8 ene. 2010

Gran Bretaña sale de la recesión y se alista para una era de austeridad

Por Alistair MacDonald

BIRMINGHAM, Inglaterra—La firma de ingeniería eléctrica de John Murray en esta ciudad se ha mantenido a flote en medio de la recesión en parte gracias al trabajo generado por contratos con el gobierno local. A medida que la crisis financiera amaina, sin embargo, Murray se "desvela" ante la posibilidad de que sus perspectivas empeoren, en lugar de mejorar.

El motivo: aunque Gran Bretaña sale de la recesión, enfrenta un déficit fiscal de 12,5% del Producto Interno Bruto (PIB), uno de los mayores del mundo. Para reducirlo hay que quitar miles de millones de libras esterlinas de la economía mientras que el gobierno sube los impuestos y reduce el gasto.

En los años que siguieron a las cuatro recesiones de posguerra anteriores en Gran Bretaña, los déficits promediaron un 5,7% del PIB en su momento más álgido. En la recesión más virulenta, a inicios de los años 90, llegó a 7,67% del PIB, casi la mitad del monto actual.

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Los problemas potenciales de Murray quedaron en evidencia en una reunión del mes pasado con funcionarios locales en Walsall, una localidad en el centro-oeste de Inglaterra. Murray afirma que él y otros empresarios recibieron una clara advertencia: "No piensen que una vez que termine esta recesión habrá mucho dinero a disposición de las autoridades para gastar. No habrá dinero".

Este tipo de recortes son un indicio de que la recuperación del país tras la recesión probablemente sea más dolorosa que en otros lugares. Gran Bretaña pagó caro su fuerte dependencia de la industria financiera y el consumo en la primera etapa de la crisis financiera. El gobierno estabilizó la economía mediante un estímulo de miles de millones de libras.

Mientras países como Estados Unidos, Japón, Francia y Alemania retomaron la senda del crecimiento en el tercer trimestre del año pasado, Gran Bretaña cayó 0,3% y pasó a ser el último de los integrantes del Grupo de los 20 en superar la recesión. Los economistas prevén una expansión de 0,9% el año próximo, frente a 2,2% en EE.UU. y un promedio de 0,7% en la Unión Europea.

A pesar de la divulgación de algunas cifras positivas, muchos economistas temen que Gran Bretaña quede rezagada durante años mientras el gobierno y los consumidores se ajustan el cinturón. Un vocero del Ministerio de Finanzas, no obstante, afirma que algunos economistas, incluidos los del Fondo Monetario Internacional, creen que el crecimiento británico excederá al de otras grandes economías en 2010 y que el país continúa "comprometido con finanzas públicas sostenibles".

El control del déficit fiscal será un tema decisivo en las elecciones programadas para mayo y los dos grandes partidos, el Laborista y el Conservador, prometen medidas duras.

La semana pasada, el gobierno laborista detalló medidas para reducir a la mitad el déficit para 2014, pero postergó los grandes recortes hasta que el crecimiento cobre impulso. El opositor Partido Conservador ha prometido una "era de austeridad".

La medicina será amarga quien quiera que gane. Bank of America Merrill Lynch estima que retirar las medidas de estímulo económico conducirá a una pérdida de alrededor de 2 puntos porcentuales del PIB en 2010. En cada uno de los cinco años siguientes, Gran Bretaña tendrá que reducir el gasto público o aumentar los impuestos en una suma igual al 0,5% del PIB para ordenar sus finanzas, señala el informe.

Es probable que los efectos de estos recortes repercutan con fuerza en áreas como la que rodea a Birmingham, conocida como "el País Negro" gracias a su historial de industrias que funcionan a carbón.

El desempleo de esta zona, conocida como West Midlands, llegó a 10,1% en octubre, el último mes del cual hay datos disponibles, y excedió el promedio británico de 7,8%. A pesar de que la crisis de crédito partió en centros financieros como Londres, los sectores cíclicos como la manufactura —que sigue siendo un importante empleador en la zona— se han visto muy perjudicados.

Para los partidos Laborista y Conservador, la región también reviste otro significado. De los aproximadamente 135 escaños que harían falta para que la actual mayoría laborista se transforme en una mayoría conservadora en las próximas elecciones, 30 se encuentran en West Midlands.

Ladywood, un distrito céntrico de Birmingham, marcó un hito de la recesión en enero del año pasado cuando se convirtió en la primera zona en la que el desempleo tocó el 10%; ahora es de 16,7%.

