21 ago. 2009

Los bancos de Europa continental hacen una apuesta riesgosa

Por Stephen Fidler

LONDRES—Los bancos europeos continentales están siguiendo una estrategia muy distinta a la de sus pares en Estados Unidos y el Reino Unido para apuntalar sus finanzas. Para algunos analistas, sin embargo, se trata de una apuesta riesgosa a que pueden subsistir sin necesidad de acudir a los mercados bursátiles para levantar capital.

En los últimos meses, muchos bancos de Europa continental han reforzado su base de capital gracias a sus sólidas ganancias, mercados benignos, reducciones en sus dividendos y algunas ventas de activos.

No obstante, han sido menos activos que las entidades de EE.UU. y el Reino Unido en la recaudación de capital fresco a través de emisiones de acciones. En lo que va del año, los bancos del continente han captado US$11.600 millones en nuevo capital, frente a los US$48.300 millones en EE.UU. y US$26.000 millones en Gran Bretaña, según cifras de Dealogic.

Las cifras son bastante inferiores a los requisitos de capital de los bancos según cálculos de abril del Fondo Monetario Internacional. Las estimaciones sugieren que los bancos de Europa continental necesitarán recaudar unos US$375.000 millones para mantener su capital en un nivel saludable, frente a US$275.000 millones en el caso de los estadounidenses y US$125.000 millones en el de los británicos.

En el corto plazo, la renuencia de los bancos europeos a emitir acciones ha sido buena para los accionistas y el aumento en los niveles de capital podría reducir la presión por parte de los reguladores para actuar más rápido.

Sin embargo, aún persisten temores de que los bancos de la región, que han tardado más en reconocer las pérdidas por préstamos impagos que en EE.UU., podrían experimentar una erosión de su capital a medida que las pérdidas se acumulan. Eso, a su vez, podría limitar su capacidad para conceder préstamos y moderar las perspectivas de una recuperación económica en Europa.

Los bancos y los reguladores "cruzan los dedos y esperan lo mejor", dice un funcionario de una agencia internacional que sigue el tema de cerca.

Los bancos europeos enfrentan una presión desigual por parte de los reguladores de cada país para fortalecer su capital. En Suiza, las autoridades han insistido que UBS AG y Credit Suisse Group AG estén mejor capitalizados que sus rivales. La relación de capital Tier 1 de UBS, el barómetro de fortaleza financiera más seguido, era de 13,2% a fines del segundo trimestre. La de Credit Suisse era de 15,5%, lo que lo convierte en uno de los bancos mejor capitalizados de Europa.

En otros países, los esfuerzos de los bancos para levantar capital han sido menos agresivos, un hecho que los expertos atribuyen a la falta de presión de los reguladores. De todos modos, sus relaciones de capital han mejorado, en parte gracias a un auge en las ganancias de los negocios de banca de inversión. En Alemania, la relación Tier 1 de Deutsche Bank AG era de 11% a fines de junio, frente al 10,2% de los tres meses previos. La del italiano UniCredit Spa subió de 7,2% a 7,7%.

La renuencia de los bancos europeos continentales a acudir a los mercados bursátiles no sólo tiene que ver con el deseo de impedir que las participaciones de sus actuales accionistas se diluyan. Un problema, por ejemplo, podrían ser los temores de que aún no hayan dicho toda la verdad sobre sus pérdidas.

En EE.UU., las pruebas de resistencia realizadas por el gobierno han tranquilizado a los inversionistas, pero los reguladores en Europa se han negado a revelar los parámetros o los resultados de sus propias pruebas de resistencia.

"A diferencia de EE.UU., en Europa existen diferentes economías con sistemas bancarios en competencia y ningún gobierno quiere ser el primero en exponer sus bancos a las pruebas brutales que dejan al descubierto las deficiencias de sus instituciones", dice Johannes Wassenberge, un analista bancario de Moody's Investors Service.

