21 jul. 2010

Siete razones por la que esta no será una recesión doble

Por Milton Ezrati

Parece en estos días que la mitad de los titulares de la prensa financiera advierten sobre la posibilidad de una doble recesión, y lo mismo dicen la mitad de las conversaciones en Wall Street. Ciertamente hay riesgos, especialmente por las dificultades financieras de Europa. Pero aun así hay razones para poner en duda estos temores. La Historia, después de todo, ofrece sólo un caso de recesión doble (o "double-dip", como se la conoce en Estados Unidos), y ese caso se produjo por un error de políticas públicas. Además, los datos reales sobre la economía contradicen una perspectiva de este tipo. A continuación, siete razones para dudar de los pronósticos de recesión doble:

1. El consumo se mantiene firme.

Los consumidores estadounidenses, que representan el 70% de la economía del país, son casi siempre quienes dictan el ritmo general de las cosas y, en ese sentido, el panorama aquí es de relativa fortaleza. El mercado financiero, por supuesto, se tomó a pecho los reportes de hace un par de semanas de que las ventas minoristas habían caído 1,4% en mayo. Pero esa caída venía después de un potente aumento de 10% en los doce meses anteriores. De hecho, habría sido más preocupante que los consumidores no se tomaran esta pausa.

Más importantes es el dato de que los ingresos de los hogares ha crecido lo suficiente como para sostener gastos futuros. Los ingresos personales crecieron a un ritmo del 5,4% anual en mayo (el último mes con datos disponibles), más rápido que el 4,4% anualizado obtenido en los seis meses anteriores. Al mismo tiempo, la tasa de ahorro privado, de 4,0%, genera un flujo anual extra de US$454.000 millones con el que las familias pueden pagar sus deudas sin afectar sus niveles de gasto.

2. Los datos inmobiliarios son engañosos

El crédito impositivo de 8.000 dólares para quienes compraban su primera casa ha afectado las estadísticas inmobiliarias de EE.UU. y, en especial, las percepciones de los inversionistas sobre la fortaleza del sector. Por eso, a medida que se acercaba la primera expiración del crédito impositivo, en noviembre de 2009, muchos que estaban indecisos se apresuraron a comprar casas antes de que se terminara el crédito. Obviamente, la compraventa de casas en octubre y noviembre aumentó considerablemente. Por la misma razón, las ventas en los meses siguientes cayeron más de un 12%.

Más extremos fueron los cambios posteriores al segundo vencimiento, en abril de 2010. Aquellos compradores en busca de casas o apartamentos apresuraron sus operaciones en marzo y abril, impulsando un 30% las ventas. En mayo, por supuesto, las ventas cayeron otro 30%. Sin embargo, nada de esto dice nada demasiado relevante sobre el mercado inmobiliario. Aquí la estadística más significativa es que el inventario de hogares sin vender se redujo un 27%. Falta tiempo todavía para que le mercado inmobiliario se convierta en una buena inversión, pero los patrones de precios sugieren que el mercado ha compensado bien los altibajos provocados por el crédito impositivo.

3. Inversión empresarial y exportaciones, demasiado fuertes

Si las empresas de EE.UU. estuvieran anticipando una segunda recesión, entonces han elegido una extraña manera de mostrarlo. Algunas compañías, por supuesto, han frenado proyectos de construcción, pero muchas otras siguen haciendo fuertes compras de equipos. Los envíos de bienes de capital (excluyendo los materiales militares) creció un 3% anual en abril y mayo, el mismo ritmo que ha mantenido en los últimos doce meses.

Las exportaciones también han dado buenas señales. En los primeros cuatro meses del año, las exportaciones de EE.UU. al resto del mundo se han expandido a un destacable ritmo anual del 17%. Este tipo de crecimiento no sólo ayudará a la economía estadounidense sino que también sugiere que la economía mundial es mucho más resistente de lo que sugiere la idea de la doble recesión.

4. La producción industrial también tiene buena pinta

Medidas más amplias de la actividad económica también ponen en duda la posibilidad de una recesión doble. La producción industrial, por ejemplo, sigue creciendo a un ritmo destacado. En lo que va de año (hasta mayo, último dato disponible), la producción de fábricas y minas creció a un ritmo anualizado del 8%. En mayo, lo hizo al 15%. Se trata de una velocidad claramente insostenible, pero de todos modos no se parece en nada a un estancamiento, y mucho menos a una recesión.

5. El empleo tampoco parece amenazador

Los indicadores sobre horas trabajadas, empleo temporal e incluso de empleo a tiempo completo han empezado a mejorar. Y, a pesar de que la tasa de desempleo no ha empezado a bajar de una forma convincente, una conducta de este tipo sería prematura en este estado de la recuperación, al menos según lo que muestran crisis pasadas. De hecho, el mercado laboral parece un poco por delante del calendario, según estas comparaciones históricas.

6. Los mercados financieros están mejor de lo que dice la prensa

A pesar de que los problemas de deuda soberana en Europa presentan enormes riesgos financieros y, como consecuencia de ello, también riesgos económicos, los mercados de bonos y acciones han mostrado una sorprendente calma. Es más, su conducta en momentos de tanta presión sugiere un proceso de saneamiento significativo y fundamental. Al revés de lo que dicen los titulares, los mercados han evitado una recaída similar al desastre de 2008-2009. Por ejemplo, el índice TED, que mide la diferencia entre las tasas de los bonos del Tesoro de EE.UU. y la tasa interbancaria (sirve como un medidor de la liquidez disponible en el mercado), apenas ha crecido en estas semanas.

7. China sigue creciendo

Un posible enfriamiento de la economía de China no sólo es parte del consenso de los economistas, sino también un pronóstico razonable. Hay una burbuja inmobiliaria que está empezando a desinflarse en las principales ciudades del país. Beijing ha tomado medidas monetarias y fiscales para moderar la velocidad de crecimiento. Y también ha permitido la apreciación del yuan, lo que podría desacelerar el ritmo de crecimiento de sus exportaciones. Todos estos factores son reales y frenarán un poco el crecimiento de China, pero sería un error exagerar su importancia. Si, como se espera, el crecimiento de China se desacelera (de 11,9% en el primer trimestre, a 9,5%), igual seguirá creciendo más rápido que el resto del mundo. Y de ninguna manera se parecerá a las condiciones que generan recesiones dobles.

Fuente: WSJ