18 feb. 2011

La inflación y la deuda soberana, las principales preocupaciones del G-20

Dow Jones Newswires

El Grupo de las 20 naciones ve en la subida del precio de las materias primas, el potencial sobrecalentamiento de las economías emergentes y los problemas de la deuda soberana en los países avanzados los riesgos más importantes para la recuperación mundial. Por ello, sus prioridades en cuestión de políticas monetarias son los recortes presupuestarios, una mayor libertad de los tipos de cambio y las reformas estructurales, de acuerdo con el borrador de un documento.

El primer borrador de un comunicado que se hará publico el sábado, al que ha tenido acceso Dow Jones Newswires, dice que las grandes potencias industriales y los países en desarrollo han acordado que habrá un "número limitado" de indicadores para medir los grandes desequilibrios económicos, aunque aún no se ha decidido cuáles serán esos indicadores.

El G-20 ha prometido "una acción coordinada de las políticas" para garantizar "un crecimiento sostenible y equilibrado" de la economía mundial, cuya recuperación "avanza en línea con nuestras expectativas, pero sigue siendo desigual", según el borrador elaborado para la reunión de ministros de Finanzas del G-20 que tendrá lugar en París este fin de semana y que comienza el viernes.

"Aunque la mayoría de las economías avanzadas están experimentando un crecimiento modesto y persiste un alto desempleo, las economías emergentes están experimentando un crecimiento más robusto y algunas de ellas, signos de sobrecalentamiento", señala el borrador. "Los riesgos a la baja siguen estando presentes, como las tensiones en los mercados de deuda soberana de las economías avanzadas, las presiones inflacionistas, junto con importantes entradas de capital en las economías emergentes, creando riesgos de burbujas. El encarecimiento de las materias primas ha aumentado la preocupación por la sostenibilidad del crecimiento y la seguridad alimenticia".

El G-20 se dispone a elaborar directrices que evalúen los desequilibrios antes de su próxima reunión, en abril, dice el documento.

Es probable que los tipos de cambio también ocupen un lugar destacado, con Estados Unidos y las potencias emergentes como Brasil acusando a China de mantener devaluada deliberadamente su moneda para beneficiar a sus exportadores. China, por su parte, acusa a Estados Unidos de utilizar la política monetaria expansionista para devaluar el dólar, que también desempeña un papel de principal divisa de reserva mundial.

El borrador también expresa su preocupación por el impacto de la volatilidad de los precios de las materias primas, por lo cual se designará un grupo que estudie la elaboración de un plan de acción.

El grupo dice que pedirá al FMI y otros que recomienden medidas encaminadas a reducir la excesiva volatilidad de los precios del gas y el carbón, según el borrador del comunicado.

17 feb. 2011

La lección de Beijing: la población es igual de importante que la productividad

Por Bob Davis

BEIJING—El recorrido de China para llegar a ser la segunda economía mundial pone de relieve una nueva realidad postindustrial: la población cuenta tanto como la productividad a la hora de determinar el poderío económico.

Desde la revolución industrial, ese no había sido el caso. La productividad de los trabajadores en Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania y Japón no solamente enriqueció a esos países, sino que los transformó en las economías más grandes del mundo, a pesar de tener poblaciones mucho más pequeñas que China e India.

El acelerado crecimiento de China durante los últimos 30 años ha sacado a cientos de millones de personas de la pobreza y convertido al país en la fábrica del mundo. Pero el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita es de apenas US$4.300, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La principal razón que explica el ascenso chino a la élite de la economía mundial es su población de 1.300 millones de habitantes.

Basta con revisar los números. China tiene once veces la población de Japón, lo suficiente para impulsarla por delante en la clasificación del PIB, a pesar de que cuenta con un ingreso per cápita de poco más de la décima parte del de ese país.

Para que China salte por delante de EE.UU., que tiene alrededor de la cuarta parte de su población, necesita aumentar su producto per cápita hasta que sea un poco más de la cuarta parte del estadounidense. Actualmente, el ingreso per cápita chino equivale a la onceava parte del de EE.UU. "Por primera vez, tenemos esa extraña combinación, una de las mayores economías del mundo es también una de las más pobres", dijo Qu Hongbin, analista del banco británico HSBC, en Hong Kong.