[bancos]

Fuente: WSJ

20 ago. 2009

Tras agotar su arsenal de medidas, América Latina espera el final de la crisis

Por Kejal Vyas y Claudia Assis

NUEVA YORK (Dow Jones)--Con ciclos de flexibilización monetaria a toda marcha y recursos fiscales limitados, las mayores economías de América Latina deberían ser capaces de seguir funcionando este año o, al menos, evitar desplomarse.

Sin embargo, las perspectivas para el año próximo son mucho menos claras y dependerán, en gran medida, de la recuperación de sus mercados de exportación, especialmente Estados Unidos, el principal socio comercial de la mayor parte de América Latina.

Las economías latinoamericanas han reducido las tasas de interés hasta donde les ha sido posible, y casi todas se encuentran en mínimos históricos. Las pocas que pudieron agregar medidas de estímulo fiscal ya lo hicieron, aunque, a excepción de Chile, los paquetes de gasto han sido modestos debido a la falta de ahorros y el temor a los déficits presupuestarios.

"Sí, ya gastaron todas sus municiones, pero lo bueno para ellos es que la guerra ya casi terminó", dijo Eduardo Levy-Yeyati, director de estrategia de mercados emergentes de Barclays Capital.

El Fondo Monetario Internacional espera que el producto interno bruto de la región se contraiga un 2,6% en 2009 y se expanda un 2,3% el año próximo.

En Brasil, podría haber poco espacio para más recortes de tasas de interés, ya que las tasas ahora se ubican en un 8,75%. Aunque ese nivel es un mínimo histórico para los estándares brasileños, un historial de hiperinflación impide una flexibilización más agresiva.

En el ámbito fiscal, se han extendido las reducciones de impuestos sobre muchos bienes de consumo, pero hay poco espacio para estímulos adicionales. Brasil, cuya economía debería caer un 1,3% para fin de año y crecer un 2,5% en 2010, ya recortó su meta para el superávit primario del presupuesto debido a la caída de los ingresos tributarios.

Bank of America Merrill Lynch recientemente estimó que el déficit consolidado de presupuesto de Brasil alcanzará este año un 1,1% del producto interno bruto ajustado cíclicamente, un aumento frente al 0,8% del 2008.

En México, la situación es más preocupante debido a su alta dependencia de Estados Unidos como socio comercial, la caída de las remesas de dinero de trabajadores desde el exterior y su dependencia fiscal de los ingresos del petróleo. El FMI estima que la economía mexicana se contraerá un 7,3% este año y crecerá un 3% en 2010.

Sin embargo, el Gobierno ha logrado evitar una crisis mayor gracias a la cobertura que tomó para asegurar un precio de US$70 por barril de petróleo y al recurrir a fondos de estabilización. Hasta ahora, el país no ha contratado coberturas petroleras para 2010 y los recursos de los fondos son limitados, lo que hace de la recuperación de Estados Unidos el factor fundamental.

Bertrand Delgado, economista de RGE, cree que México todavía puede bajar su tasa de interés base, que se encuentra en un 4,5%, pero los problemas fiscales del país serán graves sin una recuperación más sólida en Estados Unidos, que absorbe más de cuatro quintas parte de las exportaciones mexicanas.

La situación fiscal de Argentina se encuentra enzarzada en un alto gasto público, importantes pagos de deuda a futuro y la incertidumbre generada por un nuevo Congreso que asume en diciembre.

La política monetaria acomodaticia se une a la aparente decisión del Gobierno de dejar caer al peso, el cual ha perdido un 10% de su valor frente al dólar este año. La depreciación de la moneda beneficia los ingresos gubernamentales derivados de los impuestos a las exportaciones de bienes básicos del país.

Por el contrario, Chile, con un largo historial de economía ortodoxa, ahorró más de US$20.000 millones en sus fondos soberanos gracias a las exportaciones de metales. Chile gastó US$5.000 millones en estímulos económicos, principalmente para reemplazar pérdidas de ingresos en el corto plazo. Sin embargo, pese a los gastos, el ritmo de la recuperación ha sido calificado de lento y han surgido versiones sobre un segundo paquete de estímulo.

