17 jul. 2009

Las medidas que evitaron el Apocalipsis financiero

Miguel Rodríguez - 18/07/2009

La crisis financiera que dio comienzos en 2007 pasará a la historia, como lo hizo el crac del 29. Pero ha dejado muy claro que el capitalismo, aunque tocado, no va a desaparecer. Porque aunque el sistema financiero a nivel mundial estuvo a punto de quebrar en los peores momentos de la crisis, y especialmente cuando cayó Lehman Brothers en septiembre de 2008, la intervención agresiva de Bancos Centrales y Gobiernos ha evitado el desastre.

La recesión ha sido inevitable y, probablemente, pasará tiempo antes de que las economías retomen la senda del crecimiento potencial. Es la peor situación económica desde la II Guerra Mundial, y se ha vivido la crisis financiera más aguda desde los años treinta. Pero a diferencia de entonces, Gobiernos y bancos centrales han reaccionado con prontitud.

Y así lo están reflejando los mercados. Los indicadores de riesgo han vuelto a los niveles previos a la quiebra de Lehman Brothers, mientras que las Bolsas han vivido un rally desde enero con pocos precedentes en cuanto a la intensidad y el corto espacio de tiempo. Los analistas reconocen que la situación económica no es buena, pero los inversores han descartado el Apocalipsis y eso es lo que reflejan las cotizaciones.

Existe una fecha que marca un hito en la historia financiera moderna: el 8 de octubre de 2008. Aquel día los seis mayores bancos centrales del mundo realizaron una rebaja de tipos coordinada, lo que nunca antes se había hecho; una decisión destinada sobre todo a insuflar confianza al sistema, en un momento en que los mercados interbancarios estaban cerrados y la falta de liquidez era total. Pero las autoridades monetarias llevaban meses trabajando juntas, inyectando liquidez a un sistema financiero en el que los actores no se fiaban unos de otros y el dinero no circulaba.

La historia de la crisis financiera ha sido la de la heterodoxia en política monetaria. Los bancos centrales han tenido que ir ampliando sus actuaciones hasta que literalmente le han dado a la máquina de hacer dinero. Los tipos de interés oficiales, aunque han bajado a niveles históricamente bajos, han demostrado ser insuficientes para devolver la confianza al sistema. En estos momentos las tasas se encuentran en una horquilla entre el 0% y el 0,25% en EE UU; en el 1% en la zona euro; en el 0,5% en Reino Unido y en el 0,1% en Japón.

Más allá de las rebajas de tipos oficiales, los bancos centrales han flexibilizado las condiciones para normalizar la situación tanto en los mercados interbancarios como de crédito. Para ello han tomado medidas excepcionales, unas más que otras, que pasan por la ampliación de la oferta monetaria, elevando el volumen y la frecuencia de las subastas, ampliando las garantías admitidas, abriendo líneas de intercambio de divisas entre los diferentes bancos centrales, comprando bonos de deuda pública y en última instancia comprando activos de deuda privada ilíquidos.

El resultado ha sido un crecimiento extraordinario del balance de los bancos centrales, que en el caso de la Reserva Federal ha pasado de uno a dos billones de dólares en un año, entre compra de títulos, operaciones con pacto de recompra y swaps de divisas con otros bancos centrales. El balance del Banco Central Europeo ha pasado de 1,5 a 1,8 billones de euros, en el mismo periodo, si bien la autoridad monetaria tiene en marcha un plan para comprar cédulas hipotecarias y bonos garantizados por valor de 60.000 millones de euros, en otro paso más para aliviar las tensiones en los mercados de crédito.

Al final, los bancos centrales, especialmente el de EE UU, se han visto obligados a imprimir dinero nuevo y colocarlo en el mercado mediante la compra de activos.

Los bancos centrales no han trabajado solos en la restauración de la confianza. Los Gobiernos han tenido que actuar también con ambiciosos planes que han disparado el déficit fiscal de los países. El déficit estadounidense ha superado el billón de dólares por primera vez en su historia, y el Banco de Basilea estima que superará el 10% del PIB para finales de 2009, frente al 5% que preveía antes de septiembre de 2008.

Los Gobiernos han actuado primero para evitar la quiebra del sistema financiero y después para devolver la confianza a los mercados de crédito y combatir la recesión espoleando la actividad. Algo que se ha conseguido a medias.

Para ello, comenzaron garantizando los depósitos de los bancos y comprando los activos tóxicos de las entidades financieras -caso del TARP, el programa del tesoro estadounidense por una cifra de hasta 700.000 millones de dólares-, para posteriormente intervenir directamente en el sistema bancario insuflando capital en las entidades con problemas, bien a través de préstamos, bien nacionalizando parcialmente las entidades.

