16 dic. 2011

Lecciones de la unión fiscal de EE.UU. para Europa

Por David Wessel

Aunque un poco a tientas, Europa avanza hacia una unión fiscal más perfecta. O al menos así es como los alemanes lo describen: Stabilitätsunion.

Las dudas del mercado sobre la capacidad de pago de Grecia se propagaron a Irlanda y Portugal, y luego a Italia y España.

La única solución a largo plazo que puede salvar el euro, en opinión de los alemanes, es reforzar el control colectivo sobre las finanzas nacionales para inculcar la disciplina fiscal.

Estados Unidos tiene una unión fiscal. A través de Washington, el dinero pasa de los contribuyentes de Connecticut a los desempleados de California con menos alboroto que los fondos que van desde Grecia a Alemania. Los trabajadores se mueven libremente entre los 50 estados. Pero al igual que en Europa, los estados de EE.UU. comparten una moneda. Cada cual puede endeudarse sin una garantía explícita del gobierno central. Y lo hacen: el mercado estadounidense de bonos municipales bordea los US$2,9 billones (millones de millones).

Todo esto nos lleva a la pregunta que los economistas están ponderando: si Grecia puede elevar el costo de financiamiento de Italia, ¿podrían las deudas de Illinois o Puerto Rico hacer lo mismo con California? Además, ¿qué lecciones puede Europa aprender de la unión fiscal de EE.UU.?

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Las respuestas son sorprendentes. Consideremos un caso hipotético. Illinois tiene serios problemas para pagar su deuda. Su calificación crediticia se desploma y crecen las preocupaciones. ¿Qué pasa con la deuda de Ohio?

Europa parece ofrecer una respuesta clara. Los problemas con la deuda de un lugar elevan el costo de financiamiento en otro lugar endeudado. Pero eso no es lo que ha ocurrido en EE.UU., según un nuevo estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI). El trabajo examinó los altibajos de la deuda municipal a 10 años entre 2005 y comienzos de 2011 y halló que el alza en los costos de la deuda de un estado tiende a reducir los de otros estados, es decir lo contrario de Europa.

¿Por qué? Los autores del estudio, Rabah Arezki y Amadou Sy, del FMI, y Bertrand Candelon de la Universidad de Maastricht, no lo saben a ciencia cierta. Una razón podría ser que el mercado está dominado por fondos de inversión que están exentos de pagar impuestos y, en lugar de huir ante los problemas de un emisor, simplemente transfieren el dinero a otro. O tal vez los problemas no se propaguen fácilmente de un estado a otro porque los particulares prefieren seguir invirtiendo en bonos locales debido a los beneficios tributarios.

Andrew Ang, profesor de la Universidad de Columbia que ha investigado estos temas, apunta a una interesante lección para Europa. Los 50 estados de EE.UU. están mucho más integrados económicamente que los 17 países de la zona euro, observa. Así que uno podría esperar que los bonos de los estados estadounidenses respondieran más a los embates de la economía de EE.UU. como un todo, mientras que los bonos nacionales en la menos integrada economía europea respondieran más a las condiciones de cada país.

Pero es todo lo contrario, según Ang y su colega Francis Longstaff, de la Universidad de California, que hicieron un seguimiento de seguros contra la cesación de pagos desde 2008 hasta principios de 2011. Calcularon que los factores comunes, o el riesgo sistémico, representan cerca de 31% del riesgo crediticio de las deudas soberanas europeas, pero sólo 12% del riesgo crediticio de los bonos de los estados de EE.UU.

¿Por qué? Ang ofrece dos hipótesis. No importa qué tan mal esté California, nadie teme una desintegración de la zona dólar. O puede que los inversionistas estén seguros de que Washington saldrá al rescate; mientras, no es tan seguro que Berlín fuera a hacer lo mismo.

Fuente: WSJ

15 dic. 2011

El rumbo de China determinará el futuro de las materias primas

Por Liam Pleven

¿Quiere saber qué rumbo tomarán los mercados de commodities globales en los próximos años? Entonces es mejor que tenga en mente una sola palabra: China.