Perú ha sido elogiado por su alta tasa de crecimiento y su gestión fiscal prudente, lo que ha generado un superávit en años anteriores. Ahora registra un modesto déficit. Por otra parte, fuertes recortes de tasas de interés en Colombia han generado expectativas de una recuperación en el segundo semestre del año. Ambas economías deberían registrar tasas de crecimiento mayores que el resto de la región. Barclays espera que Colombia crezca un 4,2% y Perú un 5,4% en 2010.

Venezuela, por su parte, se contraería un 2,9% este año y crecería un 1,3% en 2010, según Barclays.

Las medidas de estímulo en la región habrían sido imposibles en décadas pasadas cuando la hiperfinlación era periódica y los inestables sistemas bancarios de la región necesitaban rescates de los Gobiernos. Esta vez, la mayoría de los bancos centrales tienen la credibilidad de bajar las tasas sin generar temores de un aumento de la inflación.

Adicionalmente, los bancos latinoamericanos no están agobiados por los activos titularizados y los préstamos improductivos "tóxicos" que afectan a muchas instituciones estadounidenses y europeas. El consumo local se ha mantenido, lo que ayuda a contrarrestar la caída de la demanda externa.

Con la excepción de Argentina y Venezuela, que mantienen malas relaciones con el mayor organismo de financiamiento multilateral, las mayores economías de la región pueden apoyarse en el FMI. Colombia y México cuentan con líneas de crédito flexibles del FMI por US$10.500 millones y US$47.000 millones, respectivamente.

No obstante, a menos que la demanda externa repunte pronto, las economías latinoamericanas serán más vulnerables a cualquier prolongación de la crisis económica mundial.

Fuente: WSJ

19 ago. 2009

Las bancarrotas propician una creciente ola de fusiones

Por Mike Spector y Jeffrey McCracken

La brutal recesión está despejando el camino para los inversionistas buitre como nunca antes.

Nuevos datos muestran que los acuerdos de empresas con deudas en dificultades —en los cuales los acreedores usan su posición para tomar el control de empresas con problemas— casi duplican el ritmo de 2008 en Estados Unidos. Unos 140 acuerdos se han alcanzado durante 2009, en comparación con las 102 transacciones durante todo el año pasado, según datos de la firma de investigación Dealogic. Esas cifras también incluyen tomas de control corporativas, que abarcan una amplia variedad de transacciones relacionadas con bancarrotas, reestructuraciones, recapitalizaciones o liquidaciones.

Los acuerdos en conjunto están valorados en US$84.400 millones, lo que supera ampliamente la cifra de US$20.000 millones de 2008. E involucran a empresas de casi todas las ramas de la economía estadounidense, desde el fabricante de autopartes Delphi Corp., hasta el minorista Eddie Bauer, pasando por la cadena de hoteles Extended Stay America.

En muchos de estos casos, a los acreedores no les preocupa recibir sus pagos mensuales, sino que más bien usan sus posiciones para tratar de quedarse con la empresa. Es el equivalente de un banco que le otorga un préstamo al propietario de una vivienda con la intención de embargarla cuando el deudor entre en mora. Ese tipo de estrategias se utilizan desde hace años y en los círculos financieros se conocen como "prestar para poseer" o acuerdos "buitre". Pero nunca antes se habían registrado en estos volúmenes y con tanta velocidad, afirman banqueros y abogados.

Los prestamistas actuales son "cada vez más fondos de cobertura que tienen en mente una estrategia de prestar para poseer", afirmó Barry Ridings, el vicepresidente del directorio de la firma estadounidense de banca de inversión Lazard Freres & Co. LLC. En las empresas en problemas que no pueden pagar sus deudas, las juntas directivas piensan que cederles el control a los prestamistas es "la mejor forma de maximizar el valor", señaló Ridings.

