4 mar. 2011

Trichet sorprende a los mercados

Por Brian Blackstone

FRÁNCFORT—El presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, señaló el jueves que probablemente haya un alza de las tasas de interés el próximo mes. Esto representa un poderoso mensaje de que las preocupaciones sobre el sobrecalentamiento en Alemania y otras economías sólidas de la zona euro han cobrado importancia frente a los temores sobre la vulnerabilidad de los países periféricos.

Este sería el primer aumento de las tasas de la zona euro en casi tres años. "Es posible un incremento en las tasas de interés en la próxima reunión", comentó Trichet en una conferencia de prensa luego de que el banco votara para mantener su tasa de referencia para créditos en 1% por vigésimo segundo mes consecutivo. Dijo en numerosas ocasiones que se necesita "una fuerte vigilancia" sobre la inflación, una frase que el BCE ha utilizado en el pasado para dejar entrever que puede subir las tasas.

Aunque Trichet aclaró que un alza de tasas el próximo mes no era una certeza, la última vez que el BCE indicó que una era "posible", en junio de 2008, las subió en su siguiente reunión en julio, pocas semanas antes de que el colapso de Lehman Brothers desatara una crisis financiera global que llevó a la zona euro a una profunda recesión. El BCE fue duramente criticado por esa decisión, pero Trichet frecuentemente la menciona como muestra de su credibilidad en la lucha contra la inflación.

Los mercados financieros se vieron sorprendidos por la advertencia, que se produjo mucho antes de lo que los analistas esperaban. El euro subió y el rendimiento de los bonos se disparó, una mezcla que podría influir en la recuperación de la región, especialmente en el sur de Europa y en Irlanda, que ya enfrentan una combinación tóxica de estancamiento económico, alto desempleo y austeridad fiscal.

Subir las tasas ahora podría ser un obstáculo para lo que sigue siendo una recuperación lenta de la zona euro, especialmente en los países de la periferia, donde las hipotecas y otros créditos están estrechamente ligados a las tasas de interés de corto plazo. "Uno puede ver fácilmente en qué se podría traducir el dolor (de las alzas del BCE)", señala Nick Matthews, economista de Royal Bank of Scotland, que advierte sobre "una renovada ola de contagio".

[BCE]

"Una sola talla no sirve para todos", dice Ken Wattret, economista de BNP Paribas, en referencia a una tasa para los 17 países de la zona euro. Luego de mantener políticas expansivas durante tanto tiempo, crecen las preocupaciones al interior del ECB de que "las consecuencias puedan ser bastante negativas para el núcleo" del bloque, dice.

Reconociendo que persisten las dificultades en la región, la entidad acordó el jueves proveer a los bancos créditos ilimitados de hasta tres meses de plazo. Muchos bancos de los países periféricos, en especial Irlanda, dependen de esos préstamos para su financiamiento.

Las bajas tasas de interés del BCE, los abundantes préstamos bancarios y las compras de bonos parecían estar dirigidas a proteger a los países de la periferia que fueron duramente golpeados por la recesión global y el estallido de las burbujas inmobiliarias. Esos países, no obstante, representan solamente alrededor de 20% del Producto Interno Bruto del bloque. El centro del bloque, compuesto por Alemania, Holanda, Austria y, en menor medida, Francia, tuvo un crecimiento saludable el año pasado, poniendo presión sobre la inflación. El alza de los precios de los alimentos y la energía aumentó esas preocupaciones.

Los funcionarios del BCE parecen haber estado convencidos de que era necesario enviar una advertencia a las empresas, los consumidores y los sindicatos de que la entidad no permitirá que el alza de los costos de la energía y los alimentos afecte los salarios y los precios al consumidor.

En su conferencia de prensa, Trichet dijo que un alza no iba a ser necesariamente seguida de otras. Los funcionarios del BCE esperan que la inflación del próximo año ronde 1,7%, por debajo de la meta del banco, y Trichet señaló que las expectativas inflacionarias están "todavía sólidamente ancladas".

Fuente: WSJ

3 mar. 2011

Hasta ahora no ha surgido ningún sustituto viable para el dólar

Por Michael R. Crittenden

¿Puede el dólar ser destronado como la moneda de reserva mundial de referencia?

La crisis financiera —junto con la problemática situación fiscal a largo plazo del gobierno de EE.UU.— han planteado esa posibilidad. Pero para muchos economistas, al menos por ahora, las especulaciones son sólo palabras.

