4 may. 2011

El sueño imposible de la Fed

Por Irwin Kellner

Mantener bajos tanto la inflación como el desempleo es extremadamente difícil, si no imposible.

Cuando la Reserva Federal fue creada en 1913, tenía una misión: crear dinero y salvaguardar su valor. Y durante los primeros 65 años de su existencia, el banco central operó con este objetivo en mente.

A pesar de que suena simple, no era tan fácil. A veces la Fed creaba demasiado dinero, mientras que otras veces no producía la cantidad suficiente.

Era criticada por esto por una gran cantidad de economistas, notablemente Milton Friedman. Culpó a la Fed de crear auges y colapsos en el curso de los años por no mantener una tasa de crecimiento constante en la oferta de dinero.

Como si el banco central no tuviera suficientes problemas, el Congreso en 1978 le dio otro objetivo: además de proteger el dólar, también tenía que promover el crecimiento y mantener bajo el desempleo.

Esto era más fácil de decir que de hacer, especialmente porque el bajo desempleo estaba generalmente acompañado de mayores tasas de inflación. Además, no parecía que la política monetaria pudiera influir en el desempleo, al menos no tan directamente como el nivel de precios.

El presidente de la Fed, Ben Bernanke, cree que la mejor manera de expandir la economía, y así reducir el desempleo, es mantener baja la tasa de inflación. En el largo plazo esto podría lograrse, pero en el corto plazo no parece ser posible.

Entiéndase que los costos laborales son los más grandes para cualquier firma, grande o pequeña. Cuando el desempleo es alto, los costos laborales tienden a contenerse, dado que los empleados no tienen mucho margen con el que negociar grandes aumentos salariales.

La situación de hoy es un ejemplo.

Aun cuando ha caído desde su máximo nivel, la tasa de desempleo sigue siendo alta. En consecuencia, las ganancias promedio por hora para todos los empleados en plantillas privadas no agropecuarias han aumentado menos de 2% en el año, aun cuando los precios minoristas han subido casi 3% frente al año pasado.

Dada la liquidez que la Fed ha inyectado en el sistema financiero, el principal motivo por el cual la inflación no está aún más alta, parece ser el nivel elevado de desempleo.

En cuanto a la creación de empleos, la capacidad de la política monetaria de lograr este objetivo no está tan clara.

Las bajas tasas de interés pueden llevar a la creación de empleos o pueden no hacerlo. Esto es así especialmente hoy, cuando muchos empleos han migrado al exterior o se han vuelto obsoletos por la tecnología.

Guste o no, en el corto plazo hay un canje entre el desempleo y la inflación. Para mantener baja la inflación, se necesita alto desempleo; si se favorece el bajo desempleo, hay que aceptar una alta inflación.

A veces, ese canje se quiebra.

Ha habido ocasiones en que gozamos tanto de baja inflación como de bajo desempleo: podemos mencionar los mediados de la década de 1960. También ha habido ocasiones cuando tuvimos que lidiar con el alto desempleo y la alta inflación: el ejemplo más conocido es a mediados de la década de 1970.

Con frecuencia, empero, el canje ha sido la regla, y eso no es un sueño.

- Irwin Kellner es economista jefe de MarketWatch y es Académico Distinguido de Economía del Dowling College en Oakdale.

Fuente: WSJ

3 may. 2011

Caen los precios de algunos 'commodities'

Por Liam Pleven

La racha alcista en los precios de las materias primas que se ha prolongado durante meses ha desatado temores de que podría causar presiones inflacionarias o afectar el gasto de los consumidores. Pero últimamente se ha producido un giro inesperado: los precios de algunos commodities están cayendo.

Materias primas como el algodón y el zinc, cuyos precios se dispararon a finales del año pasado, se han rezagado en las últimas semanas. Algunas han registrado descensos porcentuales de dos dígitos en los mercados de futuros.

La cotización del algodón ha bajado 17% desde su máximo histórico establecido a principios de marzo, y la del azúcar ha perdido 34% desde su máximo de febrero. El plomo y el zinc han declinado bruscamente en las últimas semanas luego de dispararse en el segundo semestre de 2010. El cobre ha cedido 6% en lo que va del año.

[Abreast]

Las caídas se produjeron durante un frenético mes de abril, cuando otras materias primas continuaron su marcha alcista. Los precios del petróleo en Nueva York aumentaron 7% en el mes, mientras el oro batió marcas en términos nominales en 13 oportunidades y la plata se acercó a su máximo histórico.

Los motivos de las caídas de precios varían. En algunos casos, la producción abundante alivió los temores de escasez. En otros, los inversionistas perdieron el apetito después de que China y otros países emergentes tomaran medidas para enfriar sus economías.

Los descensos, sin embargo, también podrían indicar que los precios subieron en forma muy abrupta en los últimos meses y se desacoplaron de los fundamentos de la oferta y la demanda, que a la larga son los que determinan los precios. "Muchos de esos mercados técnicamente estaban sobrecomprados", dijo Brad Zigler, editor de Hard Assets Investor, un boletín en línea. "Los commodities son una clase de activos volátiles y hay que anticipar que lo que sube con rapidez puede bajar con rapidez".

Los precios de muchos bienes, en todo caso, siguen estando muy por encima de lo que estaban hace un año. Y la cotización del petróleo, que se mantuvo estable durante gran parte de 2010, ha aumentado 25% este año.

