25 abr. 2011

La Fed pondría fin a polémico plan de estímulo y evalúa cuándo subir las tasas

Por Tom Lauricella y Jon Hilsenrath

La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) probablemente comience a cerrar el grifo del crédito esta semana, pero aún tiene un tema crucial por definir: cuándo empezar a subir las tasas de interés.

El banco central anunciaría el miércoles que su polémico plan de comprar US$600.000 millones de bonos para estimular la economía llegaría a su fin en junio. La noticia marcaría un hito en la lucha de la entidad por reanimar la economía estadounidense tras la crisis financiera.

Aunque analistas e inversionistas debaten sobre el impacto del fin del programa de compra de bonos sobre los mercados financieros, la Fed analiza cuándo y cómo comenzar a drenar el crédito que inyectó en la economía durante y después de la crisis financiera. En todo caso, el ciclo de alza de tasas no empezaría sino hasta dentro de varios meses.

[fed]

La mayoría de los especialistas de la Fed, al igual que muchos economistas privados e inversionistas, opinan que el fin del plan de compra de bonos, denominado relajamiento cuantitativo, no tendrá grandes repercusiones en los mercados o la economía.

Laurence Kantor, director de investigación en Barclays Capital, argumenta que los mercados ya incorporaron en sus precios la percepción de que la Fed dejará de comprar bonos y no hará grandes cambios en su portafolio, que hoy representa más de US$2 billones (millones de millones) en valores si se suman los bonos del Tesoro de EE.UU. y la deuda hipotecaria.

La idea es que al mantener estos valores en su cartera, la Fed ayudará a estabilizar los mercados. "No es el comienzo del ciclo de ajuste. Es el final del relajamiento de la Fed", dijo en una nota a sus clientes Kantor refiriéndose a lo que ocurrirá esta semana.

De todos modos, una reacción sosegada del mercado dista de estar garantizada. A algunos grandes inversionistas les preocupa la posibilidad de que las tasas de interés suban cuando la Fed termine sus compras, que han llegado a 85% del total de la deuda vendida por el Departamento del Tesoro desde que el programa comenzó en noviembre. Cuando un comprador tan grande se esfuma, lo más probable es que los mercados sientan su ausencia, sostienen.

"Cuando acabe el relajamiento cuantitativo en junio, desaparecerá un cheque de US$1,5 billones (millones de millones) al año", subraya William Gross, quien administra un portafolio de US$1,2 billones en renta fija para Pacific Investment Management Co. "Será un gran acontecimiento".

A medida que los inversionistas se ajustan a la nueva dinámica, la transición podría significar el fin de la racha alcista experimentada por las acciones, las materias primas, los bonos más riesgosos y las monedas, y el inicio de un período de mayor volatilidad.

Aunque la Fed tratará en detalle la naturaleza y los plazos de su denominada "estrategia de salida" en la reunión de esta semana, no se aguarda que brinden muchas pistas sobre sus decisiones en el comunicado que se emitirá al final del encuentro o en la conferencia de prensa que su presidente, Ben Bernanke, dará en la tarde del miércoles 27 de abril.

Los factores clave que el banco central tendrá en cuenta antes de empezar a subir las tasas son la salud de la economía estadounidense y la inflación. La situación de ambos es incierta en este momento.

Los mercados prevén que la Fed comience un alza de tasas a fines de este año o comienzos del próximo. El crédito barato, en otras palabras, seguirá siendo abundante.

Al interior de la Fed, predomina la postura de que la segunda ronda de compra de bonos cumplió la mayoría de sus objetivos: desarticuló la amenaza de una deflación (caída de los precios al consumidor) e indujo a los inversionistas a comprar acciones y otros activos más riesgosos.

Además, aunque el banco central nunca mencionó en forma explícita este objetivo, sus políticas ayudaron a devaluar el dólar, lo que aumentó la competitividad de las exportaciones estadounidenses. El índice que elabora la Fed sobre el valor del dólar frente a una canasta amplia de monedas cayó 7,9% desde el 26 de agosto.

Fuente: WSJ