"No hay, insisto, ningún candidato plausible" para reemplazar al dólar, argumentó el profesor Peter Kenen, de la Universidad de Princeton, en un ensayo presentado en enero ante la Asociación Económica Estadounidense.

Esa también es la visión que prevalece en los mercados. "Intentamos pensar en las alternativas, y no existe ninguna que tenga trascendencia", afirma Tony Crescenzi, un estratega de mercado y administrador de portafolio de Pacific Investment Management Co., de Allianz SE. La participación del dólar en las reservas en moneda extranjera era de 61,3% a fines del tercer trimestre del año pasado, según el Fondo Monetario Internacional.

Pero eso no ha contenido un creciente alboroto entre las autoridades de todo el mundo de que la posición dominante del dólar debería ser reevaluada. Se prevé que el presidente francés Nicolas Sarkozy haga del tema una prioridad durante la presidencia de Francia en las reuniones del Grupo de los 20 este año. Incluso funcionarios estadounidenses han admitido que es inevitable reconsiderar el mundo dólar-céntrico.

"Habrá un intento, creo, en el próximo año o el siguiente... de decir: 'Sí, esto es un problema, y deberíamos contemplar una reforma en un sentido más amplio en el sistema monetario internacional", sostuvo el ex presidente de la Reserva Federal de EE.UU. Paul Volcker durante una presentación en Washington en diciembre.

Pero hay poco consenso sobre quién o qué reemplazaría o compartiría el poder con EE.UU. y el dólar. Los partidarios ven una variedad de posibilidades, desde un mundo multipolar con un puñado de monedas dominantes y un billete supranacional emitido por un cuerpo global, a un papel de más peso para China y el yuan.

[divisas]

El mayor interrogante involucra a China. ¿Soportaría Beijing la responsabilidad económica global que vendría de la mano de una reserva con estatus de favorita? Hasta ahora, China ha resistido la presión internacional para evitar que se aprecie el yuan y su sistema financiero, en términos comparativos, sigue siendo subdesarrollado.

El economista de Harvard Kenneth Rogoff cree que el yuan y el dólar podrían encaminarse a convertirse en las dos mayores monedas del mundo, un estatus que ambas podrían compartir hasta durante dos décadas, pronostica. Pero durante semejante lapso, agrega, EE.UU. probablemente experimentaría un debilitamiento gradual de los amplios beneficios que recibe debido a que otros países vinculan sus monedas al dólar. Entre estos beneficios se destacan la confianza en sus mercados, las bajas tasas de interés y una menor volatilidad en los precios de las importaciones y exportaciones.

Lo más seguro es que cualquier transferencia de estatus de reserva del dólar al yuan llevaría la mayor parte de este siglo, señala. En tanto, agrega, el dólar "se mantendrá como la moneda de referencia durante un tiempo".

Muchos expertos en divisas rechazan la idea de una moneda supranacional o global. Los Derechos Especiales de Giro (DEG) del FMI y otras medidas discutidas como potenciales sustitutos para el dólar históricamente no han sido adoptadas con la suficiente amplitud, lo que sugiere una falta de confianza en la idea por parte de los mercados financieros. Establecer una política monetaria internacional de forma rápida y unificada podría resultar una meta muy difícil, señalan los economistas.

Los problemas actuales de la Unión Europea ponen de manifiesto los riesgos que plantearía una moneda supranacional. Los temas de deuda y las peleas de política económica que ahora plagan a Europa probablemente se verían magnificados en momentos de estrés en cualquier unión monetaria. "Es imposible que haya una moneda que no esté identificada con un gobierno", sostiene Rogoff.

Los partidarios del dominio del dólar apuntan a su historia como un refugio seguro para los bancos centrales durante la reciente crisis global. Su supremacía durante un período tan perjudicial demuestra su capacidad de recuperación.

"Si llegara a votarse sobre el sistema del dólar, eso pondría fin a la discusión", señala Michael Dooley, un economista de la Universidad de California en Santa Cruz.

Fuente: WSJ

2 mar. 2011

El reinado del dólar llega a su fin...

Por Barry Eichengreen

Lo más asombroso sobre el mercado internacional de divisas no es el elevado volumen de transacciones, por increíble que haya sido el crecimiento, ni la volatilidad de los tipos de cambio, por extrema que sea en estos días.

