15 jul. 2011

Ocho bancos europeos reprobaron las pruebas de solvencia

Por David Enrich

LONDON— Ocho bancos reprobaron las pruebas de solvencia de la Unión Europea, con un déficit combinado de 2.500 millones de euros en capital, bajo un escenario simulado en el que se les sometió a las peores condiciones económicas posibles, indicó la Autoridad Bancaria Europea (ABE).

El regulador de la UE dijo que otros 16 bancos aprobaron con lo mínimo las controversiales pruebas, las cuales examinaron las habilidades de los 90 principales bancos de Europa para soportar un deterioro de la economía y del sistema financiero.

Al entregar un resultado relativamente bueno a la gran mayoría de la industria bancaria europea, las pruebas serán vistas con escepticismo. Analistas e inversionistas se estaban preparando para que hasta 20 bancos reprobaran y que necesitaran recaudar decenas de miles de millones de euros en capital nuevo.

Las pruebas del año pasado, las cuales fueron ampliamente desacreditadas por ser demasiado laxas y pobremente ejecutadas, tuvieron a siete bancos que reprobaron, con un déficit de capital combinado de 3.500 millones de euros.

Las nuevas pruebas, que comenzaron a principios de marzo, representan la más reciente apuesta de los líderes europeos para frenar la crisis financiera del continente. La meta es aliviar los persistentes temores de los inversionistas, analistas, reguladores y algunos banqueros de que los bancos están guardando grandes cantidades no reportadas de préstamos y valores riesgosos que podrían hundir al sistema bancario y a economías enteras.

Las pruebas de 2011 examinaron la habilidad de los bancos de 20 países de soportar dos años de creciente desempleo, precios inmobiliarios en descenso y otras condiciones adversas que los reguladores consideran como los peores casos posibles. Los bancos cuyos amortiguamientos de capital quedaran por debajo de 5% de sus activos ajustados al riesgo serían obligados a recaudar nuevos fondos a través de la venta de acciones o la venta de líneas de negocios o activos para finales del año. Aquellos que no puedan hacerlo tendrán que recurrir a sus gobiernos para obtener ayuda.

España, cuya economía y sistema bancario sufren por el colapso del mercado de bienes raíces es el hogar del mayor número de bancos que reprobaron, con cinco, dijo la ABE. Otros siete bancos españoles pasaron apenas con lo mínimo, con proporciones de capital entre 5% y 6%.

Dos bancos griegos y uno austriaco también reprobaron las pruebas, dijo la ABE. Además de España, Chipre con un banco, Alemania con dos, Grecia con dos, Italia con uno, Portugal con dos y Eslovenia con uno fueron los países con bancos que apenas superaron las pruebas por un mínimo margen.

Irlanda, que tuvo que aceptar un gigantesco rescate internacional el año pasado después que su sistema bancario implosionara, vio como los tres bancos que presentaron la prueba la superaron sin problema.

El reducido número de bancos que fallaron refleja el hecho de que a lo largo del último año, los bancos han buscado recaudar fondos antes del inicio de las pruebas. La ABE dijo el viernes que los bancos involucrados en las pruebas recaudaron cerca de 60.000 millones de euros en los primeros cuatro meses de 2011. Si las pruebas se hubieran llevado a cabo en base a las posiciones financieras al 31 de diciembre de 2010, 20 bancos habrían reprobado, con un déficit combinado de 26.800 millones, dijo la ABE.

La escasez de reprobaciones también se debe a que en las pruebas se usaron suposiciones relativamente simples. Por ejemplo, en las pruebas se preveía una máxima tasa española de desempleo de 21,3% este año, seguido de 22,4% el año próximo, comparado con el nivel de 21,29% que España registró al final de este trimestre.

Además, las pruebas no indagan sobre el tamaño y la estabilidad de los fondos de depósitos bancarios y otros fondos, o cómo le iría a las entidades prestamistas si un país como Grecia o Portugal cayera en impago de sus deudas. Esos dos segmentos son considerados como flancos débiles de muchos bancos.

"Las pruebas de solvencia preparan el sistema bancario para una conmoción, pero no particularmente virulenta", dijo Marchel Alexandrovich, economista en Londres de Jefferies International Ltd.

Funcionarios de la ABE reconocen en privado que algunas de las premisas de las pruebas difícilmente supongan previsiones económicas de pesadilla.

Dicen que el verdadero valor de las pruebas está en al mayor transparencia que el ejercicio llevará a un sistema bancario opaco. Como parte de las pruebas, cada banco tienen que revelar unos 3.200 puntos de datos acerca de sus exposición a factores que van desde deuda gubernamental griega hasta derivados daneses y préstamos hipotecarios malteses. En las pruebas del año pasado, cada banco reveló 149 componentes de datos.