Como la mayor y una de las que más crecen entre las economías emergentes, China se ha convertido en un consumidor voraz de commodities industriales y agrícolas. Los cambios en su demanda ahora son el principal motor de los precios de muchos de esos bienes. Los productores suelen tomar decisiones sobre grandes inversiones de capital principalmente en función de las previsiones de la demanda china por sus productos. Los inversionistas hacen cálculos similares antes de comprar o vender contratos de materias primas o valores relacionados.

Por eso es probable que ningún otro factor tenga un impacto de mayor alcance sobre el mercado de commodities durante los próximos años que los cambios en la demanda china, conforme evoluciona la economía. "Esa es la gran cuestión", afirma Richard Adkerson, presidente ejecutivo de Freeport-McMoRan Copper & Gold Inc.

Entonces, ¿cuál es la respuesta? Aquí hay tres escenarios posibles, y lo que cada uno significaría para los mercados de materias primas globales.

A toda máquina

Si el consumo de commodities de China sigue creciendo a la tasa que lo ha hecho durante los últimos 10 años, esto es lo que debería hacer el mundo para satisfacer la demanda en 2020, asumiendo que el apetito conjunto del resto del planeta no cambie:

• Extraer adicionalmente casi el mismo volumen de petróleo que provee actualmente Arabia Saudita.

• Cultivar tres veces el volumen de soya que ahora sale del estado de Iowa, que por sí solo aporta 5% de la producción mundial.

• Extraer de las minas casi tres veces la producción anual de cobre de Chile, que ya provee alrededor de cuatro veces más que cualquier otro país.

Y eso sólo para comenzar. Amplios aumentos del suministro también serían necesarios para toda clase de otros commodities.

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Los precios que alcanzaron niveles récord en los últimos años, empujados por la demanda china, podrían subir aún más. Eso sería una buena noticia para empresas que producen esos commodities e inversionistas que han apostado por ellas, a menos que los precios altos ahoguen abruptamente la demanda o estimulen a los chinos y otros consumidores de materias primas a buscar opciones alternativas.

Productos con reservas limitadas y riesgo de sufrir restricciones, como el petróleo, el cobre y el paladio, podrían volverse vulnerables a fuertes alzas.

Muchos analistas consideran que el escenario de crecimiento rápido es improbable. El consenso es que China se encamina a un crecimiento económico más lento que el que experimentó entre 2001 y 2010, cuando su tasa anual de expansión osciló entre 8,3% y 14,2%, y alcanzó los dos dígitos seis veces, según el Banco Mundial. Si el consenso está en lo cierto, la pregunta es cuánto se desacelerará el crecimiento de China.

Aterrizaje complicado

Una tasa de crecimiento de 4% a 6% sería un tamaño óptimo para muchas economías. Pero no para China. Ese es el rango de crecimiento proyectado para la economía china para alrededor de 2013 o 2014 por Roubini Global Economics LLC, una firma de investigación y consultoría con sede en Nueva York. Shelley Goldberg, directora de recursos globales y estrategia de commodities de la firma, lo describe como un "aterrizaje complicado" luego de la expansión mucho más rápida de la última década. "Obviamente, no es un buen presagio para las materias primas", dijo Goldberg.

La demanda de acero, cobre y otros metales industriales podría caer de forma significativa si China se estanca, porque esos materiales son muy usados en la construcción —que estaría en riesgo debido a la debilidad del mercado chino de bienes raíces— y porque China suele representar alrededor de 40% de la demanda global de esos materiales. La demanda de carbón también podría menguar, sostiene, porque el combustible se usa mucho en China para generar energía.

Algunos commodities podrían verse afectados no porque China los use más que los demás sino porque ha generado gran parte del crecimiento en sus mercados. Por ejemplo, mientras China representa sólo 11% de la demanda global de petróleo, según Barclays Capital, es país es responsable de 60% del crecimiento de esa demanda.

Más lento pero estable

Para muchos observadores de China, incluido Barclays, el escenario más probable es el de una economía que se siga expandiendo con solidez pero a un ritmo menos acelerado. Eso se traduciría en una presión continua al alza sobre la mayoría de los precios de commodities, y algunos posiblemente aumentarían marcadamente, pero en la mayor parte de los casos no serían los precios exorbitantes que estarían provocados por una economía recalentada.

