laxo de la Fed comienza a parecer confuso según continúa la crisis.

La difusión de las minutas de la reunión de septiembre del Comité del Mercado Abierto de la Reserva Federal reveló un amplio abanico de opiniones expresadas en cuanto a la política que debería seguir la Fed, en gran parte debido al espectro de puntos de vista sobre lo que debería tener por meta.

La labor sería más fácil si los miembros del CMARF pudieran unirse en torno de un único objetivo.

"Prevenir la desinflación o deflación de cercano plazo, impedir la inflación futura, promover el crecimiento económico, crear empleo y administrar el mercado residencial fueron sugeridos como objetivos de política", observó Simon Penn, estratega de UBS en Londres.

Por ello, algunos miembros creían que la hoja de balance de la Fed debería expandirse en una extensión de la relajación cuantitativa, algunos que debería contraerse por medios naturales, otros que la Fed debería expresar una meta de inflación directa y algunos que debería reasegurar al público que la política no será restringida hasta que se llegue a determinado nivel de desempleo. Alternativamente, los bancos podrían ser obligados a dar préstamos mediante una reducción en el interés pagado sobre excedentes de reservas.

Poco puede sorprender entonces que el presidente de la Fed, Ben Bernanke, haya encargado a algunos miembros de echar un vistazo a la política de comunicaciones de la Fed. Su táctica pareció buena por un tiempo. Pero está comenzando a verse desorientada, más que relajada.

Fuente: WSJ