24 ago. 2011

Proyección de deflación en Japón

Por James Simms

Durante el segundo trimestre de este año, los precios al consumidor de Japón, excluyendo los alimentos frescos, comenzaron a descender nuevamente. Y se espera que el panorama empeore luego de tres trimestres consecutivos de contracción económica.

Además de todo eso, está un fuerte yen, lo cual reduce el costo de las importaciones. Y las nuevas revisiones al índice de precios al consumidor del país apuntan a nuevas caídas al menos por los próximos dos años. Para medir con más precisión las tendencias de los precios, la ponderación aumentará para artículos que se están volviendo rápidamente más baratos para los compradores, como los televisores de pantalla plana y computadores personales.

Esto significa que continuará la presión sobre el banco central para que mantenga su política ultraflexible y aumente las compras de activos. Incluso más nefasto para Japón, los problemas creados por la deflación continuarán dominando a la economía y al mismo tiempo, la capacidad para estabilizar su elevada deuda. De incluir la deuda nacional y local, y excluyendo las cuentas a corto plazo, el monto bruto equivale a más del 180% del producto interno bruto, según el Ministerio de Finanzas.

La deflación, y las tasas de interés ultrabajas asociadas, han permitido al gobierno japonés cumplir con los pagos de interés. De hecho, aunque la deuda total casi se ha cuadriplicado a US$8,6 billones desde 1994, los costos anuales de intereses han pasado de US$155.000 millones a US$127.000 millones. Pero sin un mayor crecimiento, la inflación o alguna combinación de ambos para elevar los ingresos tributarios, reducir la deuda será prácticamente imposible sin rigurosos recortes de gasto y aumentos tributarios. Las tasas de interés sobre la deuda, por ejemplo, han sido mayores que el crecimiento nominal durante la mayor parte de las últimas tres décadas.

En estos momentos, los políticos están hablando de duplicar el impuesto del 5% a las ventas durante el año fiscal que comienza en abril del 2015 con el fin de ayudar a pagar por los crecientes costos de beneficio social y reducir el déficit primario para la misma fecha. Pero considere, Japón tendría que lograr un superávit de presupuesto primario equivalente al 3% del PIB para estabilizar la relación deuda-PIB, según estimaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, asumiendo que la tasa de interés no supere 1,5 puntos porcentuales sobre la tasa de crecimiento nominal. Actualmente, el déficit primario es del 9,2% del PIB.

Tal reducción de gastos fiscales podría no suceder. Pero cualquier acercamiento hacia la reducción del déficit ayudaría poco a fomentar el ya débil crecimiento. La idea de que las décadas perdidas de Japón podrían extenderse algunos años más parece ser una apuesta acertada.

Fuente: WSJ