"Aún vemos muchos motivos por los que el crecimiento va a continuar, pero la tasa de crecimiento va a volverse más lenta con el tiempo", sostiene Jim Lennon, analista especializado en el mercado chino de commodities en Macquarie Group Ltd., una de las referencias principales para los productores de materias primas.

La primera mitad de la década actual registrará un crecimiento más rápido que la segunda mitad, según Lennon, ya que el principal motor de la economía china a lo largo del tiempo pasará de enormes proyectos de infraestructura a la demanda de consumo por bienes duraderos.

El resultado será un aumento más moderado en el consumo de metales básicos y otros commodities, sostiene. Incluso en un mundo más lento pero estable, la demanda —y los precios— podría dispararse en el caso de algunas materias primas. Entre 2000 y 2010, el consumo chino de cobre, aluminio, cinc, níquel y plomo creció a intereses anuales compuestos de entre 13,9% a 24,%, según una presentación de Lennon en octubre. Entre 2010 y 2010, el rango de crecimiento proyectado es de 5,3% y 9,3%.

Algo para tener en cuenta es que China es un mercado tan grande ahora que cualquier aumento en el consumo —incluso una expansión económica más lenta pero estable— puede crear una nueva gran demanda, y empujar los precios al alza. En palabras de Goldberg: "Aún son 1.300 millones de personas".

Fuente: WSJ

14 dic. 2011

El FMI no es un desvío fácil para Europa

Por Andrew Peaple

Usar al Fondo Monetario Internacional podría no ser tan conveniente como esperan los líderes europeos.

En la cumbre celebrada la semana pasada, los países europeos acordaron proporcionar al FMI 200.000 millones de euros extra a través de préstamos bilaterales, concluyendo los planes en los siguientes 10 días. Los detalles serán cruciales. Pese al poder de fuego adicional, no está claro cuánto de ese dinero pueda terminar en las manos de un país en problemas de la eurozona.

La suposición del FMI es que los préstamos adicionales de Europa serán pagados a su cuenta de recursos generales, en que 150.000 millones de euros provendrán de países de la eurozona y el resto de otras naciones de la Unión Europea, canalizados a través del banco central de cada país. Una vez dentro de las arcas del FMI, sin embargo, los fondos podrían ser usados para rescatar a cualquier país, sea o no de la zona euro. Además, otros países —especialmente Estados Unidos, que tiene un poder de veto efectivo sobre las decisiones del FMI— ya han expresado dudas sobre prestar a un gran país europeo hasta 200.000 millones de euros. El paquete de rescate de Grecia, por ejemplo, fue de sólo 30.000 millones de euros.

Una alternativa es crear una cuenta especial en el FMI para los países europeos, especificando el uso que tendrían esos fondos, aunque bajo las condiciones del FMI. Eso cercaría la exposición de los miembros del FMI que no son europeos. Pero sería difícil argumentar que dicho fondo no es un equivalente a un rescate europeo, algo que los tratados de la Unión Europea prohíben y a lo que el Banco Central Europeo se ha resistido de forma acérrima. El Bundesbank alemán, que espera que su porción del nuevo financiamiento alcance los 45.000 millones de euros, ya ha dicho que cualquier monto que se pague al FMI no puede ser usado exclusivamente para luchar contra la crisis de la deuda de Europa.

Otros países están preocupados. El banco central checo, interesado en preservar sus reservas internacionales, es reticente a desembolsar su porción estimada de 3.650 millones de euros; funcionarios polacos ya calculan que la Unión Europea tendrá dificultades para comprometer los 200.000 millones de euros completos. Debido a que la zona euro necesita refinanciar 1,2 billones de euros de deuda el año próximo, según HSBC, donde Italia sola necesita 312.000 millones de euros, la contribución adicional planeada al FMI no es de ninguna manera una panacea. Pero resolver cómo distribuir el dinero sería un comienzo.