La segunda fase de la actuación estatal ha ido encaminada a reactivar los mercados de crédito y combatir la recesión. Para ello los Estados han avalado las emisiones de deuda, han disparado el gasto público en infraestructuras y han impulsado programas de ayuda concreta a sectores muy afectados por la crisis, como es el automovilístico.

Las actuaciones de Gobiernos y bancos centrales han funcionado, en la medida de evitar el desastre. También han contribuido a relajar la tensión en los mercados interbancario y de deuda empresarial y han favorecido el nacimiento de los brotes verdes de la economía, que aún debe confirmar su recuperación. Pero no han logrado todavía que el crédito fluya de los bancos hacia los particulares y las pequeñas empresas, clave para la reactivación económica.

El futuro pasa por lograr ese objetivo, pero también por redefinir las reglas del juego en el sistema financiero. Y ahí, de nuevo, están trabajando los Gobiernos; el siguiente paso es la regulación. El modelo capitalista ha sobrevivido, pero la crisis ha puesto de manifiesto que no todo vale. Por ello, los reguladores han comenzado a marcar las reglas del juego, y el objetivo, de momento, se ha centrado en cinco segmentos del sistema: el mercado de derivados, las agencias de calificación crediticia, los hedge funds, los bonus que pagan las empresas a sus directivos y las ventas a corto en Bolsa.

Aunque aún queda por clarificar el nuevo modelo de capitalismo, sí es posible vaticinar cómo será el sistema financiero del futuro; caminamos hacia un sistema más regulado, con una supervisión de los mercados a nivel global, donde no todo estará permitido. En definitiva, un liberalismo económico, como hasta ahora, pero con unas reglas más definidas.

Fuente: 5 Días

16 jul. 2009

Merrill Lynch se desvanece al interior de Bank of America

Por Matthew Karnitschnig y Susane Craig

Merrill Lynch & Co. pasó décadas construyendo uno de los principales bancos de inversión de Wall Street. Deshacer todo ese trabajo ha tomado sólo meses.

Merrill ha perdido al menos 18 banqueros de inversión veteranos desde que la firma acordó en septiembre ser adquirida por Bank of America Corp.

Entre los que se han marchado están el banquero del sector de salud Alan Hartman, que hace poco trabajó en la compra de Wyeth por parte de Pfizer (una transacción de US$68.000 millones), y William Rifkin, copresidente de fusiones y adquisiciones. Eric Heaton, tesorero y banquero veterano de servicios financieros, saltó con su equipo a Deutsche Bank AG en febrero.

En un negocio donde el capital humano es con frecuencia el activo más valioso de una firma, un éxodo de esta naturaleza puede resultar fatal. Pero para Bank of America, el banco de Charlotte, Carolina del Norte, con un balance de US$2,3 billones (millones de millones), estas deserciones probablemente no tendrán demasiado efecto a largo plazo.

La razón: los ingresos de banca de inversión de Merrill probablemente no sumarán más que una fracción de las ganancias combinadas de la compañía. Cuando Merrill era una firma independiente, un negocio como el de las fusiones y adquisiciones suponía una fuente importante de utilidades. Para Bank of America, esas comisiones son insignificantes.

Aun así, Bank of America dice que no quiere perder a los banqueros de Merrill y, en el caso de Heaton y su equipo, demandó a Deutsche Bank en marzo por "robo" de personal. Deutsche Bank ha negado haber hecho algo inapropiado. Directivos de Bank of America dicen que reemplazar a los que se han marchado no será un problema. Las salidas incluyen sólo a una pequeña porción de los alrededor de 300 gerentes que Merrill tenía a fines de 2008 en su banco de inversión.

"Dada la calidad de esta plataforma, atraer talento no será un gran problema", dice Steven Baronoff, un veterano de Merrill que ahora es el presidente global de fusiones y adquisiciones en Bank of America. Baronoff atribuye las salidas recientes a la dislocación general en el mercado y a la agitación causada por una compra del tamaño de la adquisición de Merrill por parte de Bank of America. La compra se finalizó en enero.

Los dos mayores bancos comerciales de Nueva York, J.P. Morgan Chase & Co. y Citigroup Inc., han cultivado por mucho tiempo sus prácticas de asesoría estratégica, con la creencia de que los clientes que apelen a ellos para asesoría también utilizarán sus otros servicios.

En Bank of America, las relaciones con los clientes normalmente están cimentadas en la banca comercial. Su negocio de fusiones y adquisiciones se ha considerado de segundo rango. En los últimos cinco años, por ejemplo, nunca se ubicó por encima de la posición 12 en la clasificación global de fusiones y adquisiciones. Durante el mismo período, Merrill se ubicó siempre entre los primeros cinco lugares.