La posibilidad de que China deje atrás a EE.UU. depende de por cuánto tiempo pueda seguir creciendo mucho más rápidamente que el país norteamericano. Arvind Subramanian, economista del Instituto Peterson de Economía Internacional, un centro de estudios de Washington, calcula que ello ocurrirá después de 2025, aunque otros son más cautelosos. Kenneth Rogoff, economista de la Universidad de Harvard, dijo que es difícil predecirlo porque muchos países sufren traspiés en el camino, a menudo a raíz de crisis bancarias.

Muchos, por ejemplo, predijeron en los años 80 que Japón iba a superar a EE.UU., pero su economía se ha rezagado respecto a la estadounidense desde 1990.

Es extraordinariamente difícil para un país pobre trepar a la cúspide de la economía mundial. El FMI clasifica a 33 economías como "avanzadas". De ellas, solamente cuatro no europeas, Singapur, Corea del Sur, Taiwán y Hong Kong, eran pobres antes de la Primera Guerra Mundial. Otra, Israel, no existía en 1914. Un país considerado avanzado entonces, Argentina, ya no integra la categoría debido a décadas de problemas políticos y económicos.

China es clasificada como un país "emergente y en desarrollo", lo que refleja su doble estatus como nación pobre si se analiza el ingreso por habitante y rica cuando esas personas se suman.

El ascenso al segundo puesto de China importa mucho, aunque muchos de sus habitantes siguen en la pobreza. China ha pasado a ser uno de los mayores comerciantes del mundo, uno de los mayores acreedores y uno de los mayores mercados de materias primas. Sus decisiones de compra e inversión dictan la pauta a nivel global.

"El PIB y el tamaño son importantes en términos crudos de superpotencia", destaca Subramanian. "Demuestra los recursos que se pueden poner sobre la mesa a la hora de negociar".

Fuente: WSJ

16 feb. 2011

Es oficial, China supera a Japón y es la segunda economía del mundo

Por Chester Dawson en Tokio y Jason Dean en Beijing

China sobrepasó a Japón en 2010 para transformarse en la segunda economía del mundo, un cambio histórico que ha generado sentimientos encontrados en las dos potencias asiáticas: resignación teñida de introspección en Japón y una mezcla de orgullo y cautela en una China renuente a asumir nuevas responsabilidades globales.

El gobierno japonés hizo oficial el largamente esperado hito en la mañana de este lunes, al informar que la economía se contrajo 1,1 % interanual durante los tres últimos meses del año pasado, un período en el que China creció 9,8% frente a igual lapso del año anterior. De esta forma, el Producto Interno Bruto de Japón se ubicó en 2010 en US$5,47 billones (millones de millones), o 7% inferior a los US$5,88 billones que China informó el 20 de enero.

Ambas economías son considerablemente menores que la estadounidense. Japón y China combinados todavía están por debajo del PIB de Estados Unidos en 2010 que alcanzó US$14,6 billones.

La noticia, sin embargo, marca el fin de una era. Durante casi dos generaciones, desde que superó a Alemania Occidental en 1967, Japón fue la segunda economía del mundo. La nueva clasificación simboliza el ascenso de China y el declive de Japón como motores de la economía mundial.

El auge económico de China ha sido la principal fuente de legitimidad del Partido Comunista. Pero al gobierno también le preocupa que el título de titán económico acarrea obligaciones indeseadas para un país que de muchas maneras sigue siendo pobre. "China supera a Japón para transformarse en la segunda economía del mundo, pero no la segunda más fuerte del mundo", se tituló un artículo en la página web de El Diario del Pueblo, el órgano del Partido Comunista.

En Japón, el momento es visto como otra fase de un prolongado debilitamiento. "Es natural que Japón sea superado por China considerando su creciente PIB y su mayor población", comentó recientemente el gobernador de Tokio Shintaro Ishihara. El extrovertido nacionalista fue otrora la orgullosa voz de la nación y fue coautor del libro de 1989 "Un Japón que puede decir no". Ahora, Ishihara alude a la posición de su país con un dejo de tristeza. "Es una desgracia que varios otros signos del declive de Japón se destaquen tanto sobre este telón de fondo", aseveró.

Las complejas reacciones en ambos países reflejan el hecho de que China continúa por detrás de Japón en muchos aspectos y la realidad de que su creciente interdependencia los vuelve socios además de rivales.

El ingreso per cápita de China es la décima parte del de Japón. El Banco Mundial calcula que más de 100 millones de chinos, casi la totalidad de la población de Japón, viven con menos de US$2 diarios. Robin Li, el presidente ejecutivo del motor de búsqueda chino Baidu Inc., añade que "China aún no ha producido una empresa con una influencia auténticamente global...", como Toyota Motor Corp.

