14 oct. 2010

La Fed trata de poner en práctica las lecciones de la crisis de Japón

Por Jon Hilsenrath

Como profesor de la Universidad de Princeton en los años 90, Ben Bernanke reprendió duramente a las autoridades japonesas, a las que acusó de manejar mal la economía.

Hoy, los problemas económicos de Tokio son más que académicos para el presidente de la Reserva Federal (Fed). Son una ventana hacia su propia situación, mientras contempla lo que podría ser un prolongado período de crecimiento bajo, desempleo alto e inflación declinante en Estados Unidos.

Bernanke se prepara para pronunciar el viernes un discurso en el que podría ofrecer indicios sobre los próximos pasos de la Fed. La conferencia sobre la política monetaria en un entorno de inflación baja es una repetición de un evento de 1999 en el que Bernanke y otros académicos criticaron a los funcionarios japoneses por su incapacidad de reactivar la economía.

Enterradas en trabajos académicos de Bernanke sobre Japón hay pistas de cómo la Fed podría afrontar los actuales desafíos de la economía.

Hace sólo unos meses, la principal preocupación de la Fed era cómo retirar sus programas de estímulo. Ahora, estaría abonando el terreno para una nueva intervención.

Una de las primeras opciones es reanudar un programa de compra de bonos del Tesoro de EE.UU. con el fin de bajar las tasas de interés a largo plazo e impulsar el crecimiento, a pesar de fuertes reservas entre algunos colegas. En el seno del banco central también se debate cuál es la mejor forma de dejar en claro el compromiso con prevenir la deflación, una caída generalizada de precios que podría ser incluso más perjudicial que la inflación. Esta es una tarea que los deja en la incómoda posición de abogar por un alza de la inflación.

La misión de Bernanke, en parte, es lograr que Estados Unidos se mantenga alejado del camino recorrido por Japón. La tarea, no obstante, ha resultado más difícil de lo que pensó cuando asesoraba a los gobiernos de otros países.

La Bolsa de Tokio alcanzó su máximo en 1989 y la burbuja inmobiliaria reventó dos años más tarde. Desde entonces, la economía japonesa ha promediado un crecimiento de apenas 0,7% al año. La deuda pública se ha disparado a más de 200% del Producto Interno Bruto (PIB) y los precios al consumidor han caído en siete de los últimos 10 años.

Todo esto sucedió pese a que el Banco de Japón ha mantenido tasas de interés a corto plazo en casi cero desde 1999 y ha emprendido medidas de estímulo como la compra de bonos soberanos y deuda corporativa de corto plazo.

"Recuerdo que una vez hice un comentario durante una reunión del Comité Federal de Mercado Abierto de que esto parecía más fácil cuando asesoraba a otras personas sobre cómo hacerlo que cuando yo mismo lo tenía que hacer", afirma Donald Kohn, quien abandonó la vicepresidencia de la Fed el mes pasado. El comentario, relata, causó risas nerviosas por parte de otros funcionarios.

Kohn afirma que sacó dos lecciones de Japón: hay que proveer una dosis contundente de estímulo en las primeras etapas de un bajón económico y no cancelarlo antes de tiempo.

Antes de asumir la presidencia de la Fed, Bernanke encabezó un grupo de académicos estadounidenses que sostenía que el gobierno japonés no hacía lo suficiente para despertar a su economía del letargo. En un ensayo de 1999, Bernanke dijo que la postración de Japón era resultado de una parálisis "autoinducida". Las reacciones de Japón a la deflación, sostuvo en términos inusualmente directos, eran confusas, incoherentes y demasiado cautas.

Bernanke ha dicho en privado que lamenta el tono de esos ataques. Pero las lecciones que sacó de Japón han influido a la hora de esbozar las respuestas de la Fed a la economía y podrían influir en las decisiones de las próximas semanas.

La analogía entre EE.UU. y Japón no es perfecta. Japón, por ejemplo, es un gran exportador, mientras que EE.UU. es un importador neto; Japón no tenía grandes deudas con el resto del mundo, como es el caso de EE.UU., y Japón tiene una alta tasa de ahorro, de modo que sus déficits se financiaron de forma interna.

De todos modos las similitudes son llamativas. Ambos países sufrieron estallidos de burbujas que provocaron daños significativos a sus sistemas financieros, Japón a principios de los años 90 y EE.UU. en 2007 y 2008. Ambos registraron un alza del desempleo, acumularon un gran déficit fiscal y llevaron las tasas de interés a cero. Los dos tienen monedas importantes que no se debilitaron abruptamente. Eso significó que sus exportaciones no aumentaron mucho.

La experiencia japonesa sigue siendo un rompecabezas. A lo largo del tiempo las autoridades ensayaron muchas ideas que promovieron los académicos estadounidenses. Llevaron las tasas de interés a cero y se comprometieron a mantenerlas en ese nivel hasta que la deflación desapareciera. Durante un tiempo, la medicina pareció surtir efecto. Japón registró un crecimiento anual promedio de 2,4% entre 2004 y 2007. La deflación mostró signos de estar menguando. Pero luego llegó la recesión global de 2008. La economía se contrajo un 5,2% en 2009 y la deflación regresó.

Toshihiko Fukui, el gobernador del Banco de Japón entre 2003 y 2008, adoptó algunas de las políticas recomendadas por Bernanke y dice que el presidente de la Fed fue "crítico, pero honesto" en su labor de académico. Fukui ahora le da a Bernanke el mismo consejo que en un momento recibió de él: "actuar con decisión".

[EE.UU.]
Fuente: WSJ