Bank of America no ha ocultado el hecho de que compró Merrill no tanto por su unidad de banca de inversión sino por su red de 16.000 corredores. Algunos de los empleados que abandonaron Merrill dicen que estaba claro que Bank of America no aprobaba los generosos sueldos de los que disfrutaban los banqueros de fusiones de Merrill.

Más aún, las compañías que acuden a Bank of America para obtener asesoría sobre una fusión normalmente lo hacen atraídas por su capacidad de financiar acuerdos, dicen personas cercanas al banco, no por la reputación de sus banqueros de adquisiciones. Eso significa que Bank of America puede responder a las necesidades de sus clientes pagando a sus banqueros significativamente menos.

Jeffrey Kaplan, director global de fusiones y adquisiciones, cuestionó la noción de que los banqueros ganarán menos de lo que ganaban en Merrill. "Seremos más que competitivos", dijo. Brian Moynihan, el presidente de banca global y gestión de patrimonio del banco, dijo que su objetivo es ser el mejor banco de inversión del mundo. "Haremos lo que sea necesario para conseguirlo", agregó.

Durante el primer semestre de 2009, Bank of America quedó tercero en ingresos por comisiones de banca de inversión, detrás de J.P. Morgan y Goldman Sachs Group Inc., según Dealogic. "Es un buen principio", dijo Moynihan.

Aun así, las deserciones de personal apuntan a que Bank of America está apretando las tuercas en Merrill, lo que podría alienar más a los veteranos de la firma, dijo Peter Solomon, presidente del banco de inversión Peter J. Solomon Co.

La banca de inversión suele suponer egos grandes y sueldos exorbitantes. Estas cualidades distan mucho de las tradiciones de la banca comercial de Bank of America. La colisión ha conllevado a una guerra de culturas entre los ejecutivos senior de Merrill y sus homólogos en Bank of America. Según empleados del banco, esas tensiones han disminuido con la salida de ejecutivos de Merrill.

Fuente: WSJ

15 jul. 2009

EE.UU. presionará para aumentar sus exportaciones

Por Bob Davis y Greg Hitt

En un intento por revivir el respaldo al libre comercio dentro de Estados Unidos, el gobierno del presidente Barack Obama planea presionar a países extranjeros para que incrementen sus importaciones de productos agrícolas y manufactureros estadounidenses, aunque con la suficiente delicadeza como para evitar una respuesta proteccionista.

"Para salvar el comercio, debemos tratar de modo más honesto con aquellos que opinan que los beneficios [del comercio] no han sido tangibles para ellos", afirmó el representante comercial de EE.UU., Ron Kirk, en una entrevista el martes. "Debemos ser serios respecto al cumplimiento de las reglas".

El jueves, Kirk planea viajar a Mon Valley Works, un complejo siderúrgico en Braddock, estado de Pensilvania, para decirles a los trabajadores del sector que EE.UU. empezará a realizar revisiones regulares de los países cuyas regulaciones y otras prácticas limiten las exportaciones estadounidenses de bienes agrícolas y manufacturados. En el sector agrícola, por ejemplo, EE.UU. cuestionará las restricciones a las importaciones basadas en cuestiones sanitarias que Washington considera falsas, como por ejemplo la prohibición de los productos de origen porcino por parte de Rusia, China y otros países, como consecuencia del brote de gripe H1N1.

El esfuerzo de EE.UU. tratará de avergonzar a los países lo suficiente como para que cambien sus políticas, en lugar de amenazar con aranceles u otras penalizaciones directamente.

"Una de las quejas legítimas contra nuestra política comercial es que la gente opina que permitimos que nuestros socios nos traten sin consideración", dijo Kirk, a costa de empleos estadounidenses. "No creo que sea demasiado pedirles a nuestros socios comerciales que cumplan las leyes que ellos mismos acordaron".

Las autoridades que dictan la política económica en la Casa Blanca argumentan que necesitan fomentar el comercio para combatir la recesión global, pero admiten que tienen poco campo de maniobra política en casa.

El presidente Obama quiere conseguir la aprobación de tres pactos de libre comercio y concluir las negociaciones de un pacto comercial global para fines del año entrante. La iniciativa que Kirk planea revelar el jueves podría reducir el escepticismo de los estadounidenses, apaciguar a los sindicatos y aumentar las posibilidades de que esos pactos sean bien recibidos en el Congreso.

El comercio global sigue en contracción. El miércoles, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) reportó que el valor de las exportaciones en 30 países del bloque durante el primer trimestre cayó 13,4% respecto al trimestre anterior, y las importaciones se redujeron en un 15,2%.

