11 ago. 2010

La Fed adopta medidas para hacer frente a la debilidad de la economía

Por Sudeep Reddy

La Reserva Federal de Estados Unidos, ante una recuperación económica que calificó de "más modesta de lo anticipado", informó el martes que tratará de evitar que se reduzca su enorme cartera de valores reinvirtiendo los fondos procedentes de las hipotecas vencidas en bonos del Tesoro estadounidense.

La decisión de la Fed es en gran medida simbólica y es poco probable que sirva para estimular significativa y directamente la economía. Sin embargo, el giro en la gestión de su portafolio —y el comunicado adjunto— pone de manifesto el temor de los funcionarios del banco central estadounidense sobre la debilidad de la recuperación económica y abre la puerta a la reanudación de mayores compras de bonos del Tesoro, en caso de que la economía flaquee o surja el riesgo de un brote deflacionario.

[Fed]

Al emitir una evaluación más pesimista sobre la economía, el Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal dijo que la recuperación "se ha desacelerado en los últimos meses" y añadió que el "ritmo de la reactivación económica será probablemente más modesto de lo previsto a corto plazo". El comité insistió en su compromiso de mantener la tasa de fondos federales —a la cual se prestan entre sí diariamente los bancos— a "niveles excepcionalmente bajos" durante "un largo período".

Tras reducir las tasas de interés a corto plazo casi a cero en diciembre de 2008, el banco central principalmente ha impreso dinero para expandir su cartera de valores y préstamos a más de US$2 billones (millones de millones), frente a US$800.000 millones antes de la crisis financiera global. En marzo, la entidad presidida por Ben Bernanke dejó de comprar valores garantizados por hipotecas y deuda del Tesoro estadounidense con la intención de mantener bajas las tasas de interés a largo plazo, y comenzó a hablar de "una estrategia de salida" del programa sin precedentes que implementó para impedir una recesión aún más profunda.

Pero el martes, la Fed cambió de rumbo, al indicar que actuaría para mantener su cartera de valores en cerca de US$2,054 billones, el nivel que tenía el 4 de agosto. De no actuar, el portafolio hipotecario de la Fed se habría contraído en unos US$20.000 millones al mes, a medida que vencían o se pagaban por adelantado las hipotecas. Ahora, la Fed reinvertirá estos fondos en valores del Tesoro estadounidense con vencimiento entre dos y 10 años. Algunos funcionarios de la entidad se habían mostrado incómodos por la magnitud de la posición de la Fed en el mercado hipotecario: en un momento dado, llegó a comprar más hipotecas de las que se estaban originando. Para calmar su ansiedad, la Fed no aumentará sus activos hipotecarios, sino que expandirá su cartera de títulos del Tesoro.

A pesar de que el Promedio Industrial Dow Jones subió más de 100 puntos tras el anuncio de la Reserva Federal a las 2:15 p.m. hora de Nueva York, el indicador cerró con una pérdida de 54,50 unidades a 10.644,25 puntos, después de que los inversionistas se concentraron más en el débil panorama económico presentado por la Fed que en la medida que anunció.

La decisión hizo caer el ya de por sí escaso rendimiento de la deuda del Tesoro a 10 años a 2,77%, después de que los mercados concluyeran que la Fed seguirá manteniendo bajas las tasas de interés a corto plazo más tiempo de lo que algunos anticipaban, quizás hasta finales de 2011 o incluso 2012. Los mercados de futuros muestran una probabilidad de 16% de que haya un alza de las tasas en la reunión del banco en junio de 2011, una baja frente a 28% antes de la publicación del comunicado de la Fed.

El texto de la Fed decía que "las medidas de una inflación subyacente" —ya bajas— "han mostrado una tendencia descendente" recientemente y "es probable que se mantengan bajas durante cierto tiempo". Algunos representantes de la Fed, así como economistas independientes, han estado advirtiendo sobre un aumento de los riesgos de deflación (una caída general de precios y salarios en toda la economía). Una encuesta de The Wall Street Journal a economistas mostró esta semana, por un margen de dos a uno, que la deflación representa un mayor riesgo en los próximos tres años que la inflación.

Con unas tasas de interés tan bajas, el banco central dispone de escasas opciones atractivas para resistir la deflación, la principal siendo la impresión de dinero para reanudar la compra a gran escala de valores. "Es una opción en caso de que la recuperación muestre signos claros de enfriamiento y la inflación principal continúe su tendencia bajista", dijo Peter Hooper, economista jefe de Deutsche Bank.

Fuente: WSJ