La transparencia adicional, confían funcionarios de la ABE, ayudará a mitigar temores sobre pérdidas ocultas que acechan en los libros contables de algunos bancos.

"Más que nada es un ejercicio de transparencia", dijo Andrew Lim, analista de Espirito Santo Investment Bank en Londres. "No resolverá las inquietudes sobre deuda soberana … pero nos ayuda a averiguar cuáles bancos necesitan cuánto capital".

La ABE, un nuevo regulador creado en Londres, ha tratado de llevar a cabo un proceso creíble después de que el ejercicio del año pasado fue desacreditado. Los siete prestamistas que reprobaron el examen de 2010 ya fueron nacionalizados o bien están en proceso de fusión con otras instituciones. Eso libró a reguladores y estrategas de adoptar duras medidas para fortalecer sus sistemas bancarios.

Eso contrastó marcadamente con las pruebas de solvencia de EE.UU. a mediados de 2009, a las cuales generalmente se atribuye el haber ayudado a descomprimir un pánico financiero. Nueve de los 19 mayores prestamistas reprobaron tales pruebas y fueron obligados a recaudar un total de US$75.000 millones de capital adicional.

Los exámenes de este año de la ABE simulan un panorama económico peor y obligan a los bancos a cumplir con mayores requisitos de capital que las pruebas de 2010. Asimismo, la ABE está oponiéndose a los intentos de los bancos de evitar las pruebas. Por ejemplo, los bancos ya no están autorizados a afirmar simplemente que sus hojas de balance se contraerán y sus ganancias subirán de modo de cubrir potenciales déficits de capital. Los resultados de cada banco fueron revisados por reguladores de otro país, como también por funcionarios de la ABE y el Banco Central Europeo.

El proceso más estricto ha provocado alaridos de protesta de países como España y Alemania, donde reguladores, políticos y bancos se han quejado públicamente de que es excesivamente oneroso y podría desencadenar pánico.

Un banco del sector público alemán, conocido como Helaba, al descubrir el miércoles que podía reprobar las pruebas, prohibió que la ABE publicara sus resultados. Helaba no fue incluido entre los ocho bancos que reprobaron.

"Las pruebas de solvencia de bancos europeos este año han hecho poco para generar confianza", dijo en un comunicado el viernes Heinrich Haasis, presidente de la Asociación Alemana de Cajas de Ahorro. "La tarea ahora es asegurar que una incertidumbre adicional no afecte los mercados".

Fuente: WSJ

14 jul. 2011

¿Está llegando a su final el auge del oro?

Por Sarah Morgan

Para muchos inversionistas, el oro ha sido un bote salvavidas, que mantuvo sus portafolios y sus sueños de jubilación a flote cuando todas las demás inversiones parecían llenas de plomo. Pero luego de tocar su mínimo en cinco semanas el lunes, ¿el oro ya no es la salvación que muchos preveían?

Luego de 10 años de aumentos escalonados, los precios del oro han pisado los frenos repentinamente. El metal amarillo cayó más de US$50 desde fines de la semana pasada, y ahora se ubica alrededor de los US$1.500 la onza troy. Eso marca el fin de una década sin precedentes que elevó los portafolios —o al menos minimizó las pérdidas— para quienes compraron oro en 2001 cuando estaba a poco más de US$272. Quienes invirtieron en el popular fondo que cotiza en bolsa de acciones de oro SPDR en su origen han logrado más que triplicar su dinero. Y durante un tiempo, la demanda parecía insaciable: el fondo SPDR creció todos los años desde que fue creado, y ahora tiene US$59.000 millones en activos, alrededor de 13 veces su tamaño en 2005.

Pero ahora los inversionistas están comenzando a preguntarse si este es un revés temporal o el fin de la era dorada. Los expertos están divididos. Rob Lutts, el director de inversión de Cabot Money Management, una firma estadounidense con US$500 millones en activos, afirma que el ascenso del oro podría continuar si los gobiernos mundiales que tienen problemas de deuda siguen esencialmente imprimiendo más dinero, lo que devalúa sus monedas y fortalece los motivos para comprar el metal precioso como refugio ante la inflación. Las grandes instituciones como fondos de pensiones que buscan proteger su poder de compra "podrían ser el catalizador de un mayor" aumento, sostiene. En cuanto al interés de los inversionistas en el oro, "creo que nos movemos de la aceptación al amor", señala Lutts.

