27 ago. 2010

A la espera del próximo cisne negro

Por Jane J. Kim

Luego de 10 años de un mercado deprimido y dos años de agitación que hicieron caer las acciones 57%, los inversionistas están apostando a que la situación financiera empeore en los próximos meses.

Los rendimientos de los bonos se acercan a niveles mínimos históricos, el precio del oro continúa ascendiendo y la cotización de las acciones continúa oscilando a medida que los operadores intentan determinar la dirección de una economía que permanece, en palabras del presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, "inusualmente incierta".

Pero no todos los inversionistas tiemblan temerosos a la espera de que explote la próxima crisis financiera. Algunos están aceptando la volatilidad del mercado con los brazos abiertos y construyendo portafolios para beneficiarse de ésta.

Un creciente número de gestores de fondos y firmas financieras está creando productos de inversión diseñados para sacarles provecho a grandes caídas conocidas como "cisnes negros". La mayoría de estos productos está dirigida a inversionistas institucionales como fondos de pensiones, fondos soberanos, fundaciones y a familias acaudaladas, pero las estrategias también están siendo puestas en práctica por inversionistas individuales.

El término cisne negro fue popularizado en 2007 por el exitoso libro del inversionista Nassim Nicholas Taleb. Se deriva de la antigua creencia, promovida alguna vez en Occidente, de que todos los cisnes son blancos, una noción que resultó ser equivocada cuando exploradores europeos descubrieron cisnes negros en Australia. El punto medular de la historia es que todo es posible. De hecho, grandes sorpresas son más comunes de lo que la gente piensa.

En términos financieros, un cisne negro usualmente se manifiesta con movimientos drásticos en el mercado, eventos como la invasión de Kuwait por parte de Irak en 1990, los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y la reciente crisis financiera.

La idea básica detrás de la estrategia de cisne negro de Taleb es mantener la mayor parte de su dinero en inversiones muy seguras y apostar una pequeña porción —un 10%— en contratos de opciones u otras apuestas especulativas cuyos precios se dispararían durante un pánico financiero.

El colapso de Lehman Brothers fue una excelente noticia para los inversionistas preparados para la aparición de cisnes negros. Los fondos manejados por Universa Investments LP, un fondo de cobertura en Santa Mónica, California, manejado por Mark Spitznagel, un colaborador de Taleb por mucho tiempo, registraron un rendimiento de más de 100% en 2008. Taleb ha sido asesor de Universa desde su creación en 2007. Los activos del fondo han crecido durante ese período de US$300 millones a US$6.000 millones.

Hoy en día, existen alrededor de 20 fondos de cobertura especializados en estrategias de "riesgo extremo" (tail-risk), la mayoría de los cuales se ha creado en los últimos 18 meses, según Hedge Fund Research Inc.

Algunos de estos fondos especializados intentan generar ganancias cuando los mercados se desploman. Otros están diseñados para protegerse de un desplome financiero pero aún lograr ganancias cuando los mercados se disparan. Los inversionistas típicamente no ponen todo su dinero en estos fondos, pero últimamente están colocando cada vez más.

El talón de Aquiles de la diversificación

La vieja cura para protegerse de eventos extremos era la simple diversificación de inversiones: la distribución de apuestas entre varias clases de inversiones. Pero la última crisis financiera demostró que la colocación de activos no siempre es fiable cuando todos los mercados caen al unísono.

La diversificación "funciona la mayor parte del tiempo, pero cuando no, lo pueden destruir", explica John Liu, quien gerencia Citi Portfolio Solutions, una nueva unidad de Citigroup Inc. dedicada a desarrollar y manejar estrategias de cobertura de riesgo extremo para inversionistas institucionales.

Pero las inversiones cisne negro también tienen sus riesgos. El más grande: cuando los mercados se comportan con normalidad, la estrategia puede llevar a perder la oportunidad de ganar con un mercado al alza.

Esto es porque la estrategia típicamente conlleva la compra de muchas opciones de venta fuera de dinero (out-of-the-money "put" options) relacionadas a todo, desde índices de acciones y tasas de interés hasta divisas. Las opciones de venta confieren el derecho de vender el instrumento subyacente si el precio cae hasta cierto nivel. Debido a que éstas ofrecen protección, sus valores suben durante olas de pánico en el mercado, produciendo grandes ganancias para los tenedores. Pero si el mercado no se desploma, las opciones expiran sin valor y el inversionista debe comprar nuevas opciones para reemplazar las viejas.

Si los mercados siguen estables o suben por mucho tiempo, estos costos se van acumulando.

Durante el período que comprendió el fin de la década de los 90 y comienzos de la década de 2000, no se registró ninguna depresión marcada del mercado, definida comúnmente como una caída de 20% o más frente al punto máximo. Un inversionista que haya usado una estrategia pura de cisne negro se habría perdido uno de los mayores mercados alcistas de la historia, el de la burbuja tecnológica.

A pesar de los riesgos, un creciente número de inversionistas profesionales están apostando a los cisnes negros, ya sea para protegerse de un colapso bursátil o para ganar con uno en caso de que suceda

La semana pasada se conoció que China Investment Corp., el fondo soberano chino que gestiona US$300.000 millones, y fondos de gobiernos de Oriente Medio están conversando con Universa sobre la posibilidad de invertir en dicho fondo, según personas conocedoras de la situación. Específicamente, los fondos soberanos están dispuestos a pagarle a la firma en espera de que por lo menos parte de su portafolio obtenga ganancias si el mercado se desploma.

"Es difícil para los operadores adoptar una estrategia que gana muy poco en la mayoría de los mercados", señala Spitznagel. Pero agrega: "Estamos listos para esperar mucho tiempo por un cisne negro. Soy de los que creen que otra ola de pánico se avecina".

Fuente: WSJ