Lo verdaderamente extraordinario es que estamos hablando de un mercado que sigue siendo sumamente dólar-céntrico.

Cuando una distribuidora de vinos de Corea del Sur quiere importar cabernet chileno, el importador coreano compra dólares estadounidenses, no pesos, para pagarle al exportador chileno. El dólar es, en realidad, prácticamente el vehículo exclusivo de las transacciones entre Chile y Corea del Sur, pese a que menos del 20% del comercio de mercancías de los dos países corresponde a Estados Unidos.

Chile y Corea distan de ser una anomalía. El 85% de las transacciones de divisas en todo el mundo son operaciones de otras monedas por dólares. Y lo que es válido para las transacciones de divisas también lo es para otros negocios internacionales. La Organización de Países Exportadores de Petróleo fija el precio del crudo en dólares. El billete verde es la moneda de denominación de la mitad de los valores internacionales de deuda. Más del 60% de las reservas de divisas de los bancos centrales y gobiernos están en dólares.

El dólar, en otras palabras, no es sólo la moneda de Estados Unidos, sino la del mundo. Su reinado, sin embargo, está llegando a su fin. Creo que en los próximos 10 años, vamos a ver un cambio profundo hacia un mundo en el que varias monedas competirán por el predominio. Este cambio tiene importantes repercusiones para, entre otras cosas, la estabilidad de los tipos de cambio y los mercados financieros, la facilidad de EE.UU. para financiar sus déficits fiscal y en cuenta corriente y la capacidad de la Reserva Federal para seguir adelante con su política de negligencia benigna respecto al dólar.

[divisas]

Los tres pilares

Para entender el futuro del dólar, es importante entender por qué llegó a ser tan dominante en primer lugar. Permítanme ofrecer tres razones.

En primer lugar, su atractivo refleja la excepcional profundidad de los mercados de valores denominados en dólares. La disponibilidad de instrumentos derivados con los que cubrir el riesgo cambiario no tiene parangón. Esto hace que el dólar sea la moneda más conveniente para hacer negocios para las empresas, los bancos centrales y los gobiernos.

En segundo lugar, está el hecho de que el dólar es el refugio seguro del mundo. En épocas de crisis, los inversionistas acuden al dólar por instinto, como lo hicieron tras la quiebra de Lehman Brothers en 2008. Esta tendencia refleja la liquidez excepcional de los mercados en inversiones en dólares, y esa liquidez es el producto más preciado en una crisis. Esto se deriva del hecho de que los bonos del Tesoro estadounidense, el activo más importante comprado y vendido por los inversionistas internacionales, ha tenido desde hace tiempo una reputación de estabilidad.

Por último, el dólar se beneficia de la escasez de alternativas. Otros países que durante mucho tiempo han disfrutado de una reputación de estabilidad, como Suiza, o que hace poco adquirieron una, como Australia, son demasiado pequeños para que sus monedas constituyan más que una mínima fracción de las transacciones financieras internacionales.

¿Qué está cambiando?

Pero los tres pilares que apuntalan el dominio internacional del dólar se están deteriorando.

Los cambios tecnológicos están socavando el monopolio del dólar. No hace tanto, podía haber espacio sólo para una auténtica moneda internacional. Dada la dificultad para comparar precios en diferentes divisas, era lógico que los exportadores, importadores y emisores de bonos indicaran sus precios y facturaran sus transacciones en dólares, aunque sólo fuera para no confundir a sus clientes. Ahora, en cambio, casi todo el mundo lleva aparatos que se pueden utilizar para comparar precios en diferentes monedas en tiempo real.

El dólar, asimismo, está a punto de tener verdaderos rivales en el ámbito internacional por primera vez en 50 años. Pronto habrá dos alternativas viables: el euro y el yuan.

Los estadounidenses, en particular, tienden a descontar la resistencia del euro, pero contrariando algunas predicciones, los gobiernos europeos no lo han abandonado. Ni lo harán. Procederán a la reducción del déficit a largo plazo, algo en lo que han demostrado una voluntad más firme que EE.UU., y emitirán "bonos europeos", respaldados por la confianza plena y el crédito de los gobiernos de la zona del euro como grupo. Esto sentará las bases para el tipo de mercado integrado de bonos europeos necesario para crear una alternativa a los bonos del Tesoro estadounidense como una forma en la que mantener las reservas de los bancos centrales.