Otros no están tan seguros. Mientras la caída del oro por debajo de los US$1.500 no activa ninguna alarma para los analistas técnicos, los números redondos como esos pueden ser importantes psicológicamente para los corredores, indica Rodney Johnson, presidente de HS Dent. Además, en las últimas semanas, los precios del oro se han estado operando según un patrón de "consolidación" que sugiere que el impulso del activo está comenzando a desacelerarse, señala Johnson. "Si usted invertía por la fortaleza del cambio de precio, eso se acabó", afirma. Es más, dice Johnson, el fin del programa de alivio cuantitativo de la Reserva Federal de EE.UU. esta semana, sumado a la posibilidad de ganancias corporativas más débiles, podría debilitar significativamente los motivos para poseer oro y otros commodities como refugios contra la inflación, ya que el riesgo macroeconómico podría virar hacia la deflación.

Por supuesto, lleva más de una semana determinar una tendencia de largo plazo, señalan los expertos. El oro podría recuperarse pronto. Al menos, la caída debería servir como recordatorio de que el oro es una jugada riesgosa y especulativa en primer lugar, sostiene Mark Matson, el fundador y presidente ejecutivo de Matson Money, una firma de asesoría de inversión que maneja US$3.100 millones. A largo plazo, los retornos del oro no han sido tan sólidos como el reciente aumento podría hacerles creer a los inversionistas, afirma Matson. "Se toman períodos de tiempo cortos y se extrapola que el oro es una gran inversión porque tiene cinco años de ganancias; bueno, eso es ridículo", dice. "Los inversionistas estarían mejor si se alejan de él".

Fuente: WSJ

13 jul. 2011

La ventaja exportadora de China sigue infalible

Por Alex Frangos

HONG KONG—Más de un año después de que China comenzara a dejar que su moneda subiera con respecto al dólar, el país es más que nunca un potencia exportadora de primer nivel, lo que fortalece su dominio comercial y complica los esfuerzos de otros países de arrebatarle puestos de trabajo en el sector manufacturero.

La evidencia más reciente del poderío de China se conoció el domingo cuando informó que sus exportaciones llegaron a los US$162.000 millones en junio y a los US$874.000 millones en el primer semestre. Ambas cifras son récord y suponen un incremento de casi 20% con respecto a los mismos lapsos de un año atrás. El crecimiento, que se produjo pese a las dificultades económicas en mercados clave como Estados Unidos y Europa y a interrupciones en la cadena de suministros en Japón, seguramente intensificará la presión de EE.UU y otros países para que Beijing deje que el yuan se aprecie más y más rápido.

El superávit comercial chino, que es seguido muy de cerca, superó los US$22.000 millones en junio, frente a US$13.000 millones de mayo, cifras que indicarían una falta de avance hacia el objetivo del Grupo de los 20 países más ricos del mundo de rebalancear el crecimiento mundial. El superávit comercial chino, sin embargo, cayó 18% durante el primer semestre frente a igual lapso del año previo, lo que refleja las crecientes compras que hace el país de materias primas utilizadas en proyectos de infraestructura. Esto hizo que el valor de las importaciones subiera todavía más rápido que el de las exportaciones.

El desempeño exportador se produjo a pesar de los crecientes costos para los fabricantes chinos, que están enfrentando la mayor inflación de los últimos tres años, aumentos salariales dispuestos por el gobierno y un yuan que se ha fortalecido más de 5,5% con respecto al dólar en los 13 meses transcurridos desde que China lo dejó flotar, aunque se ha debilitado frente a otras monedas importantes en ese período.

De hecho, desde que China dejó que el yuan comenzase a subir frente el dólar en junio de 2010, el país ha ganado participación para sus exportaciones en los principales mercados del mundo, de acuerdo con información reunida por Global Trade Information Services, un proveedor de datos de Columbia, Carolina del Sur.

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Los críticos de China dicen que una moneda subvaluada ayuda de forma injusta a los exportadores del país. EE.UU— y algunos economistas chinos— dicen que esa situación retrasa la transformación de la economía china para que dependa más de la demanda interna y no tanto del comercio internacional.

La forma en que China se adapta a costos crecientes tiene grandes implicaciones para el resto del mundo. Los países de Asia, América Latina y África están apuntando a sacar ventajas al capturar los empleos de salarios bajos que eventualmente se eliminarían en China.

Aunque hay evidencia de pequeños avances hechos a costa de China en áreas específicas como la de las confecciones y el calzado, ese país está conservando su ventaja gracias a la fortaleza de la cadena de suministros construida durante décadas. Igualmente, las empresas chinas han aprendido a ajustarse rápidamente a nuevas realidades, trasladando su producción a mercados con mano de obra más barata en el interior del país, modificando sus plantas para que sean más automatizadas y expandiéndose a bienes de mayor valor como los electrónicos.