Los acuerdos están cambiando la forma en que trabajan los banqueros y abogados de Wall Street. Actualmente, los abogados que se especializan en fusiones y adquisiciones colaboran cada vez más con las áreas en sus firmas dedicadas a las bancarrotas y con asesores especializados en reestructuración. Más que trabajar con un interesado que quiere comprar una compañía a cambio de efectivo o accio‐nes, ahora trabajan con grupos de acreedores que quieren convertirse en propietarios de una empresa en problemas. El nuevo lema entre los profesionales de la reestructuración es que la bancarrota es el equivalente actual a las fusiones y adquisiciones.

Eso se pudo apreciar en junio, cuando el fondo de cobertura Elliott Management adquirió una participación mayor en un préstamo utilizado para financiar a Delphi mientras se encontraba en la corte de bancarrota. Esa medida efectivamente ayudó a bloquear a otros inversionistas que querían adquirir Delphi.

Antes de acogerse a la protección de las leyes de bancarrota en junio, el operador de parques de diversiones Six Flags Inc. alcanzó un acuerdo con prestamistas, incluido Silver Point Capital y Beach Point Capital, para intercambiar deuda por una participación del 92% en la nueva empresa que surja del proceso de bancarrota.

Es probable que las oportunidades de cerrar acuerdos similares aumenten. Bank of America Merrill Lynch estima que este año alrededor de US$145.000 millones en deuda podrían entrar en cesación de pagos, seguidos de unos US$130.000 millones el año próximo y US$120.000 millones el año siguiente. Las tasas de incumplimiento se acercan al 10%, comparadas al 4% en 2008 y menos de 1% en 2007, cuando el crédito se conseguía con facilidad y la economía era sólida.

"Esto continuará durante tres o cuatro años con toda la deuda bancaria que venza", afirmó Scott Levy, director de fusiones y adquisiciones de empresas en problemas de Bank of America Merrill Lynch. "El valor absoluto en dólares de la deuda incumplida proyectada es seis o siete veces mayor" que en la recesión de comienzos de los años 90.

Algunos de los mejores rendimientos se consiguen en los bienes raíces. Maguire Properties Inc., uno de los mayores propietarios de edificios de oficinas del sur de California, afirmó el 10 de agosto que cederá el control de siete edificios debido a "una cesación de pagos inminente" de los préstamos respaldados por esas propiedades. La empresa alcanzó un acuerdo para entregar uno de los edificios, ubicado cerca de Irvine, California, a LBA Realty, una empresa inmobiliaria que compró su deuda a precio de descuento.

Y a diferencia de los acuerdos tradicionales realizados en secreto, las cortes de bancarrota suelen hacer públicas las transacciones. Southwest Airlines Co., por ejemplo, dijo hace poco que haría una oferta para competir por tomar el control de Frontier Airlines Holdings Inc. fuera de los procedimientos de la corte de bancarrota, luego de que un juez aprobara un acuerdo inicial para que la aerolínea fuera comprada por Republic Airways Holdings Inc.

Fuente: WSJ

18 ago. 2009

Después del optimismo, asoman las dudas sobre la salud de la economía

Por Sudeep Reddy y David Wessel

Los mercados bursátiles desde Shanghai hasta Nueva York cayeron con fuerza el lunes y ahuyentaron el optimismo de las últimas jornadas en medio de los temores acerca de la sostenibilidad de la incipiente recuperación de la economía global.

El Índice Compuesto de Shanghai descendió 5,8%, su caída diaria más pronunciada desde noviembre. El Nikkei de Japón tuvo su peor día desde marzo. El Promedio Industrial Dow Jones cerró con un declive de 186,06puntos, 2%, para quedar en 9.135,34 unidades. Los precios de las materias primas cayeron en forma generalizada.

El dólar estadounidense, un refugio tradicional para los inversionistas que huyen del riesgo, subió contra la mayoría de las monedas. También lo hicieron los precios de la deuda del Tesoro de EE.UU., considerada la más segura a pesar del enorme aumento del déficit fiscal del país.