China, mientras tanto, se está moviendo rápidamente para internacionalizar el yuan, también conocido como renminbi. En el último año se ha cuadruplicado la cuota de los depósitos bancarios denominados en yuanes en Hong Kong. Setenta mil empresas chinas están haciendo sus liquidaciones internacionales en yuanes.

Permitir a las empresas chinas hacer liquidaciones transfronterizas en yuanes las liberará de tener que emprender costosas operaciones de cambio de divisas, y ya no tendrán que asumir el riesgo cambiario creado por el hecho de que sus ingresos son en dólares, pero muchos de sus costos en yuanes. Permitir que los bancos chinos, por su parte, hagan transacciones internacionales en yuanes les permitirá hacerse con una tajada mayor del pastel financiero mundial.

Por último, existe el riesgo de que el dólar pierda su estatus como refugio seguro. Los inversionistas extranjeros, privados y oficiales, mantienen dólares no sólo porque son líquidos, sino porque son seguros. El gobierno de EE.UU. tiene un historial de cumplimiento de sus obligaciones y siempre ha tenido la capacidad fiscal para hacerlo. Ahora, sin embargo, principalmente a consecuencia de la crisis financiera, la deuda federal se acerca al 75% del Producto Interno Bruto de EE.UU.

Un mundo más complicado

¿Cómo afectará todo esto a los mercados, las empresas, las familias y los gobiernos?

Un cambio evidente se producirá en los mercados de divisas. Ya no habrá un salto automático en el valor del dólar y el correspondiente descenso en el valor de otras monedas importantes, cuando aumente repentinamente la volatilidad financiera.

Pero el impacto se extiende mucho más allá de los mercados. Las compañías estadounidenses tendrán que hacer frente a algunos de los mismos riesgos cambiarios que sus rivales extranjeros.

En este nuevo mundo monetario, además, el gobierno de EE.UU. no será capaz de financiar su déficit presupuestario de manera tan barata, puesto que ya no será tan grande el apetito por los bonos del Tesoro de EE.UU. por parte de los bancos centrales de otros países.

EE.UU. tampoco será capaz de acarrear déficits comerciales y de cuenta corriente tan grandes, ya que financiarlos será mucho más caro. Para reducir el déficit en cuenta corriente EE.UU. tendrá que exportar más. Eso, a su vez, implica que el dólar tendrá que caer en los mercados cambiarios, ayudando a los exportadores estadounidenses y perjudicando a las empresas que exportan a EE.UU.

Mis cálculos sugieren que el dólar tiene que descender cerca de 20%. Debido a que los precios de los bienes importados subirán en EE.UU., el estándar de vida del país disminuirá en cerca de 1,5% del PIB, unos US$225.00 millones en dólares actuales. Es el equivalente a medio año de un crecimiento económico normal.

No es ninguna catástrofe, pero los estadounidenses lo sentirán en sus billeteras. Por otro lado, la próxima vez que EE.UU. tenga una burbuja de bienes raíces, los chinos ya no nos ayudarán a inflarla.

Barry Eichengreen es profesor de Economía y Ciencia Política en la Universidad de California en Berkeley.

Fuente: WSJ

1 mar. 2011

La Fed está preparada para responder a un alza de precios, dice Bernanke

Por Michael R. Crittenden

WASHINGTON (Dow Jones)--El presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, dijo el martes que el banco central está preparado a responder, si es necesario, a un aumento en los precios de los bienes básicos causado en parte por los disturbios en el Medio Oriente, aunque afirmó que las expectativas sobre la inflación siguen siendo bajas.

En su comparecencia ante un panel del Senado para entregar su informe semestral sobre el estado de la economía, Bernanke reiteró que la recuperación económica de Estados Unidos está ganando tracción, incluso en momentos en que el crecimiento del empleo y el mercado inmobiliario permanecen débiles.

La Fed proyecta que el producto interno bruto del país crezca entre el 3,5% y el 4% en el 2011, sostuvo Bernanke, y podría existir motivos para ser optimistas en el frente laboral en los trimestres venideros.

Bernanke, quien comparecerá el martes y el miércoles ante el Congreso para hablar sobre la economía, utilizó su testimonio preparado de antemano para subrayar la atención de cerca que presta la Fed al políticamente volátil tema de la inflación.

