7 dic. 2011

Los bancos centrales se preparan para una (posible) vida post euro

Por David Enrich, Deborah Ball, Alistair MacDonald y Francesco Guerrera

Algunos bancos centrales de Europa comienzan a evaluar planes de contingencia ante la posibilidad de que algunos países abandonen la zona euro o la unión monetaria se desmorone por completo, indicaron fuentes cercanas.

Ya han aparecido las primeras señales de que los bancos centrales estudian cómo resucitar monedas basadas en billetes que no se han impreso desde el lanzamiento del euro en enero de 2002. Al menos uno —el Banco Central de Irlanda— evalúa si necesitará prensas adicionales en caso de que deba emitir nuevos billetes para una moneda nacional renacida, según personas al tanto.

Fuera de los 17 países que conforman la zona euro, numerosos bancos centrales europeos contemplan medidas para protegerse de los posibles efectos de una disolución del bloque, dijeron otras personas. Varios, incluso el banco central de Suiza, consideran posibles sustitutos para el euro como referente cambiario para tratar de mantener estable el valor de sus monedas.

Las fuentes resaltaron que la planificación de los bancos centrales es preliminar y en ningún caso representa una expectativa de que la zona euro se encamina a la disolución.

Mucho en juego

De todos modos, el hecho de que los institutos emisores siquiera contemplen tal eventualidad, que hasta meses atrás se consideraba impensable, pone de relieve el veloz deterioro de las condiciones en Europa. Autoridades, bancos centrales e inversionistas de todo el mundo han puesto sus esperanzas en que una cumbre que se realizará esta semana en Bruselas forje una solución definitiva a una crisis que ya se prolonga por dos años y que ha puesto en duda la capacidad de pago de algunos países.

Es mucho lo que está en juego. Si los líderes europeos no logran desarticular la crisis, atizarán las crecientes dudas acerca de la viabilidad de la zona euro. Muchas autoridades, banqueros y otros expertos temen que la descomposición de la unión monetaria no sólo revertirá una década de integración económica sino que desencadenaría un caos financiero.

El banco de inversión J.P. Morgan Chase & Co. difundió el miércoles un informe en el que recomienda a las empresas e inversionistas protegerse de un colapso de la zona euro, aunque estima que la probabilidad de que ello ocurra es de 20%.

Antes del lanzamiento formal del euro, en enero de 2002, un ejército de planificadores pasó años coreografiando la logística del estreno de la moneda, incluyendo la acuñación de miles de millones de billetes y monedas y la distribución de la divisa a bancos y empresas del continente. Desarmar el bloque sería un proceso desordenado en el mejor de los casos. Los préstamos y depósitos denominados en euros, por ejemplo, tendrían que ser convertidos a nuevas monedas, y cada país tendría que decidir si desempolvar sus antiguas monedas y, de ser así, con qué velocidad producir grandes cantidades de billetes.

La mayoría de los bancos centrales de la zona euro tienen recursos limitados para imprimir billetes. Si bien el Banco Central Europeo es responsable de determinar la oferta de billetes de la zona euro, no los imprime, y deja esa tarea en las manos de los bancos centrales de los países del bloque.

Los países de la zona euro tienen diferentes arreglos para imprimir su cuota de billetes. Algunos, como Grecia e Irlanda, tienen sus propias prensas. Otros tercerizan el trabajo a compañías privadas.

En las últimas semanas, funcionarios del banco central irlandés han realizado conversaciones preliminares sobre si necesitarían capacidad de impresión adicional en caso de un quiebre de la zona euro o si Irlanda recupera su antigua moneda, la libra irlandesa, según personas al tanto. "Se analizaron toda clase de cosas que no se pensaban hace dos meses", afirmó un asistente a una reunión. Una portavoz del Banco Central de Irlanda se negó a comentar al respecto.

Desempolvando las prensas

El banco central de Grecia, ampliamente considerado como el país con mayores probabilidades de abandonar la zona euro, posee una imprenta de billetes llamada IETA. Construida en 1941, la planta hoy tiene "maquinaria de primer nivel", informa la página web de la entidad.

Según rumores insistentes que circularon en Atenas el año pasado, el Banco de Grecia imprimió secretamente dracmas, la moneda de Grecia antes del euro. En bromas que circulaban por correo electrónico aparecían billetes de dracmas con la imagen del entonces primer ministro George Papandreou. Se han atribuido a los rumores las oleadas de retiros de bancos minoristas griegos.

Un portavoz del Banco de Grecia indicó que el organismo no buscaba maneras de aumentar su capacidad de impresión. "No se ha hablado de este asunto", sentenció.

Algunos euros se producen fuera de la zona euro.

En Gateshead, en el norte de Inglaterra, una planta de la empresa De La Rue PLC imprime billetes para varios países de la zona euro, señalan personas al tanto. Una portavoz de De La Rue se negó a comentar.

Si bien algunos países de la zona euro cuentan con sus propias prensas, "podría haber otras oportunidades tras una posible fragmentación del euro, por cuanto muchos de los países menores no tienen imprentas estatales", dijo en un comunicado Tim Cobbold, presidente ejecutivo de De La Rue. El ejecutivo observó que suele tomar unos seis meses crear una nueva moneda con las características de seguridad necesarias.

En Suiza, que al igual que Inglaterra está fuera de la zona euro, el banco central ha usado el euro como referente externo en su empeño por mantener la estabilidad del franco suizo.

Ahora, el Banco Nacional Suizo pondera qué moneda o canasta de monedas reemplazaría al euro como referente para techo de la tasación de la moneda, indicó una persona al tanto

Antes de la introducción del euro, el marco alemán era el principal referente suizo. Alemania es el mayor socio comercial de Suiza, por lo que un nuevo marco alemán podría, en teoría, sustituir al euro, agregó la fuente, aunque el banco central también considera otros escenarios, como la formación de más de un bloque monetario dentro de Europa.

—Alkman Granitsas y Brian Blackstone contribuyeron a este artículo.

Fuente: WSJ