[escenarios] Mark Matcho

La caída de las bolsas mundiales se produce después de una serie de datos optimistas. La semana pasada, Alemania y Francia anunciaron que sus economías crecieron en el segundo trimestre. El lubes, Japón reportó un alza anualizada de 3,7% en el segundo trimestre luego de cuatro trimestres de contracción.

El lunes, asimismo, surgió un nuevo indicio de que lo peor ya pasó para el sector de bienes raíces en EE.UU. La Asociación Nacional de Constructores de Viviendas indicó que su índice del estado de ánimo de los constructores en agosto alcanzó su punto más alto desde junio de 2008. La entidad, sin embargo, resaltó que una exención impositiva para los compradores de primeras viviendas vence el 30 de septiembre. "La pregunta es qué ocurre después de eso", afirmó Joe Robson, un constructor de Oklahoma que preside el organismo.

Los mercados reflejan los temores de que la economía mundial tenga problemas para cortar su dependencia de los estímulos gubernamentales. "Una recuperación sostenida en EE.UU. y otros lugares eventualmente requerirá un rebalanceo del gasto público al privado", escribió Olivier Blanchard, economista jefe del Fondo Monetario Internacional, en un ensayo que será publicado esta semana.

En momentos en que los consumidores estadounidenses se ajustan el cinturón, una recuperación sostenida también requerirá de una demanda más fuerte en otros lugares, en especial de Asia.

La economía estadounidense está saliendo de su recesión más profunda y prolongada desde la Gran Depresión. Algunos economistas anticipan una recuperación saludable y otros una más moderada. Algunos incluso contemplan la posibilidad de un breve repunte seguido de una recaída.

Más allá de la forma que adopte la recuperación, muchos consumidores no detectarán un cambio en su situación. Se han perdido tantos trabajos que el desempleo seguirá siendo alto una vez que la economía repunte.

Además, algunas industrias probablemente se recuperarán antes que otras. Los sectores manufacturero y de la vivienda, por ejemplo, se han contraído tanto que es probable que pronto empiecen a crecer. El alicaído sector financiero, no obstante, sigue en proceso de contracción a medida que los bancos reestructuran sus balances, lo que pospone aún más su recuperación.

Ante la amplia gama de posibles escenarios, los estadounidenses muestran sentimientos que van desde un fuerte optimismo hasta una preocupante cautela. En los últimos meses, los inversionistas manifestaron su optimismo acerca de una robusta recuperación al impulsar los precios de las acciones más de 40% desde sus mínimos de marzo.

Los economistas del sector privado que participaron en la última encuesta de The Wall Street Journal, a su vez, afirman que la economía estadounidense empieza a expandirse, aunque esperan un crecimiento moderado de entre 2% y 3% el próximo año. La mayoría de las empresas mantiene la cautela y se prepara para otro año difícil.

Un repunte pronunciado

El camino más común para la economía después de una severa contracción ha sido un marcado repunte de la actividad. Habitualmente, las empresas recortan drásticamente su personal y su producción y los consumidores postergan las compras importantes durante la etapa más álgida de la recesión, de modo que una vuelta al crecimiento viene acompañada de una fuerte expansión.

Los analistas que pronostican un sólido repunte esperan que la economía se expanda a una tasa anualizada de entre 3% y 5% hasta el final del año con la potencia necesaria para impulsar una recuperación a más largo plazo.

Después de un repunte natural de entre tres y seis meses, la mayor parte del programa de estímulo fiscal entraría en vigor, lo que ayudaría a sostener la actividad a fines de 2009 y principios de 2010 y sacaría a economía de la recesión.

Un crecimiento débil

La economía tal vez repunte, pero aún hay muchos escollos en el camino hacia una recuperación sostenida. La debilidad del consumo y del crédito podría restarle fuerza a la recuperación.

La confianza del consumidor cae a medida que aumenta el desempleo —aunque a un menor ritmo que antes— y los propietarios de viviendas reestructuran sus finanzas luego de los grandes declives en el valor de sus hogares. Las familias están ahorrando más que durante la mayor parte de esta década en desmedro del consumo, que representa el 70% de la economía de EE.UU.