Si bien el banco central continúa proyectando bajos niveles de inflación para los próximos años, el funcionario reconoció el alza en los precios de una serie de bienes básicos desde el verano pasado.

Si bien estos aumentos probablemente generarán, "como máximo, un incremento temporal y relativamente modesto" en los precios para los consumidores estadounidenses, Bernanke dejó en claro que la Fed no vacilará en actuar si un sostenido incremento en los precios del petróleo y otros bienes básicos amenazan la recuperación económica del país.

"Continuaremos vigilando de cerca estos acontecimientos y estamos preparados a responder, si es necesario, para dar el mejor apoyo a la actual recuperación dentro de un contexto de estabilidad en los precios", afirmó Bernanke.

El titular de la Fed restó importancia al papel que el banco central ha tenido en el alza global de los precios, continuando así con una ofensiva de la entidad en contra de las críticas de que la postura acomodaticia y las medidas de relajamiento cuantitativo de la Fed están contribuyendo a los repuntes en los precios de los bienes básicos.

Tras destacar que los disturbios en el Medio Oriente han causado alzas en los precios del petróleo y el gas en semanas recientes, Bernanke afirmó que la responsabilidad recae sobre la demanda global -particularmente desde algunas economías de mercados emergentes- y no sobre la política monetaria.

"Los precios de los bienes básicos han ascendido significativamente en términos de todas las monedas principales, lo cual sugiere que es poco probable que los cambios en el valor del tipo de cambio del dólar hayan sido un impulsor importante en los incrementos observados en meses recientes", afirmó.

No obstante, el funcionario señaló que las medidas de la Fed para inyectar dinero en la economía estadounidense durante los últimos años parecen haber sido exitosas. Si bien algunos funcionarios en el extranjero han criticado el plan de compra de US$600.000 millones en bonos, anunciado el año pasado y conocido como flexibilización cuantitativa, Bernanke dijo que los indicadores del mercado sugieren que el panorama económico ha mejorado desde su anuncio.

"Por su puesto, es demasiado temprano para tener una valoración firme sobre cuánto de la reciente mejoría en el panorama puede ser atribuido a la política monetaria, pero estos acontecimientos son consistentes con que ha tenido un efecto beneficioso", añadió.

En una señal de reconocimiento a las preocupaciones de algunos en el Congreso sobre la estrategia de salida de la Fed, Bernanke repitió que el banco central tiene un número de herramientas para restringir la política monetaria cuando sea apropiado. El presidente de la Fed dijo que la entidad continuará revisando su programa de compra de bonos y que lo ajustará de ser necesario, además de tomar otras medidas para ayudar a drenar las reservas de los bancos en el momento apropiado con el fin de promover una situación económica saludable.

"El FOMC (Comité de Mercados Abiertos de la Fed) permanece inquebrantablemente comprometido a la estabilidad en los precios y, en particular, a lograr una tasa de inflación en el mediano plazo que es consistente con el mandato de la Reserva Federal", sostuvo Bernanke.

Con respecto a la economía de Estados Unidos, Bernanke afirmó que la Fed observa crecientes evidencias de que los gastos del consumidor y de las empresas podrían estar recuperándose a un punto en el que el crecimiento es auto sostenible. Agregó que la demanda extranjera y local ha ayudado a impulsar la actividad manufacturera de Estados Unidos.

A pesar de estos indicadores positivos, Bernanke dijo que el mercado de la vivienda permanece "excepcionalmente débil" y que el desempleo podría tardar varios años en regresar a niveles más normales.

"Hasta que veamos un período sostenido de creación de empleos más fuerte, no podemos considerar que la recuperación se ha establecido verdaderamente", afirmó Bernanke.

28 feb. 2011

¿Pasó EE.UU. de la recesión a la fiesta?

Por Mark Gongloff

Uno por uno, los indicadores económicos y bursátiles han vuelto a niveles que imperaban antes del colapso de Lehman Brothers en 2008, recuperándose convincentemente de algunos de los peores efectos de la crisis financiera.

La bosa ha duplicado su valor desde el mínimo que registró durante la recesión. El crecimiento económico y los paquetes de remuneración en Wall Street vuelven a estar en niveles récord. La brecha de rendimiento entre los bonos basura y los del Tesoro de Estados Unidos es la más pequeña desde 2007. Mientras, las fusiones y adquisiciones están al rojo vivo, como lo demuestra la reciente propuesta de unión entre NYSE Euronext y Deutsche Börse AG. La fascinación por las compañías tecnológicas está adquiriendo un cariz frenético: Facebook Inc. fue recientemente valorada en US$50.000 millones.