Ladywood, sin embargo, mantuvo las apariencias gracias al robusto gasto del gobierno. Sus cuadras de viviendas públicas construidas en los años 60 tienen pocos graffitis o basura y se intercalan con áreas verdes bien cuidadas.

Esto refleja la generosidad del gobierno desde que el Partido Laborista del primer ministro Gordon Brown llegó al poder en 1997. El gasto fiscal como porcentaje del PIB aumentó de 38,2% a 47,3% del PIB el año pasado, según Eurostat, la agencia de estadísticas de la UE. Algunos analistas estiman que podría alcanzar 50% del PIB en 2010. En la UE, fue de un promedio de 46,8% el año pasado y en EE.UU. fue de 20,7%.

Ya comenzó una rueda inicial de frugalidad, afirma Colin Hughes, concejal de Ladywood. En 2010, el ayuntamiento de Birmingham recibirá un 5% menos que este año del gobierno central. En las reuniones de concejales ya no se sirven galletas ni se imprimen copias de la agenda. La idea de publicar un diario mensual del ayuntamiento fue archivada y las autoridades consideran cerrar un campo municipal de golf.

"Es sólo el comienzo y durante los próximos tres o cuatro años, se verán recortes en partidas de gastos importantes como asistencia social y salud", indicó Hughes.

Otro problema, aquí y a lo largo de Inglaterra es que a pesar de que el gobierno inyectó 76.200 millones de libras para rescatar a dos importantes bancos, entre otras medidas, el crédito bancario no se ha recuperado. A fines del mes pasado, el Banco de Inglaterra reportó que los préstamos a empresas se contrajeron en 4.600 millones en septiembre, el octavo mes consecutivo de declive.

Al igual que el gobierno, los bancos tienen sus propios problemas de deuda. Para cumplir los estándares internacionales de capital, los bancos británicos aún deben levantar el equivalente a 5,5% del PIB del Reino Unido para fines de 2010, según cálculos del FMI. En el caso de los bancos de EE.UU., la suma es de alrededor del 1% del PIB.

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Fuente: WSJ

7 ene. 2010

Un repunte del dólar no frenaría la racha de los commodities

Por Andrea Hotter

LONDRES—Un dólar más fuerte no tiene por qué traducirse en el final de la racha alcista de las materias primas, según analistas, debido a que las economías del mundo empiezan a recuperarse, lo que significa que la demanda probablemente pesará más que el impacto de las fluctuaciones cambiarias.

Los commodities están valorados en dólares, por lo que una divisa estadounidense más débil generalmente impulsa los precios de los commodities. Si todos los demás factores se mantienen igual, se necesitan más dólares para comprar la misma cantidad de bienes básicos.

No obstante, a excepción tal vez del oro, los precios de las materias primas empiezan a librarse de su correlación inversa al dólar, al encarecerse independientemente de las fluctuaciones de la moneda verde.

"La supuesta conexión entre un dólar débil y precios de commodities más altos se ha roto y podría convertirse en el orden del día que los precios de bienes básicos suban sin importar lo que haga el dólar", señala Dennis Gartman, un economista independiente y corredor de bolsa. "Es decir, vemos que los precios de los commodities ascienden cuando el dólar cae y vemos que los precios de los commodities escalan cuando el dólar también sube".

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Eso es lo que sucedió en diciembre y en los primeros días de transacciones de este año. Los precios del cobre, un metal industrial utilizado en el sector de la construcción, subieron en diciembre pese a un repunte del dólar y alcanzaron máximos de 16 meses de más de US$7.600 por tonelada el miércoles en Londres y de 18 meses en Nueva York. De forma similar, el petróleo ha avanzado con firmeza; el miércoles cerró en US$83,18 el barril en Nueva York.

Sólo el oro, una protección contra la inflación y considerado por muchos más una divisa que un commodity, ha registrado un desempeño acorde a lo previsto. El 3 de diciembre, alcanzó un récord de US$1.226,30 la onza troy en Londres antes de caer pronunciadamente. El miércoles, en Nueva York, el oro para entrega en febrero se negociaba a unos US$1.130 por onza.

"Los commodities tienen un buen desempeño en un clima de dólar débil, pero pueden seguir generando retornos positivos cuando el dólar se fortalece", dice Michael Lewis, de Deutsche Bank. "Así que el mero hecho de que el dólar se fortalezca no es una condición suficiente para decir que los precios de los commodities van a tener problemas".

