27 dic. 2010

Beijing trata de controlar la inflación sin apretarse demasiado el cinturón

Por Jason Dean

Beijing—El domingo, el primer ministro de China, Wen Jiabao, expresó confianza en que su gobierno podrá contener el alza en los precios, con el objetivo de calmar el temor del público a la inflación, un día después de que el banco central subiera las tasas de interés por segunda vez en 10 semanas.

Dirigiéndose a los oyentes el domingo durante una visita a la sede de la estación de radio estatal, Wen reconoció que las recientes alzas en los precios han "hecho la vida más difícil" para los chinos de medios y bajos ingresos. Sin embargo, refiriéndose a las medidas que se han tomado en los últimos meses, dijo: "Tal como se ve ahora, somos totalmente capaces de controlar el nivel general de precios".

Estos comentarios, en una entrevista en la que se le preguntó repetidamente a Wen acerca de los precios, reflejan lo políticamente sensible que es el tema en China.

La reciente aceleración de la inflación en los últimos meses ha sido alimentada por el encarecimiento de los alimentos y la vivienda, lo que afecta desproporcionadamente a los pobres, a quienes el gobierno ha defendido públicamente.

Los dirigentes chinos está tratando de equilibrar la preocupación por los precios contra el deseo de evitar tener que ajustarse el cinturón hasta el punto de perjudicar el crecimiento en la que se espera que sea la segunda mayor economía del mundo este año, detrás de Estados Unidos. La subida en las tasas de interés anunciada el sábado, en la que el Banco Popular de China elevó la tasa de referencia para los préstamos y depósitos en un cuarto de punto porcentual, a 5,81% y 2,75%, respectivamente, llegó después de medidas adicionales para combatir la inflación, incluyendo controles de precio sobre ciertos commodities y alzas en el nivel de depósitos que deben reservar los bancos. El banco central también anunció un incremento en las tasas de interés el 19 de octubre, la primera vez desde fines de 2007.

El alza de octubre, que también fue de un cuarto de punto porcentual, fue sorpresiva e inquietó a muchos inversionistas globales. Los precios de las acciones, materias primas y divisas de los países emergentes se precipitaron en medio de los temores de que uno de los principales motores económicos del mundo también pudiera desacelerarse.

Desde entonces, el gobierno ha señalado en varias ocasiones que contempla más planes de ajuste, planes que los mercados al menos han digerido en parte, y los economistas anticipaban alzas de tasas adicionales, aunque posiblemente no tan pronto. "Esperábamos un incremento para fines de año, pero el día de Navidad fue un poco sorprendente", asegura Brian Jack son, economista de China en Royal Bank of Canada. Según él, se trata de una medida "prudente" y apuntó que refleja la admisión de que medidas como el aumento de los niveles de reservas requeridos para los bancos no son suficientes.

Él y otros expertos pronostican nuevas subidas, pero por ahora la mayoría de economistas no predice una fuerte caída en el crecimiento. Los economistas de China de J.P. Morgan Chase predijeron en una nota el domingo que China subirá sus tasas de interés tres veces en 2011. También pronosticaron que la economía china crecerá 9% el año que viene, frente al 10% de este año.

Muchos economistas dicen que China podría combatir mejor la inflación si dejara que su moneda se aprecie, una medida que reduce los precios de las importaciones en términos de moneda local. El yuan ha ganado cerca de 3% frente al dólar desde que Beijing lo desvinculó en junio de la moneda estadounidense. Pero pocos analistas creen que China esté dispuesta a aceptar una apreciación más rápida por el temor a que sus exportaciones se vuelvan demasiado caras en dólares.

Los incrementos en las tasas chinas subrayan el ya marcado contraste con la economía de EE.UU., lo que complica las decisiones sobre política de Beijing.

Se supone que intereses más altos en China deben absorber efectivo en su economía al aumentar el incentivo para colocar dinero en depósitos bancarios y desalentar el préstamo. Pero también amplían la brecha entre los retornos sobre el capital aquí y en EE.UU., donde la Reserva Federal está librando una batalla contra la debilidad de su economía, al mantener sus tasas en casi cero e inyectar liquidez en el sistema a través de su programa de relajamiento cuantitativo.

Las autoridades chinas han criticado abiertamente el programa de alivio de la Fed, en parte porque dicen que abruma a las economías emergentes con entradas de capital potencialmente excesivas, lo cual podría alimentar la inflación.

Fuente: WSJ