De todos modos, si la caída de otros commodities persiste, podría apuntalar los argumentos de los gobernadores de la Reserva Federal de Estados Unidos y otros economistas que sostienen que el alza en los precios de las materias primas es un fenómeno transitorio y no provocará presiones inflacionarias en EE.UU. siempre y cuando el desempleo se mantenga alto y el crecimiento de los salarios sea débil.

Las caídas de precios podrían, a su vez, presentar un riesgo para los inversionistas que han volcado miles de millones de dólares a los commodities en los últimos años, al apostar que los mercados emergentes serán los motores de la demanda de materias primas. Pero también podrían aliviar los bolsillos de los consumidores y las empresas que soportan mayores costos que no pueden traspasar por completo a los clientes. Muchas firmas atribuyen a las materias primas una reducción de sus ganancias y un aumento en los de precios de sus productos.

El impacto ha sido sustancial. El miércoles, Energizer Holdings Inc. afirmó que los precios más altos del zinc y el acero que usa en sus pilas le costaron US$40 millones en ganancias durante los seis meses previos en una división. Energizer elevó los precios de algunas pilas 7% a partir del 1 de marzo.

Los precios del zinc aumentaron 39% en la segunda mitad de 2010 y 5% en los dos primeros meses de este año en la Bolsa de Metales de Londres. Pero las medidas de China para enfriar la economía han ayudado a frenar el alza ya que las compras chinas representan alrededor de 40% del mercado, indicó Bart Melek, director de estrategia de commodities de TD Securities. El zinc bajó 13% desde su máximo registrado en febrero, aunque Energizer aún afronta los costos más altos de otros materiales, como la plata.

Fuente: WSJ

2 may. 2011

Los temores de 'estanflación' en EE.UU. son exagerados

Por Kathleen Madigan
Dow Jones Newswires

NUEVA YORK—La palabra "estanflación" se murmura como una posible amenaza para la economía de Estados Unidos. Aquellos que vivieron durante las décadas de los 70 y 80 saben que las condiciones actuales no están ni cerca del lamentable estado de ese entonces.

Es importante considerar que en estos días al generador de la inflación le está faltando un ingrediente clave: las presiones salariales. Basta con sólo mirar el informe de costos de empleo del viernes.

La palabra estanflación, que describe una situación donde la tasa de inflación es alta y el ritmo del crecimiento económico bajo, se hizo popular hace alrededor de tres décadas cuando la expansión económica de Estados Unidos se estancó y la inflación se disparó a la estratoósfera.

Desde 1979 a 1981, el producto interno bruto registró un crecimiento promedio de sólo 1,8% (incluyendo una corta recesión en 1980). La inflación anual, medida por el índice de precios al consumidor, promedió un altísimo nivel de 11,7%. La inflación básica, que excluye los alimentos y la energía, también experimentó un fuerte aumento promedio, de 10,9% durante esos tres años.

En la situación actual, el PIB real se desaceleró en el primer trimestre. Pero la mayoría de los problemas parecen ser temporales, y se espera que el crecimiento se sitúe por sobre 3% este año. El IPC ha registrado un alza de 2,7% en el año que finalizó en marzo. La inflación básica es de sólo 1,2%, nivel que difícilmente podría considerarse estratosférico.

Es probable que la inflación siga aumentando este año. Más compañías están traspasando a sus clientes las alzas en sus costos de bienes básicos. Y se espera que se incremente la protección contra la inflación.

Sin embargo, las alzas de precios actuales no se saldrán fuera de control como lo hicieron hace tres décadas. El ciclo inflacionario típico involucra aumentos de precios que impulsan al alza los salarios, los que a su vez generan más alzas de precios para cubrir los mayores costos salariales.

Al actual ciclo le falta el paso intermedio: hay demasiada holgura en el mercado laboral estadounidense. Como resultado, los costos laborales apenas se mueven.

El índice del costo del empleo —que mide los ingresos, salarios y beneficios— subió sólo 2,0% en el año que finalizó en marzo. La tasa representa poca variación en relación al 1,9% promedio de 2010, y cayó en relación al alza de 3,3% justo antes de la recesión. Y debido a que el crecimiento de la productividad sigue siendo sólido, los costos unitarios por trabajador cayeron en 2010.

Aunque los aumentos de precios están reduciendo su poder de compra, los trabajadores no tienen el poder para negociar incrementos salariales.

Eso no era el caso tres décadas atrás. Cuando los precios comenzaron a subir, también lo hicieron los salarios. El crecimiento anual en el pago por hora aumentó desde 7,3% en 1977 hasta 9,0% a mediados de 1981. (De hecho, el índice de costo de empleo se creó para que los encargados de políticas pudieran tener un mejor manejo sobre las presiones que generan los costos laborales a la economía.)

Una importante razón estructural que se entrega para la falta de poder de negociación es la decreciente tasa de participación en los sindicatos. Los contratos sindicales generalmente incluyen un ajuste en los salarios por el costo de vida. En 1983, el primer año para datos comparables, 20,1% de los trabajadores asalariados eran miembros de sindicatos. En 2010, la tasa había caído a 11,9%.

Una importante razón cíclica es el actual alto número de desempleados. La cifra oficial de desempleados es de 13,5 millones. Otros 8,4 millones trabajan a tiempo parcial pero prefieren un trabajo a tiempo completo. Alrededor de otro millón de trabajadores simplemente se dieron por vencidos.

Cuando la oferta excede la demanda, los precios —en este caso, salarios— tienen que ajustarse a la baja. Hasta que los mercados laborales se ajusten significativamente, las empresas tienen mayor margen para manejar sus mayores gastos y costos laborales.

Por eso consideramos que los temores de estanflación son exagerados.