14 sept. 2011

Un buen año para los que apuesta a la baja de los metales

Por Liam Denning

¿Escuchan ese ruido? Es el sonido del metal que cae.

Los metales básicos, el insumo central de las economías industrializadas, están sintiendo el duro efecto de la incertidumbre económica. Los precios en efectivo del cobre en la Bolsa de Metales de Londres han caído un 6% desde fines de agosto, un mes horrible en sí mismo, y ahora se sitúan apenas sobre el mínimo del año registrado a mediados de mayo.

Los metales industriales pasaron la mayor parte de 2011 tratando de superar el deterioro del crecimiento económico en el mundo occidental y la restricción monetaria -o al menos el final de la política flexible- en prácticamente todas partes. El primer revés se produjo en la primavera, cuando el ascenso que registraron los precios de la energía, inspirado por Libia, surgió para amenazar a los consumidores. El aluminio, y especialmente los mercados más pequeños como el estaño, el níquel y el plomo comenzaron a subir nuevamente, pero rápidamente fueron alcanzados por los retrocesos generalizados de los mercados de bienes básicos de inicios de mayo.

En la última venta generalizada dominaron los problemas de la zona del euro. En medio de ese nerviosismo, un informe de un diario señaló que los clientes de la chilena Codelco, el mayor productor de cobre del mundo por volumen, estaban cancelando pedidos, lo que generó renovadas ventas esta semana. Aunque el índice de materias primas Dow Jones-UBS prácticamente no registra variación en lo que va del año, apuntalado por el petróleo y los granos, todos los principales metales industriales se sitúan en territorio negativo desde diciembre.

El estaño ha estado especialmente volátil. Hacia mediados de abril encabezaba el mercado a una gran distancia, con un aumento cercano al 25% en el año. Hoy, cae un 13% en el año y compite con el níquel y el zinc como el metal con peor desempeño. Debido a que China representa el 42% de la demanda, y usa el metal en productos electrónicos, de la construcción, la producción automotriz y para embalaje, el estaño está al centro del tema de la industrialización sustentando a muchos bienes básicos. Sin embargo eso no ha evitado el aumento del 33% que han registrado este año los inventarios en la Bolsa de Metales de Londres.

El estaño, excepcionalmente entre los principales metales industriales, no está incluido en ninguno de los dos grandes índices de bienes básicos que siguen los inversionistas, el Dow Jones-UBS y el GSCI de Standard & Poor's. El pequeño tamaño del mercado del estaño -el valor de la demanda mundial de un año es inferior a los US$9.000 millones a los precios actuales- lo hace relativamente ilíquido. Eso significa que el estaño está menos sujeto a las oscilaciones de los flujos de activos indexados. Lo que implica que sus abruptos aumentos y retrocesos de este año reflejan un debilitamiento de los factores fundamentales de oferta y demanda para un metal con un amplio rango de usos industriales y de consumo.

Fuente: WSJ