9 dic. 2010

Las bancas española y portuguesa toman medidas para reducir su dependencia del BCE

MADRID (EFE Dow Jones)—Los bancos españoles y portugueses están reduciendo su dependencia en financiación del Banco Central Europeo (BCE), pero los recursos alternativos son tan inciertos como el futuro de esos países.

Los bancos españoles redujeron a la mitad su financiamiento del Banco Central Europeo entre julio y octubre y siguieron usando menos este recurso en noviembre. En Portugal, los bancos también han reducido su dependencia del BCE, aunque en menor medida.

Al mismo tiempo, los bancos han aumentado mucho los contratos de recompra, o repos, bajo los cuales toman prestado de un inversionista que recibe unos títulos como colateral, según fuentes cercanas a la situación.

Los bancos entonces tienen la obligación de recomprar esos títulos, pagando una prima sobre el precio original.

No obstante, hay problemas con estas operaciones, incluidos los costos. Los analistas dicen que los contratos de repos son más caros para los bancos que acudir al BCE, lo que añade presión a los márgenes de un sector que ya afronta una débil previsión de resultados el próximo año.

Además, aunque los bancos han dependido durante mucho tiempo del mercado de repos para financiarse, tradicionalmente se ha usado para cubrir lo que no se puede en las operaciones de financiamiento a un díaen sus balances. Usar esos fondos como reemplazo de préstamos a más largo plazo demuestra que los bancos están encontrando problemas para financiar sus operaciones, dicen los analistas.

"Básicamente, el mercado mayorista está cerrado para los bancos", dijo Andre Rodrigues, un analista de Caixa Banco de Investimento en Lisboa.

"Y aunque acudir al mercado de repos significa que hay actividad interbancaria, está lejos de ser lo ideal. Esto no solucionará el problema de cómo podrán refinanciar los bancos la deuda a largo plazo del próximo año", señaló.

En un entorno saludable, los bancos pueden captar dinero vendiendo bonos a largo plazo entre los inversionistas.

Los bancos portugueses han cumplido todas sus necesidades de refinanciación para 2010, pero los tres mayores bancos cotizados —Banco Comercial Portugues SA, Banco Espirito Santo SA y Banco BPI SA— tendrán que refinanciar más de 9.000 millones de euros el próximo año y más de 10.000 millones de euros en 2012.

En España, un mercado mucho mayor, los bancos afrontan el vencimiento de unos 88.000 millones de euros el próximo año, de los que la mayoría corresponden al primer semestre, según datos recopilados por Barclays Capital.

El Banco de España dijo la semana pasada que estaba "preocupado por (las restricciones de) liquidez" de los bancos españoles, pero que la situación no era dramática. Aunque subrayó que cuando las condiciones del mercado lo vuelvan a permitir, los bancos españoles emitirán rápidamente deuda a largo plazo incluso si tienen que pagar rentabilidades mayores a los inversionistas. Cuando los mercados de crédito se abrieron a los bancos españoles entre agosto y noviembre, las entidades emitieron un total de 19.000 millones de euros en deuda a medio y largo plazo, según datos del banco central.

España, y más inmediatamente Portugal, están en el ojo del huracán que ya ha afectado a Grecia e Irlanda. Estos países afrontan una deuda pública creciente y con perspectivas de poco o ningún crecimiento en los próximos años por las duras medidas de austeridad estatales para controlar el déficit.

Mientras, los inversionistas extranjeros se han vuelto más cautos, ya que no saben si las medidas serán los suficientemente rápidas y profundas para ser de ayuda. Cuanto más tiempo permanezcan elevados los diferenciales de los bonos españoles y portugueses, es más probable que necesiten ayuda exterior, incluida la del Fondo Monetario Internacional.

Para los bancos portugueses y españoles, esto ha causado una crisis de financiación que están encontrando difícil de combatir. Como había pocos inversionistas dispuestos a prestarles dinero, los bancos se dirigieron al BCE en busca de financiación de emergencia a principios de año.

Aunque es barato, el financiamiento es a corto plazo y temporal. También acarrea un estigma significativo por el estatus del BCE como entidad de último recurso. Los fuertes aumentos de financiación en el BCE de un país son por tanto un indicativo de que el sistema financiero local está más presionado.

Para asegurarse, los bancos están buscando otras maneras de cerrar sus brechas de financiación. En ambos países han buscado depósitos de forma agresiva.

No obstante, los bancos siguen registrando ratios altos de depósitos frente a préstamos.

En Portugal, "con el ratio de depósitos frente a préstamos en un 165% de media, Banco Comercial Portugues y Banco Espirito Santo dependen mucho de los mercados de financiación mayoristas", dijo el analista de Deutsche Bank Carlos Berastain González.

El ratio de depósitos frente a préstamos en España es de un 154% de media, según datos de septiembre del Banco de España.

Aumentar los depósitos será cada vez más complicado, puesto que los gobiernos de ambos países están imponiendo duras medidas a la población —como recortes salariales a los empleados públicos y subidas de impuestos—para recortar el déficit.

"Es una situación trampa, porque el mercado mayorista está cerrado y los ahorros no aumentarán el próximo año", dijo Rodrigues, de Caixa Banco de Investimento.

No obstante, los bancos portugueses han recortado el financiamiento del BCE a unos 38.000 millones de euros en noviembre desde 40.000 millones de euros en septiembre y octubre, y 48.000 millones de euros en julio y agosto.

Los analistas han atribuido parte de esta caída a las cuotas que los bancos recibieron como asesores en la venta de EUR7.500 millones de Portugal Telecom SGPS SA de un participación de la brasileña Vivo Participacoes SA.

En España, esto sólo ha sido posible porque los bancos después del verano lograron acceso a las grandes cámaras de contrapartida europeas, la británica London Clearing House y la alemana Eurex Repo.

"Una vez que los grandes bancos tuvieron acceso a las cámaras de contrapartida europeas, fue suficiente para solucionar el problema", dijo Jaime Comunión, tesorero de Caja Madrid, una de las mayores entidades españolas.

Tan rápido como había aumentado, la financiación de los bancos españoles en el BCE empezó a descender después de alcanzar un máximo de 130.000 millones de euros en julio. Para octubre, había caído a 68.000 millones de euros, la menor cifra desde mayo de 2009, y alrededor de la mitad del pico de 130.121 millones de euros de julio.

(Mark Brown en Londres contribuyó en este artículo )