2 jun. 2011

Washington observa la puja por el FMI

WASHINGTON—Estados Unidos guarda silencio en la batalla para elegir al nuevo jefe del Fondo Monetario Internacional, lo que algunos analistas perciben como una táctica diseñada para dejar que piezas clave en la carrera queden en posición sin una intervención directa de ese gobierno.

EE.UU. respaldaría a Christine Lagarde, ministra de Finanzas de Francia y quien que lleva la delantera en la carrera, si ella consigue el apoyo de al menos algunas economías emergentes, según ex funcionarios del Departamento del Tesoro estadounidense y del propio FMI. Hasta el momento, EE.UU. no ha respaldado formalmente a ningún candidato.

Los países europeos, que en su mayoría respaldan a Lagarde, poseen 35% de las acciones con derecho a voto del Fondo. EE.UU. tiene cerca de 17%, el miembro con más votos.

Sin embargo, Washington se ha apegado a un libreto cuidadoso en un aparente esfuerzo para evitar indisponer a países emergentes o a economías desarrolladas en un asunto global delicado. El gobierno se ha abstenido de responder a los llamados de los países emergentes para acabar con la vieja tradición por la cual un europeo es quien dirige el FMI o para cambiar los procedimientos para permitir, por ejemplo, un voto público para elegir al nuevo jefe.

Al mismo tiempo, han solicitado un proceso "abierto" que permita la postulación libre de candidatos.

"EE.UU. no quiere antagonizar a nadie", afirma Edwin Truman, ex funcionario del Tesoro, hoy en el Instituto Peterson de Economía Internacional.

Desde la fundación del FMI tras la Segunda Guerra Mundial, un europeo ha encabezado dicha institución mientras que un estadounidense ha dirigido el Banco Mundial. Según la tradición, un estadounidense también ha ocupado el puesto número 2 del Fondo, dejando en un lugar preponderante a un funcionario de ese país en comunicación directa con el Tesoro. Tal acuerdo le ha permitido a EE.UU. responder a las crisis financieras internacionales por décadas.

Según fuentes al tanto, EE.UU. había considerado a David Lipton, un asesor de la Casa Blanca en economía internacional y ex alto funcionario del Tesoro, para ocupar el segundo puesto en el FMI, cuando el ex director gerente de la institución, Dominique Strauss-Kahn, fue arrestado en mayo. No obstante, el nombramiento de un nuevo segundo al mando ha sido suspendido mientras el Fondo busca a un nuevo líder, según estas fuentes. John Lipsky, el estadounidense que hoy ejerce como director gerente interino, tiene programado quedarse en ese puesto hasta agosto.

EE.UU. probablemente no mostrará favoritismo por ningún candidato, incluso en privado, por lo menos hasta que termine el período de nominaciones, previsto para el 10 de junio. Los únicos dos candidatos que han oficializado su postulación son Lagarde y Agustín Carstens, el gobernador del Banco de México. Ambos realizan giras en busca del apoyo de líderes globales.

La semana pasada, el secretario del Tesoro, Tim Geithner, elogió a los dos por sus credenciales sin respaldar ninguna candidatura.

El FMI planea elegir a tres candidatos y entrevistarlos. La elección del nuevo jefe se realizará el 30 de junio bajo el método de "consenso" tradicional de la junta directiva del Fondo, un proceso que evita una contabilización formal de votos que pudiera ser publicada. Esa será una prueba para determinar si Lagarde genera apoyo de un número de países emergentes.

"El verdadero problema para EE.UU. será si Lagarde termina con 40% de los votos", Carstens con quizá 20% y países clave —como EE.UU. y Japón— indecisos, dijo Truman. Entonces, EE.UU. podría convertirse en el voto que incline la balanza hacia uno u otro lado, con lo que se arriesga a ser criticado por su postura.

Lagarde viajará a China e India la próxima semana, tras la visita de 36 horas que realizó a Brasil.

Carstens, un ex número 3 del FMI, se reunió el miércoles con funcionarios en Brasil. El mexicano dijo que creía que era importante que los mercados emergentes y de América Latina obtengan una mayor representación en el Fondo y que la institución ganaría mayor legitimidad a la hora de lidiar con las dificultades en Europa si tuviera un líder de fuera del continente. Agregó que el FMI debería ser flexible a la hora de ofrecer asistencia a los países en desarrollo.

El ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega, dijo que es importante que un candidato no europeo postule a dirigir el FMI. Agregó que Brasil elegirá a un candidato según su mérito y no su nacionalidad y a quien mejor plantee una continuidad de las reformas del FMI. El ministro negó que Brasil esté negociando puestos en el Fondo a cambio de su voto.

Fuente: WSJ