Muchos líderes empresariales japoneses resaltan que Japón sería más débil sin las exportaciones a China y sin la llegada de turistas de ese país. "Calculo que el PIB de China duplicará el de Japón en alrededor de ocho años", dice Masayoshi Son, presidente ejecutivo de Softbank Corp., que se las ingenió para crecer en medio del declive económico. "Si más compañías japonesas vieran esta situación como algo positivo, las perspectivas económicas de Japón serían más optimistas", subrayó.

Las diferentes visiones de una China ascendente y un Japón en declive quedaron de manifiesto en la última encuesta sobre confianza de los consumidores realizada el mes pasado por Nielsen Co. en 52 países. Los chinos están entre los más optimistas con un índice de confianza de 100, comparado con el promedio mundial de 90. Los japoneses empataron con los rumanos como los cuartos más pesimistas, con un índice de 54.

Para Beijing, ser la segunda economía del mundo significa, entre otras cosas, adquirir una nueva influencia global. China ha anunciado su voluntad de utilizar sus reservas de US$2,85 billones en moneda extranjera para estabilizar países en problemas como Grecia mediante la compra de sus bonos. Pero el gobierno sospecha que los países ricos quieren utilizar su ascenso para endosarle mayores responsabilidades en temas como la reducción de las emisiones de carbono.

En el ámbito interno, el ascenso al segundo puesto complica la narrativa del Partido Comunista, que se basa en un sentido de victimización a manos de potencias extranjeras, entre ellas Japón en los años 30. Los líderes son conscientes que la imagen de China como potencia económica trae el riesgo de llamar la atención sobre las carencias de un país simultáneamente poderoso y pobre. El gobierno, por ende, se atribuye los logros económicos a la vez que los minimiza. Cuando la Oficina Nacional de Estadísticas informó el PIB chino de 2010, su director Ma Jiantang calificó el resultado como "producto de la ardua lucha y el continuo progreso del pueblo chino bajo el liderazgo del Partido Comunista" pero agregó que China sigue siendo uno de los países más pobres del mundo por ingreso per cápita.

Cuando Japón era un ascendente número 2 en los 80 y 90, encaraba las mismas presiones que China teme. "Algunos de nosotros vemos la época de las críticas a Japón con nostalgia", reconoce Takatoshi Ito, profesor de Economía de la Universidad de Tokio. "Estábamos frustrados, pero ser ignorado es peor que ser criticado", dijo.

[China]
Fuente: WSJ

15 feb. 2011

La fiebre del oro sigue… pero ¿hasta cuándo?

Por Russell Pearlman

Gene Allen sabe bastante de oro… del color oro. Es copropietario de una compañía de pintura industrial y el color oro brillante es particularmente popular con algunos de sus clientes. Como inversionista, sin embargo, Allen no tocó al oro durante décadas. Y por buenas razones: Allen, de 56 años recuerda que el precio del oro cayó durante 20 años.

"No sabía cómo invertir en oro, y ninguno- de los banqueros con los que trataba tampoco sabía", dice.

Su asesor financiero era igual de tímido, hasta comienzos de este año, cuando cambió su opinión y alentó a Allen a comenzar a comprar.

Así que en forma renuente puso US$150.000 de su portafolio en las nuevas monedas de oro de American Eagle. Ya obtuvo una ganancia decente con la inversión pero no está exactamente contento con ella. El valor del oro probablemente subirá, pero "es más que nada una cobertura", dice.

Si usted sigue los mercados, sabe que la obsesión estadounidense del momento es un viejo amigo muy brillante. Aunque el precio del oro ha bajado un poco últimamente, aún está en niveles récord, llevando a todo el mundo, desde administradores de fondos de cobertura hasta peluqueros, a hablar sobre el metal amarillo.

[oro]

No es sólo conversación. Los estadounidense crecientemente quieren su reserva personal y están comprando monedas, barras y lingotes a un ritmo acelerado y guardándolo en bóvedas, escondites seguros y otros lugares percibidos como más seguros que una caja de zapatos. Durante el año pasado, los estadounidense compraron más de 100 toneladas de oro, gastando en él alrededor de US$81 millones semanales. Eso no incluye los miles de millones invertidos en fondos que cotizan en bolsa que hacen el seguimiento del precio del oro.

Pero esta no una fiebre del oro típica y ni siquiera un frenesí tradicional de inversión. Sí, la gente está comprando oro en cantidades récord, pero en muchos casos no se sienten bien respecto a ello.

