31 dic. 2009

Europa lucha por reducir su deuda sin ahogar el débil repunte económico

Por Terence Roth

Tras dos años marcados por el colapso de los sistemas bancarios y la recesión, la zona euro se apresta a iniciar 2010 con una crisis de deuda de marca mayor.

La Comisión Europea advierte que las finanzas de la mitad de los 16 países que integran la zona euro corren un riesgo alto de volverse insostenibles.

Los gobiernos pasarán el año entrante y los siguientes tratando de equilibrar la apremiante necesidad de reducir el déficit sin poner en peligro lo que parece ser una feble reactivación económica. Incluso los optimistas más acérrimos en Bruselas y Francfort anticipan un proceso accidentado, en el que las firmas de calificación de crédito se disponen a realizar nuevas rebajas y los mercados de bonos evaluarán a diario la solidez de las políticas gubernamentales.

La calificación de la deuda de Grecia y España ya sufrió una rebaja. Irlanda y Portugal han sido alertados de que podrían ser los próximos en la lista. Fitch advirtió en un informe de diciembre que el Reino Unido (que no está en la eurozona) y España y Francia (que sí lo están) corren el riesgo de sufrir rebajas si el próximo año no ponen en marcha programas de reducción de deuda más creíbles, dado el ritmo de su deterioro fiscal.

Mientras el joven bloque cambiario afronta la primera gran prueba, los mercados financieros cubren sus espaldas. El euro cerró 2009 con una caída respecto a sus máximos del año y las acciones bancarias declinaron ante la percepción de que sus portafolios de bonos gubernamentales podrían perder valor.

Los economistas temen que el perjuicio fiscal podría tardar años en repararse. La recesión que se ha apoderado de la zona euro desde mediados de 2008 derrumbó la recaudación tributaria y disparó los costos de los sistemas de protección social. Los miles de millones de euros destinados a los planes de estímulo fiscal y rescates bancarios completaron la devastación de las arcas gubernamentales.

Los inversionistas también temen una recaída si los gobiernos se apresuran demasiado a consolidar sus presupuestos y asfixian la recuperación económica. Si los gobiernos se demoran mucho en reducir la deuda, no obstante, arriesgan nuevas rebajas a su calificación de deuda y un mayor riesgo de cesaciones de pagos. Los déficits fiscales de la región aumentaron a 6,4% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2009, respecto al 2% del año previo. La UE proyecta que la brecha ascienda a casi 7% del PIB en 2010.

Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo, no ha ocultado su temor de que la excesiva deuda fiscal limite su capacidad para controlar la inflación y ha exhortado en reiteradas ocasiones a los gobiernos para que no se desborden. El BCE también reconoce que países como Grecia y España podrían tener que tomar medidas antes para reducir su déficit fiscal y la cantidad de deuda en circulación en los mercados de bonos europeos.

Alemania y Francia, en cambio, elevarán el gasto para inyectar más estímulo fiscal en 2010, lo que en el caso de Francia impulsará su déficit fiscal a más de 8% del PIB, según las proyecciones de la UE. La preocupación en Berlín y París es que el alza del desempleo contribuya a restringir el consumo, por lo que un retiro prematuro del apoyo gubernamental sería contraproducente.

Los intentos por equilibrar las políticas fiscales en el marco de una unión cambiaria de muchos países ponen de relieve un escollo que preocupaba a los escépticos antes del lanzamiento del euro hace una década. Estos decían que una unión monetaria no suplementada por una unión política corría el riesgo de ver políticas fiscales absolutamente dispares entre sus gobiernos miembros, especialmente durante una recesión. 2010 será un buen momento para demostrar que tales temores eran infundados.

De todas maneras, el centro de atención a principios de 2010 seguirá siendo Grecia y su déficit fiscal del 12,7% del PIB, cuatro veces el límite de la UE. El gobierno griego trata de gestar un consenso político en el Parlamento para apoyar un plan de reducción del gasto público sin provocar el rechazo social visto en las calles del país a finales de 2009.

Europa le ha dicho a Atenas que tiene que solucionar el problema sin ayuda externa, pero son pocos los que creen que la zona euro permitiría que uno de sus miembros caiga en cesación de pagos. Si la situación llega a tal extremo, sería de esperar que los gobiernos de la eurozona acudan con un plan de rescate para absorber parte de la deuda griega o emitir garantías.

Pero Bruselas ha adoptado una línea dura. La Comisión Europea, en su último informe económico trimestral, dijo que la fuerte reacción de los mercados financieros a las muestras de políticas fiscales laxas subraya la importancia de controlar el gasto público y calificó a Grecia como "una fuente de preocupaciones seria".

El primer capítulo de la lucha europea contra el exceso de deuda llegará en enero, cuando Grecia deba presentar una reforma fiscal para ser evaluada por sus homólogos de la zona euro.

[Europa]

Fuente: WSJ