Fuente: WSJ

13 dic. 2011

La crisis económica enturbia el legado de Bernanke en la Fed

Por Jon Hilsenrath

Una fría madrugada de noviembre, en una base militar en Texas, el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, saludaba a los soldados que volvían de su última misión en Irak. Luego les dijo que regresaban a un campo de batalla diferente en su país.

"Para mucha gente", dijo durante su discurso en Fort Bliss, "sé que no parece que la recesión haya terminado".

Bernanke, quien ayer cumplió 58 años —el mismo día en que se celebró la última reunión de estrategia de la Fed del año— está ingresando en lo que probablemente sean las etapas finales y cruciales de su propia misión como presidente del banco central. Su segundo período de cuatro años concluye en enero de 2014, con lo cual le quedan dos años para terminar la labor. Muchos amigos y colegas dudan que quiera un tercer mandato. Los republicanos han prometido concederle el retiro. El pre-candidato presidencial del Partido Republicano, Newt Gingrich, quiere despedirlo.

A Bernanke, un historiador económico antes de iniciar su carrera en el servicio público, le preocupa más su legado de largo plazo que sus legiones de críticos. Pero al cabo de diez años en Washington, seis de los cuales ha pasado al frente de la Fed, su trayectoria tiene altibajos y su legado es incompleto.

La Fed, bajo su liderazgo y antes, no fue capaz de anticipar la crisis. Cuando estalló, Bernanke actuó con audacia para mitigar el golpe y es posible que haya evitado una segunda Gran Depresión. Desempeñó un papel clave en el diseño del plan de recuperación, pese a que hasta ahora sus resultados han sido decepcionantes.

Una vocera de la Fed dijo que Bernanke estaba "exclusivamente concentrado en hacer el mejor trabajo posible ahora mismo".

En la reunión de ayer, los representantes de la Fed optaron por no anunciar nuevas medidas, dejando el camino abierto para 2012. Las autoridades monetarias hicieron una evaluación un poco más optimista de la economía, si bien reconocieron que aún hay riesgos.

Para el futuro, Bernanke quiere dejar la economía de EE.UU. en una posición más sólida, con menos desempleo y una inflación estable, a pesar de los peligros en el horizonte. También quiere transformar la Fed, haciendo más transparente su oscuro proceso de decisiones.

Bernanke lidia con cuestiones económicas que van más allá del control del banco central, como por ejemplo, el impasse del Congreso sobre la política fiscal, el alicaído mercado inmobiliario estadounidense y la crisis de deuda de Europa.

Durante la semana del 21 de noviembre, Bernanke participó en una serie de conferencias telefónicas convocadas apresuradamente para discutir los problemas del mercado financiero europeo con otros líderes de bancos centrales. Los bancos europeos tenían dificultades para conseguir préstamos en dólares a corto plazo debido a las preocupaciones sobre su salud financiera.

A comienzos de esa semana, habían acordado expandir un programa de la Fed que ampliaba la disponibilidad de préstamos de dólares internacionalmente vía los bancos centrales.

En conversaciones recientes, Bernanke instó a Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, a reaccionar con decisión a la crisis, el mismo mensaje que había enviado a su antecesor, Jean-Claude Trichet. Bernanke también revisó con Draghi varios programas iniciados por la Fed durante la crisis de 2008, en caso de que los problemas actuales se intensifiquen.

En los últimos meses, Bernanke ha librado batallas fuera de su control. Con regularidad, pide al Congreso, generalmente en un tono académico y moderado, que adopte mejores políticas presupuestarias, sugerencias que hasta ahora no han rendido frutos.

Para abordar los problemas del sector inmobiliario, Bernanke creó una comisión especializada dentro de la Fed. En septiembre, urgieron a los reguladores de las agencias Fannie Mae y Freddie Mac a que intentaran facilitar el proceso de refinanciación de hipotecas, recomendando medidas que acabaron siendo adoptadas en octubre.

Durante la crisis financiera y las primeras etapas de la recuperación, la Fed compró más de US$1 billón (millón de millones) en deudas hipotecarias, para reducir las tasas de interés de los préstamos. Pero dado que el sector todavía sigue hundido, algunas autoridades quieren comprar aún más.