Fomentar el comercio podría ayudar a revivir el panorama económico en EE.UU. y otros lugares. Kirk dijo que la iniciativa podría traducirse en empleos, a medida que los socios de EE.UU. se vieran obligados a cumplir sus compromisos de abrir sus mercados. "Tiene un valor práctico real en nuestra estrategia económica general", dijo.

El gobierno de Obama ha tenido dificultades para articular una política comercial clara. Como candidato presidencial, Obama esgrimió una postura comercial dura y urgió a la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA). Como presidente, ha apoyado medidas de libre comercio: prometió en varias cumbres del G-20 que no tomaría medidas proteccionistas y también suavizó estipulaciones de "Compre Estadounidense" en el paquete de estímulo que habrían limitado la capacidad de las compañías extranjeras para competir en licitaciones por contratos del gobierno de EE.UU.

Para ganarse a un público escéptico en relación al comercio, Obama ahora sigue la táctica delineada por gobiernos republicanos y demócratas anteriores: aparentar adoptar una postura firme con los socios comerciales y mostrar que los pactos comerciales pueden impulsar las exportaciones y los empleos, y luego usar esa credibilidad para presionar por nuevos acuerdos comerciales.

Kirk dijo que el gobierno movilizaría los departamentos de Comercio, Agricultura y Trabajo, así como su propia oficina, para presionar a los países que no cumplen con las reglas para que retiren las barreras regulatorias.

El gobierno también trabaja en otra iniciativa para hacer cumplir los derechos laborales en los pactos bilaterales de libre comercio. En general, esos acuerdos obligan a los socios comerciales de EE.UU. a hacer cumplir sus propias leyes laborales y a impulsar la convergencia de dichas leyes con estándares internacionales.

Fuente: WSJ

14 jul. 2009

Cinco consecuencias filosóficas de la crisis

La actual crisis económica no se limita a una cuestión de estadísticas, ni se reduce al devastador impacto social del desempleo y la incertidumbre.

Con la debacle mundial, hizo agua una particular visión del mundo que pareció dominante e irreversible con la caída del muro de Berlín.

Esta visión se cristalizó en algunas frases famosas como el "fin de la historia" de Francis Fukuyama, "la sociedad no existe" de la primer ministra británica Margaret Thatcher o los 10 mandamientos del consenso de Washington que impulsaban la liberalización-desregulación-privatización global.

El nuevo dogma tras la derrota del comunismo era todo el poder al sector privado, el mercado como medida de racionalidad económica y utopía, y el individualismo más descarnado como principio ético ordenador.

Con la debacle económica esta visión del mundo también entró en crisis.

BBC mundo identificó cinco consecuencias filosóficas.

  1. clic Filosofía política-económica
  2. clic Crisis del racionalismo de mercado
  3. clic Consecuencia Axiológica: teoría de los valores
  4. clic Azar, causalidad, incertidumbre
  5. clic Consecuencia ontológica

1. Filosofía política-económica

La ley de la oferta y la demanda ejerció un reinado absoluto en la formulación de política económica de las últimas tres décadas.

Según el pensamiento clásico, la oferta y la demanda funcionan como un perfecto sistema homeostático (autorregulado) que tiende al equilibrio perfecto y cuenta con un regulador infalible: el precio.

A mucha demanda y poca oferta de un producto, el precio sube hasta alcanzar la suma que el mercado puede pagar por ese bien.

A la inversa -poca demanda, mucha oferta- el precio se achata hasta que alguien lo adquiere convencido de que no lo va a encontrar más barato.

Ni el premio nobel otorgado al economista Joseph Stiglitz por su investigación sobre el papel que la información cumplía en este mercado -la información con que cuentan los miles o millones de integrantes de un mercado particular no era perfecta y por lo tanto, el precio reflejaba otras variables- destruyó esa confianza ciega en este funcionamiento homeostático.

Con esta premisa teórica, ¿qué mejor que desregular todo y dejar que el mercado se encargue de los equilibrios económico-sociales?

Pero al parecer la realidad económica está llena de fenómenos impredecibles.

En las llamadas burbujas, como la inmobiliaria de las hipotecas "sub-prime" que desató la actual crisis, ¿dónde está el mecanismo autoregulador del mercado en estas burbujas?

¿Reflejaba el precio siempre al alza de la propiedad la situación de la demanda y la oferta?

La conclusión más obvia es que demanda, oferta y precio forman parte de un mecanismo económico-social infinitamente más complejo que esa crasa simplificación que se ha aplicado durante tanto tiempo.

2. Crisis del racionalismo de mercado

Las preguntas precedentes ponen en entredicho una premisa fundamental de la ley de la demanda y la oferta: el racionalismo de los mercados.