El dólar jugó un papel central en las oscilaciones de precios de las materias primas el año pasado, cuando el carry trade —en el que los inversionistas piden préstamos en una moneda de bajo rendimiento para comprar otros activos—contribuyó al debilitamiento de la moneda. Con las tasas de interés en EE.UU. en torno a cero, los inversionistas que practican esta estrategia cambiaron su asignación de activos del efectivo a las materias primas, así como a las acciones y los bonos.

Sin embargo, a medida que han surgido perspectivas de una recuperación económica en las últimas semanas, y por consiguiente, expectativas de un alza de las tasas de interés en EE.UU., los inversionistas se han apartado del carry trade, contribuyendo así al impulso del dólar.

Pocos pueden negar que parece que se ve una recuperación de la demanda de materias primas.

El crecimiento económico de China, el mayor consumidor de bienes básicos del mundo, se interrumpió sólo por un breve período el año pasado. Las últimas cifras del índice de gerentes de compras del país sugieren que el cuarto trimestre fue el mejor desde que se desató la crisis económica. Asimismo, el enorme paquete de estímulo del gobierno mantuvo intacto su apetito por materias primas incluso durante el apogeo de la crisis.

Países como Australia, Alemania y Japón han vuelto a crecer. Incluso la economía estadounidense, considerada una de las más golpeadas por la recesión, empieza a ver un repunte: su sector manufacturero creció por quinto mes consecutivo en diciembre y cerró el año con un alza, según datos de esta semana del Instituto de Gestión de Suministros.

"Son estos fundamentos económicos los que van a sostener los precios de los commodities, mientras que el año pasado gran parte de [su fortaleza] se debía a dinero caliente y a un dólar más débil", afirma Robin Bhar, del banco de inversión Calyon.

Si las grandes economías del mundo entraran en una recesión de dos dígitos, se caerían todas las apuestas por un aumento de los precios de los commodities. Los analistas, sin embargo, dicen que siempre y cuando los bancos centrales no incrementen las tasas de interés de forma demasiado agresiva en la lucha contra la inflación, la recuperación económica probablemente seguirá su curso.

Fuente: WSJ

6 ene. 2010

El gestor de fondos que no se fía de Bernanke

Por Jeff D. Opdyke

Bill Tedford está animando a los inversionistas a apostar contra las declaraciones del presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, quien le dijo hace poco a un grupo de líderes empresariales de Washington que la "inflación podría bajar desde los niveles actuales".

Por más de 20 años, Tedford ha gestionado para Stephens Inc., de Arkansas, un portafolio de bonos que ha superado los principales índices del sector. Y aunque Bernanke ve cierto letargo en la economía estadounidense que podría traducirse en una reducción de la inflación, Tedford dice que el alza general de precios en el país ya es evidente en el Índice de Precios al Consumidor y que subirá aún más en 2010 y 2011.

El gestor y su fondo han empezado a animar a sus clientes a invertir más en madera, petróleo, gas, materias primas agrícolas y metales industriales y preciosos. Todos estos commodities han sido históricamente una buena apuesta durante una inflación al alza.

"Lo que es alarmante", advierte Tedford, "es la posibilidad de que la inflación explote más allá de los números que estamos viendo ahora".

Por estos días, el debate en EE.UU. se centra en si la política fiscal de Washington ha preparado al país para un brote inflacionario y cuán severa sería. Tedford está en el grupo al que le preocupa que todos los dólares que circulan actualmente en la economía provoquen un brote de inflación.

En ese mismo grupo está John Paulson, el gestor de fondos de cobertura que ganó miles de millones de dólares al apostar que los valores respaldados por hipotecas se iban a desplomar. Paulson, que está creando un nuevo fondo especializado en inversiones en oro, dijo hace unas semanas, durante una conferencia con inversionistas, que la base monetaria de EE.UU., en plena explosión, era un presagio de inflación.

Durante 20 años, Tedford ha gestionado un portafolio que actualmente maneja US$1.250 millones, incluyendo US$800 millones en bonos del gobierno estadounidense. Durante ese lapso, su desempeño auditado ha superado el índice de referencia Barclays U.S. Intermediate Government Bond Index en los períodos de uno, tres, cinco, 10, 15 y 20 años. En los 12 meses finalizados el 30 de septiembre de 2009, su rendimiento de 8,87% superó dicho índice en más de 2,6 puntos porcentuales.

Debido a que su especialización es la deuda del gobierno estadounidense, con prácticamente cero riesgo, la única preocupación de Tedford es la política económica dictada por Washington y el panorama de la inflación. Y por estos días, el modelo en el que se ha basado durante dos décadas insiste en que la inflación lleva una trayectoria ascendente.

