26 abr. 2011

En momentos de incertidumbre mundial, sube la fiebre del oro

Por Carolyn Cui

El oro prosiguió su marcha alcista en medio de las turbulencias financieras y cerró por encima de US$1.500 la onza el jueves por primera vez, conforme los inversionistas buscan un refugio seguro.

En un desempeño notable para cualquier clase de activo, el metal dorado ha batido un récord cada día de esta semana, jornadas en que los inversionistas alternaron entre el pesimismo y el optimismo. El lunes, mientras las acciones se desplomaban tras la advertencia de Standard & Poor's sobre la calificación crediticia de Estados Unidos, el oro llegó a un nuevo máximo. Siguió subiendo el martes y el miércoles mientras las acciones se disparaban debido a los buenos resultados que anunciaron las empresas.

El jueves, el oro saltó US$4,90 para alcanzar US$1.503,20 la onza, su primer cierre por sobre US$1.500. El metal ha subido durante cinco semanas consecutivas y acumula un alza de 5,8% en lo que va del año.

La razón que explica la capacidad del oro de tener un buen desempeño en cualquier mercado es su papel de refugio ante las preocupaciones del mercado sobre la debilidad del dólar, la inflación y conmociones en Europa, Medio Oriente y Japón. "El oro cumple varios roles ahora mismo", dice Adam Klopfenstein, estratega de mercado de Lind-Waldock, división de MF Global. "Lo que la gente está viendo en todo el mundo es que realmente no hay lugar donde ocultarse ahora mismo".

El ascenso del oro también refleja la falta de confianza de los inversionistas en la capacidad de los gobiernos para resolver sus problemas fiscales.

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Los inversionistas no sólo están preocupados por la suerte del dólar estadounidense, sino también por las perspectivas del euro, a medida que empeora la crisis de la deuda soberana en Europa, y el yen, que encara obstáculos a medida que la economía japonesa se recupera del reciente terremoto y tsunami. Se considera que el valor del oro no se socava como el de las divisas. "Si hay dos monedas grandes que parecen un poco tambaleantes, algunos inversionistas y especuladores ponen su dinero en el oro", señala Barry Wainstein, jefe global de Cambio Extranjero y Metales Preciosos de Scotia Capital, subsidiaria de Bank of Nova Scotia.

Algunos operadores han vendido sus posiciones en divisas y comprado existencias materiales de oro, dijo Wainstein. El alza del metal atrae a más inversionistas de toda clase. Los compradores, asimismo, toman posesión del oro, en lugar de negociar contratos de futuros.

Diferentes tipos de inversionistas, desde fondos universitarios hasta particulares han estado comprando lingotes y monedas. Los operadores de bóvedas de seguridad están buscando más espacio para almacenar el metal precioso y contratando más personal para afrontar la mayor carga de trabajo.

El metal ha ascendido a pesar de las alzas en las tasas de interés del Banco Central Europeo y el Banco Popular de China a comienzos de abril. Una mayor tasa de interés significa un mayor retorno en efectivo y suele ser negativa para el oro, que no ofrece ningún retorno. El oro ha trepado a nuevos máximos en todas las monedas. Esta semana avanzó 1,2% en dólares, 0,9% en euros y 0,5% en libras esterlinas.

John Hummel, director de inversión de AIS Futures Management LLC, que administra unos US$500 millones en activos, dijo sentirse "extremadamente optimista sobre el oro". Alrededor de 80% de Tactical Asset Allocation Portfolio, un fondo de AIS de US$125 millones, está en oro.

Su argumento principal es que los bancos centrales y los inversionistas privados están recurriendo crecientemente al oro como reserva alternativa de valor mientras las monedas siguen cayendo. A finales de marzo, los bancos centrales del mundo tenían 27.219,8 toneladas de oro, un 11,3% de sus carteras totales de reservas, según el Consejo Mundial del Oro. El resto está en monedas de reserva como el dólar estadounidense. "En algún momento, los titulares extranjeros se negarán a aceptar mayores cantidades de deuda de EE.UU. o el dólar como moneda de reserva", dijo Hummel en una nota a inversionistas.

A estas alturas, el mayor riesgo para el oro no son las mayores tasas de interés sino el crecimiento y la estabilidad, dijo Daniel Brebner, director de investigación de metales de Deutsche Bank en Londres. El oro podría perder el atractivo si los inversionistas advierten un entorno de inversión más benigno, donde el crecimiento es sostenible sin un apoyo extraordinario de los gobiernos. Si ello ocurre, aseveró, "las razones de los inversionistas para trasladarse al oro comienzan a revertirse".

Por ahora, la fiebre del oro sigue su marcha. "Toda esa gente que se perdió la oportunidad de comprar... está revitalizada y corriendo a él", afirma Robert Higgins, presidente ejecutivo de First State Depository LLC, operador de bóvedas de Delaware. Higgins ha contratado a tres personas en las últimas seis semanas y estudia iniciar un turno nocturno para responder todas las preguntas que le llegan.

Fuente: WSJ