15 oct. 2010

Los flujos de inversión extranjera, estancados en 2010

LONDRES (Dow Jones)—Los flujos globales de inversión extranjera directa cayeron en el segundo trimestre de este año y podrían seguir disminuyendo si las principales economías intentan debilitar sus monedas, señaló el jueves la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, o UNCTAD por su sigla en inglés.

La UNCTAD señaló que los ingresos de inversiones extranjeras directas se redujeron un 25% respecto del primer trimestre y un 17% frente al segundo trimestre de 2009.

La UNCTAD indicó que ahora espera que los flujos totales de inversión extranjera directa para el año permanezcan sin variación respecto del total de 2009, de poco más de US$1 billón (un millón de millones), lo que representó una contracción del 39% en relación a 2008.

Previamente proyectaba un "modesto" aumento para este año.

La agencia de las Naciones Unidas indicó que los flujos podrían verse seriamente afectados si se produjera una "guerra de monedas", o una serie de intentos recíprocos por parte de las principales economías de obtener beneficios mediante el debilitamiento deliberado de sus monedas.

"Los flujos de inversión extranjera directa son especialmente sensibles al riesgo de depreciaciones competitivas de monedas (...), ya que afectan los precios de activos, la competitividad de (...) las exportaciones, el valor de transferencia de ganancias y el costo de producción", señaló la UNCTAD.

La disminución de la inversión extranjera directa fue la primera en cinco trimestres, y es un indicio de que la recuperación económica global sigue siendo frágil y vulnerable a los esfuerzos de los gobiernos por reducir los déficit presupuestarios que se incrementaron durante la crisis y la posterior recesión.

"A medida que los gobiernos gradualmente retiran sus paquetes de estímulo monetario y en algunos casos reducen la inversión pública ante los crecientes déficit y niveles de deuda, la inversión privada en la forma de inversión extranjera directa no parece preparada para tomar su lugar", señala la UNCTAD.

14 oct. 2010

La Fed trata de poner en práctica las lecciones de la crisis de Japón

Por Jon Hilsenrath

Como profesor de la Universidad de Princeton en los años 90, Ben Bernanke reprendió duramente a las autoridades japonesas, a las que acusó de manejar mal la economía.

Hoy, los problemas económicos de Tokio son más que académicos para el presidente de la Reserva Federal (Fed). Son una ventana hacia su propia situación, mientras contempla lo que podría ser un prolongado período de crecimiento bajo, desempleo alto e inflación declinante en Estados Unidos.

Bernanke se prepara para pronunciar el viernes un discurso en el que podría ofrecer indicios sobre los próximos pasos de la Fed. La conferencia sobre la política monetaria en un entorno de inflación baja es una repetición de un evento de 1999 en el que Bernanke y otros académicos criticaron a los funcionarios japoneses por su incapacidad de reactivar la economía.

Enterradas en trabajos académicos de Bernanke sobre Japón hay pistas de cómo la Fed podría afrontar los actuales desafíos de la economía.

Hace sólo unos meses, la principal preocupación de la Fed era cómo retirar sus programas de estímulo. Ahora, estaría abonando el terreno para una nueva intervención.

Una de las primeras opciones es reanudar un programa de compra de bonos del Tesoro de EE.UU. con el fin de bajar las tasas de interés a largo plazo e impulsar el crecimiento, a pesar de fuertes reservas entre algunos colegas. En el seno del banco central también se debate cuál es la mejor forma de dejar en claro el compromiso con prevenir la deflación, una caída generalizada de precios que podría ser incluso más perjudicial que la inflación. Esta es una tarea que los deja en la incómoda posición de abogar por un alza de la inflación.

La misión de Bernanke, en parte, es lograr que Estados Unidos se mantenga alejado del camino recorrido por Japón. La tarea, no obstante, ha resultado más difícil de lo que pensó cuando asesoraba a los gobiernos de otros países.

La Bolsa de Tokio alcanzó su máximo en 1989 y la burbuja inmobiliaria reventó dos años más tarde. Desde entonces, la economía japonesa ha promediado un crecimiento de apenas 0,7% al año. La deuda pública se ha disparado a más de 200% del Producto Interno Bruto (PIB) y los precios al consumidor han caído en siete de los últimos 10 años.

