8 sept. 2011

El acto de equilibrismo de Bernanke

Por Jon Hilsenrath

La reciente ola de malas noticias económicas ha incrementado la expectativa en los mercados financieros de que la Reserva Federal de Estados Unidos adoptará nuevas medidas para impulsar el crecimiento y el empleo. Para el presidente de la Fed, Ben Bernanke, esto supone dos desafíos: determinar qué hacer y llegar a un consenso en el comité, que se encuentra dividido.

Una opción que ha ganado apoyo en algunos sectores de la Fed: tasas de interés a corto plazo más bajas mediante un cambio en la composición del portafolio que el banco central tiene de valores del gobierno de forma que el vencimiento promedio se extienda. Esto podría lograrse mediante la venta de valores de corto plazo y la reinversión del dinero en otros de vencimiento más tardío.

Sobre la mesa también hay otras propuestas. Muchos funcionarios quieren dar una orientación más clara al público respecto a sus metas para la inflación y, posiblemente, para el desempleo. Otros quieren dejar de pagar a los bancos la tasa de 0,25% que obtienen por el dinero que mantienen en reserva en la Fed. La compra de más bonos es una opción, aunque antes podrían probarse otras iniciativas.

Las minutas de la reunión del comité del 9 de agosto y los comentarios de sus miembros desde entonces muestran que hay una gran diversidad de opiniones.

Un grupo, que incluye al presidente de la Reserva Federal de Chicago, Charles Evans, y al de Boston, Eric Rosengren, tiende a querer hacer algo más.

Otro, incluyendo al presidente de la Fed de Dallas, Richard Fisher, y al de Filadelfia, Charles Plosser, no están proclives.

El primer bando, frecuentemente llamado de las "palomas", es partidario de que la Fed tome medidas para estimular las solicitudes de préstamos y el gasto, con la esperanza de que eso fortalezca la creación de empleo.

Otro grupo, denominado de los "halcones", teme que esas medidas pudieran generar una aceleración de la inflación y otras consecuencias no deseadas.

Pero las deliberaciones internas de la Fed son más complejas. Los funcionarios toman diferentes posiciones que los colocan dentro y fuera de esos grupos y tienen puntos de vista divergentes respecto a cómo funciona la economía y cómo utilizar su influencia.

El centro de poder del banco central —Bernanke, la vicepresidenta Janet Yellen y el presidente de la Fed de Nueva York, William Dudley— tiende a favorecer la adopción de algunas acciones, aunque también es consciente de los límites que tiene la política monetaria para solucionar los problemas de la economía.

Hay muchos otros que parecen inclinados a seguir a Bernanke si elije tomar nuevas medidas. Dos gobernadores de la Fed nombrados por el presidente Barack Obama, Daniel Tarullo y Sarah Bloom Raskin, no han dado indicaciones de que no estén de acuerdo con el bando partidario de "hacer más".

Un silencioso grupo en una posición intermedia —el presidente del banco central de San Francisco, John Williams, el del de Atlanta, Dennis Lockhart, y la presidenta del de Cleveland, Sandra Pianalto, tienden a estar de acuerdo con Bernanke.

El presidente del banco central parece contar con el respaldo que necesita para tomar medidas adicionales para impulsar la economía si es lo que quiere. Aun así, no tiene un control absoluto para proceder sin enfrentar resistencias.

El estilo de Bernanke se define por conducir a la Fed mediante decisiones consensuadas, no con su autoridad independiente, tal como solían hacer sus predecesores Alan Greenspan y Paul Volker.

"¿Tiene el poder de hacer lo que quiere? Sí", dijo el economista principal de Bank of America, Mickey Levy. "Pero como presidente de la Fed, preferiría mucho más hacerlo con unanimidad", agregó.

Fuente: WSJ