3 nov. 2010

La compra de bonos del Tesoro genera polémica

Por Sudeep Reddy y Luca Di Leo

La decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) de emitir dinero para comenzar una nueva ronda de compra de bonos, que se espera sea anunciada el miércoles, apunta a bajar las tasas de interés de largo plazo para impulsar la economía. Pero tanto dentro como fuera de la Fed, hay una inusual divergencia respecto a los efectos de la decisión.

Los defensores de esta medida dicen que comprar cientos de miles de millones de dólares en bonos del Tesoro dará solamente un modesto impulso a la economía. Quienes se oponen advierten que podría producir el resultado opuesto, al impulsar al alza el precio de las materias primas, sembrando las semillas de un brote inflacionario o minando la confianza en la capacidad de la Fed para administrar, y a la larga reducir, su portafolio.

Los detractores abarcan todo el espectro ideológico, desde John Taylor, un economista de la Universidad de Stanford y ex funcionario del Departamento del Tesoro en el gobierno de George W. Bush hasta Joseph Stiglitz, el premio Nobel de la Universidad de Columbia y ex funcionario bajo el ex presidente Bill Clinton. Taylor ha dicho que el esfuerzo, conocido como relajamiento cuantitativo, o QE (por su sigla en inglés) no dará resultado y que el gobierno no debería subir impuestos ni imponer nuevas regulaciones. Stiglitz cree que el QE no surtirá efecto y que la economía necesita una dosis significativa de incremento del gasto fiscal y recortes de impuestos.

Los economistas ni siquiera están de acuerdo respecto a los efectos de una nueva ronda de relajamiento cuantitativo. Bank of America Merrill Lynch espera que ayude a reducir para fines de año el rendimiento del Bono del Tesoro a diez años desde 2,63% a 2%. Mizuho Securities dice que el efecto de las nuevas compras de activos "será limitado".

En un sondeo de Dow Jones Newswires entre firmas que operan directamente con la Fed, los economistas de Nomura Securities Inc. dijeron que otra ronda de QE mantendría "la confianza de los consumidores para mantener la recuperación en curso". UBS cree que ayudaría pero "modestamente". Deutsche Bank entiende que las compras podrían dañar a la economía al depreciar demasiado el valor del dólar. En su primer programa de compra de bonos, que terminó en los primeros meses del año, la Fed invirtió US$1,75 billones (millones de millones) en valores respaldados por hipotecas y papeles del Tesoro. Se considera que la decisión ayudó a sacar a la economía de una espiral descendente.

La expectativa respecto a una nueva ronda de compra de bonos, aunque menor, ya impulsó el precio de las acciones, puso presión a la baja en las tasas de interés y deprimió al dólar. Los inversionistas esperan que la Fed anuncie compras por alrededor de US$ 500.000 millones en un período de seis meses.

La decisión no es fácil, reconocen muchos economistas. Marco Annunziata de UniCredit advirtió que los beneficios serán "marginales" mientras que los costos podrían ser "enormes". Su opinión:

"No va a estimular mucho el gasto de los consumidores ni las inversiones de las empresas".

Otros sopesan los pros y contras y reconocen que el impacto no será significativo. "No pienso que nada de lo que vayan a terminar haciendo cambie, instantánea y significativamente, la dirección de la economía" dice el ex vicepresidente de la Fed, Donald Kohn. "Pero podría ayudar marginalmente en lo que es una situación insatisfactoria", consideró.

Otros dicen que es simplemente una mala idea, incluyendo a Allan Meltzer, un profesor de la Universidad Carnegie Mellon e historiador de la Fed. Meltzer cree que la decisión del banco central "no hará mucho". Desplazar a los inversionistas de los bonos de largo plazo hacia los de empresas o las acciones, como está tratando de hacer la Fed, repetirá pasados errores, considera. "¿Es algo sensato para que haga un banco central?". No lo cree.

Fuente: WSJ