El ser humano viene buscando la racionalidad en materia económica y filosófica desde hace mucho tiempo.

La planificación económica que hizo furor después de la crisis del 29 y la posguerra buscó sintonizar la producción y el consumo con las necesidades de una sociedad.

Con el derrumbe del comunismo, el mercado se impuso como única lógica global.

Según esta ideología, el mercado era racional y eficiente para asignar recursos, tanto en el ámbito laboral, como productivo y financiero.

La debacle mostró que el mercado tiene la misma dosis de irracionalidad, capricho, imprevisibilidad que cualquier individuo o grupo humano.

Lo que nos enfrenta a una problema inquietante.

Si los mercados o el Estado no son la base de un funcionamiento socio-económico racional, ¿quiere decir que estamos a merced de los elementos?

3. Consecuencia Axiológica: teoría de los valores

Este aparente desamparo de nuestra praxis económico-social se complementa con una crisis de fundamentos éticos.

Desde los '80 y en particular con la caída del muro de Berlín, se impuso un individualismo a ultranza que se basaba en una teoría del egoísmo como valor organizador ideal de una sociedad.

La teoría se retrotrae a Adam Smith y su consideración de que la mejor manera de comportarse socialmente - de beneficiar al conjunto- era que cada uno persiguiese su propio interés ya que la "mano invisible del mercado" iba a arreglar todos los entuertos que se produjesen en el camino.

Adam Smith jamás negó la acción social ni la labor del Estado, ni la presencia de los valores (la justicia era fundamental en su sistema) como se interpretó con ignorancia o mala fe tiempo después.

Pero uno de sus seguidores, Frederich Von Hajeck y su discípulo Milton Friedman radicalizaron sus ideas.

Ayn Rand, una novelista y filósofa que empezó a ser conocida en los '40, le dió vuelo filosófico y subjetivo a este viraje, planteando que el egoísmo - la búsqueda ciega del propio beneficio- era el fundamento de la civilización.

Entre sus discípulos se encontraba Alan Greenspan, quien años después estaría al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos de 1987 a 2006, es decir, durante el período de la más completa desregulación financiera.

El mismo Greenspan reconoció ante el Congreso que su edificio teórico tenía fallas.

"Estoy asombrado. Durante 40 años o más las pruebas apuntaban a que este sistema estaba funcionando excepcionalmente bien", dijo Greenspan.

El consenso hoy es que la búsqueda desenfrenada del propio beneficio ha sido determinante en las dos megacrisis mundiales de los últimos 80 años - la gran depresión y esta crisis.

¿Se necesita alguna otra prueba que el impacto devastador de estas dos debacles?

4. Azar, causalidad, incertidumbre

Una premisa que viene del iluminismo y que durante dos siglos nos sostuvo con su fe, fue la posibilidad de correspondencia entre lo que decíamos y la realidad.

Esta correspondencia era el fundamento del conocimiento científico y la predicción de fenómenos y tendencias.

Desde principios de siglo XX ha habido numerosos cuestionamientos a esta premisa (desde Ludwig Wittengstein hasta el principio de incertidumbre del físico Werner Heisenberg y el radical relativismo de los posmodernos), pero una fe básica en sus fundamentos ha sobrevivido en muchos campos, entre ellos la economía.

Dos conocidos financistas, bien inmersos en los debates de la filosofía, creen que esta crisis exige volver a pensar las cosas.

George Soros estudió filosofía en la London School of Economcis con Karl Popper y acaba de publicar sus conclusiones en "The Crash of 2008" que lleva el sugestivo subtítulo de "El nuevo paradigma de los mercados financieros".

Según Soros, pretender que los mercados financieros reflejan la marcha de la economía real y se manejan por la oferta y la demanda es desconocer el papel fundamental que cumple la subjetividad y un proceso que llama reflexividad.

El valor del oro o la propiedad no sube porque refleje como un espejo una realidad subyacente de demanda y oferta, sino porque los operadores del mercado por su misma interacción influyen en este precio como sucede en las burbujas financieras que se arman en torno a un producto o el comportamiento en manada (todos quieren comprar o vender un producto al mismo tiempo)

Otro inversor con iguales inclinaciones filosóficos, Nassim Nicholas Taleb, publicó en 2007 "El cisne negro", en donde dice que sólo podemos predecir lo obvio y jamás el cambio.

Taleb lo pone con el ejemplo del cisne negro. Durante mucho tiempo se pensó que todos los cisnes eran blancos porque la observación había acostumbrado al hombre europeo a que así eran las cosas.

Hasta que en Australia apareció un cisne negro y hubo que revisar todo.

