20 jun. 2011

La Fed optaría por no hacer cambios en su política en su reunión de junio

Cuando los funcionarios de la Reserva Federal se reunieron en abril, pasaron mucho tiempo trazando estrategias para salir de las políticas de expansión monetaria del banco central. Mientras se preparan para su próxima reunión, en medio de una pronunciada desaceleración económica, la salida parece cada vez más distante.

En cambio, los funcionarios de la Fed planean mantener estable la política monetaria mientras se preparan para la reunión del 21 y 22 de junio del Comité Federal de Mercados Abiertos, el organismo rector de la Fed.

Debido a que la creación de empleos posiblemente se está desacelerando, los precios de las viviendas están cayendo y los consumidores están gastando cautelosamente, los funcionarios no quieren endurecer las condiciones financieras. Esto significa que mantendrán las tasas de interés de corto plazo cerca de cero y evitarán los US$2,6 billones (millones de millones en títulos en su poder se reduzcan. Al mismo tiempo, debido a que la inflación se ha acelerado, son reticentes a adoptar nuevas iniciativas tendientes a alentar el crecimiento.

"Creo que las condiciones, según veo cómo se desarrollan, podrían bien ser apropiadas si simplemente se mantienen como están por un tiempo", dijo Dennis Lockhart, presidente del Banco de la Reserva Federal de Atlanta, en una entrevista durante la semana pasada.

La Fed completará el programa de compra de títulos del Tesoro por US$600.000 millones este mes. La reciente desaceleración llevó a algunos inversionistas a sugerir que la Fed podría iniciar una nueva ronda destinada a alentar a los mercados financieros y la economía, pero eso parece muy improbable por ahora. Muchos funcionarios de la Fed creen que el panorama económico ha cambiado desde que el banco central lanzó el actual programa en noviembre.

En aquel momento, muchas mediciones de inflación eran muy bajas y la deflación -o la caída de los precios al consumidor- era considerada una amenaza seria. El índice de precios al consumidor subía un 1,1% frente al año anterior, por debajo del objetivo de la Fed del 2%, y los precios estaban aún más bajos si se excluían los volátiles precios de los alimentos y la energía. En abril, en cambio, el índice de precios al consumidor subió un 3,2% frente al mismo mes del año anterior y los precios de objetos diferentes a alimentos y energía subieron.

"La situación ha cambiado extremadamente rápido", dijo Lockhart.

Esa es una razón en contra de un nuevo programa de relajación, dijeron él y otros funcionarios en entrevistas y discursos en los últimos días. "Ya hemos hecho suficiente. Nuestra tasa de los fondos federales, esencialmente en cero, da un gran apoyo. Aunque mantengamos el tamaño de nuestro balance continuaremos ajustándonos", dijo Charles Evans, presidente de la Fed de Chicago en una entrevista a comienzos de este mes.

Lockhart dice que para convencerlo de lo contrario haría falta una nueva serie de preocupaciones sobre deflación, o sobre una recesión, o el deterioro en el mercado de empleo.

Funcionarios de la Fed no coinciden con la noción de que no tienen opciones si la inflación y la economía se debilitan sustancialmente. Las opciones van más allá de otro programa de compra de bonos, el cual se vuelto el centro de la atención del mercado.

Una herramienta es la guía que la Fed proporciona al público sobre sus políticas. Actualmente, la Fed ha asegurado a los inversionistas que planea mantener las tasas de corto plazo cerca de cero por un "tiempo prolongado". Funcionarios de la Fed cree que la certidumbre que dan a los inversionistas sobre este frente ayuda a mantener condiciones financieras poco exigentes. Si la economía se sigue debilitando, la Fed podría fortalecer ese compromiso de mantener las tasas baja y sus grandes tenencias de títulos.

Hay otras herramientas. La Fed podría reducir la tasa de interés que cobra sobre el dinero que los bancos mantienen en reservas en el banco central. La Fed ahora les paga un 0,25% para mantener el dinero en reservas. Podría reducir esa tasa si fuera necesario, dando a los bancos más incentivos para prestar el dinero. O podría prolongar el vencimiento de algunas de sus tenencias en títulos, lo cual podría ayudar a mantener bajas las tasas de interés de más largo plazo.

Todas estas medidas tienen su lado negativo, y debido a que las perspectivas sobre la economía y la inflación son mixtas, los banqueros centrales no están ávidos de adoptarlas. Eso podría cambiar si la economía no se recupera en el segundo semestre del año tal como se espera. Pero si lo hace, el debate posiblemente vuelva nuevamente hacia la estrategia de salida.

-Por Jon Hilsenrath at jon.hilsenrath@wsj.com and Luca Di Leo at luca.dileo@dowjones.com