19 oct. 2010

Gran Bretaña se la juega por la austeridad

Por Alistair MacDonald y Jon Hilsenrath

LONDRES—En una osada apuesta para reducir el déficit fiscal, el gobierno británico desveló el miércoles un enorme recorte de gastos que afectará a todo tipo de instituciones, desde la policía hasta la reina de Inglaterra. El Reino Unido se transforma, de esta manera, en un caso de estudio en el debate sobre si la austeridad es una herramienta más efectiva que el estímulo fiscal para reanimar la economía.

George Osborne, el responsable del Tesoro británico, dijo que el país reducirá un déficit presupuestario de 155.000 millones de libras esterlinas (US$243.370 millones) mediante un ajuste fiscal de 81.000 millones de libras en los próximos cuatro años. Los drásticos recortes son una apuesta a que la reducción del gasto público mantendrá bajos los costos de endeudamiento y reactivará al sector privado sin hacer peligrar la débil recuperación económica.

"Hoy es el día en el que Gran Bretaña retrocede del borde del abismo, cuando confrontamos las cuentas de una década de gastos", dijo Osborne al Parlamento.

[Recortes]

Osborne calculó que la reducción promedio en los gastos de los departamentos ministeriales bordeará 19% en los próximos cuatro años, en lugar del 25% que había pronosticado anteriormente. La nueva predicción permitió atenuar las críticas de la oposición. El Partido Laborista ha advertido del riesgo que supone recortar el gasto precipitadamente, pero la colectividad contemplaba reducciones en torno al 20%.

No obstante, la coalición de gobierno encabezada por el primer ministro conservador David Cameron encontrará una fuerte oposición a su plan en el extranjero, especialmente en Estados Unidos. El severo ajuste de cinturón constituye un arriesgado experimento en un momento delicado para la economía global. Los economistas han debatido durante más de medio siglo sobre el rol del Estado a la hora de combatir una recesión y las principales economías del mundo están tomando rumbos divergentes.

El presidente estadounidense, Barack Obama, y sus asesores han reconocido la necesidad de reducciones del déficit a largo plazo. Pero EE.UU. ha exhortado a los países europeos a que no adopten recortes de gasto demasiado enérgicos por temor a que la economía global vuelva a caer en una recesión.

Europa hasta el momento ha ignorado el llamado. La austeridad se ha transformado en la consigna de moda en el continente tanto en las economías débiles, como Irlanda y Grecia, como en las más estables, como Alemania y Francia.

El mercado reaccionó sin sobresaltos a los anuncios del miércoles en Londres, que ya se habían ido conociéndose en las semanas previas. La libra esterlina no registró grandes cambios y la deuda británica subió levemente.

Pero aunque los números de reducción del déficit británico no han cambiado desde junio pasado, sí lo ha hecho el panorama económico mundial. Los dos principales socios comerciales del Reino Unido —la zona euro y EE.UU.—, han experimentado un deterioro.

Con su voz volviéndose áspera, Osborne anunció recortes anuales en los gastos de la policía del 4% en los próximos cuatro años; profundas reducciones en el reparto de fondos del gobierno central a los gobiernos locales del 7,1% anual real; una disminución del 14% para los años 2013 y 2014 en el presupuesto de la Casa Real y del 33% en el propio Departamento del Tesoro.

Osborne agregó otro recorte al sistema de protección social de 7.000 millones de libras que se suma a los 11.000 millones ya decididos. Sumando las reducciones a las compensaciones por desempleo, pagos por discapacidad de los trabajadores y beneficios por retiro (aunque se excluye la sanidad pública) totalizarán 200.000 millones de libras, alrededor de 14% del Producto Interno Bruto.

Osborne dijo que aún se están haciendo inversiones para asegurar crecimiento y anunció un incremento de 2.000 millones de libras en proyectos de capital. Además, aseguró que se protegerá el presupuesto de educación y ciencia en un intento por estimular el sector privado.

Fuente: WSJ