Según Taleb nadie predijo ningún cambio sísmico en la historia humana.

Desde el advenimiento del cristianismo hasta la caída del comunismo y los atentados del 11 de septiembre, sucedieron sin que nadie los anticipara, aunque a posteriori se construyó una narrativa explicativa llena de causas que volvían inevitables estos fenómenos.

Si no podemos anticipar lo más importante, ¿qué sabemos?

5. Consecuencia ontológica

Después de todo lo dicho, cabe formularse la pregunta central de la ontologia, la rama de la filosofía abocada al conocimiento sobre los entes.

En este universo económico-social: ¿qué existe?, ¿qué es lo real?

En el siglo XVII Descartes tuvo que retrotraerse a su propio pensamiento para alcanzar una certeza subjetiva sobre qué existía efectivamente: pienso, luego existo.

El pobre Descartes no vivió en este mundo casi irreal de las finanzas del siglo XXI.

Si es relativamente fácil fundamentar la realidad de la producción y el consumo, es mucho más complejo comprender el status existencial de instrumentos financieros como los famosos activos tóxicos (deudas prácticamente incobrables) o los derivados (contratos de compra a futuro apostando al valor que tendrá este producto o activo: materia prima, hipotecas, moneda, etc), fundamentales para comprender la crisis que vivimos.

En 2007 se calculaba que el PIB mundial (todo los bienes y servicios que produjo el mundo) era de 63 millones de millones.

En ese mismo año se estimaba que el mercado de los derivados era de 596 millones de millones - casi 10 veces más que lo que producía el planeta.

El valor del PIB se refiere a algo tangible.

¿Qué realidad tienen esas gigantescas apuestas a precios futuros que son los derivados o las burbujas?

Esta pregunta no se la hacen sólo los neófitos en materia económica.

"En términos filosóficos los economistas son materialistas para quienes las bolsas de trigo son mucho más reales que las carteras de bonos", explicó al "The Economist" Perry Mehrling del Barnard College, Columbia University.

Y, sin embargo, la economía tiene una realidad mucho más elusiva como lo demuestra el funcionamiento mismo del dinero.

"El dinero no es algo completamente real. El dinero es la promesa de que uno va a poder comprar algo. Igual que el dinero que uno tiene depositado en el banco. Uno tiene una promesa de que el banco va a pagar. Si el banco quiebra, la promesa deja de existir", explicó a BBC Mundo Jon Danielsson de la London School of Economics.

Si se multiplica esto por las miles de millones de transacciones diarias que se hacen en dinero contante o en bonos, títulos y otras volatilidades del mundo financiero, se ve cuántas promesas se quebraron.

Fuente: BBC

13 jul. 2009

Estar al borde de la quiebra no es requisito para ser rescatado en Japón

Por Yuka Hayashi Y Daisuke Wakabayashi

TOKIO—El gobierno japonés se ha embarcado en un controvertido plan para apuntalar a los fabricantes domésticos de electrónicos, debilitados por la competencia extranjera y la recesión.

El primer beneficiado del programa, que coloca fondos públicos en empresas no financieras a cambio de participaciones accionarias ha sido el fabricante de semiconductores Elpida Memory Inc. La empresa recibirá 30.000 millones de yenes, unos US$310 millones.

En enero, a medida que la crisis financiera hacía estragos en los fabricantes japoneses y su economía dependiente de las exportaciones, Tokio se apresuró a trabajar en el rescate y lo respaldó con hasta US$17.000 millones.

Gobiernos en todo el mundo están asumiendo papeles cada vez más activos en sus vapuleadas economías. Varios de ellos, incluyendo Japón, han inyectado capital en los bancos para garantizar que no se interrumpa el flujo de dinero. Otros gobiernos han extendido sus préstamos a fabricantes en problemas y han terminado siendo accionistas, como ocurrió en Estados Unidos en el caso de las automotrices General Motors Corp. y Chrysler Group.

Sin embargo, el programa de Japón le permite al gobierno invertir en empresas incluso antes de que corran el riesgo de caer en bancarrota. El programa está dirigido a empresas con al menos 5.000 empleados, que han sido duramente golpeadas por la recesión y que tienen buenas posibilidades de recuperarse al cabo de tres años.

Las compañías que han expresado su interés son los fabricantes de electrónicos. Otras, como la automotriz Nissan Motor, han optado por préstamos gubernamentales de bajos intereses.

El plan desató un debate sobre si el gobierno debía intervenir —e invertir— en el sector privado en un momento de penurias económicas.

Shinjiro Takagi, asesora en Nomura Securities y ex empleada de una agencia gubernamental para reestructurar compañías en problemas, dice que los préstamos convienen más que las inversiones para ayudar a estas empresas porque significan un menor riesgo para los contribuyentes.

