6 abr. 2011

China vuelve a subir las tasas para frenar la inflación

Por Aaron Back y Jason Dean

BEIJING—China elevó las tasas de interés por cuarta vez en menos de seis meses en un nuevo intento por luchar contra la creciente inflación que ha abrumado a los consumidores y empresas en la segunda economía más grande del mundo.

El Banco Popular de China dijo que las tasas de interés de referencia subirían el miércoles en un cuarto de punto porcentual a 3,25% para depósitos a un año en la moneda local, y 6,31% para préstamos a un año. El banco central ha subido el costo oficial del crédito en un punto porcentual desde octubre, pero las tasas de depósitos siguen muy por debajo de la tasa de inflación, y las tasas de préstamo están apenas ligeramente por encima de ella.

El comunicado del banco central el martes dijo que el alza también se aplicaría a los préstamos hipotecarios. Ello también se aplicó a incrementos previos, pero el martes fue la primera vez en la serie de recientes decisiones —en octubre, diciembre y febrero— en que el banco central señaló el efecto en las hipotecas, indicando que al menos parte de su motivación es contener los crecientes precios de las propiedades que han sido una fuente mayor de quejas públicas.

Se esperaba ampliamente una nueva alza, si bien el día escogido para la noticia —el martes es un feriado nacional cuando los mercados y la mayoría de los negocios estaban cerrados— fue anterior a lo esperado. Ello desencadenó la especulación de que la lectura del índice del precio al consumidor para marzo —cuyo anuncio estaba previsto para la próxima semana— puede ser mayor de lo que esperaba Beijing. En enero y en febrero, el IPC subió 4,9% frente al año anterior, en comparación con 5,1% en noviembre pero aún cerca de máximos de dos años y medio.

"Esta alza de tasas sugiere que el IPC de marzo, que se difundirá al comienzo de la próxima semana, puede dar una sorpresa al alza", dijo en una nota el economista Wang Ping, de Morgan Stanley. "También sugiere que las autoridades chinas confían en la sostenibilidad del impulso al crecimiento subyacente".

Los líderes de China están tratando de manejar un equilibrio precario entre aplacar la inflación —que, en niveles mucho mayores, ha desencadenado malestar social en China en decenios pasados— y mantener una economía lo suficientemente rápida como para generar empleos para su gigantesca población. El éxito o fracaso de Beijing conlleva enormes consecuencias para la economía global porque el crecimiento económico chino es un gran impulsor para las empresas y las economías que venden bienes para el consumidor, como autos y computadoras, y materias primas, como acero y cobre, a China.

—Liu Li en Beijing y Alex Frangos en Hong Kong colaboraron para este artículo.