Todo esto sucedió pese a que el Banco de Japón ha mantenido tasas de interés a corto plazo en casi cero desde 1999 y ha emprendido medidas de estímulo como la compra de bonos soberanos y deuda corporativa de corto plazo.

"Recuerdo que una vez hice un comentario durante una reunión del Comité Federal de Mercado Abierto de que esto parecía más fácil cuando asesoraba a otras personas sobre cómo hacerlo que cuando yo mismo lo tenía que hacer", afirma Donald Kohn, quien abandonó la vicepresidencia de la Fed el mes pasado. El comentario, relata, causó risas nerviosas por parte de otros funcionarios.

Kohn afirma que sacó dos lecciones de Japón: hay que proveer una dosis contundente de estímulo en las primeras etapas de un bajón económico y no cancelarlo antes de tiempo.

Antes de asumir la presidencia de la Fed, Bernanke encabezó un grupo de académicos estadounidenses que sostenía que el gobierno japonés no hacía lo suficiente para despertar a su economía del letargo. En un ensayo de 1999, Bernanke dijo que la postración de Japón era resultado de una parálisis "autoinducida". Las reacciones de Japón a la deflación, sostuvo en términos inusualmente directos, eran confusas, incoherentes y demasiado cautas.

Bernanke ha dicho en privado que lamenta el tono de esos ataques. Pero las lecciones que sacó de Japón han influido a la hora de esbozar las respuestas de la Fed a la economía y podrían influir en las decisiones de las próximas semanas.

La analogía entre EE.UU. y Japón no es perfecta. Japón, por ejemplo, es un gran exportador, mientras que EE.UU. es un importador neto; Japón no tenía grandes deudas con el resto del mundo, como es el caso de EE.UU., y Japón tiene una alta tasa de ahorro, de modo que sus déficits se financiaron de forma interna.

De todos modos las similitudes son llamativas. Ambos países sufrieron estallidos de burbujas que provocaron daños significativos a sus sistemas financieros, Japón a principios de los años 90 y EE.UU. en 2007 y 2008. Ambos registraron un alza del desempleo, acumularon un gran déficit fiscal y llevaron las tasas de interés a cero. Los dos tienen monedas importantes que no se debilitaron abruptamente. Eso significó que sus exportaciones no aumentaron mucho.

La experiencia japonesa sigue siendo un rompecabezas. A lo largo del tiempo las autoridades ensayaron muchas ideas que promovieron los académicos estadounidenses. Llevaron las tasas de interés a cero y se comprometieron a mantenerlas en ese nivel hasta que la deflación desapareciera. Durante un tiempo, la medicina pareció surtir efecto. Japón registró un crecimiento anual promedio de 2,4% entre 2004 y 2007. La deflación mostró signos de estar menguando. Pero luego llegó la recesión global de 2008. La economía se contrajo un 5,2% en 2009 y la deflación regresó.

Toshihiko Fukui, el gobernador del Banco de Japón entre 2003 y 2008, adoptó algunas de las políticas recomendadas por Bernanke y dice que el presidente de la Fed fue "crítico, pero honesto" en su labor de académico. Fukui ahora le da a Bernanke el mismo consejo que en un momento recibió de él: "actuar con decisión".

[EE.UU.]
Fuente: WSJ

13 oct. 2010

Repunta la economía agrícola de EE.UU.

Por Scott Kilman

La prolongada marcha alcista en los precios de los principales cultivos ha puesto de relieve el boom del cinturón agrícola de Estados Unidos en momentos en que el resto de la economía sigue sumida en problemas.

Los precios del algodón al contado, por ejemplo, se ubican 86% por encima de su valor de hace un año. La cotización de numerosos cultivos sigue trepando a pesar de que se acumulan grandes cosechas, una combinación muy poco frecuente.

El valor de los terrenos agrícolas ha subido mientras que el resto del mercado inmobiliario estadounidense languidece. La deuda de las granjas, a su vez, es manejable y los ingresos están creciendo.