Elpida es el cuarto fabricante de chips DRAM del mundo y el único productor de chips estándares de memoria para computadoras. La industria antes estaba dominada por empresas japonesas, pero hoy lideran las surcoreanas Samsung Electronics Co. y Hynix Semiconductor Inc.

Al anunciar su inversión en la empresa, el gobierno describió a Elpida como vital para la economía japonesa. Toshihiro Nikai, ministro de Economía y Comercio, aseguró que la empresa "enfrenta una situación extremadamente difícil".

El gobierno japonés recibirá a cambio acciones preferenciales sin derecho a voto, así que no intervendrá de manera oficial en la gestión de Elpida.

Se espera que otros fabricantes le sigan los pasos. Pioneer Corp., que produce electrónicos para autos y equipos de audio, se está preparando para solicitar 40.000 millones de yenes en fondos del gobierno (US$416 millones), dijo una vocera. Los fabricantes de chips NEC Electronics Corp. y Renesas Technology Corp., que negocian una posible fusión, también están estudiando solicitar fondos públicos, si se unen en abril, según fuentes cercanas. Voceros de NEC Electronics y Renesas declinaron comentar al respecto.

Yukio Sakamoto, presidente de Elpida, dijo que, a su parecer, la industria de los chips DRAM se terminará consolidando y quedarán sólo dos o tres empresas.

Fuente: WSJ

12 jul. 2009

Geely, una instantánea del panorama futuro de la industria automotriz global

Por Norihiko Shirouzu

TAIZHOU, China—Tras renunciar a su puesto de ingeniero en Chrysler para unirse a la incipiente industria automovilística china, Frank Zhao tuvo una dura premonición. "Vi el fin de Detroit", dice. El técnico, de 45 años, ahora supervisa a 1.200 ingenieros dedicados a la construcción de una nueva generación de vehículos para Geely Holding Group Co., una de las 10 marcas con más ventas de ese país.

A medida que Chrysler y General Motors Corp. cierran plantas y recortan su plantilla, los planes de expansión de Geely ganan velocidad, en una muestra de cómo la crisis en Estados Unidos ha acelerado la transición de la industria automotriz mundial hacia los mercados emergentes, incluida China.

"Estamos progresando", dice Zhao, presidente de la división de investigación y desarrollo de Geely, quien regresó a China hace cinco años y entró a la automotriz en 2006. "GM es grande pero va cuesta abajo. Nosotros somos pequeños pero vamos hacia arriba".

Geely se considera ahora uno de los candidatos más fuertes en la lucha por Volvo, la unidad de Ford Motor Co. El acuerdo se está negociando justo cuando otra automotriz china, Beijing Automotive Holding Co., busca una participación de 51% en Opel la subsidiaria alemana de GM. Funcionarios alemanes han expresado preocupación de que tal transacción pueda hacer que Opel sea demasiado dependiente del gobierno chino.

En 2008, Geely, una marca conocida en varios países latinoamericanos como Venezuela, Colombia y Chile, vendió 221.900 vehículos, un alza de 3,2% frente a 2007, según la consultora estadounidense CSM Worldwide. Eso podría parecer una cifra discreta en comparación con la producción total de autos en China. Aun así, es significativa porque Geely es una de las pocas automotrices independientes del país que fabrica autos sin la ayuda de socios extranjeros de renombre.

Éxodo de trabajadores

El ascenso de China y otras potencias en la fabricación de autos podría traducirse en un éxodo más rápido de empleados de fábrica de EE.UU., Europa y Japón, dicen ejecutivos y analistas de la industria. Además, podría provocar una migración de más puestos de diseño e ingeniería de mayor nivel hacia mercados emergentes que ahora son nuevos centros de investigación y desarrollo.

A medida que la industria automotriz global tambaleaba, Geely implementó cuidadosamente una estrategia para transformar a la compañía en un competidor internacional. Desde 2006, empezó a contratar a ejecutivos exitosos, consiguió respaldo financiero, invirtió fondos en investigación y desarrollo y modernizó sus capacidades manufacturera y de ingeniería.

Geely lleva casi tres años concentrada en su plan de adquisición de Volvo, cuyos detalles explicaron a The Wall Street Journal fuentes al tanto. La automotriz contrató a consultores, incluido un ex alto ejecutivo de la unidad sueca, y nombró a un veterano ejecutivo chino para liderar el proyecto.