Quienes vaticinan un lento crecimiento señalan que, después de un rápido repunte, la economía se expandiría a una tasa anualizada de entre 1% y 2% el próximo año, muy por debajo del 4% o 5% que se necesitaría para que el mercado laboral se recupere.

Las recesiones causadas por estallidos de burbujas, como el reciente colapso inmobiliario —a diferencia de grandes incrementos en las tasas de interés por parte de la Reserva Federal— parecen ser seguidas de recuperaciones sin creación de empleos.

Una recaída

Es probable que la economía se beneficie en los meses venideros de un repunte en la producción. Posteriormente, recibirá un empujón del programa de estímulo fiscal a fines de este año e inicios del próximo. ¿Y luego qué?

La capacidad ociosa en la economía es tan grande que los consumidores no verán aumentos de sueldo durante años y tendrán menos capacidad de endeudarse para impulsar su gasto. Los consumidores, por ende, podrían hacer algunas de las grandes compras que han postergado para luego cerrar sus billeteras.

Las empresas, mientras tanto, lo pensarán dos veces antes de aumentar la producción tras una recesión severa.

Una vez que disminuya el estímulo estatal, la economía podría carecer de un gran motor como el consumo o la inversión empresarial, lo que podría hacerla volver a su fase de contracción.

Los temores son agravados por el enorme gasto gubernamental. Algunos economistas temen que el alto déficit fiscal haga subir las tasas de interés para los consumidores y las empresas.

Fuente: WSJ

17 ago. 2009

El auge de los micropréstamos alimenta el temor a una burbuja global de crédito

Por Ketaki Gokhale
Ramangaram, India

Se está formando una crisis de crédito en las "microfinanzas", el negocio de otorgar los créditos más pequeños del mundo.

Los micropréstamos ayudan a la gente pobre a financiar pequeños negocios, como puestos de comida, árboles frutales o vacas lecheras, en barrios marginales y lugares donde es difícil obtener un préstamo normal. Pero lo que empezó como un experimento social para ayudar a los más desposeídos ha demostrado que también puede ser rentable.

Esto ha atraído a los fondos de capital privado y otros inversionistas que, en los últimos años, han inyectado miles de millones de dólares en la industria de microfinanzas de todo el mundo.

El resultado es que esta industria global, en gran parte conformada por pequeños prestamistas financiados por fondos de inversión de microfinanzas mayores, ha expandido su concesión de préstamos a un ritmo de 40% a 50% anual durante los últimos cinco años, según el Grupo Consultivo de Ayuda a la Población más Pobre (CGAP, por sus siglas en inglés), un instituto de investigación del Banco Mundial.

"Tememos una burbuja", dice Jacques Grivel, de Finethic, un fondo de inversión de US$100 millones con sede en Luxemburgo que se concentra en Latinoamérica, Europa del Este y Asia. "Hay demasiado dinero en busca de unos pocos buenos candidatos".

[microfinanzas]

El influjo de fondos del mundo occidental a países más pobres también despierta temores sobre el rendimiento de estos préstamos. Según el CGAP, la tasa aceptada de impagos ronda el 2%. En comparación, un impago sobre una hipoteca subprime en Estados Unidos se acerca más al 30%.

Gustavo Morón, gerente de Financiera Edyficar, un pequeño banco peruano especializado en préstamos para propietarios de pequeños negocios, dice que está atrapado entre la feroz competencia y una economía alicaída. En ciudades como Cusco, al pie de los Andes, Morón ha recortado las tasas de interés de 3% a 1% para rescatar los pagos de taxistas, artesanos y guías turísticos que no están recibiendo ningún dinero por culpa de la debilidad del turismo internacional. A medida que disminuyen las ganancias, Morón asume riesgos que antes no habría considerado. "Estamos concediendo préstamos a personas que hace dos años no habríamos aceptado", dijo en una entrevista por teléfono desde Lima.

Barrios marginales, como este en Ramanagaram, India, se ven inundados de préstamos de firmas de microcréditos.