Algunos están enojados por haberse perdido los masivos incrementos del precio durante la década pasada y están preocupados por haber comprado demasiado tarde. Otros temen que serán objeto de robos o estafas o que serán considerados chiflados por amigos y vecinos.

Algunos asesores financieros se sienten avergonzados de incluso hablar sobre oro. "Yo no pensaba que el oro fuera a ser una buena inversión y resultó ser una gran inversión", dice Dennis R. Marvin, un planificador financiero en las cercanías de Cleveland que solamente a regañadientes comenzó a recomendar la compra de oro en 2009.

Aquí hay una mirada a los factores que hicieron que el oro pasara de ser bueno a ser excelente y a otros que podrían hacer que caiga nuevamente.

El 25 de agosto de 1999, el oro costaba US$252,55 por onza, el precio más bajo en 20 años; hoy opera a más de cinco veces ese precio. Sin embargo, ha llevado mucho tiempo que el público entrara al frenesí del oro. Tan recientemente como en 2007, los estadounidenses compraron 17 toneladas de oro para invertir, por un valor de US$370 millones, solo un poco más de dinero de lo que se gastó el año pasado en tiquetes para ver Spider-Man 3.

¿Qué fue lo que cambió? En primer lugar, muchos estadounidenses perdieron la confianza en otros activos luego de la crisis financiera de 2008. El oro tiende también a tener un buen desempeño durante las crisis geopolíticas: su valor subió luego de los ataques del 11 de septiembre de 2001 y ha tenido alzas luego de noticias particularmente malas de Irak, Medio Oriente y Corea del Norte.

El valor del oro también está ligado al dólar estadounidense. Cuanto más débil está la divisa, más alto será el valor del oro. Y quienes proponen invertir en oro sienten que el enorme déficit del gobierno, que se espera que llegue a US$1.5 billones (millones de millones), combinado con la política de la Reserva Federal de mantener las tasas de interés extremadamente bajas, va a provocar que el dólar se desplome, disparando la inflación. "El oro es una apuesta contra Ben Bernanke. Es un apuesta contra el gobierno", dice Bill Bonner, fundador del boletín financiero "The Daily Reckoning".

Algo que quizás sea tan importante es que ahora invertir en oro es más simple, gracias a los fondos que permiten a los inversionistas hacer el seguimiento del metal como que fuera una acción. Los fondos que cotizan en bolsa dedicados al oro no existían en Estados Unidos hasta 2004 pero ahora tienen más de US$50.000 millones en activos. Los inversionistas que compran acciones en estos fondos ni siquiera ven el metal: gran parte de él está almacenado en bóvedas dispersas por el Reino Unido y por Suiza. Los asesores financieros en todo el país han adoptado estos fondos; son una de las más fáciles maneras de atraer clientes al metal, dice Greg Gilbert, un asesor financiero con base en Atlanta que trabaja para Ronald Blue &Co.

Además, el oro no es caro, según una perspectiva histórica, si se le compara con las acciones , de acuerdo con la firma de investigaciones Leuthold Group. Algunos inversionistas con muchos recursos han construido enormes posiciones en oro. Paulson &Co.,un fondo de cobertura que se hizo famoso por apostar correctamente que el mercado de la vivienda en Estados Unidos se desplomaría, ahora tiene más de US$4.000 millones en el fondo SPDR Gold Trust.

El actual precio del oro es el más alto que todas las personas de menos de 30 años hayan visto, pero era más alto, ajustado por inflación, en 1980. Para que el oro llegue a un nivel récord, nunca visto en la historia del hombre, tendría que llegar a US$2.000 por onza.

Por supuesto, un incremento adicional no es inevitable o, incluso, a los ojos de muchos inversionistas profesionales, probable. Miles de millones de dólares han sido gastados construyendo minas de oro durante los últimos años, por lo que no es inconcebible que la oferta del metal supere la demanda, reduciendo los precios.

Otros inversionistas van más lejos y dicen que hay una burbuja, inflada por la mayor ola de ansiedad económica desde la Gran Depresión. Jason Apollo Voss, un ex administrador de fondos mutuos y autor de "El inversionista intuitivo: una guía radical para manifestar riqueza", predice una gran ola de ventas de oro, y que su precio caerá casi a la mitad, en algún momento durante los siguientes dos años.

"No me gusta invertir en cosas que dependen del nerviosismo de la gente", dice Voss.