El regreso de estos y otros indicadores a niveles pre-crisis sugiere que la economía, las empresas y los mercados financieros se han fortalecido y están listos para andar por su cuenta.

Y si bien siguen apostando fuerte en el mercado, muchos inversionistas tratan de prepararse para lo que pasará a continuación. La recuperación de la economía y los mercados ha sido impulsada en gran parte por una agresiva intervención del gobierno. Como resultado, los inversionistas están preocupados por el costo final de acabar con la crisis, incluyendo qué pasará cuando el respaldo del gobierno empiece a menguar en los próximos meses.

"La recuperación es auténtica; hay razones muy reales que explican por qué hay crecimiento", dice Steven Romick, gestor del fondo FPA Crescent de First Pacific Advisors, una firma de gestión de capital de Los Ángeles. "Pero las ramificaciones de la forma en que se logró ese crecimiento también serán muy reales", advirtió.

[EE.UU.]

Gran parte del progreso de la economía y los mercados financieros es cortesía de los paquetes de estímulo del gobierno, especialmente los dos programas de relajamiento cuantitativo de la Reserva Federal. El segundo de ellos, un plan de US$600.000 millones para comprar bonos soberanos de EE.UU., caduca en junio.

"Todo el mundo entiende que un día se acabará la fiesta, y todos creen que pueden ser los primeros en salir", señala Howard Simons, un estratega de Bianco Research, en Chicago. "El día en que la Fed diga 'bien, se acabó, todos a casa', será un mal día".

Entre los problemas que sugieren que la crisis no es totalmente cosa del pasado se destacan un alto desempleo, un mercado inmobiliario maltrecho y las frágiles finanzas del gobierno.

El presidente Barack Obama dijo la semana pasada que se pronostica un déficit fiscal para 2011 de US$1,65 billones (millones de millones), o casi 11% del Producto Interno Bruto, el mayor desde la Segunda Guerra mundial. La deuda soberana ha escalado a 61% del PIB, la más alta desde 1952.

Algunos temen que la Fed podría demorarse demasiado en tomar medidas, dejando que la inflación se desboque. Después de dos rondas de apoyo excepcional a la economía, su balance suma unos US$2,5 billones. Ese efectivo podría alimentar un brote inflacionario. "La actividad real se está recuperando y la disposición de los inversionistas a asumir riesgos parece haber aumentado", indica Raghuram Rajan, profesor de finanzas en la Escuela de Negocios Booth de la Universidad de Chicago. "¿Quiere decir eso que hemos vuelto a la normalidad? ¿Que todo marcha a las mil maravillas? La respuesta es que no", aseveró.

Mientras tanto, muchos de los síntomas de la crisis parecen haberse aliviado.

El PIB de EE.UU. ha vuelto a las cifras previas a la recesión y batió una nueva marca en el cuarto trimestre de 2010. La actividad manufacturera está en su nivel máximo desde 2004, según encuestas del Instituto de Gestión de Suministros y la Fed de Filadelfia.

El índice Standard & Poor's 500 terminó la semana pasada en 1.343,01 puntos, más del doble que el mínimo registrado durante el momento más negro de la crisis y el cierre más alto desde junio de 2008. El Promedio Industrial Dow Jones ha escalado hasta 12.391 puntos, un récord desde 2008. El martes, sin embargo, el índice retrocedió 1,44% para quedar en 12.212,79 unidades.

Incluso el golpeado mercado de empaquetar y vender deuda respaldada por activos está resucitando, con miles de millones de dólares en nuevos valores respaldados por hipotecas comerciales, préstamos para autos y otras deudas comerciadas en Wall Street.

Las arcas de Wall Street están más llenas que nunca. Los bancos registraron un año récord en remuneraciones en 2010.

BlackRock Inc., el mayor gestor de capital, vio cómo su ganancia neta se duplicó en el cuarto trimestre de 2010 en comparación al mismo lapso del año anterior.

"Por ahora, la crisis ha terminado y no creo que vuelva en el próximo año o dos", dijo Mary Chandler, una investigadora médica e inversionista particular de 54 años. "Pero volverá. Habrá otro 2008", pronostica.

Fuente: WSJ