Un ejemplo es la industria de los juguetes. Los trabajadores chinos fabricaron 64% de todos los juguetes exportados en el mundo en 2010, de acuerdo con Global Trade Information Services, y China tiene la mayor y más diversificada red de proveedores de partes y embalaje de estos juguetes.

Los crecientes costos en China han llevado a Ronnen Harary, presidente y cofundador de Spin Master Ltd., uno de los mayores vendedores de juguetes de América del Norte, a ponerse como meta trasladar 20% de su producción fuera de China. Hoy fabrica casi todos sus juguetes allí.

Hasta ahora, sin embargo, tiene dificultades para justificar ese cambio. Luego de un año de buscar a lo largo del sudeste asiático, se está inclinando por el vecino Vietnam, donde los funcionarios están "motivados" para atraer compañías "como China lo estaba hace 15 años", dijo. Pero la ventaja en cuanto a costos se ve efímera. Calcula que los sueldos de Vietnam están hoy solamente 10% por debajo de los de China y subirán pronto.

"El desafío es que si uno va a Vietnam quizás obtiene tres años de alivio", explica. E ir allí implica instalar oficinas, llevar suministros desde China y lidiar con las rutas, carreteras y depósitos de un país que es menos desarrollado.

De todas formas, el dominio de las exportaciones por parte de China, especialmente en los sectores intensivos en mano de obra, probablemente se erosionará con el tiempo a medida que los fabricantes se trasladen a otros lugares.

Las autoridades chinas tienen la esperanza de que los aumentos salariales para los trabajadores chinos y un fortalecimiento de la industria ayuden a que la economía pase a depender más de los consumidores internos y no tanto de las exportaciones. Pero los economistas dicen que un cambio así podría tomar una generación.

—Liu Li en Beijing contribuyó a este artículo

12 jul. 2011

Los bonos de la euro zona son la única respuesta

Por Richard Barley

El drama de la deuda griega se ha convertido ahora en una verdadera crisis de la zona euro. Los responsables políticos se reunieron finalmente este lunes para discutir una respuesta de mayor alcance a la crisis.

Los últimos tres meses se han desperdiciado en vanas negociaciones para involucrar al sector privado en cualquier acuerdo sobre la deuda griega. Ello no solo resultó una distracción de la urgencia del problema, que era detener el contagio a países como España e Italia, sino que ha empeorado la situación.

Los políticos intentaron lograr lo imposible en Grecia: han insistido en que la participación del sector privado sea sustancial, cuantificable, voluntaria y que al mismo tiempo evite que se califique a la deuda griega en situación de cesación de pagos. Lo primero es imposible, dado que los bancos europeos, los más propensos a participar en un refinanciamiento, mantienen solo 30.000 millones de euros (unos US$43.000 millones) de deuda con vencimiento antes de 2014. Un acuerdo realmente voluntario, entretanto, hace que sea imposible cuantificar la cantidad, y solo podría ser alcanzado con certeza a través de la coerción. Y aunque las tres primeras condiciones podrían ser satisfechas, las empresas de calificación han dejado claro que prácticamente cualquier acuerdo implicaría la caída en cesación de pagos.

Peor aún, la perspectiva de coerción para compartir la carga ha espantado a los inversionistas de otros países periféricos. Ello subyace tras la rebaja de calificación de Portugal por parte de Moody's: el énfasis actual de la zona euro sobre el involucramiento del sector privado hará claramente más difícil a Portugal volver a los mercados de bonos y también puede reducir el acceso al mercado de otros países con altos niveles de deudas. Una cesación de pagos por parte de Grecia conducirá a mayores rebajas de categorías y ya está elevando los costos de financiamiento en Italia y España, avivando aún más las llamas del contagio.

La zona euro tiene que reconocer que sus esfuerzos para aislar a otros países de la caída de Grecia en cesación de pagos han fracasado. Ahora necesita encontrar con urgencia las formas de restaurar sus accesos a los mercados. Cada vez es más claro que se necesitará algún tipo de emisión de bonos de la zona euro, probablemente apoyado en el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF). Los costos de los préstamos del FEEF deben ser reducidos, más flexibles, y permitir que sean utilizados como un medio para volver a comprar bonos griegos, reduciendo así la carga de su deuda.

Si no se actúa con decisión cuanto antes, la supervivencia de la moneda del bloque será puesta en riesgo.