Pese a que la oferta por Volvo puede fracasar, según las predicciones de algunos analistas, un acuerdo podría ser un augurio de cómo se verá en el futuro la industria automotriz. Según fuentes al tanto, Geely utilizaría ingenieros chinos —incluidos los egresados de cuatro universidades de ingeniería que la compañía fundó en varias ciudades del país— para desempeñar funciones básicas como generar los planos digitales de partes diseñadas por expertos más preparados en Suecia. También aspira a fabricar y vender más Volvos en China, el único gran mercado automovilístico del mundo que aún crece y donde Volvo sólo vendió el año pasado 12.600 vehículos.

La gerencia de Ford, que inicialmente se mostró escéptica frente a la oferta de Geely, ahora cree que la empresa china podría dirigir Volvo con éxito, aseguran fuentes al tanto. Un vocero del fabricante estadounidense no quiso hacer comentarios al respecto.

Li Shufu, presidente de la junta de la automotriz china, es el artífice de la transformación de Geely. El ejecutivo, que se describe como un "trabajólico" y que pasa muchas noches en la sede de la compañía en Hangzhou, no quiso comentar públicamente sus planes para Volvo. En entrevistas se ha mostrado evasivo sobre su interés por la unidad sueca. "Volvo es como una mujer misteriosa y hermosa. Nos limitamos a observarla desde lejos, con admiración. No nos atrevemos a acercarnos", le dijo a The Wall Street Journal en abril. "No somos más que unos muchachos de pueblo".

Los fabricantes chinos enfrentan desafíos significativos que obstaculizan su crecimiento. Una falta de experiencia de gerencia internacional y otras carencias podrían complicar el intento de Geely y otras automotrices chinas de comprar y digerir marcas foráneas o incursionar por sí solas en los mercados extranjeros.

Otro posible problema es que los sindicatos y los gobiernos que intentan defender sus puestos de trabajo en EE.UU. y Europa también podrían entorpecer cualquier propósito de las compañías chinas de llevar empleos de la industria automotriz al país. Además, su cultura corporativa, que a menudo tolera sacrificios de calidad para acelerar el desarrollo de un producto, podría manchar la reputación de marcas adquiridas en el extranjero, aseguran expertos en ingeniería que han trabajado con fabricantes chinos.

De todos modos, la industria china parece ganar fuerza. El departamento de tecnología de GM en Shanghai operó con un socio chino para diseñar el interior del modelo del Buick que vende en EE.UU. El centro también desarrolla vehículos para el mercado chino en colaboración con otros departamentos de investigación y desarrollo de GM en todo el mundo. Honda Motor Co. inauguró hace poco un centro de desarrollo en Guanzhou con uno de sus socios chinos.

Núcleo de ingeniería

Dado que decenas de miles de ingenieros se gradúan cada año en las mejores universidades de China, uno "puede contratar a un grupo de profesionales inteligentes chinos de forma relativamente barata", dice Michael Laske, director de operaciones de la firma de tecnología de motores austríaca AVL List GmbH. Si a eso se le suma el respaldo del gobierno y los subsidios a la investigación, entonces China "podría convertirse pronto en el núcleo más importante de la ingeniería de bajo costo para la industria automotriz en todo el mundo".

Mientras que a Toyota le tomó entre 30 y 40 años escalar para alcanzar la cima de la ingeniería sofisticada, "puede que Geely se prepare para seguir el mismo proceso pero a un ritmo mucho más rápido", dice Steven Spear, un profesor de ingeniería del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).

En el centro tecnológico de Taizhou, una ciudad costera rodeada de campos de té, expertos en estilo diseñan modelos de autos con un bolígrafo digital sobre unas tablillas gráficas sensibles al tacto. Mientras, los ingenieros colocan un motor en el banco de pruebas para calibrar sus emisiones y rendimiento. En el piso de arriba, un químico mezcla ingredientes en tubos de ensayo para desarrollar una nueva fragancia para el interior de los autos. Un equipo de técnicos comprueba rutinariamente la durabilidad de las bisagras de las puertas y las cerraduras.

"Esto no lo hacíamos antes, pero ahora lo aplicamos para hacer autos de calidad", dice Zhao, quien pasó nueve años en Detroit como profesor universitario de ingeniería en la Universidad Estatal de Wayne antes de unirse a Chrysler en 1997.

Zhao convenció a Li para que invirtiera al menos 8% de sus ingresos en investigación y desarrollo. En comparación, Toyota le dedica 5%.

La visión de Li para Volvo consiste en reducir drásticamente los costos de la marca sueca en algunas de sus actividades básicas, como el desarrollo de productos y la fabricación, mediante la utilización de mano de obra barata en China, aseguran fuentes al tanto. Según éstas, Li no planea fusionar Volvo y Geely: la unidad sueca seguiría como una marca independiente y Li conservaría el equipo de gerencia actual.

[Geely]
Fuente: WSJ