El comercio exterior ha beneficiado a los agricultores estadounidenses. El vigor económico de Asia ha transformado la dependencia del sector agrícola de las exportaciones, considerada en el pasado como una vulnerabilidad, en una fortaleza.

"La economía agrícola está saliendo de la recesión mucho más rápido que el resto de la economía" de Estados Unidos, señala Don Carson, analista senior en la firma neoyorquina Susquehanna Financial Group.

El Departamento de Agricultura proyecta que el ingreso neto del sector agrícola crecerá 24% este año para ascender a los US$ 77.100 millones, el cuarto más alto de la historia.

En septiembre, los agricultores estaban recibiendo 62% más por sus cerdos que un año atrás y 32% más por su leche.

Los precios más altos probablemente no castigarán a los consumidores tanto como en 2008, cuando el alza de los productos agrícolas generó disturbios y obligó a los bancos centrales de varios países a subir las tasas de interés para contener las presiones inflacionarias.

Ahora que en EE.UU. el desempleo es alto y los compradores se han vuelto más frugales, las empresas de alimentos son renuentes a traspasar los mayores costos al público.

La mejor situación de los agricultores está beneficiando a otras industrias. El auge incluso ha apuntalado al castigado sector algodonero, donde algunos productores que hace tiempo estaban en aprietos pueden comprar maquinaria nueva.

[materias primas]

Algunos de los incrementos de precios se dan con respecto a niveles deprimidos por la crisis financiera. La recesión, por ejemplo, había reducido la demanda por los cortes de carne caros y, por lo tanto, también había disminuido el precio del ganado vacuno y de los cerdos. Los productores respondieron recortando sus cabezas de ganado. La resultante caída en la oferta ayudó a generar los precios más altos de hoy.

En otras palabras, el boom refleja, en parte, las tendencias cíclicas de la agricultura.

Dichas fuerzas podrían perjudicar de nuevo al sector. Por ejemplo, el alza en los precios de los granos podría afectar al sector ganadero al incrementar el costo de la alimentación de los animales. Y no hay que olvidar los imponderables, como el clima, la aparición de alguna nueva enfermedad que afecte al ganado, un alza del dólar o alguna disputa comercial que podría acabar con la bonanza del cinturón agrícola.

No obstante, algunas de las fuerzas que están levantando a la economía agrícola todavía son poderosas, tales como el apetito asiático por los commodities.

Las economías asiáticas están creciendo aproximadamente tres veces más rápido que la de EE.UU. y su demanda está favoreciendo a todos los agricultores estadounidenses.

El Departamento de Agricultura calcula que las exportaciones agrícolas treparon 11% durante el año fiscal que terminó el 30 de septiembre para llegar a US$ 107.500 millones y pronostica un alza adicional del 5% en el próximo ejercicio.

Los analistas estiman que la cuarta parte de la cosecha estadounidense de soya podría terminar este año en China. El gobierno de Estados Unidos espera que las exportaciones de trigo crezcan 35% y se ubiquen en US$8.100 millones, en parte por la sequía de mediados de año en Rusia.

Otro factor de largo plazo que favorece la demanda son los biocombustibles, que consumen aproximadamente un tercio de la cosecha estadounidense de maíz, lo que contribuye a elevar los precios, y que cuenta con el respaldo del gobierno.

Fuente: WSJ

12 oct. 2010

La remuneración en Wall Street llegaría a US$144.000 millones

Por Liz Rappaport, Aaron Lucchetti y Stephen Grocer

La remuneración total en las firmas de Wall Street va camino a superar récords por segundo año consecutivo, según una investigación de The Wall Street Journal.

Más de tres decenas de las principales empresas que cotizan en bolsa y empresas de servicios de inversión —entre las que están bancos, bancos de inversión, fondos de cobertura, firmas de gestión de dinero y mercados bursátiles— van a pagar unos US$144.000 millones en remuneraciones y beneficios este año, lo que supondrá un incremento de 4% respecto a los US$138.900 millones de 2009, según el estudio. Se espera que los pagos suban en 26 de las 35 firmas.

