7 jul. 2010

Los inversionistas encuentran valor en los bonos de Costa Rica y República Dominicana

por Katherine E. Wegert
Dow Jones Newswires

Varios inversionistas que buscan mejores rendimientos y bajos riesgos de incumplimiento encuentran oportunidades en mercados con frecuencia subestimados de Centroamérica y el Caribe.

La crisis fiscal europea ha empujado a la mayoría de los administradores de capitales a mirar hacia activos seguros, pero algunos también han encontrado valor en bonos de pequeños países como la República Dominicana y Costa Rica.

El crecimiento económico y el respaldo financiero de organismos multinacionales han ayudado a estas naciones a obtener financiamiento y registrar menores déficit prespuestales. Sus pequeños mercados también dan a los inversionistas una ventaja extra: mayores rendimientos.

Los bonos de esta región normalmente son considerados riesgosos, parcialmente debido a que operan en mercados pequeños y no líquidos.

No obstante, años de disciplinadas reformas financieras, han sentado las bases de un crecimiento económico y la demanda constante de inversionistas por sus emisiones, en una época en la que gran parte del mundo desarrollado está preocupada por su alta deuda pública y su generalizada aversión al riesgo.

“Muchos de estos países hicieron la difícil tarea de reducir sus deudas en la década de 1990 y a principios de ésta; eso realmente les ha redituado”, dijo Blake Hadier, director de mercados de deuda de Citi.

Los inversionistas encuentran buenos dividendos a bajos niveles de riesgo, dijo Alejandro Grisanti, director de investigación latinoamericana en Barclays. “Es un pequeño mercado, pero uno tiene la buena historia económica que aún no ha sido apreciada.”

Las exportaciones y un turismo de mayor envergadura han incitado un robusto crecimiento, con lo que se reducen los niveles de deuda en gran parte de la región. La República Dominicana y Costa Rica, un par de países con bajo desempeño económico, han disminuido sus cocientes de deuda entre 2003 y 2009 de 30.9% y 60.5% del producto interno bruto o PIB, respectivamente, a 28.4% y 43.6% de su PIB, dijo Grisanti.

Es probable que continúe esa tendencia. El Fondo Monetario Internacional ha proyectado un crecimiento del PIB de 6% para la República Dominicana y 4.2% para Costa Rica.

Por ello los inversionistas aprovechan de inmediato las oportunidades como la emisión por 750 millones de dólares del bono a 11 años de la República Dominicana en Abril. Las notas se vendieron a 376.8 puntos base sobre la tasa de rendimiento de los bonos del tesoro, por debajo de la propuesta inicial de 7.75%, sugiriendo con ello una elevada demanda.

“No creo que haya un país que no se entere cuándo se anuncian estas ofertas”, dijo un corredor en Nueva York. “En general, se ve un fuerte apetito por esas transacciones ya que estos gobiernos tienen una administración muy efectiva.”

Algunos inversionistas institucionales de Estados Unidos como Pacific Investment Management y BlackRock han puesto dinero en algunas de estas emisiones. Representantes de Pimco y BlackRock no estuvieron disponibles para dar su comentario inmediato.

Moody’s Investors Service elevó su calificación de la República Dominicana ese año en un nivel a ‘B1’.

El rendimiento del bono dominicano a 10 años fue citado recientemente cercano a 7%, mientras que el rendimiento promedio del Emerging Markets Bond Index Global de J.P. Morgan, fue citado cercano a 6.47%.

Los bonos de Costa Rica no están incluidos en este índice, pero el rendimiento de su tasa de referencia a 10 años fue citada en 5.3%.

Ésta naciones, que son más pequeñas, también reciben financiamiento del Fondo Monetario Internacional, del Banco Mundial y otras organizaciones internacionales de manera constante para apoyar las reformas estructurales y reducen así el efecto del oscilante flujo de capitales, dijo Grisanti de Barclays.

“Nos quedamos impresionados por elevado grado de compromiso que tienen estos multilaterales en la región”, agregó.

Añadió que la República Dominicana actualmente recibe cerca de 3,100 millones de dólares en financiamiento en caso de emergencia mediante acuerdos y otros préstamos de tales organizaciones, y Costa Rica cerca de 1,400 millones de dólares.