El dato clave en el modelo de Tedford es la base monetaria, básicamente el dinero que circula en las manos del público o los bancos de reservas depositado en la Reserva Federal. A lo largo de prolongados períodos, explica Tedford, la inflación sigue estrechamente los aumentos en la base monetaria que exceden el crecimiento económico.

Por ejemplo, señala, en los 40 años que finalizaron en 2007, la base monetaria de EE.UU. creció a 7,08% al año. Entretanto, el Producto Interno Bruto creció a 3,04%. El excedente de 4,04% en el crecimiento de la base monetaria resultante es muy parecido al IPC y al Índice de Precios de Gasto Personal, otra medida de la inflación general.

Tras la crisis financiera global que se originó en EE.UU., la base monetaria de ese país se infló a más de US$2 billones (millones de millones) a finales de noviembre, frente a menos de US$850 millones en agosto de 2008, antes de que irrumpiera la crisis, de acuerdo con datos de la Fed. Incluso si se resta el más de US$1 billón en reservas excedentes, la base monetaria de ese país ha crecido más de 11% en los últimos 15 meses. Tedford afirma que ese es uno de los cambios más altos que ha medido. El PIB de EE.UU. durante ese período se contrajo en un 2%.

"El peso de ese incremento significativo en la base monetaria apunta a una inflación severa en 2010 y 2011", agrega.

Su modelo, que "anticipa que el IPC de 12 meses pasó a terreno positivo a finales de 2009, subirá de 3% a 4% para finales de 2010, y luego se acercará a 5% o 6% para mediados de 2011". Y si algunas de las reservas excedentes se empiezan a filtrar al sistema bancario, tal como Tedford cree que está pasando, "la inflación podría subir mucho más".

De hecho, el gestor sostiene que la inflación ya es aparente. Aunque el IPC interanual ajustado para octubre mostró una caída de precios de 0,2%, el cambio desde enero hasta la semana del 25 de diciembre indica que los precios subieron más de 2,3%.

No todos los economistas aceptan la teoría de Tedford. "Uno no puede simplemente mirar la base monetaria y sacar una conclusión sobre la inflación", dice Sung Won Sohn, profesor de economía de la Universidad Estatal de California Channel Islands.

Aunque la base monetaria ha subido, Sohn señala que la velocidad del dinero (la tasa a la que una moneda circula en una economía) se ha reducido, lo que significa que las presiones de precios son bajas debido a que el dinero está cambiando de manos de forma más lenta.

Cabe aclarar que el modelo de Tedford ha recibido sus golpes. A mediados de 2004, proyectó un brote de inflación en respuesta a la decisión de la Fed de aumentar las tasas de interés desde 1%. Sin embargo, los bonos del Tesoro actuaron de forma errática y cayeron en lugar de subir, tal como lo habían hecho en otros momentos de la historia.

Con todo, Tedford defiende su modelo, asegurando que ha sido muy preciso en los últimos 20 años y es "responsable de nuestros éxito frente a las tasas de referencia". En su propio portafolio, está apostando a la caída de los bonos del Tesoro a 30 años, bajo la expectativa de que los precios caerán a medida que las tasas de interés suban.

Fuente: WSJ

4 ene. 2010

Calentamiento global vs. ¿qué calentamiento global?

Por Michael Totty

Llama la atención que todavía haya tantas personas cuyas opiniones contrastan con lo que aparentemente es el consenso entre científicos climáticos y autoridades.

Ese consenso establece que el planeta se está calentando, y que la mayor parte de las subidas de las temperaturas se debe muy probablemente a un incremento en los gases de efecto invernadero que hay en la atmósfera, causados por la actividad humana. A menos que se reduzcan drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, en el siglo XXI se registrarán con más frecuencia olas de calor, intensas tormentas y, en los trópicos, descensos en las lluvias.

Entonces, ¿qué dicen los escépticos? En pocas palabras, argumentan que el calentamiento en el siglo pasado fue modesto y que la contribución de las actividades humanas al calentamiento global ha sido mínima; no hay crisis. Estos son algunos de sus puntos principales, y la respuesta de quienes sí creen en el calentamiento global.

LO QUE DICEN LOS ESCÉPTICOS: La Tierra no se está calentando, al menos no hasta el punto en que pueda hablarse de una "crisis". Algunos datos incluso sugieren que la Tierra se está enfriando.

El planeta puede haberse calentado durante el curso del siglo XX. Pero ese calentamiento se detuvo hace más de 10 años, y desde 1998 la tendencia muestra menos calentamiento, o incluso enfriamiento.

