28 jun. 2011

Bernanke clava una daga a las esperanzas de un nuevo estímulo

Por Michael S. Derby

NUEVA YORK (Dow Jones)--No hay manera, de ninguna forma, no va a suceder.

El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, no lo dijo con esa firmeza cuando ofreció su segunda conferencia de prensa tras una reunión del Comité Federal de Mercados Abiertos, pero es una idea muy cercana de lo que quiso decir: es muy, muy poco probable cualquier forma de respaldo adicional por parte del banco central para la economía estadounidense.

Cuando se reunió con la prensa, el presidente fue desafiado en varias oportunidades a responder si una economía en desaceleración llevaría en algún momento al banco central a hacer algo más para promover el crecimiento.

La Fed está a días de finalizar su programa de compra de bonos del Tesoro por US$600.000 millones, que la mayoría denomina QE2. La Fed enfrenta la desagradable realidad de concluir este esfuerzo de estímulo en un momento en que la economía estadounidense está perdiendo impulso.

El estado actual de la economía —un crecimiento moderado y más débil de lo esperado, la persistencia del alto desempleo— sería aparentemente un argumento a favor para que la Fed cambie de dirección y reinicie el programa de compra de bonos. De hecho, en las últimas semanas muchos en los mercados financieros han estado contemplando la idea de esa opción como una posibilidad real.

El miércoles, Bernanke no lo descartó del todo, pero estuvo cerca. "Hemos de estar preparados para tomar medidas adicionales, obviamente si las condiciones lo justifican", dijo el jefe del banco central.

No obstante, Bernanke confirmó —en contra de esa visión— su opinión de que, aunque es difícil saber exactamente qué fue lo que emboscó a la economía en la primera mitad del año, es posible que retrocedan los obstáculos temporales que surgieron por el desastre natural de Japón y otros temas.

"Creemos que el crecimiento se acelerará", dijo, una opinión que se reflejó en la publicación de las proyecciones del banco central que muestran que, si bien los funcionarios de la Fed ven el crecimiento actual y futuro menos robusto de lo que era en la primavera, proyectan sin embargo un mejor impulso.

Tal vez la pista más importante que muestra la fuerte aversión de Bernanke a proporcionar nuevos estímulos fueron sus comentarios sobre la inflación. Destacó que el lanzamiento del QE2 apuntó en parte a contener la creciente amenaza de una deflación en los precios. "Las actuales perspectivas son significativamente diferentes", debido a que la inflación ha subido a niveles que someten a prueba lo que los banqueros centrales consideran estabilidad de precios, explicó Bernanke.

La mayoría de los economistas coinciden en que lo mejor que logró la política de QE2 fue borrar la psicología deflacionaria de la nación. Cualquier cosa más allá de eso es materia de debate. Incluso Bernanke coincidió que el QE2 tuvo una clara influencia en la opinión sobre la inflación. En la medida en que la Fed espere una recuperación del crecimiento y un aumento de las presiones inflacionarias, no tiene sentido respaldar una mayor compra de bonos por parte del banco central.