27 sept. 2010

Crisis de naviera expone los límites del modelo estatal de crecimiento en Vietnam

Por James Hookway y Patrick Barta

HANOI—El casi colapso de una de las empresas más importantes de Vietnam ilustra los problemas de este país para mantener el ritmo de su crecimiento.

Considerado como una de las estrellas de una nueva generación de mercados emergentes, Vietnam, de régimen comunista, se levantó luego de años de guerra para convertirse en una pieza esencial del engranaje de la economía global, al fabricar toda clase de productos, desde componentes de computadoras y teléfonos celulares hasta camarones, zapatos y petróleo.

Gran parte del crecimiento ha sido impulsado por pequeñas empresas privadas, con talleres que fabrican bienes para Europa y Estados Unidos, mientras los inversionistas extranjeros inyectan miles de millones de dólares en plantas de calzado, ropa y electrónicos. Sin embargo, alrededor de una tercera parte de la economía de Vietnam es controlada por empresas estatales, dentro de una política para asegurar que industrias clave como la petrolera, la minera y la de la construcción naviera se mantengan bajo control vietnamita.

Ahora, los peligros de esa estrategia se están volviendo más claros en medio de un escándalo financiero en la naviera Vietnam Shipbuilding Industry Group Inc., o Vinashin, que plantea preguntas entre los inversionistas sobre cuánto tiempo más puede el país seguir manteniendo a sus empresas estatales.

En las últimas semanas, el primer ministro Nguyen Tan Dung ha despedido a dos jefes sucesivos en Vinashin, luego de que acumularan más de US$4.700 millones en deudas, lo que dejó a una de las mayores empresas de Vietnam al borde de la bancarrota. El ex presidente de la junta directiva, Pham Thanh Binh, fue arrestado en agosto por supuesta falsificación de las declaraciones financieras de la empresa y violar otras leyes; su sustituto, Tran Quang Vu, fue arrestado el mismo mes, y queda pendiente una investigación sobre sus actividades al frente de los astilleros de la empresa. Ni Binh ni Vu estuvieron disponibles para realizar comentarios.

El problema fundamental de Vina shin, según documentos internos del gobierno revisados por The Wall Street Journal, es que se expandió demasiado en su empeño por convertirse en una importante constructora naviera global. La supervisión poco rigurosa y un profundo desapego por las regulaciones financieras sumaron motivos para la crisis, según los documentos. Algunos analistas independientes afirman que los fuertes lazos políticos de la empresa también impidieron que se conociera la extensión de su crisis hasta que fue demasiado tarde.

El presidente de la junta, Binh, invirtió grandes sumas en empresas fuera del área de especialidad de la compañía, como hoteles, cervecerías y seguros, mientras compraba barcos obsoletos para el negocio de carga marítima de Vinashin, sostiene el análisis del gobierno sobre la situación. Muchos de los negocios de Vinashin estaban "fuera de control", concluyó un informe gubernamental, con fecha del 4 de agosto y compartido con acreedores. La gestión de "empresas estatales y grupos económicos en general y Vinashin en particular (es) ineficiente e inadecuada", agregó el informe.

Con todo, analistas e inversionistas afirman que no hay evidencia de que las demás grandes estatales de Vietnam, como la petrolera Vietnam Oil & Gas Group, o PetroVietnam, tengan problemas. La economía del país en general sigue expandiéndose a pesar de los problemas de Vinashin.

[Vietnam]

¿Auge sostenible?

De todos modos, los pasos en falso han alarmado a los inversionistas. Mientras los mercados de valores en las vecinas Indonesia y Filipinas alcanzan alzas históricas, el principal índice bursátil de Vietnam cayó 8,3% desde comienzos de año, a medida que los inversionistas temen por la sostenibilidad del auge del país.

Eso podría ahuyentar a fabricantes extranjeros que cada vez más identifican a Vietnam como una plataforma de producción alternativa a China, donde los salarios están subiendo con rapidez. Intel Corp., Foxconn Technology Group y Canon Inc. se encuentran entre los mayores inversionistas aquí. Los problemas de Vietnam deprimieron su moneda, y aunque eso reduce algunos costos también elevó el precio de las materias primas importadas y en algunos casos condujo a una escasez de dólares.

Muchas de las 4.000 empresas estatales vietnamitas expandieron su alcance en los últimos años, a medida que el capital ingresaba al país. PetroVietnam se expandió en el rubro del turismo, estableció subsidiarias financieras y está construyendo un hotel de cinco estrellas en la capital. La estatal de electricidad, Electricity Vietnam Group, invirtió grandes sumas en redes de teléfonos celulares e inyectó US$250 millones en la construcción de un balneario en la playa.

En muchos casos, Vinashin y otras estatales fueron alentadas a expandirse y asumir más riesgos por parte de un gobierno ansioso por convertirlas en potencias globales, afirman los economistas. Sin embargo, estas empresas resultan a menudo demasiado ineficientes para competir en el escenario global, afirman los analistas.

Vietnam ha reducido el número de firmas estatales de las 12.000 que tenía en 1989 a unas 4.000 hoy en día, a través de fusiones y privatizaciones. Aun así, las estatales siguen representando un tercio de la economía vietnamita, comparado con el doble hace una década. De las 50 mayores compañías del país por ingresos, 34 son estatales, incluyendo las nueve que encabezan la lista.

Fuente: WSJ