Fuente: WSJ

11 jul. 2011

El apetito de China por el maíz altera los precios y los mercados

Por Tom Polansek, Ian Berry y Scott Kilman

Una ola de compras de maíz estadounidense por parte de China está poniendo en evidencia la capacidad de Beijing de alterar los mercados del grano y los precios de los alimentos en todo el mundo.

La semana pasada, China compró 540.000 toneladas de maíz de Estados Unidos para entrega después de agosto, según el Departamento de Agricultura (USDA, por sus siglas en inglés) , superando en 500.000 toneladas la cantidad que la agencia previó que China compraría en todo el año. La noticia catapultó los precios del maíz el jueves y el viernes, cerrando en US$6,75 el bushel, reactivando el mercado que llevaba tres semanas a la baja.

Ahora, los corredores creen que China podría comprar millones de toneladas de maíz estadounidense, lo que echaría por tierra los pronósticos del USDA y pondría bajo presión las reservas del grano incluso cuando los agricultores estadounidenses confían en una cosecha récord para la temporada.

Los chinos "están a las puertas, creemos, de necesitar mucho más maíz del que pueden producir", dijo David C. Nelson, estratega global de Rabobank, un banco de inversión especializado en las operaciones de la industria alimenticia.

Una serie de otras grandes ventas de maíz estadounidense a diferentes destinos, que serán revelados por el Departamento de Agricultura más adelante, está alimentando la especulación de que buena parte pueda dirigirse a China.

Las grandes compañías estadounidenses de granos han soñado durante años con que China recurra a la importación de cosechas extranjeras para alimentar a su población, pero hasta ahora no han avanzado mucho a la hora de adivinar cuándo sucederá eso. Un auge en las compras de China a mediados de los 90 desencadenó la previsión de un auge comercial para los agricultores estadounidenses e incluso temores, en algunos círculos, de que el apetito de China pudiera desatar una crisis de alimentos mundial. Pero no fue más que algo pasajero y durante un tiempo, China incluso pudo exportar maíz a sus vecinos en Asia.

Lo que está cambiando ahora es que la población china se está ganando poder adquisitivo. El éxito económico del país se traduce en un giro en los gustos de una creciente clase media hacia productos como leche de vacas alimentadas con granos, carne de cerdos alimentados con maíz y alimentos fritos en aceite de soya.

Si bien China es una de las grandes potencias agrícolas del mundo –es el mayor productor de trigo y arroz y el segundo mayor de maíz, después de EE.UU.—, la capacidad de Beijing para alimentar a su población es uno de los asuntos políticos más sensibles del gobierno.

Beijing se basa en una política de autosuficiencia alimentaria, que establece que los agricultores chinos proveerán al menos 95% de granos como el maíz y el trigo. Pero recientemente, el país ha surgido como uno de los mayores importadores de soya, devorando casi una cuarta parte de todos los granos de soya cultivados en EE.UU.

Además, el gobierno, convencido de que los alimentos baratos son importantes para la estabilidad nacional, está combatiendo un alza de la inflación. Los precios minoristas de los alimentos subieron 11,7% en mayo, en gran parte impulsados por un auge en la carne porcina. En respuesta, el gobierno chino trata de alentar a los criadores de porcinos para que adopten prácticas occidentales, como alimentar a los cerdos con raciones de piensos potentes hechos con soya y maíz.

El surgimiento de China como el comprador dominante de materias primas en todo el mundo (representa 21% del consumo global de maíz, 40% del de cobre y 39% del de algodón) está apuntalando los precios de los commodities pero también causando temores de que su apetito pueda avivar la inflación de alimentos.

"Para las materias primas que escasean en China, como el cobre y la soya, tienen una gran capacidad para influir en los mercados cuando compran", señala Allsion Nathan, directora gerente de investigación sobre materias primas en Goldman Sachs. "Son compradores estratégicos de cualquier commodity cuando creen que el precio es bueno".

La disposición de China de esperar a que los precios de una materia prima en particular bajen para comprar grandes cantidades es una señal para las compañías de alimentos de EE.UU. de que es poco probable que los mercados de granos se enfríen significativamente incluso si los agricultores estadounidenses recogen una cosecha mayor a lo previsto.

Se supone que el Departamento de Agricultura actualice el martes su previsión sobre las importaciones de maíz de China. Probablemente, la agencia elevará su pronóstico de 3 millones de toneladas a 4 millones, dijo Shawn McCambridge, analista de Jefferies Bache, una corredora en Chicago.

—Carolyn Cui y Jerry A. DiColo contribuyeron a este artículo.

Fuente: WSJ