Fuente: WSJ

14 feb. 2011

Así fue como John Paulson ganó US$5.000 millones en 2010

Por Gregory Zuckerman

Después de conocerse reportes de que el gestor de fondos de cobertura John Paulson había ganado US$5.000 millones en 2010, muchas personas empezaron a preguntar detalles de cómo pudo este hombre lograr tremenda hazaña. Es más, muchos otros quieren saber si continuará con ese toque mágico.

Primero, una explicación más completa de la ganancia personal de US$5.000 millones. Alrededor de US$1.000 millones provinieron de la comisión de desempeño de 20% que Paulson & Co. extrajo de los aproximadamente US$5.000 millones que el fondo de cobertura generó para sus clientes en 2010, así como comisiones de gestión cobradas a los clientes de su firma de US$36.000 millones.

¿De dónde salieron los otros US$4.000 millones de Paulson? Tenga en cuenta que Paulson comenzó 2010 con alrededor de US$10.000 millones en inversiones personales en sus fondos de cobertura, dicen sus inversionistas. Esas participaciones crecieron alrededor de 40%, o unos US$4.000 millones, agregan.

Sin embargo, esas ganancias son curiosas porque sus fondos no tuvieron muchos éxitos extraordinarios en 2010. Un fondo clave de Paulson subió solamente 11% y otro creció 17% gracias a los avances de las acciones de Citigroup, entre otras.

La clave para las enormes ganancias de Paulson reside en que amplificó esos retornos creando versiones denominadas en oro de sus cinco fondos. Lo hizo tomando dinero invertido en los diversos fondos, sacando préstamos garantizados por dichas inversiones y utilizando ese dinero prestado para comprar futuros de oro y fondos que cotizan en bolsa.

En otras palabras, Paulson tomó US$1 invertido en sus fondos, pidió prestados 20 centavos ofreciendo como garantía ese mismo dólar, y usó esos 20 centavos para comprar US$1 de exposición a futuros de oro y fondos de oro que cotizan en bolsa. Como resultado, un inversionista que le dio a Paulson US$1 para apostar en las cuotas en oro de sus fondos de fusiones y de crédito también tuvo una exposición equivalente a varias inversiones en oro.

Debido a su exposición al metal amarillo, las versiones en oro de sus fondos existentes registraron un rendimiento el año pasado que fue una combinación de los resultados del fondo y del desempeño del oro. Dado que el oro subió casi 30% en 2010, las versiones denominadas en oro de los fondos de Paulson subieron hasta 45%.

Paulson les ha dicho a sus inversionistas que puso aproximadamente 80% de su dinero personal en las cuotas accionarias en oro de su firma, así como en un fondo separado concentrado en el metal que subió 35% el año pasado.

Interés personal

El resultado es que las participaciones personales de Paulson en sus fondos subieron alrededor de US$4.000 millones el año pasado. Alrededor de US$15.000 millones de los US$36.000 millones que gestiona su firma es capital de los empleados de Paulson & Co., según les dijo a sus clientes.

La mayor parte de esa suma corresponde a dinero de Paulson, dicen los inversionistas. Como resultado, el gestor de fondos de cobertura posiblemente sea ahora una de las 40 personas más ricas del mundo, tomando en cuenta el ranking de la revista Forbes del año pasado. Más rico que Paul Allen, uno de los fundadores de Microsoft Corp., y que Michael Dell, fundador de Dell Inc.

Respecto a si Paulson podrá mantener el ritmo, las primeras evidencias de este año no son particularmente prometedoras. En enero, el fondo concentrado en oro de Paulson & Co. descendió 12%, más que la caída aproximada de 6% de los futuros del metal. Otros fondos, tales como el fondo Advantage, subieron menos de 1%, aunque un fondo de crédito lo hizo más de 4%. El índice S&P 500 subió 2,2% en el mes.

Las cuotas accionarias vinculadas al oro de estos fondos, aquellas en las que Paulson tiene la mayor parte de su riqueza personal, han caído hasta 5,3%.

Así va la vida para el hombre de los US$5.000 millones. Cuando las cifras son tan altas, pérdidas en pequeños porcentajes pueden resultar significativas: la riqueza neta de Paulson ya ha caído hasta US$700 millones en el primer mes del año.

El comienzo de 2010 también fue duro para Paulson, pero logró revertir la situación en los últimos meses. El tiempo dirá si en 2011 repetirá su hazaña.

Fuente: WSJ