20 dic. 2010

La UE respalda fondo de rescate, pero los desacuerdos persisten

Por Marcus Walker

Los líderes europeos aprobaron planes para crear un fondo para rescatar a los países endeudados de la eurozona, pero dejaron sin resolver los desacuerdos sobre si se necesitan medidas más radicales para disipar la crisis de la deuda que ha sacudido a la periferia de la región durante más de un año.

Los líderes de la Unión Europea (UE), reunidos en Bruselas para la última cumbre de 2010, acordaron sustituir el fondo de rescates de emergencia, que expira en 2013, con un programa permanente. Sin embargo, el plan, que incluye disposiciones que obligarían a los tenedores de bonos soberanos de la zona euro a aceptar pérdidas en algunos casos, ha hecho poco para tranquilizar a los mercados.

Las presiones quedaron en evidencia el jueves cuando España se vio obligada a ofrecer tasas de interés significativamente más altas que las que había pagado hace un mes. Los mercados de bonos cayeron en Europa y, en una nueva señal de que los problemas de la región podrían persistir, el Banco Central Europeo anunció que casi duplicará su base de capital, aludiendo al "riesgo crediticio" y otros factores como justificación.

Al retrasar la formación de una estructura permanente y abarcadora de administración de crisis, Europa podría estar llevando su situación financiera y de deuda soberana al "borde del precipicio", indicó el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI). En una charla organizada por ThomsonReuters Newsmaker en Washington, Dominique Strauss-Kahn dijo que le preocupa que la reacción de los funcionarios europeos sea tardía comparado con la velocidad con la que se mueven los mercados, lo que amenaza con aumentar el riesgo de contagio en la eurozona.

"El riesgo siempre es actuar solamente en el último minuto", dijo el jefe del FMI. "Las instituciones están pensando todavía en términos muy locales cuando están enfrentando problemas globales", advirtió.

Luego de resolver sus diferencias a comienzos de año con respecto al rescate de Grecia y la creación de un fondo provisorio de rescate, los líderes europeos han vuelto a las reyertas públicas que minaron su respuesta inicial a la crisis y pusieron a los inversionistas en alerta.

En los últimos días, el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, y otros líderes han propuesto emitir bonos en euros como forma de aliviar la presión sobre los miembros más débiles del bloque. La idea, sin embargo, se ha topado con la férrea resistencia de Alemania y otros países a los que les preocupa terminar pagando las cuentas de sus vecinos más derrochadores.

La incapacidad del continente para detener la propagación de los problemas es un mal augurio para el próximo año, cuando se espera que los países de la zona euro acudan a los mercados para recaudar US$2 billones (millones de millones). Si los gobiernos europeos no dejan de lado sus disputas, corren el riesgo de que ocurra lo impensable: una implosión del euro.

Los partidarios de larga data de la integración europea están pidiendo acciones políticas audaces para demostrar que Europa hará lo que sea necesario para defender el euro. Un colapso de la moneda común, el mayor símbolo de la unidad europea, podría conducir al colapso de la propia UE, argumentan. "Si la eurozona se destruye, y hay personas que hace dos años decían que era algo impensable y ahora dicen que es posible, la pregunta es qué es entonces la Unión Europea", observa Timothy Garton Ash, profesor de estudios europeos de la Universidad de Oxford.

Estos sentimientos evocan dolorosos recuerdos del sistema monetario europeo, un mecanismo de bandas cambiarias que casi colapsó en 1992 luego de que especuladores obligaran al Reino Unido a retirarse, al apostar contra la libra esterlina. La UE se las ingenió para superar ese revés y lanzar el euro siete años después, pero los escépticos creen que las mismas diferencias económicas que descarrilaron el sistema anterior podrían hacer lo mismo con el euro.

Para proteger el histórico experimento europeo con una moneda única se necesitaría "un tremendo liderazgo y habilidad política, que no veo en este momento", dijo Garton Ash.

El Banco Central Europeo (BCE) alivió parte de presión en las últimas semanas mediante la compra de miles de millones de euros en deuda de los países más expuestos a la crisis. Sin embargo, su presidente, Jean- Claude Trichet, ha dejado claro que depende de los gobiernos europeos diseñar una solución más permanente.

En opinión de muchos observadores, esto solamente significa una unión fiscal. El defecto del diseño de la zona euro es que deja la política monetaria bajo control del bloque, pero cada uno de sus 16 integrantes emite su propia deuda y las reglas de la UE prohíben que un país subsidie a otro.