Los datos muestran que los ingresos aumentarían en 29 de las 35 empresas encuestadas, pero a un ritmo más lento que la paga. Se prevé que la facturación de Wall Street se incremente 3%, de US$433.100 millones a US$448.300 millones, a pesar de una desaceleración en algunas actividades de alto perfil como el corretaje de acciones y bonos.

En conjunto, se espera que Wall Street pague 32,1% de sus ingresos a sus empleados, el mismo porcentaje que el año pasado, pero por debajo del 36% de 2007. Las ganancias, que se vieron deprimidas por pérdidas en los últimos dos años, se han recuperado desde la crisis de 2008. Pero las utilidades estimadas para 2010, de US$61.300 millones, de las firmas sondeadas están 20% por debajo del récord de US$82.000 millones de 2006. En el mismo período, la remuneración en las firmas consultadas se incrementó 23%.

"Hasta que el foco de estas instituciones no cambie de la generación de ingresos a la creación de valor a largo plazo para el accionista, vamos a ver estos extravagantes paquetes de pago y niveles de remuneración", opinó Charles Elson, director del Centro Weinberg de Gobierno Corporativo.

Las firmas sondeadas señalaron que es demasiado temprano para comentar sobre los niveles de remuneración de 2010. Muchas explicaron que si no pagan adecuadamente a sus empleados, corren el riesgo de perder a los mejores.

Los números muestran que las firmas, beneficiándose de las bajas tasas de interés y de la fortaleza de los mercados internacionales, siguen basando su paga en las condiciones económicas y de mercado más que en el nivel de presión que reciben de los reguladores de Washington y de otros países.

Aun así, los políticos y los reguladores han tenido éxito en influir sobre la estructura de la remuneración, aunque no sus niveles. Han presionado para que se entreguen más retribuciones en acciones y otros instrumentos a largo plazo. Las firmas han hallado otras formas de limitar los riesgos que los empleados toman para obtener ganancias de corto plazo, algo exigido a las empresas que aceptaron fondos del gobierno de Estados Unidos durante la crisis financiera.

Muchas grandes firmas de Wall Street han saldado su deuda y ya no se tienen que aferrar a las normas sobre remuneración impuestas por el Departamento del Tesoro. Sin embargo, tras la aprobación de la ley de reforma del sector financiero, muchas empresas que cotizan en bolsa están esperando reglas específicas. Estas normas, no obstante, no estarán escritas hasta dentro de varios meses.

"La actual ola de regulación está ayudando a que la remuneración se mantenga relativamente sin cambios", dijo Steven Eckhaus, socio de la firma de abogados Katten Muchin Rosenman LLP.

Hay algunas señales de que los incrementos en los pagos se podrían estabilizar en los próximos trimestres. Las nuevas y estrictas reglas respecto a cuánto capital deben mantener los bancos podrían forzar a Wall Street a recortar las remuneraciones en un esfuerzo por preservar los retornos sobre el capital para los accionistas, consideran los analistas. Dado que Wall Street destina hasta la mitad de sus ingresos a compensaciones, reducir ese importante costo podría incrementar significativamente las ganancias restantes para los accionistas.

"Veo un panorama sin cambios en los próximos dos años" sobre la remuneración, indicó Roman Regelman, socio en la división de servicios financieros de la consultora Booz & Co. Más normas en negocios de alta rentabilidad como los derivados continuarán afectando la paga de los operadores, agregó.

Aunque los mayores ingresos a menudo implican remuneraciones más elevadas, no siempre se da así. En Citigroup Inc., 12% del cual sigue siendo propiedad del gobierno de EE.UU., los analistas proyectan que la facturación subirá este año alrededor de 4%. La paga en el gigante bancario, sin embargo, probablemente caerá cerca de 8%, de acuerdo con la investigación.

Lo contrario ocurre en Goldman Sachs Group Inc. y en Bank of America Corp., donde los analistas prevén que los ingresos caigan pero que las remuneraciones suban, según el estudio.