LA RESPUESTA: Es verdad. Según la mayoría de parámetros, las temperaturas promedio parecen haberse estabilizado esta década.

Pero eso no es evidencia de un planeta que se enfría. En parte, es una consecuencia de elegir un año excepcionalmente caluroso —1998— como punto de partida. Ese año se produjo un fenómeno de El Niño inusualmente fuerte: un calentamiento natural y periódico del Océano Pacífico que puede tener efectos graves sobre el cambio climático.

La tendencia a largo plazo desde mediados de los años 70 muestra un calentamiento por década de alrededor de 0,18 grados centígrados. El hecho de que en esta década las temperaturas apenas subieron demuestra cómo las variaciones naturales en el clima año tras año pueden sumarle o restarle a la tendencia de calentamiento a largo plazo causada por el aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera.

En cualquier caso, la década de 2000 fue excepcionalmente calurosa: los 12 años desde 1997 a 2008 se ubicaron entre los 15 más calurosos de los que se tiene registro, y la década en sí fue más calurosa que cualquier período previo de 10 años.

LO QUE DICEN LOS ESCÉPTICOS: El registro de temperaturas superficiales no son fiables y exageran la noción de calentamiento.

La razón por la que algunos científicos creen que el planeta se está calentando alarmadamente es porque se basan en las lecturas de temperatura de estaciones climáticas que dan resultados artificialmente más altos debido a un efecto de calor urbano. La mayoría de estas estaciones se encuentran en ciudades. Los centros urbanos atrapan generalmente más calor, por ejemplo en el asfalto.

LA RESPUESTA: Es cierto que exista ese efecto de calor urbano. Pero no es suficiente para negar la tendencia al calentamiento.

El Instituto Goddard para Estudios del Espacio, de la NASA, compara las lecturas de estaciones urbanas con las que se encuentran en zonas rurales, y las ajusta. Además, dice que cualquier tendencia se basa sólo en las lecturas llevadas a cabo en las estaciones rurales.

También aseguran que hay suficientes pruebas además de las temperaturas urbanas que evidencian que el planeta se calienta: los glaciares se deshielan y los animales del Hemisferio Norte están migrando más hacia el norte.

LO QUE DICEN LOS ESCÉPTICOS: Los factores naturales son suficiente para explicar el calentamiento moderado que se ha registrado desde 1990. Por ejemplo, cambios en la intensidad solar u otros fenómenos naturales como El Niño pueden causar cambios climáticos pronunciados pero temporales. En tanto, los efectos de las emisiones de gases de efecto invernadero siguen siendo relativamente pequeños.

LA RESPUESTA: Sin duda, la energía solar y los cambios naturales y periódicos afectan el clima del mundo. Pero no bastan para justificar el marcado aumento en las temperaturas desde fines de los 70.

Estudios descubrieron que la energía solar no explica el pronunciado aumento de temperatura desde mediados de la década de los 70, un período durante el cual la intensidad del sol se mantuvo relativamente constante.

Los cambios climáticos naturales, como El Niño, también tienen un claro impacto sobre los patrones climáticos durante una década, pero se producen en ciclos recurrentes y no muestran tendencias de más largo plazo.

LO QUE DICEN LOS ESCÉPTICOS: No hay evidencia de que los niveles marítimos en ascenso estén relacionados con mayores niveles de dióxido de carbono.

Es cierto que los niveles del mar suben y ha sido así desde la última Edad de Hielo, hace 21.000 años. Pero los aumentos observados en el siglo XX son relativamente pequeños. No hubo señales de una aceleración reciente en el ritmo del ascenso de los niveles del mar.

LA RESPUESTA: Tras la subida que siguió a la última Edad de Hielo, los niveles del mar se estabilizaron alrededor de 2.000 años atrás y se mantuvieron bastante estables hasta alrededor de 1.800. Desde entonces no han parado de subir, alrededor de 1,7 milímetros por año durante el siglo XX. Contradiciendo a los escépticos, las lecturas satelitales indican que los niveles del mar aumentaron de forma más pronunciada —alrededor de 3,4 milímetros al año— entre 1993 y 2008.

Pese a que un aumento tan marcado en tan poco tiempo probablemente sea un indicador de una aceleración a largo plazo en los ascensos de los niveles del mar, es lo suficientemente reciente como para que aún pueda indicar una variabilidad en el nivel de una década. Evaluar la tendencia a largo plazo requerirá más años de recopilación de información.

Fuente: WSJ