25 mar. 2010

Alemania introduce un fondo para los rescates bancarios

por Gerrit Wiesmann y James Wilson

El Gobierno alemán quiere que los 2.000 bancos del país contribuyan a crear un fondo de miles de millones de euros, con el que se rescataría a las entidades insolventes durante la próxima crisis financiera. Ayer domingo la canciller Angela Merkel dio su visto bueno, junto a los miembros de su coalición de centro-derecha, al borrador del proyecto. Los detalles del mismo se darían a conocer a finales de junio.

No obstante, al parecer, el fondo alemán no se parecerá al modelo adoptado por EEUU, anunciado por el presidente Barack Obama en enero, al excluir a las aseguradoras e incluir a los bancos más pequeños. Casi con toda seguridad, las aseguradoras quedarían fuera, dado que el nuevo fondo pretende ser un complemento a la nueva ley de quiebras, que abordaría los problemas a los que se pueden enfrentar los bancos insolventes.

La decisión supone una victoria para Allianz y otras compañías alemanas del sector y una derrota para las cajas de ahorro y los bancos cooperativos, que se defienden diciendo que no son responsables de la reciente crisis financiera. Los políticos alemanes están convencidos de que cualquier rescate bancario no es sólo fundamental para unos pocos bancos, sino que al final favorece a los intereses de todas las entidades del sistema bancario.

Desde que la crisis financiera global estallara en 2008, Alemania ha destinado a tal fin 174.000 millones de euros entre capital y garantías de créditos, la mayor parte de los cuales han ido a parar a Hypo Real Estate y Commerzbank. Esa cantidad forma parte del fondo de rescates creado ese mismo año y que asciende a 500.000 millones de euros.

La asociación alemana de bancos comerciales, BDB, que incluye a entidades como Deutsche Bank y Commerzbank, sería favorable a la propuesta de creación de un “fondo de estabilización” que, en su opinión, podría basarse en el actual modelo. La BDB cree que un fondo nacional es más conveniente que uno internacional, aunque lo ideal sería su coordinación con fondos de otros países, en caso de una posible colaboración entre ellos para evitar la quiebra de una entidad multinacional.

No obstante, el consejero delegado de Deutsche Bank, Josef Ackermann, es partidario de un fondo internacional, ya que quiere evitar que su banco se convierta en el mayor contribuyente de un fondo nacional. Por su parte, las 430 cajas de ahorro y las 1.200 cooperativas – cuya presencia internacional es escasa, rechazan la idea de pagar la misma cuota que bancos de la talla de Deutsche Bank.

Una idea que circula en Berlín consiste en convertir el actual fondo de emergencia financiado por el Gobierno en uno financiado por el sector bancario, con contribuciones anuales basadas en sus operaciones. Al igual que Washington, Berlín es partidario de que las tradicionales cajas de ahorro paguen menos que las entidades que tienen negocios más arriesgados, como la banca de inversión.

En una misiva enviada al Parlamento alemán, el ministerio de Finanzas explicaba que aplicar los planes de EEUU en Alemania supondría un coste anual de 9.000 millones de euros. No obstante, los defensores del plan aseguraron que el fondo alemán no se acercaría “ni de lejos” a esta cifra.

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