En India, los microcréditos abiertos crecieron 72% en el año acabado el 31 de marzo de 2008, a un total de US$1.240 millones, según Sa-Dhan, una asociación de la industria en Nueva Delhi.

En Ramanagaram, una ciudad del sur de India donde se produce seda, Zahreen Taj notó el cambio en el sector de las microfinanzas. De pronto, en el barrio donde vive, mucha gente quería prestarle dinero. Tomó prestados US$125 para invertir en el carrito de vegetales de sumarido. Luego tomó más prestado.

"Pedí un crédito a un banco para pagar a otro. Y luego lo volví a hacer", dice Taj, de 46 años. En cuatro años, tomó cinco préstamos de dos microprestamistas en cantidades que fueron aumentando progresivamente: US$126, dos de US$209, US$293 y luego uno de US$356.

En el momento en que estaba más endeudada, compró un televisor. La llegada de la microfinanza "incrementó nuestros deseos de cosas que no teníamos", dice Taj. "Todos tenemos sueños".

Hoy, su casa está vacía exceptuando una alfombrilla y unos cuantos utensilios de cocina. Tras vender su televisor, electrodomésticos y joyas, redujo su deuda a US$94, el equivalente a una cuarta parte de sus ingresos anuales.

En Ramanagaram, el exceso de deuda está fomentando la tensión social. Muchos prestatarios se quejan de que los intereses de sus préstamos, que pueden variar entre 24% y 39%, alimentan un ciclo de constante endeudamiento.

En julio, las autoridades de la ciudad le pidieron al banco central de India que limite esas tasas o revoque las licencias de los prestamistas. "De otro modo, la situación actual podría llevar a un problema de orden público en el distrito", escribió K.G. Jagdeesh, vicecomisionado de la ciudad de Ramanagaram, en una carta al banco central.

Alpana Killawala, portavoz del Banco de Reserva de India dijo que el banco central no tiene costumbre de limitar las tasas para los microprestamistas, pero sí los insta a no cobrar intereses "excesivos".

Pequeñas deudas

"Esto nos preocupa mucho", dice Vijayalakshmi Das de FWWB India, una compañía que enlaza a microprestamistas con financiación de grandes bancos. "La gestión de riesgo no es un punto fuerte para la mayoría" de proveedores locales de microcrédito, añade. "Las microfinanzas tienen que aprender una lección".

La deuda nacional promedio en los hogares de India proveniente de prestamistas de microfinanzas casi se quintuplicó entre 2004 y 2009, de unos US$27 a unos US$135, según un sondeo de Sa-Dhan, un grupo de la industria. Estas cantidades son pequeñas según estándares globales, pero en la India rural, los más pobres subsisten con apenas unos dólares a la semana.

Algunos observadores culpan al cambio fundamental en el negocio de las microfinanzas de empeorar el problema. Tradicionalmente, los microprestamistas eran entidades sin fines de lucro concentradas en el servicio comunitario. En los últimos años, sin embargo, muchas de las firmas más grandes de micropréstamos se han registrado en el banco central de India como compañías de finanzas con fines de lucro. Eso las pone bajo un mayor escrutinio, pero también les da un mayor acceso a financiación.

El cambio les abrió la puerta a más dinero del capital privado. De los 54 acuerdos de capital privado (por un total de US$1.190 millones) cerrados en los últimos 18 meses en el sector de la banca y las finanzas de India, las microfinanzas representaron 16 acuerdos, por al menos US$245 millones, según Venture Intelligence, un servicio de investigación de capital privado.

"Hemos visto una gran transformación en la misión en las microfinanzas, que han pasado de tener un cometido principalmente social", apunta Arnab Mukherji, investigador en el Instituto Indio de Gestión en Bangalore, a convertirse en "una agencia de préstamos que quiere maximizar sus ganancias".

En diciembre, ya había más de 100 fondos de inversión en microfinanzas en todo el mundo, con activos en cartera por US$6.500 millones, según el CGAP.

Fuente: WSJ