8 ago. 2011

El Congreso de EE.UU. amenaza con reducir la ayuda al Banco Mundial

Por Sudeep Reddy

Un esfuerzo de legisladores de la Cámara de Representantes de Estados Unidos destinado a reducir los aportes entregados al Banco Mundial y a otros bancos de desarrollo está planteando dudas sobre la influencia de ese país en las instituciones financieras internacionales.

Un subcomité de asignaciones de la cámara baja tomó medidas para reducir el financiamiento como parte de un esfuerzo más amplio de congresistas republicanos para reducir la ayuda al extranjero.

El debate se produce en un momento en que el gobierno del presidente Barack Obama busca incrementos del presupuesto a medida que depende de instituciones internacionales para lidiar con una serie de problemas en el mundo, desde la crisis fiscal europea a la hambruna en el Cuerno de África. Con la ayuda directa de Washington limitada, las instituciones financieras— en las cuales EE.UU. es un accionista principal— se han transformado en un canal significativo para influir en asuntos internacionales.

"Con la situación presupuestaria estadounidense como está, se van a ver cada vez más de esas iniciativas", consideró Arvind Subramanian, un investigador del Instituto Peterson de Economía Internacional y ex funcionario del FMI. Si los recortes propuestos sobreviven el proceso de discusión en el Congreso, vaticinó, "socavarán severamente el liderazgo de EE.UU y la capacidad del país para influir en los temas internacionales".

EE.UU. ayudó a crear el Banco Mundial y el FMI luego de la Segunda Guerra Mundial y luego fue fundador de bancos regionales de desarrollo, incluyendo al Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Utilizando capital provisto por los países accionistas, los bancos hacen préstamos a las economías en desarrollo y utilizan algunos de sus ingresos para proveer ayuda a los países más pobres del mundo.

EE.UU. es el único país que tiene un lugar en las juntas directivas de todos los bancos multilaterales de desarrollo, lo que le da una influencia desproporcionada en el diseño de sus políticas. En el Banco Mundial, por ejemplo, Washington tiene derecho a veto sobre los cambios en su administración y tradicionalmente ha elegido al presidente de la institución.

La Casa Blanca busca elevar la financiación anual para un fondo de ayuda, parte del cual está destinado a los programas de los bancos de desarrollo en los países más pobres, a US$3.700 millones desde US$2.300 millones. Los republicanos, por su parte, quieren reducir la cifra a US$1.600 millones.

El gobierno del presidente Obama también ha prometido a los bancos de desarrollo acceso a US$60.000 millones en nuevo capital, el cual sería su primer incremento en financiación en una década.

Funcionarios de la Casa Blanca dicen que la reducción en la financiación podría poner en riesgo la posición del país. En el caso del Banco de Desarrollo Africano, por ejemplo, las acciones de EE.UU. podrían ser compradas por otros pases, como China.Lael Brainard, el subsecretario del Tesoro para asuntos internacionales, dijo que no financiar las instituciones implicaría que las perspectivas de seguridad nacional de largo plazo de EE.UU. "se verían entorpecidas en países frágiles".

Fuente: WSJ