Sin embargo, la Fed está dividida. Varios de sus representantes creen que ya no hay mucho que el banco pueda hacer para estimular el crecimiento. Sus detractores temen la inflación, en caso de que a la Fed se le vaya la mano.

Parte de su estrategia actual pasa por revelar sus intenciones para las tasas de corto plazo.

Algunos funcionarios predicen que si los inversionistas saben por cuánto tiempo la Fed prevé mantener bajas los intereses de corto plazo, los de largo plazo caerían más, estimulando la inversión, el gasto y el empleo.

Bernanke también ha progresado en su objetivo de hacer que la Fed adopte una meta formal de inflación, en alrededor de 2%. Eso exigiría más explicaciones de la Fed sobre su posición en relación al desempleo, que estaba en 8,6% en noviembre. La mayoría de las autoridades cree que puede caer a 5% o 6% sin inflación.

Con todo, Bernanke tiene muchos críticos, que creen que será recordado por sus errores estratégicos, como colocar demasiado dinero en el sistema antes y después de la crisis. "Vamos a tener inflación, es sólo una cuestión de tiempo", dijo Allan Meltzer, historiador de economía de la Escuela de Negocios Tepper, de Carnegie Mellon. Henry Paulson, el ex secretario del Tesoro de EE.UU. y un cercano aliado durante la crisis financiera, dijo que Bernanke se aseguró su pedestal en la historia al impedir una depresión económica. "He estado en la boca del lobo con él", dijo. "Es un tipo audaz, imaginativo y valiente".

Fuente: WSJ

12 dic. 2011

Fitch: las economías avanzadas seguirán débiles en 2012

Por Nathalie Tadena

Fitch Ratings estima que el crecimiento de las principales economías avanzadas se mantendrá débil el próximo año, a medida que aumenta la incertidumbre económica.

La agencia crediticia añadió que el crecimiento de los mercados emergentes superará a la expansión global.

En su último informe trimestral de perspectivas económicas globales, Fitch indicó que las principales economías avanzadas se desacelerarán a 1,3% este año y a 1,2% en 2012. La calificadora de riesgo espera una moderada aceleración a 1,9% en 2013.

"Fitch espera que el crecimiento en la eurozona se debilite más en 2012, a sólo 0,4%, dado que las mayores medidas de austeridad fiscal y el deterioro de las condiciones en el mercado financiero se traducirán en condiciones crediticias más ajustadas para la economía general", dijo Gergely Kiss, uno de los directores del equipo de deuda soberana de Fitch.

La agencia redujo además sus proyecciones de crecimiento para el producto interno bruto global en 2012 y 2013 frente a su estimación de octubre, y destacó que espera tasas de crecimiento levemente negativas para los próximos trimestres en la eurozona.

Ahora prevé que el crecimiento global será de 2,4% en 2012 y 3,0% en 2013, frente a su estimación anterior de 2,7% y 3,1%, respectivamente.

Entre las economías más importantes de la eurozona, la firma espera que el PIB de Italia se contraiga 0,5% en 2012. La probabilidad de una contracción en la economía de la región es ahora de una en tres, agregó Kiss. La firma también rebajó su proyección de crecimiento para el PIB del Reino Unido a 0,7% el próximo año y a 2% en 2013.

Fitch espera además que la recuperación de Estados Unidos se mantenga débil en el corto plazo, a raíz de la fragilidad del mercado de la vivienda y el ajuste fiscal, aunque vaticina una aceleración a partir del segundo semestre de 2012.

En contraste, Fitch espera que el crecimiento económico de los mercados emergentes de Brasil, Rusia, India y China sea robusto en los próximos dos años.

La firma anticipa un crecimiento de 6,3% en 2012 y de 6,6% en 2013, muy por sobre las tasas globales de crecimiento. En línea con las principales economías avanzadas, China y Rusia se desacelerarán en los próximos años, según Fitch. Brasil e India ya registraron una fuerte desaceleración este año, pero recuperarían parte del impulso perdido en 2013.

Fuente: WSJ