14 mar. 2011

Las remesas a América Latina y el Caribe repuntan tras la crisis

Por Miriam Jordan y Paulo Trevisani

Los emigrantes de la mayoría de los países latinoamericanos enviaron a sus países bastante más dinero a comienzos de 2011 que un año atrás, lo que indica que la recuperación económica en Estados Unidos y otras economías desarrolladas ha mejorado las perspectivas laborales de los trabajadores extranjeros.

Guatemala, Honduras, El Salvador y México recibieron entre 6% y 16% más dinero en enero que en el mismo mes del año pasado, de acuerdo con el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (IFAD, por sus siglas en inglés). La única excepción fue Brasil, que experimentó una caída de 3%, según la agencia de la Organización de las Naciones Unidas.

Las cifras de enero, junto con datos de 2010 que divulgará el lunes el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), confirman que la tendencia declinante en el envío de remesas está llegando a su fin. Los flujos descendieron 15% entre 2008 y 2009 debido a la recesión.

Los envíos de dinero a América Latina y el Caribe llegaron a US$58.900 millones el año pasado, un incremento de 0,2% con respecto a 2009, de acuerdo con datos del BID. "Esto es significativo porque vimos una caída tan brusca de 2008 a 2009" cuando Estados Unidos, España y Japón, que reciben a muchos trabajadores poco calificados, cayeron en la recesión, dijo Natasha Bajuk, coautora del estudio del BID.

Los fondos que mandan a sus países los emigrantes son muy importantes para sus familias y para muchos países en desarrollo, donde las remesas superan a la inversión extranjera directa, proveen divisas extranjeras para las compras del gobierno y ayudan a estimular el crecimiento económico.

El poder adquisitivo de las remesas, sin embargo, se ha debilitado para las familias de los países en los cuales la moneda local se ha fortalecido con respecto al dólar. Las monedas de América Latina, por ejemplo, avanzaron en promedio 4,4% frente al dólar en 2010, de acuerdo con el estudio del BID. En particular, "la apreciación del real brasileño y del peso colombiano tiene un gran impacto en la gente que recibe el dinero desde los Estados Unidos", dice Roberto Meins, un experto del IFAD.El real se ha apreciado casi 50% frente al dólar desde diciembre de 2008.

El poder de compra de quienes reciben los fondos del exterior se ve aún más erosionado por la inflación. Esto pone presión sobre quienes envían dinero como Silca Teixeira, una empleada doméstica de Newark, estado de Nueva Jersey.

Teixeira lamenta que tiene que "mandar más dólares para ayudar a mi madre a pagar los mismos gastos". A comienzos de 2010, Teixeira estaba enviando US$1.000 para pagar la hipoteca mensual de un apartamento de dos dormitorios en su ciudad natal en Brasil. En agosto, cuando hizo su pago final, el monto que tuvo que mandar saltó a US$1.300 debido a la apreciación del real.

La caída en las remesas a Brasil en enero, una excepción dentro de América Latina, sugiere que los emigrantes brasileños están regresando a su país para aprovechar el auge de la economía, dice Meins.

En México, la apreciación del peso y la inflación también han afectado en forma adversa a quienes reciben dinero, pero en menor medida que en Brasil o Colombia.

En enero, los envíos a México crecieron 5,8% en relación al mismo mes de 2010 y el valor promedio de cada uno de ellos subió casi 1% para llegar a casi US$300 en comparación al mismo lapso del año pasado. Una vez que las remesas fueron convertidas a pesos y se descontó la inflación, su valor real declinó 3,2% en enero frente al mismo mes de 2010.

En 2010, México vio un aumento de 0,1% en los ingresos por remesas frente a 2009. Los países centroamericanos cuyas monedas están atadas al dólar no sienten el efecto de las diferencias en el tipo de cambio. La región, que incluye a Guatemala, El Salvador y Honduras, también mostró una recuperación más pronunciada en los envíos de dinero en 2010, que aumentaron 3,1% frente al año anterior. Los trabajadores extranjeros en Estados Unidos están volviendo a tener empleo más rápidamente que el conjunto de la población, dicen los expertos. Por lo tanto, predicen que las remesas seguirán aumentando, aunque el crecimiento sea gradual.

—Saemin Yoon contribuyó con este artículo.

Fuente: WSJ