[paga]
Fuente: WSJ

11 oct. 2010

El FMI no logra aliviar la tensión cambiaria

Por Bob Davis

WASHINGTON—La asamblea anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) del fin de semana no logró aliviar las batallas cambiarias que enturbian los mercados, postergando la disputa hasta la cumbre del Grupo de los 20 mayores países industrializados y en desarrollo del próximo mes, sin ninguna solución clara a la vista.

La reunión del sábado puede haber sido más significativa por las posibles soluciones que fueron descartadas. Funcionarios del banco central chino rechazaron los llamados para un acuerdo cambiario internacional o regional y el jefe de la Organización Mundial del Comercio señaló que la institución no quería verse involucrada en peleas de este tipo.

Los integrantes del FMI frustraron un intento de Estados Unidos de condicionar un mayor rol de China en el organismo multilateral a la adopción por parte de ese país de cambios en su política cambiaria. "Nadie está ligando esto", dijo el ministro egipcio de finanzas, Youssef Boutros-Ghali, que preside el comité de diseño de políticas del FMI.

Un funcionario estadounidense dijo que el gobierno de Barack Obama llevará la pelea a la cumbre del G-20 que se realizará a mediados de noviembre en Seúl. La Casa Blanca utilizó la última cumbre de líderes del G-20 en junio para presionar a China para que anunciase con antelación que adoptaría una política cambiaria más "flexible", en lugar de ligar al yuan estrechamente con el dólar. Pero luego de la cumbre, el valor del yuan apenas se movió, lo que provocó indignación en el Congreso de EE.UU. y frustración en el Departamento del Tesoro y en la Casa Blanca.

EE.UU., gobiernos europeos y una serie de países emergentes se quejan de que China está deliberadamente devaluando su moneda para ayudar a sus exportadores. Para competir, Corea del Sur, Brasil y otros países asiáticos y latinoamericanos han tomado medidas para deprimir el valor de sus divisas, lo que genera temores de que estos esfuerzos podrían presagiar una guerra comercial.

Si el desempleo persiste, "existe un peligro de que los países se vuelvan hacia adentro y que, como resultado, la cooperación internacional tropiece", advirtió el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, en un comunicado.

EE.UU. ha incrementado la presión sobre China en el último mes y ha visto algunos resultados. Desde que Lawrence Summers, el principal asesor económico de la Casa Blanca, visitó Beijing el 6 de septiembre para presionar a China, el yuan se fortaleció alrededor de 2% frente al dólar. Summers dijo que el reciente ritmo de apreciación es alentador pero que su país es escéptico respecto a la posibilidad de que los progresos continúen sin una persistente presión estadounidense. Los organizadores de la cumbre de Corea del Sur, temiendo que las batallas por temas cambiarios vayan a dominar las conversaciones, están alentando a China y EE.UU. a llegar a un acuerdo político. Pero dista de estar claro si las partes están dispuestas.

El gobernador del banco central de China, Zhou Xiaochuan, dijo que supone que la presión de EE.UU. y Europa disminuirá una vez que sus tasas de desempleo comiencen a declinar. También descartó la posibilidad, sugerida por algunos académicos chinos, de que Beijing debería ofrecer limitar sus exportaciones a EE.UU. temporalmente como una forma de diluir las tensiones, de la misma forma que Japón limitó las exportaciones de autos al país norteamericano en la década de los años 80.

"Esa es la opinión de un pequeño grupo de economistas", indicó Zhou. "No está siendo seriamente considerada".

Con las dos partes en desacuerdo, el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, aseguró que el organismo tomará un rol más grande en los asuntos cambiarios. El viernes, sugirió una "iniciativa sistémica de estabilización", en la cual el FMI trabajaría en una serie de frentes para disminuir las batallas cambiarias. Pero cuando terminó la reunión el sábado, describió un esfuerzo menos ambicioso, en el cual el FMI enfocaría sus revisiones de las políticas nacionales más intensamente en lo que se vincula a los asuntos cambiarios. Agregó que asistirá a las sesiones en las que se revise las políticas de China, como ya hace con las de EE.UU. y la zona euro.

Algunos funcionarios europeos apoyan que el FMI tenga un rol más amplio, pero la capacidad de acción del organismo está limitada porque no puede hacer cumplir sus opiniones.

Fuente: WSJ